Posts tagged ‘Cámara oculta’

‘Adivina quién viene a cenar’: triste, triste

Mónica me había insistido en que viese el programa y diese mi opinión, y a ello voy no sin antes pedir un favor a los amables lectores de este blog: sabéis que no puedo negaros nada así que tened consideración y no me pidáis que me someta a torturas innecesarias, que soy un ser humano con alma, corazón y vida, aunque entiendo que Internet pueda haceros creer lo contrario. No te guardo rencor, Mónica, porque de algo hay que morir, pero cuidado con lo que deseas porque puede convertirse en realidad.

Así que sí, he hecho mi incursión en Adivina quién viene a cenar, el programa de Antena 3 al que le auguro un triste final, tan triste como es el programa en sí. Sólo he conseguido ver entera la “broma” de Kiko Rivera. Con las otras lo he intentado pero no he podido. Ya de por sí ver a famosos haciendo el pavo no me interesa demasiado a no ser que lo planteen como aquel “Desmontando a Paquirrín”, que me gustaba no porque fuera de Sé lo que hicisteis… (bueno, un poco sí que me gustaba por eso), pero es que además me pareció una excelente forma de afrontar un género dándole una vuelta y el señor que huele a vino me hacía partirme de risa. Nada que ver con lo de Antena 3, que me parece falto de ritmo, soso, aburrido y, el colmo de los colmos, forzado a más no poder. No sé si será todo un montaje y hasta las supuestas víctimas estarán interpretando pero lo parece y eso, en un programa de cámara oculta, es inadmisible.

¿No hemos aprendido nada de Inocente, inocente? Ahí las bromas no se alargaban más de la cuenta y el conflicto siempre era distinto, basado en algo específico y personal de la víctima (su fijación con lo paranormal, extraterrestres, un coche prestado…). En Adivina quién viene a cenar siempre es lo mismo, una y otra vez: una pareja famosa y loca. Luego está el asunto de los retos: sólo son dos en una “broma” que puede durar media hora, si no más. Claramente, el lucimiento del famoso es la base del programa, no la “broma” en sí. Y para lucimientos espectaculares me acuerdo de Anónimos, un programa de laSexta de cuando aún eran una cadena pequeña y casi invisible. El programa no es que fuera la bomba pero era al menos original y, a veces, dependiendo del famoso, hasta divertido. Ángel Llácer daba órdenes constantes por un pinganillo para que el famoso disfrazado fuera adaptándose a las situaciones que le pedían para engañar a la víctima. Se vivieron momentos surrealistas. Aquí está Pepe Sancho tocándole las “bowlings” a Quique San Francisco.

Así que, en resumen, Adivina quién viene a cenar no me parece que pase del aprobado y no creo que ellos pretendiesen otra cosa: un premio económico bastante bajo (tres mil o cinco mil euros), siempre en la misma casa con lo que se ahorran tener que adaptar ambientes distintos a las necesidades del programa, una estructura calcada para cada famoso…,. No se han calentado mucho la cabeza que digamos y eso el espectador lo nota y como no haya un valor adicional al espacio en sí es difícil aguantar el tirón como si nada y no buscar otras oportunidades de entretenimiento más dinámico en otras cadenas.

Y para terminar, saludo a Mónica que me estará viendo.

9 agosto 2010 at 08:58 7 comentarios

21 días, reportajes en carne propia para Cuatro

Cuatro ha dado el pistoletazo de salida a un nuevo formato, 21 días, producido por BocaBoca y presentado por Samantha Villar, que se estrenará el próximo viernes 30 de enero y que tiene como característica esencial la implicación “real” de la reportera en las historias que cuenta. Tal y como lo plantean, la reportera no será la mirada objetiva, sino que será parte implicada en las historias porque para contarlas vivirá las situaciones límite.

21 días se suma a la oferta de los viernes y está a medio camino de lo que nos ofrecen a día de hoy, entre los programas de coach y los reportajes de Callejeros. Un paso más al reality, esta vez en forma de docu-reality, que con periodicidad mensual tratará aspectos de relevancia social como las drogas, los trastornos alimenticios o la indigencia. No puedo evitar acordarme de Super Size Me, la película documental del tipo que decidió demostrar en su propio cuerpo los peligros de la comida basura.

