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La defensora del espectador a la palestra

Las cosas de palacio van despacio pero más vale tarde que nunca. Pasado un año del nombramiento de Elena Sánchez para el cargo, parece que por fin Televisión Española se ha decidido a estrenar un programa en el que se recogerán las quejas de los espectadores, de los oyentes de Radio Nacional y de los usuarios de Internet que se reciben en la oficina de la Defensora de RTVE.

Un gallifante para la Corporación, que intenta abundar en la transparencia del ente público y que suma esta iniciativa a las comparecencias trimestrales en una comisión de control parlamentaria en la que expondrán las cuentas, como ya hacen las privadas desde hace tiempo.

Según Luis Fernández, Presidente de la Corporación, las quejas recibidas por la Defensora durante este último año se refieren, sobre todo, al incumplimiento de horarios sobre todo en retransmisiones deportivas, a la poca pertinencia de algunos anuncios y al tratamiento de noticias trágicas (supongo que en este punto se refieren a un tratamiento malo de esas noticias). En la web de la Defensora, en el apartado de preguntas frecuentes, hay tres cuestiones: la protección a menores, la respuesta a por qué en el Canal Internacional no se retransmiten determinados eventos deportivos e información sobre los programas subtitulados para sordos.

Creo que un programa de estas características es necesario, muy necesario, pero tengo mucha curiosidad por ver cómo lo enfocan para que no sea un peñazo, y de los grandes. Los temas que he enunciado arriba no dan demasiado juego televisivo, por decirlo de alguna manera, y aunque a los espectadores les interesen las respuestas el formato es crucial para llegar a la audiencia. Yo creo que pueden hacer algo que esté más que bien, aunque queda por saber si lo emitirán en La 1 o en La 2.

Me ha llamado mucho la atención el tema de los subtítulos para sordos. Como decía más arriba, hay un punto en el que explican las dificultades de la subtitulación para sordos de los programas, proceso que según ellos requiere de tiempo y de esfuerzos específicos y, por lo que leo, deduzco que no se puede aplicar a los directos. Buscando vídeos en YouTube de defensores del espectador he encontrado una respuesta de la comunidad sorda al tema de los subtítulos en el que mencionan al anterior defensor del espectador.

Yo no sé quién tiene razón, me faltan conocimientos sobre el asunto, pero estaría genial que en el nuevo programa se hiciese frente a este tipo de críticas con naturalidad y con resolución. Supongo que serán conscientes de las debilidades y fortalezas de RTVE y asumirlas y hacerlas públicas sería un gran gesto. Lo que no me apetece es ver un programa de autobombo sabiendo como sabemos que Televisión Española no es perfecta, como no lo es ninguna de las cadenas. Veremos cómo lo afrontan.

26 marzo 2009 at 08:05 11 comentarios

‘Crisis. Soluciones’, un debate para salir del paso

La 1 se ha montado un debate en prime time con la presencia, por primera vez en un plató de televisión (lo subrayo porque es la bandera que enarbolan, como si fuera una exclusiva de un programa del corazón cualquiera), de Gobierno, oposición, sindicatos y empresarios, las cuatro patas del banco. Además contarán con intervenciones de colectivos afectados, como las asociaciones de autónomos.

En la nota de prensa de la cadena se habla de que pondrán en el tapete (me encanta esta expresión del argot del juego porque esto parece una partida de mus), las posibles soluciones al problema. Repito: posibles soluciones, y recalco lo de «posibles». Es decir, que no hay promesa de compromiso ni nada que se le parezca, cada uno irá a contar su historia, quedarán todos como Dios y aquí no ha pasado nada. Todo esto me recuerda a la fría utilidad de los debates en época de elecciones, sólo que ahora no tenemos que votar pero hay en juego un prime time y la imagen de todos.

Y aquí mi pregunta: ¿Por qué no han hecho un Tengo una pregunta para usted con estos protagonistas? ¿No habría sido más interesante ver cómo capean las preguntas de los ciudadanos en lugar de ponerles a discutir entre ellos? Porque francamente, en lo que a mí respecta, ya sé que desde la patronal se aboga por la flexibilización del despido, los sindicatos se niegan, el Gobierno dice que se ocupa de los más desfavorecidos y la oposición ataca diciendo que no se está haciendo nada. Cada uno en su papel y mientras los demás, en casa, asistiendo a la disputa de patio de colegio y teniendo problemas para llegar a fin de mes. Por lo menos en Tengo una pregunta para usted hay algo más de espontaneidad y el ciudadano se siente de alguna manera representado pero, claro, son pocos los que gustan de someterse a unas preguntas sin preparalas antes.

