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Novedades televisivas: no hay nada nuevo
Ya estamos por fin en septiembre y arranca la temporada. Atrás quedan los meses de hastío veraniego, de improvisaciones, de pruebas. Después de los ensayos a los que hemos asistido en julio y agosto llega la hora de la verdad y nos encontramos con que, por ahora, las cadenas tiran de lo conocido para enfrentar su vuelta al cole particular.
María Teresa Campos hace su puesta de largo en Telecinco y por la noche tendremos lo nuevo de Camera café; La Sexta emite Caso abierto desde el principio, una serie que ya lleva siglos emitiéndose en La 1; Cuatro apuesta por Factor X en la sobremesa y por la noche vuelve El Hormiguero; a Antena 3 vuelven Susana Griso y Física o Química; cambio de imagen en Televisión Española, con cambios en el aspecto de sus magazines, y poco más.
La única novedad para hoy es el estreno en Cuatro de The Company, una serie sobre la guerra fría. Por lo demás, y a lo largo de la semana podremos ir comprobándolo, pocas audacias en una época en la que las cadenas se muestran demasiado conservadoras para mi gusto.
Un arranque de temporada poco atrevido después de un verano lleno de experimentos. ¿A qué esperan las cadenas para desplegar su artillería pesada? ¿Qué esperan que pase en estos meses? ¿Quieren vernos reaccionar? ¿De qué quieren asegurarse? En fin, mientras se deciden nos toca esperar a que vayan cayendo con cuentagotas las novedades.
Me da la sensación de que la última tendencia es que todos intenten consolidar sus novedades en verano, época de menos riesgo, para entrar en septiembre con audiencias aseguradas, el problema está en que este verano no les ha salido bien casi nada: El Sacapuntas, El método Gonzo, Rex, Sabes más que un niño de primaria, Canta Singstar, Quiero bailar, Díselo bailando, Life, Va la nota, Yo soy Bea reloaded, Una cámara en mi casa, Gladiadores Americanos, Fifty Fifty…,. Menuda colección de chascos.
Historias para no dormir: la tele se vuelve loca
Llega septiembre y parece que a todo el mundo le da un fiebre extraña. Quizá sea el síndrome postvacacional que enajena a los directivos y al personal televisivo pero en apenas un par de días he podido leer unas cuantas noticias que me han hecho pensar que nos estamos volviendo locos. Os aviso, aquí vienen unas cuantas historias para no dormir.
- Carolina Ferre parece que va presentar De patitas en la calle, el nuevo docudrama de La Sexta. Esta mujer vale tanto para un roto como para un descosido. Viene de presentar Yo estuve allí, un programa de La 1 para una audiencia más que adulta y ahora la ponen al frente de un reality sobre adolescentes. Un consejo: que alguien le cambie el estilismo.
- El PSOE se adueña de la tele. El lunes Zapatero estará en La mirada crítica con María Teresa Campos (Telecinco), Rubalcaba estará en Espejo Público (Antena 3) y Bono estará en Los Desayunos (La 1). La oposición ya puede ir poniéndose las pilas porque ante semejante alarde mediático tienen poco que hacer. En esto el PSOE siempre pilla la delantera.
- Telecinco está buscando a un sustituto de Aquí hay tomate, ya de forma oficial y a toda pastilla porque como sigan dejando el asunto las tardes se les van a ir al garete. En las quinielas para presentar el espacio, que no están ni mucho menos confirmadas, suena el nombre de Eugeni Alemany emparejado con Carolina Cerezuela. ¿Me parece a mí o estos dos no pegan ni con cola? Y, además, que dejen en paz a Eugeni y no nos lo destrocen así, por favor. Eugeni se merece algo grande. ¿Qué espera Buenafuente para ficharle?
- Antonio David Flores, el ex de Rociíto, ha solicitado a la Asociación de la Prensa el carné de periodista por los méritos realizados como tal en los saloncitos de la tele. Si esto es verdad, este señor se merece que lo ingresen en un frenopático, y si es un bulo lanzado por un confidencial, al inventor de la broma habría que encarcelarle por terrorismo mediático. Por supuesto, desde la Asociación le niegan el derecho, pese a que él insiste en que ha trabajado en programas de corte periodístico junto a profesionales titulados. Yo el otro día fui sentada en el autobús al lado de un abogado así que voy a colegiarme, y que no se les ocurra ponerme pegas.
Si después de esta batería de absurdeces no sabéis ni cómo gritar, os dejo un recopilatorio de El grito Wilhelm para que os sirva de ayuda.
