Posts filed under ‘Cadenas’
Telecinco planea adaptar ‘Cheers’
No, no y no. ¿No es ilegal tener una idea así? Me tiemblan hasta las pestañas sólo con pensar en la perspectiva. Ya sé que es demasiado pronto para escandalizarse, que el asunto está en pañales y que aún tienen que escribir el guión del primer episodio y la cadena tiene que aprobarlo pero, aún así, este asunto va a estar presente hasta en mis peores pesadillas. Cheers debería ser intocable, un Patrimonio de la Humanidad protegido y guardado en la memoria colectiva como uno de los momentos clásicos y clave de la televisión actual. Hacer una adaptación, o un remake, tendría que estar penado por la ley.
Dicen que la propuesta es que se haga una serie definida como Cheers a la española (supongo que aún conservan el atrezzo del bar de Los Serrano), pero para no pasarme de mala hay varios puntos de la serie original que, tal y como está la tele nacional, son imposibles de plasmar. En primer lugar, el formato. Cheers es una comedia de situación pura con episodios de veinte minutos y esa estructura, en el prime time patrio, no pega ni con cola. Era una serie coral cuyos personajes representaban distintos estereotipos que se reunían en un bar de corte deportivo, cosa no vista aún en la tele nacional (vuelvo a Los Serrano y su bar de ibéricos). Sam Malone era un sex symbol y pocas series nacionales han tenido a un guaperas canalla y encantador como dueño del cotarro (me acuerdo de Julito, el amigo crápula de Nacho Martín en Médico de familia). Y así podría seguir durante un buen rato.
No lo veo, la verdad, no lo veo. Y no porque sea una adaptación imposible, que todo es ponerse, sino porque el concepto que tiene Telecinco de sus espectadores y que nos transmite constantemente en sus series es el de una audiencia simplona, con personajes estereotipados y conflictos planos. Dudo mucho que se atreviesen con la crítica sarcástica y social de Cheers. Algo parecido hicieron con Siete vidas, pero siempre tienen presente la dramedia y eso se carga la comedia pura de las series. Hasta Aída tiene sus momentos de drama y, por supuesto, sus tramas para toda la familia. Los personajes de Cheers son todos adultos, no hay niños para el sector infantil y el único abuelo entrañable era el entrenador, que para nada representaba el estereotipo de la tercera edad que nos vendieron los abuelos de Médico de familia, por ejemplo. Ni siquiera la Sole de Siete vidas le haría sombra al entrenador, por mucho aprecio que yo le tenga a Sole.
Pero no es la primera vez que Telecinco dota de protagonismo a los bares. Muchas de sus series los han tenido. Además de los ya mencionados, tenemos el Bar Reynolds (Aída), el Casi que no (Siete vidas), el MQA (Más que amigos), el bar de La que se avecina, el bar del marido de Belén Esteban, los bares de Gran Hermano…,. Esta enumeración me está deprimiendo. Me había propuesto dar algunas sugerencias para que la serie quedase aparente pero las perspectivas son tan poco halagüeñas que os dejo la tarea a vosotros, a ver si en los comentarios hacéis una propuesta que pueda trasladarse a los responsables de la cadena. Yo me voy al bar en el que todos saben mi nombre a tomarme un café con una ensaimada.
El silencio en Televisión Española
Hace semanas que sabía de este encierro porque leo el blog de Isabel Paz pero hoy me he decidido a hablar sobre ello cuando me he encontrado con el siguiente titular: «La producción externa de Televisión Española ha aumentado un treinta y siete por ciento». Es uno de los anuncios que ha hecho Alberto Oliart en su comparecencia periódica en el Senado y que he encontrado aquí. Sólo al final del texto se menciona de pasada y de forma partidista el encierro que está llevando a cabo un grupo de trabajadores en Televisión Española, se ofrece un punto de vista muy tangencial, simplista, y no se relaciona en ningún momento con esas cifras pírricas de producción interna sobre las que se le pregunta en la comparecencia.
Durante la comparecencia ha surgido además en varias ocasiones el encierro que mantienen desde hace más de veinte días un grupo de trabajadores para protestar por el despido de una trabajadora de TVE.
Oliart ha precisado que el contrato de esa trabajadora, «como el de otros 303 contratos por obra», ya había vencido, ha observado que el encierro que protagonizan un grupo de trabajadores se refiere sólo a este contrato porque -ha dicho- es una afiliada a UGT, pero ha insistido en que el caso está «en vías de solución».