Eso sí, Televisión Española se cubre de gloria porque responden a las exigencias de pluralidad y de servicio público. Menos da una piedra. Una pena que este debate llegue con tanto retraso, después de que el resto de cadenas ya hayan ofrecido sus especiales de la crisis, algunos con reportajes y otros con monográficos con expertos, y que este servicio público se combine con programas como Mira quién baila, pero de esto la división de informativos no tienen ninguna culpa.

24 marzo 2009 at 08:52 14 comentarios

‘Los mejores años’ es un festival de fin de curso

Anoche Televisión Española estrenó Los mejores años de nuestra vida, un programa que tenía que haber estado en Telecinco pero que al final ha ido a parar a La 1. Un programa musical en el que se enfrentan dos décadas y en el que un jurado formado por adolescentes (qué edad más difícil), decide qué decada es la mejor en función, sobre todo, de las canciones. Es como si alguien hubiese dicho: «Vamos a hacer un programa para La 1», y hubiesen tirado del manual de calidad de la empresa porque el espacio es ideal para esa audiencia entrada en años que se rumorea que tiene el botón del 1 gastado de tanto usarlo.

Obviando a Carlos Sobera y a Àngel Llàcer, a los que tengo aborrecidos, obviando ese cementerio de elefantes que es el programa, lleno de triunfitos zombies moviendo las caderas y desgañitándose de lo lindo, obviando la ausencia de sonido directo en las actuaciones y obviando la cantidad de tópicos que se desplegaron en los diferentes duelos (el verano, los bailes, los sex symbols…), he de deciros que si os apetece una dosis alta de frikismo, Los mejores años es vuestro programa.

Para empezar, las actuaciones de viejas glorias (lo de viejas tiene un sentido despampanante en este caso). Para mi fue supremo el diálogo entre Carlos Sobera, Teresa Jimpera y Samantha Fox. Samantha intentó desvincularse de su pasado de mito erótico pero habló tranquilamente de enseñar la tetas mientras que la Jimpera, que hacía de traductora, en lugar de tetas decía «boobies» y hacía el típico gesto de las tetas. Me dio a mí que le supo mal que la enfrentasen al monumento Fox. El batería de Los Sirex miraba por encima de las gafas con esa pose típica de: «Qué pasa, las gafas son de cerca». Los cartelitos que ilustraban los vídeos y que intentaban destacar la importancia de los artistas: «David Bowie asistió al funeral de Tino Casal» o «Manolo García le dedicó una canción en un concierto a Danza Invisible». Me quedé de piedra con Mike Kennedy, que con el tiempo se ha convertido en el doble de Clint Eastwood. Y cuando vi una imagen de Luis Aguilé descubrí el enorme parecido físico que tiene con Jiménez Losantos.

En fin, que es un programa para comentar en casa y verlo solo es un rollo. Menos mal que pude evitar que Josmachine me abandonase por la Xbox y nos echamos unas risas. Nos daba vergüenza el público, que habría firmado por contrato altas cotas de entusiasmo y en las tomas generales de la grada era fácil pillar a alguien bailando, cantando y equivocándose en la letra. Todo sea por el buen rollo.

Como buen programa de Gestmusic han montado una web en la que también andan liados los de Portalmix y podéis ver vídeos tan elegantes como el que encabeza la entrada, además de retos de quién es quién y demás cosas así. Lo del enfrentamiento de décadas es lo de menos pero se remontan sólo hasta la de los 50. De décadas anteriores será difícil encontrar representantes que tengan una movilidad adecuada.

En el lado positivo, una buena realización (que se note que en Televisión Española están curtidos en galas), y las copresentadoras Ángela Fuente y Anna Simón. El vestuario, horrendo. Las coreografías firmadas por Poty y los pourris tipo «La década prodigiosa» bastante vulgares. Que lleven otra vez a Raphael, eso no tiene precio. Para todo lo demás, el resto de cadenas.

4 marzo 2009 at 08:02 17 comentarios

Eurovisión, el castañazo

Vamos hoy con los dobles sentidos. Castañazo el que se pegó el señor del vídeo (y no fue el único); castañazo en audiencias que han terminado comprimiendo en una las dos galas que quedaban; castañazo para Melody, a la que han abandonado sus gorilas Vivancos porque no asumen las deficiencias de realización que les tocó capear en su actuación para la candidatura.