Ortega Cano bailará en La 1
Este vídeo de El Intermedio es poco menos que una premonición porque en la próxima temporada de ¡Mira quién! baila! podremos asistir a momentos similares, cuando Ortega Cano se pegue los bailecitos para los que le han contratado. No ha trascendido por ahora cuánto van a pagarle desde la cadena pública para que se convierta en estrella, como ya hicieron con Carmen Martínez Bordiú, pero seguro que le da para un bocadillo.
El torero ha declarado que ha aceptado el reto para animarse y para cambiar de imagen ante el público, para que dejemos de verle como a alguien triste y apenado. Es decir, que el paso por el programa es un lavado de imagen en toda regla que se compensa con un salario estratosférico y que disfraza la operación de marketing con un premio destinado a una ONG, que sirve muy bien para lavar conciencias y que es un recurso muy utilizado por los famosos cuando quieren pasar por un plató para aclarar cosas de sus vidas sin que se les tache de cobrar por ello.
¡Mira quién baila!, a pesar de esto, o quizá precisamente por ello, es uno de los programas más solventes de la cadena y después de seis ediciones presume de liderar audiencias y de haber recogido premios tan distintos como un TP o galardones de la FAO por contribuir a disminuir el hambre en el mundo. Buen rollo, baile con famosos, esfuerzo, alegría de vivir…, un reality blanco, blanquísimo, con muy buena voluntad que consigue con nota lo que persigue: enganchar a la audiencia del corazón sin «tomateo». Queráis o no, eso tiene su mérito, aunque sea en una cadena pública y con el dinero de todos.
De patitas en la calle, nuevo reality para La Sexta
No contentos con haberse pegado el batacazo con Una cámara en mi casa, el docu-show en el que niños graban su día a día, y teniendo unos resultados discretos con Vidas anónimas, en La Sexta atacan de nuevo con De patitas en la calle, un docu-show sobre la independización de los jóvenes. Lo que más me llama la atención de este programa es que la información que se ha dado sobre él es dispar.
Por un lado, buscan a jóvenes que quieran independizarse y, por otro, hacen un llamamiento a los padres que quieran quitarse de encima a sus hijos. Me recuerda a cosas como El diario de Patricia, pero disfrazado con un trasfondo social.
Estoy un poco harta de que se utilicen temas de trascendencia social para crear programas de televisión absolutamente frívolos. Con la de temas estúpidos que hay para hacer un reality no sé por qué se empeñan en hacernos creer que la parte «docu» del show tiene interés más allá de sacar a relucir los trapos sucios de una familia. Parece que se crean que nos hemos caído de un guindo.
Por otro lado, qué manía en fomentar el mal rollo en este tipo de programas. ¿Qué le interesa más a la gente, ver mal rollo o cosas un poco más positivas? Si hay mal rollo, yo creo que tienen que introducir un elemento de solución, como en los programas de coaching tipo Supernanny y similares. Y si no hay intermediación, el mal rollo de por sí me parece una mala idea. Yo, al menos prefiero lecturas positivas de las desgracias. En este sentido me parece un ejemplo modélico Miami Ink., un docu-show en el que los tatuajes sirven para redimirse y en el que los tatuadores son unos genios.
Se desinforma la tragedia
La catástrofe abrumadora puso ayer de manifiesto lo poco preparadas que están las cadenas para hacer frente a una información de este tipo. La competencia por el número de víctimas, el acoso a los familiares, las declaraciones sin interés de los que pasaban por allí, los comentarios de los reporteros, las lecturas de los teletipos más alarmantes…,. Parece que lo importante es cubrir la noticia, sin importar el cómo. ¿Quién será el que acierte con el número de víctimas? Viendo las distintas cadenas era todo una lotería.
En Televisión Española un sanitario insistía en que no podían confirmar ninguna información y la reportera le contestaba que se decía que se había visto llegar a víctimas en muy mal estado (ella lo decía de una forma bastante más cruda). Una vergüenza.
Hoy hay especiales en la mayoría de las cadenas y es de esperar que, pasado un día, sean capaces de ordenar la información, de dejarse de especulaciones y de opiniones y de comunicar los hechos sin más, que bastante dura es ya la realidad como para que la adornen. Ojalá sepan estar a la altura.
La radio y la prensa tampoco están mucho mejor. Un repaso a los titulares de las ediciones digitales da idea de cómo se busca el gancho. Aunque aquí sólo hablamos de tele, quería dejar constancia de que el sensacionalismo es generalizado. Un asco.








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