Como veis, un versión totalmente opuesta a lo expresado en el vídeo que encabeza la entrada. Nada que ver tampoco con el velo de silencio que se ha extendido sobre la noticia durante semanas y que, según Isabel Paz, ha sido acordado desde diversos frentes. Es paradójico, por aportar algo de luz, que el despido de la trabajadora contratada, detonante de un encierro que denuncia los bajos índices de producción propia de Televisión Española (sobre un dieciocho por ciento), ha sido por finalización de obra. Esta trabajadora estaba contratada en España Directo, un programa que sigue emitiéndose. Es cierto que era afiliada a UGT, sindicato que está llevando a cabo al encierro, pero también es cierto que han visitado a los trabajadores y se han interesado por el tema representantes sindicales nacionales y políticos de tan distinto corte como Celia Villalobos o Leire Pajín, cosa que no se ha reflejado en los medios. Que la trabajadora afiliada sea defendida por su sindicato no implica neccesariamente que el despido esté ajustado a derecho, como parece que quieren hacernos creer.
Tras todo este asunto parece extenderse la sospecha que se verá confirmada, o no, cuando se materialice el relevo de Oliart al frente de Televisión Española. Se alzan voces contra el desmantelamiento de La 2 y ya hay rumores de que alguien del sector privado vendrá a culminar la privatización encubierta de Televisión Española que beneficia, cómo no, a las productoras externas, que están haciendo su agosto. Un culebrón que no acaba de empezar pero al que aún le quedan bastantes capítulos. Por ahora Televisión Española no cumple con su código interno ni con los preceptos que estipula la Ley. Las trabas a su modelo de financiación han sido un mazazo importante pero que, sin duda, se resolverá a favor del Ente Público. Oliart dice en la comparecencia que he citado antes que «Hacienda proveerá». Intentar hacer un chiste de una situación así es, cuanto menos, vergonzoso. Con semejantes propósitos el futuro de Televisión Española como cadena pública es cada vez más oscuro para unos y más claro para otros. Si Hacienda termina cubriendo el parche que tendrían que pagar las telecos y las privadas, los beneficiarios, tal y como está la situación ahora, serían las productoras externas y, por supuesto, privadas. Yo no quiero que con mis impuestos se engrosen las cuentas de empresas que deberían de obtener beneficios por sus propios méritos. En este país de todo se hace un negocio. Qué asco.
‘Felipe y Letizia’ han marcado época
Quién se lo iba a decir a Telecinco. Esta mañana, leyendo la efervescencia producida en la red gracias a la miniserie de Telecinco, he recordado el momento de arriba de Sé lo que hicisteis…,. Hubo una época no muy lejana en la que no se podía hacer mofa de la Familia Real, ni en la tele ni en ninguna parte. Aquí hablé del asunto hace un tiempo y quiero recordaros aquella famosa portada de El Jueves que terminó para los dibujantes como el rosario de la aurora. Hace más tiempo (1994), el siguiente monólogo de Quim Monzó en Persones Humanes (TV3), consiguió que el programa dejase de emitirse en directo y pasase a grabarse para poder supervisar sus contenidos.
Las cosas se habían ido relajando con el tiempo, es cierto, últimamente parecía que había más manga ancha con el asunto pero es que el lunes, con la emisión del primer episodio de la miniserie, la etiqueta #felipeyletizia en Twitter se convirtió en Trending Topic mundial gracias al escarnio público. La gente se lo pasó pipa en las redes sociales comentando en tiempo real todas las bufonadas de la serie. Es paradójico que los bufones sean los personajes que encarnan, con supuesta verosimilitud, a la Familia Real. Desde la Zarzuela no han dicho nada de manera pública así que muchos sospechan que se están subiendo por las paredes. Telecinco en cambio se frota las manos porque este movimiento en Internet parece prometer que el episodio final que se emite hoy sí que barrerá en audiencia, todo por las ganas de reírse en comunidad que tiene el personal.
La reacción ha sido tan desaforada que ya no hay marcha atrás. ¿Se podrá a partir de ahora hacer humor tranquilamente de ciertos aspectos que hasta ahora se han considerado tabú? Cierto es que programas como Polònia (TV3), hace tiempo que ofrecen su visión humorística del asunto pero la diferencia con Felipe y Letizia es que esta miniserie era en principio seria, tanto que los de Telecinco habían programado a su alrededor documentales y Hormigas blancas de las suyas como para respaldar su parecido con la realidad, aunque a estas alturas no sé a la realidad de quién se refieren.