El año pasado el invento se llamó Salvemos Eurovisión y este año han tenido a bien titular el esperpento como Eurovisión: El retorno. Quizá alguien creyó que el éxito del año pasado se debió a un inusitado y renovado interés por el Festival, parecía que cual Ave Fénix había renacido de sus cenizas pero más bien, me parece a mí, la fiebre duró tanto como un merengue a la puerta de un colegio.

Dicen las malas lenguas que la culpa la tienen Chikilicuatre y El Terrat y, en cierta manera, creo que hay parte de razón en esa afirmación. Conste que no soy eurofan pero sí que soy «Chikilicuatrista» así que mi seguimiento del certamen del año pasado vino de la mano del invento de El Terrat y murió cuando Rodolfo colgó la guitarra. Supongo que soy una de esas espectadoras efímeras que no interesan a Televisión Española porque, viendo el éxito del año pasado, podrían haber intentado seguir el camino de hacer metatelevisión, pero han optado por volver a lo tradicional, dejando huérfanos a los que, como yo, el año pasado optamos por la diversión y la risa.

He leído de todo acerca del Festival y lo más imponente, un ataque directo a la yugular, es este titular: ‘TVE quiere terminar con los clichés y la caspa de Eurovisión’ (noticia completa en el Diario de León). Caray, si Chikilicuatre levantara la cabeza se llevaría una desilusión, con lo majo que fue el hombre, que aguntó carros y carretas y consiguió finalmente un posición mejor que la de otros representantes anteriores más serios. En fin, agua pasada no mueve molino, dicen, pero lo cierto es que sólo nos acordamos de Rodolfo cuando truena y las cifras de audiencia de este año están haciendo un eco de lo más escandaloso.

No digo yo que este año tendrían que haber intentado repetir el asunto (no creo que les hubiese salido), pero igual habría estado bien quitarle trascendencia al evento, enfocarlo más desde el humor y dejarse de repetir resortes del pleistoceno televisivo. Podrían haber aprovechado el tirón para introducir variaciones que situasen el programa en el siglo XXI pero qué sabré yo, que opino como espectadora pero de Eurovisión no sé nada. Igual lo que tienen montado este año, o desmontado, es el camino perfecto al triunfo; o puede que en realidad no les interese lo más mínimo ganar pero no tienen narices para abandonar el certamen pero, como digo, qué sabré yo.

25 febrero 2009 at 08:08 12 comentarios

Pelotas es una buena tragicomedia

Disfruté anoche viendo el estreno de Pelotas, la serie de Corbacho y Cruz que por fin ha encontrado un hueco de emisión. No sé cuánto tiempo llevará la serie dando vueltas por cajones pero si situan la síntesis del proyecto en el rodaje de Tapas (2005), podemos supones que durante cuatro años han estado peleando porque alguien apostase por el producto. De hecho, estuvo un tiempo en manos de Antena 3, que terminó rechazándolo, y finalmente se lo quedó La 1.

Después de haber visto el episodio ya podemos afirmar que efectivamente tiene muchas de las cosas buenas de Tapas (gran parte del reparto, por ejemplo), y mejora la película en un aspecto esencial: la coralidad. En Pelotas hay un nexo común más allá del barrio, el club de fútbol, que es lo que aglutina las tramas y lo que conduce la acción. La solución me parece que funciona y que sirve para enmarcar a la perfección a todos los personajes.

La producción se nota muy trabajada, con muchos exteriores y con interiores mimados al extremo. Me gustaría saber cuánto duran los capítulos. Viéndolo anoche yo diría que emitieron un dos por uno y, si fuera así, supondría que la duración por capítulo sería de unos cuarenta y cinco minutos, todo un logro para una serie nacional, aunque luego a la hora de la verdad hagan un corta y pega para rellenar el prime time. En Antena 3 hicieron lo mismo con Doctor Mateo el domingo. A ver cuál es la primera cadena que recorta el prime time, que le damos un premio. Es una medida urgente que servirá para sanear la ficción nacional y dotarla de nuevas posibilidades. La producción y los guiones mejoran, obviamente, cuando la ficción tiene una duración por capítulo razonable y no hay ni que escatimar pasta por capítulo ni que alargar tramas.