Pero volviendo a 21 días, la promo nos presenta a una reportera muy neutra y la imagen casi parece de ficha policial. Es de suponer que los programas, o su mayoría, ya estarán grabados porque si no se puede perder algo del efecto por el reconocimiento. También es de suponer que las cámaras le seguirán de lejos porque si no la supuesta experiencia vital queda un poco en duda, a lo Pekín Express.

Entiendo la intención del programa y la motivación pero me parece algo arriesgado decir que se transmite una verdad sólo por el hecho de que una reportera la haya vivido en carne propia, aunque ya sabemos que esto es televisión. El juego está en entrar o no en la historia. Yo aún no tengo claro si me dejaré engañar por el planteamiento, para eso tengo que ver el programa, pero sí es cierto que de buenas a primeras no soy muy receptiva a este tipo de historias artificiales que se montan para, supuestamente, transmitir una realidad. La diferencia la marca muy bien el título del programa: la reportera sabe que sólo pasará 21 días en esa situación y esto ya es suficiente para que su historia, sus impresiones, no sean reales. En unas semanas saldré de dudas.

20 enero 2009 at 09:23 17 comentarios

La justicia veta el uso de cámaras ocultas

Las imágenes de arriba pertenecen a un reportaje que El Mundo TV produjo en 2005 sobre los atentados en Madrid. En él el uso de la cámara oculta fue una pieza clave para contar la historia que ellos querían contarnos. La cámara oculta sirvió, además de para vulnerar el derecho a la intimidad de las personas, para transmitir secretismo y clandestinidad porque no nos olvidemos de que a estas alturas la cámara oculta como recurso ha sido tan sobreexplotada que el espectador la relaciona directamente con el delito.

El Tribunal Supremo trabaja ahora para determinar que el uso de cámaras ocultas en televisión es una intromisión ilegítima e injustificada en la intimidad de las personas y Melchor Miralles, director de El Mundo TV, ha puesto el grito en el cielo, no sé yo si movido por el interés en la defensa de la libertad de información o más bien apurado porque ve que se le cierra la posibilidad de negocio que ha estado desarrollando los últimos años. De hecho, en el catálogo de la empresa que dirije podemos ver los siguientes logros: 7 días, 7 noches o Primera línea, programa en el que se explicita el uso de las cámaras ocultas.

La sentencia del Supremo se emite a raiz de un programa que se emitió en una cadena valenciana (con la Iglesia hemos topado), en el que se grabaron imágenes en la consulta de una naturópata. Miralles defiende que este reportaje consiguió la condena de esta señora por intrusismo profesional y que el reportaje sirvió de prueba durante el juicio. En ese juicio se consideró que el vídeo tenía carácter informativo pero ahora el Supremo estima lo contrario. Veremos qué opina el Tribunal Constitucional, porque la batalla no ha terminado, pero en cualquier caso las cámaras ocultas son el pan nuestro de cada día en la tele y su uso, desde mi punto de vista, es cada vez más irrelevante y más morboso.

Aquí hacen un breve repaso de los programas que hacen uso de cámara oculta. Diario de… o Ana Rosa usan habitualmente este formato y nos han enseñado cómo manipular un certamen de Miss o los malos tratos en una guardería (hablamos de aquello aquí). Telecinco también destapó una supuesta manipulación en las elecciones del Real Madrid con cámara oculta. Hace meses un asunto similar que ya comentamos aquí supuso la retirada del reportaje sobre el marido de Lola Flores en Telecinco, porque uno de los testimonios grabado con cámara oculta denunció que no consentía la difusión de esas imágenes. Pero no sólo Telecinco hace uso y disfrute de la cámara oculta. En La 1, aquel programa presentado por Juan Ramón Lucas titulado El ojo público del ciudadano las usaba como método (lo comentamos aquí), y Antena 3 también suele tirar de ellas en sus programas de “investigación”.

A mí la cámara oculta siempre me ha parecido un recurso de investigación a tener en cuenta, necesario en contadas ocasiones, pero cuando un programa entero o toda una investigación se basan en ella, creo que se pervierte su sentido, sobre todo si se utiliza para denunciar a personas en concreto y no como testimonio de una realidad más general. Lo que se hace últimamente con la cámara oculta es ridiculizar a las personas, ponerlas en evidencia, criminalizar situaciones concretas y, sobre todo, generar alarma social. Ante una sospecha de un delito, ¿no habría que dar parte a las autoridades en lugar de colar a un reportero armado con un bolso gigante? Porque si os fijáis, en la mayor parte de los casos los “investigados” salen con nombres y apellidos, se les ve la cara a la perfección, pero los “investigadores” mantienen su anonimato en todo momento. Me parece vergonzoso que se apele a la libertad de información para generar productos de dudoso rigor informativo, pero así está “el mundo”.