Yo creo que hay desconcierto general entre el equipo de la miniserie. Por un lado estarán contentos porque un éxito en Internet es un paso adelante mucho más importante de lo que las cadenas quieren reconocer, pero por otro temerán que el Rey se les aparezca montado en su moto en una gasolinera (ésta es una leyenda urbana ancestral). De todas formas, cuidado, el público de Internet es apasionado, pero no tonto. Al primer corte publicitario desbocado cambiarán de tarea porque eso sí que tienen que tenerlo claro en Telecinco, la gente de Internet tiene la paciencia justa y necesaria, no más. Tienen en su mano volver a revolucionar las redes sociales pero la política comercial de la cadena puede darles un disgusto y la guasa puede terminar convirtiéndose en una masa de comentarios que ataquen la imagen de la cadena. Yo doy el aviso, luego que cada cual haga lo que quiera.
‘Hispania’ y ‘Felipe y Letizia’, sorpresas en serie
Empezaré zanjando la cuestión del rigor histórico: no lo hay. Ni en Hispania ni en Felipe y Letizia se preocupan por ser fieles a la historia así que me parece que no vale de nada despotricar en ese sentido. De hecho, los responsables de Hispania ya lo comentaron y, desde mi punto de vista, al ser ficciones pueden permitirse las licencias que quieran. Será cosa de los espectadores decidir si aceptan pulpo como animal de compañía o no. En lo que a mí respecta he de decir que no me altera el asunto, más bien me divierte. En el caso de Hispania me rechinaban cosas sin parar. Soy Licenciada en Humanidades y vivo en Elche, tierra íbera donde las haya, así que tengo información de sobra como para hacer un artículo citando cada «licencia» pero, como decía, no creo que haya que perder el tiempo en eso. En el caso de Felipe y Letizia las licencias son el guión al completo. No vi empezar la serie y quiero saber si al principio pusieron el rótulo de «cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia».
Pero bueno, la ausencia de rigor histórico no ha sido una sorpresa en sí. Tampoco lo ha sido la cuestión de los parecidos razonables, en este caso centrándonos en Hispania. Astérix, Curro Jiménez, Gladiator…, la lista podría alargarse bastante más. A esto tampoco le veo yo mayor pega, la verdad. Quizá hoy esté en modo condescendiente pero, qué queréis que os diga, no esperaba nada más ni nada menos. Asumía como segura la falta total de riesgo en la producción. Seguro que no ha sido por falta de ganas del equipo pero supongo que la cadena les habrá atado en corto, como suelen hacer. En ficción las teles nacionales aplican con rigor la máxima de «más vale malo conocido, que bueno por conocer» pero, eso sí, lo que falta por esta lado se ha compensado por otro y en esto sí que aprecio novedad. Partiendo de la idea de que el presupuesto no es comparable al de las producciones que llegan de Estados Unidos, creo que supieron resolver dignamente las secuencias de la trampa a los hispanos, por ejemplo. En general la acción me pareció bien planificada, mucho mejor que la de Tierra de lobos, y en este caso creo que supieron hacer del defecto, virtud. Claro que ver a extras que no están en el papel hace que saltemos en el sofá y esta ha sido una sorpresa mayúscula. Tanto cuidado en los exteriores, tanto celo en el aspecto de la serie, para que al final se emitan secuencias con gente que parece estar más pendiente de saludar a la cámara. Faltó un cartel de «saludo a mi mamá que me estará viendo». Hay que tener más cuidado con estas cosas.
La serie en sí, ni fu ni fa. Juanjo Ballesta me parece que aún no ha encontrado al personaje, el reparto de los romanos me parece mucho mejor que el de los hispanos, la trama no me interesó en lo más mínimo pero no porque fuera mala sino porque a mí este tipo de series no me van. Prefiero las ficciones más descarnadas, con conflictos mucho más pasionales, y es que Hispania me terminó resultando demasiado tibia, con poca profundidad. El agente doble, el hispano al servicio de los romanos, me resultó lastimero y lo habría preferido despiadado, pero para gustos los colores, claro. En general, la humanidad del lado hispano y la barbarie del lado romano me parece un tópico simplón, yo habría mezclado más estos polos opuestos desde el principio (no dudo que más adelante la cosa vaya por ahí pero para entonces no sé en qué otra serie andaré metida).