Los guiones son muy respetuosos tanto con los personajes como con los espectadores, no se pierden en explicaciones ni en reiteraciones, no abusan del chiste fácil y no redundan en tópicos. Se percibe un trabajo serio que no se ha dejado influir por circunstancias externas y el resultado es una comedia trágica con giros cómicos que refuerzan la tragedia cotidiana. Dicho así parece muy fácil de hacer pero tiene que haber sido un trabajo ingente. Diferente es si esto nos gusta o no (a mí sí me gusta), pero creo que es de justicia reconocer el trabajo. Eso sí, yo me habría ahorrado la broma con el Chiki-Chiki porque aunque soy fan a morir de Chikilicuatre, estas bromas privadas o chistes de amigos (la serie la produce El Terrat), me parecen un poco fuera de lugar, pero es el único desliz que advertí. Me pareció un lujo el tener una serie que cuenta lo que pasa sin contarlo, sin caer en la evidencia fácil y sin rematar cada secuencia con una aclaración.

Por último las interpretaciones, creo que han dado en el clavo con los actores. Han sabido conjugar la experiencia de unos con el entusiasmo de otros y están todos muy equilibrados, dentro de unos límites naturales y sin exageraciones, dejándose guiar por la historia. El tratamiento en este primer episodio (o primeros episodios), es tan sutil y acertado que sólo con hora y media ya sabemos quién es quién.

Pese a que la noche de los lunes es un hueso duro de roer hizo 3’4 millones de espectadores y fue la segunda opción. Veremos cómo evoluciona en las siguientes semanas porque el poner una minipelícula semanal es un desafío, sobre todo teniendo en cuenta que el ritmo y el tono no están acordes con las series que suelen llevarse la audiencia de calle pero desde mi punto de vista, aprobaron con nota.

24 febrero 2009 at 08:48 20 comentarios

Águila Roja arrasa y yo me aburro

Está claro que no estoy en consonancia con el universo porque a mí Águila Roja no me ha gustado pero en el estreno de anoche la siguieron más de cinco millones de espectadores. La katana de marras dejó tocada a la competencia.

El principal problema para mí es que la serie no me resultó en absoluto entretenida y las historias que me querían contar no me interesaban en lo más mínimo. Poco interesada por el fondo, los defectos de forma me hacían daño en los ojos. Podría agradecer el intento de hacer algo diferente pero es que en realidad no me parece diferente a nada. El envoltorio no es el habitual, eso es cierto, pero es un envoltorio para mí poco atractivo y mal hecho. Si quitamos paja y le sumamos unos siglos, tenemos una taberna, unos amigos y los niños. El amor, un pasado poco edificante a priori y una conspiración.

El rosario de incoherencias es largo, que cada cual apunte la que más le guste si quiere. Lo de tener un ninja de protagonista habría dado, para mi gusto, más juego en un comedia, como en Un yanki en la corte del Rey Arturo (novela primero y peli después). Claro que si hubiésemos tenido comedia sólo no habría habido dramedia, que es el género que causa furor. Las incoherencias históricas están y a mí me molestan, claro que hay gente que argumenta que esto es sólo una serie y que no hay que tenerlas en cuenta. Desde mi punto de vista, si el contexto histórico no es importante, ¿por qué se gastan la pasta recreando el siglo XVII? Si la hubieran colocado en el siglo XXV nadie habría hablado de errores de bulto y para ellos el resultado habría sido el mismo. Claro que el Siglo de Oro tiene mucha enjundia, pero ¿dónde está esa riqueza en Águila Roja?

En el apartado de interpretaciones no puedo dejar de mencionar a Francis Lorenzo y esa logia de pacotilla con mesa de cartón. En el apartado de guión, que el personaje de Javier Gutiérrez se defina a sí mismo como un «ordenador personal» me resulta alucinante. Los efectos digitales están bien, pero absolutamente descompensados con el resto de la producción. En general, las mujeres enseñan cacho todas (igual les viene por contrato), y para ser justos hay que decir que Francis Lorenzo también enseña carne. Los especialistas están tan bien que resulta inverosímil pensar que cualquiera de los actores es capaz de hacer esas cabriolas. Y dicen los que saben que los ninjas son japoneses, no de China.

En fin, decid la vuestra. Yo no doy más de mí, pardiez (¿habéis visto?, con una palabra os he trasladado de siglo).

20 febrero 2009 at 09:39 23 comentarios

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Teleadicta sin remedio

Avatar de Desconocido"La tele que me parió" es un blog sobre televisión, sobre cómo la vemos y sobre cómo la hacen. Sólo es televisión pero me gusta y aquí encontrarás una entrada diaria de mis delirios catódicos de espectadora irredenta.

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