19 diciembre 2008 at 08:08 9 comentarios

Inocente, ¿inocente?

Hoy he leído que se anuncia una nueva gala Inocente en Antena 3 (le han quitado el segundo “inocente”, lo que dice bastante del tono del espacio), y me he acordado de la mejor etapa del programa, allá por los años noventa, en las televisiones autonómicas.

El momento de mayor gloria televisiva de este espació coincidió con la presencia de Álex de la Iglesia como director de sketches y de aquella época, por desgracia, hay muy pocas cosas en YouTube pero la gente que compartió aquellos programas sí que habla de ellos en la red.

Con Álex de la Iglesia coincidieron Enrique Villén, Javivi, Javier Manrique, Manuel Tallafé y Juan Y Medio, que sigue al pie del cañón, ahora como maestro de ceremonias. A esta época televisiva de mediados de los noventa, con las bromas más gore, le debemos gran parte del cine que ha venido después de la mano de estos profesionales y, por supuesto, varios de estos nombres siguen hoy en Plutón BRB Nero. Mirad qué foto he encontrado en la web de Javivi.

Tallafé, Summers, Martin y Javivi

Tallafé, Summers, Martín y Javivi

Como os decía antes, Enrique Villén entró también allí de casualidad y se encontró con esta pandilla. Fue el esponsable de la broma a Pere Ponce utilizando de gancho a Fernando Colomo. Como él mismo cuenta en su blog, aquella inocentada le abrió las puertas del cine patrio y le valió ganarse un papel en El día de la bestia.

Qué tiempos aquellos. Mucho ha llovido desde entonces, la Gala se ha convertido en cita obligada pero ya no tiene aquel encanto y aquella mala leche. Después de las autonómicas la Gala se emitió en Telecinco y terminó quedándosela Antena 3, que se dedica a hacerle inocentadas a sus presentadores y a servir de escaparate a gente que quiere vender un disco o similar (y recaudan fondos, claro, que si no…). Desde aquí hago un llamamiento: ¡¡editen en DVD los vídeos de la época buena del programa!! Ojalá se decidiesen a hacer algo como el Jistory aquel que editó Santiago Segura, eso sería la bomba.

15 noviembre 2008 at 09:52 8 comentarios

Caiga quien caiga, de eso se trata

El reportaje de ayer de Estíbaliz Gabilondo en Castellón estaba pensado para que se incluyese dentro de un Proteste ya sobre los retrasos de la justicia, pero las circunstancias que rodearon la visita del programa al señor Fabra convirtieron un caso puntual en protagonista.

El nombre del programa dice bien a las claras que van a hacer su trabajo, pese a quien pese. Yo entiendo que la actitud del programa no sea bien recibida por muchas personas, independientemente de su ideología. Habrá quien pensará que esas no son maneras. Lo que pudimos ver ayer muchos lo habrán jaleado como un escarmiento necesario, como una cura de humildad. En fin, opiniones para todos los gustos.

A mí me parece que televisión con televisión se paga. Si hay un programa que pensamos que nos está perjudicando o que está siendo parcial y partidista, tendría que contestarse con otro programa y no con un boicot ridículo y patético. Pude escuchar la incisiva pregunta de uno de aquellos señores que le decía a la reportera si hacían reportajes para el PSOE. Qué nivel.

Los de Intereconomía TV ya no niegan que enviaron a los “reporteros”. Desde programas de la cadena, como pudimos ver ayer en Caiga quien caiga, hablan de esos tipos como si fueran “suyos”, y las declaraciones del director de la cadena ya no dejan lugar a dudas.

No creo que nadie tenga dudas de lo que está pasando. Independientemente de si el señor Fabra es culpable o inocente, el circo que montaron en la Diputación que Preside, con la connivencia de su Jefe de Prensa, muestra una actitud caciquil y prepotente en un espacio a priori público. Que a nadie se le olvide que los de CQC pidieron permiso a ese gabinete de prensa para asistir al pleno y en todo momento informaron claramente de cuáles iban a ser sus movimientos.