Y cuando terminó Hispania me pasé a Telecinco y vi los últimos minutos de Felipe y Letizia. ¿Por qué nadie había dicho que la serie «Real» era una comedia surrealista? De haberlo sabido la habría situado antes que la otra porque donde esté una buena comedia, que se quite todo drama. Vi poca cosa y me arrepiento porque me reí de lo lindo. La reina como súper villana; el «guey» campechano a más no poder; el príncipe, un rebelde; y la princesa más dura que un ladrillo del cinco. ¿Seguro que los chanantes no han tenido nada que ver en esto? Hay quien opina que la serie deja en muy mal lugar a la monarquía pero yo creo que ésta será con el tiempo una serie de culto freak. Inverosímil a más no poder, con personajes grotescos y con secuencias que pasaban de largo el adjetivo de culebrón. Habrá que inventar un nuevo género para este tipo de propuestas y es que parece que, sin proponérselo, los de Telecinco han creado un nuevo formato. Yo lo llamaría patochada y lo definiría como el biopic bufo. Para mí, todo un hallazgo. Tanto que me estoy planteando ver la segunda parte porque en el avance salieron los trasuntos de las infantas y de Urdaci. ¿Cómo los retratarán? No sé si podré aguantar la curiosidad morbosa.
En cuanto a audiencias, dos sonoros éxitos. Hispania ganó con un gran dato (22.7% de share y 4.768.000 de espectadores), pero Felipe y Letizia parece que aguantaron el tirón con que dignidad (22.7% de share y 2.782.000 de espectadores). Atención, el dato es correcto, el share es el mismo pero Antena 3 tiene dos millones de espectadores más y esto es así porque los de Telecinco decidieron hacer un programa único con la serie y el documental posterior, así que las cifras de audiencia se falsean. El truco, si les ha servido de algo, ha sido para ocultar los datos reales de audiencia de la serie en sí. Y el miércoles es la segunda parte de la guerra, que esto no ha terminado aún. ¿Quién dice que la tele es aburrida? La monarquía contra la república romana, tremendo.
Telecinco en boca de todos
Que hablen de uno, aunque sea mal. Ésta parece ser la máxima que rige ahora en la cadena amiga después de que intentasen durante un tiempo hacer lavado de imagen y sus audiencias se vieran resentidas. No sé, la verdad es que no tenía muchas ganas de escribir esta entrada porque estas estratagemas de Telecinco empiezan a resultarme molestas como espectadora. Sé que en el fondo lo hacen para eso, para generar el debate maniqueísta de o estás conmigo, o estás contra mí, y yo no quiero posicionarme, no me da la gana. Es decir, que su programación me podrá gustar más o menos, pero no soy quién para cuestionar con qué se entretiene la gente. Al final he decidido decir mi opinión por un motivo: para intentar sacar a la luz sus triquiñuelas e intentar que nadie caiga en la deriva que buscan, la de hacer víctimas y verdugos de todo esto. Si están donde están es porque quieren y el concepto negativo que muchos tienen de la cadena se lo ganan a pulso.
- Telemanía. Es la web de tele de Telecinco. En ella abundan los titulares contra Antena 3, todos escritos con una mala leche digna de la pluma más afilada. A saber y en portada en el momento en el que escribo esto: «A A3 le sale el tiro por la culata al rematar La princesa de Éboli«, «Antena 3 cambia sin parar su parrilla para intentar remontar su audiencia en mínimos», «DEC baja a mínimos con el ‘Caso Fran'». Buceando en el archivo de noticias encontramos muchas más cosas: «Los mineros de Chile, encerrados por Antena 3», «Antena 3 monta el ‘caso Fran’… que dispara la audiencia de Sálvame«. Y hasta el infinito y más allá. Desde esta web se hace campaña diaria de acoso y derribo contra Antena 3 como parte de esa disputa eterna entre cadenas. Y como de webs va la cosa, Telecinco denunció a Antena 3 porque consideró que falseaba los datos de visitas de su web.
- Contraprogramación. Célebre el reciente numerito, que aún no ha terminado, de poner a rodar su miniserie Felipe y Letizia persiguiendo a los romanos de Hispania (Antena 3), por la parrilla. ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? ¿Fue Hispania la que abrió la veda o fue Felipe y Letizia? El último movimiento, en cualquier caso, ha sido de Telecinco y la gran perjudicada ha sido Tierra de lobos, que de golpe y porrazo está, sin comerlo ni beberlo, a expensas de lo que haga Antena 3.
- Broncas entre productoras. Esto lo contaba ayer La chica de la tele. Las propias productoras que generan contenidos del corazón para Telecinco se han declarado la guerra en los programas. Todo un show orquestado por unos grandes guionistas, sin duda. Ayer pude ver cómo en directo Belén Esteban amenazaba veladamente a su nueva némesis, la novia de su ex cuñado, diciéndolo que llevase cuidado que el contrato le vencía pronto. Pensé que Vito Corleone aparecería en el plató pero no, era Paolo Vasile. Una confusión la tiene cualquiera.
- Quejas de la audiencia: Telecinco es la cadena que más quejas acumula y el programa más denunciado es, como todos podemos suponer, Sálvame. Ojo, que hay que mirar los datos con lupa. Después de Sálvame la emisión que más quejas ha acaparado ha sido Qué vida más triste (laSexta), así que a las quejas de los espectadores hay que darles la importancia justa y necesaria. Según yo lo entiendo, los detractores de Telecinco patalean más y mejor que los detractores del resto de cadenas, pero sirva el dato como un aporte más a todo este espectáculo de polos opuestos.
- Gran Hermano, la metáfora. Y con apenas una semana y pico de vida, la casa (quizá tendría que hacer uso del plural), de Gran Hermano ya se ha dividido en dos grupos. Cada grupo en su casa y Mercedes Milá en la de todos: guapos en una y frikis descastados en la otra. No soy yo la que se inventa los términos, son los habitantes de la casa los que han hecho la división atendiendo a cuestiones basadas en el atractivo físico. Antes de la escisión que se materializó anoche los grupos ya tomaban entidad y vida propia, no creo que este resultado haya podido sorprender a nadie. Se elevan ya acusaciones a diestro y siniestro de vejación, machismo y demás, un debate que creo que trasciende al programa en sí. El cásting de este año era para que pasara esto: al que le guste, bien; al que no, que cambie de cadena. En el fondo me parece que no es más que la representación de todo lo expuesto antes, donde los presuntamente guapos vendrían a ser una extensión de Mujeres y hombres y viceversa y, por ende, de la cadena, y a los frikis les queda el papel de renegados a lo Antena 3. Nunca eso de «como la vida misma» tuvo tanto sentido.
‘Museo Coconut’ ya está aquí
Museo Coconut se ha hecho de rogar pero el próximo lunes 25 de octubre, a las diez de la noche, desembarca en Neox con aspiraciones de ser la nueva serie de culto. Conmigo lo tienen fácil, la verdad, porque aún sin haber visto nada ya soy fan entregada a la experiencia Coconut: una comedia de situación que promete ser surrealista e hilarante, grabada con público en directo, con cameos, con una tira animada y con referencias a algunos de los personajes más conocidos del clan Chanante / Muchachada. ¿Qué más puede pedir un seguidor del delirio de esta pandilla?
Ellos dicen que piensan que perderán seguidores incondicionales y que llegarán a otra gente pero bueno, eso está por ver. Me parece una forma de cubrirse las espaldas, la verdad, aunque Raúl Cimas lo explica a la perfección en el siguiente vídeo. También se enfrentan a la pérdida de personajes, como ya les pasó cuando pasaron de Paramount a La 2. En este caso la pérdida es menor porque el cambio de formato es beneficioso para ello.
Yo veo imágenes de los personajes y ya se me ríen los huesos, qué queréis que os diga. Por ejemplo: los dueños del museo son una rica señora y su hijo pavisoso, que directamente me hacen pensar en la baronesa Thyssen y su hijo, un personaje del que ya tiraron en Muchachada Nuí y que ahora recuperan aunque sin darle el nombre, no vaya a ser que alguien se enfade. Y qué me decís del personaje de Joaquín Reyes interpretando al guardia de seguridad del museo. ¿Es o no es Onofre? Onofre fue el azafato del concurso Smonka! que los «muchachos» hicieron en Paramount. Un personaje entrañable, encantador, con un mal humor tronchante, ingenuo cuando quería, con gracias del siglo pasado…,. En fin, una joya. Espero que este nuevo personaje se parezca lo suficiente al anterior porque lo cierto es que lo echo de menos. En realidad, echo de menos Smonka!, un concurso para frikis que no ha tenido igual. Hay tantos momentazos de Onofre en YouTube que valdría la pena dedicarle una entrada. Os dejo uno pero os recomiendo seguir investigando.
Estoy tan dispuesta a reírme que la espera hasta el lunes se me va a hacer eterna. Comentaremos el asunto largo y tendido así que recordad que el lunes tenemos una cita para ver Museo Coconut en Neox a las diez de la noche. ¡Ya falta menos!








Comentarios recientes