Creo que nada hace tanto bien a un programa crítico como que no le dejen hacer su trabajo así que habrá que dar las gracias a los cuatro matones porque desde hace una semana no se habla de otra cosa: de que Fabra no quiere dar la cara. Yo estoy del lado de los de CQC, eso es evidente y lo he dicho en más de una ocasión, pero no porque le toquen las narices a unos y a otros, sino porque las tocan con argumentos, que eso es lo que falta muchas veces en otros espacios.

18 septiembre 2008 at 08:58 24 comentarios

¿Por qué no te callas?

Jaime Bayly estaba quejándose en directo en su programa de que la cadena Mega TV en la que presenta El Francotirador le debía un aumento de sueldo y la gerente de la cadena, que estaba en su casa viendo el programa, llamó a control e hizo que cortasen la emisión. La pantalla se fue a negro y a los pocos minutos empezaron a emitir un programa repetido. En el vídeo de arriba podéis ver (o mejor dicho, escuchar), la indignación de Bayly momentos después de que le mandaran callar. Esto fue el lunes, al día siguiente Bayly y la gerente de la cadena arreglaron cuentas en plató, en directo, y aquí no ha pasado nada. Es algo así como lo que hizo la Campos con Vasile, sólo que a ella le salió mal.

¡Ah! Pero, ¿cómo? ¿Pensabais que iba a hablar de otra cosa? ¿Por el título? Ya, bueno, sí, lo vi, vi el estreno en Telecinco. ¿Por qué no te callas? (me niego a reproducir la grafía de SMS que ellos emplean para titular el programa), aburre. Me sobran los colaboradores, los sonidos irritantes que, según El Pasillero, son una pesadilla en el plató, y la ensalada de fórmulas que se amontonan en los cuarenta minutos de emisión se hace pesada (vídeos doblados, un croma, insertos de colaboradores en vídeos…), creo que son demasiadas cosas para la duración del programa. Carolina Cerezuela está bien y a Eugeni se le nota como pez fuera del agua.

Como dice Anómalo, imaginar la conversación sobre todo esto entre Gonzo y Eugeni da para mucho. Yo haría una llamada a tres e incluiría también a Sergio Pazos, que lo vi hace poco en Password (Cuatro), y me dio la sensación de que estaba algo descolocado. Ahora entiendo por qué: le tuvieron encerrado siete días en un trailer transparente con el único consuelo de un móvil con conexión a Internet. Qué país.

11 septiembre 2008 at 07:26 18 comentarios

De patitas en la calle, nuevo reality para La Sexta

No contentos con haberse pegado el batacazo con Una cámara en mi casa, el docu-show en el que niños graban su día a día, y teniendo unos resultados discretos con Vidas anónimas, en La Sexta atacan de nuevo con De patitas en la calle, un docu-show sobre la independización de los jóvenes. Lo que más me llama la atención de este programa es que la información que se ha dado sobre él es dispar.

Por un lado, buscan a jóvenes que quieran independizarse y, por otro, hacen un llamamiento a los padres que quieran quitarse de encima a sus hijos. Me recuerda a cosas como El diario de Patricia, pero disfrazado con un trasfondo social.

Estoy un poco harta de que se utilicen temas de trascendencia social para crear programas de televisión absolutamente frívolos. Con la de temas estúpidos que hay para hacer un reality no sé por qué se empeñan en hacernos creer que la parte “docu” del show tiene interés más allá de sacar a relucir los trapos sucios de una familia. Parece que se crean que nos hemos caído de un guindo.

Por otro lado, qué manía en fomentar el mal rollo en este tipo de programas. ¿Qué le interesa más a la gente, ver mal rollo o cosas un poco más positivas? Si hay mal rollo, yo creo que tienen que introducir un elemento de solución, como en los programas de coaching tipo Supernanny y similares. Y si no hay intermediación, el mal rollo de por sí me parece una mala idea. Yo, al menos prefiero lecturas positivas de las desgracias. En este sentido me parece un ejemplo modélico Miami Ink., un docu-show en el que los tatuajes sirven para redimirse y en el que los tatuadores son unos genios.

23 agosto 2008 at 10:30 9 comentarios

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"La tele que me parió" es un blog sobre televisión, sobre cómo la vemos y sobre cómo la hacen. Sólo es televisión pero me gusta y aquí encontrarás una entrada diaria de mis delirios catódicos de espectadora irredenta.

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