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Resines y Globomedia preparan una nueva serie
La cosa aún está en negociaciones y el barco podría hundirse antes de salir del puerto, que estas cosas de la tele son así, pero éste es el segundo proyecto, que sepamos, que Globomedia presenta para Antonio Resines. Es evidente que quieren tenerle en una serie y no me extraña porque su presencia es garantía de éxito. Intentaron colocarle de Presidente del Gobierno en una serie ambientada en La Moncloa y no funcionó, así que ahora será un maestro rural que se traslada junto a su hija a un instituto pijo. Sí, sí, todo apunta a la dramedia, otra vez, pero qué se le va a hacer, por ahora el género funciona, nos guste o no, y no van a dejar de hacerlo mientras sea rentable.
Me hace gracia que en la noticia digan que esta serie podría ser como Doctor Mateo pero al revés, cuando series de pobres en mundos de ricos se han hecho a montones, desde Sensación de Vivir hasta Gossip Girl, por citar sólo dos ejemplos. Me da en la nariz que, de salir el proyecto adelante, el asunto iría más bien encaminado a que Telecinco tenga de una vez por todas la serie de adolescentes que pretende, un éxito similar al de Física o Química. Ya sabemos que en otras épocas los ambientes estudiantiles dieron muchas alegrías a la cadena. Mirad si no la intro de I Liceali, la serie italiana en la que se basa esta nueva propuesta.
Y aunque pueda parecernos chocante que Telecinco y Globomedia crucen sus destinos de nuevo, el negocio es el negocio y en estos momentos no hay mejor productora que Globomedia para llevar a cabo un proyecto de estas características. De todas formas parece que aún falta mucho para que todo esto se concrete en algo tangible. No tenemos a la actriz adulta, por ejemplo, la que tiene que engatusar al viudo (el personaje de Resines lo es), y no hay casting adolescente. Digamos que sólo están haciendo los cimientos del proyecto. Hay que ver el tirón que tienen los viudos. Resines ya lo fue en Los Serrano, aunque todo fuera un sueño, y uno de los viudos por excelencia fue Nacho Martín (Médico de familia).
En cualquier caso, la serie tiene todos los número para que, si se materializa, sea un éxito de nuevo. Yo no creo que la vea, la verdad, porque estoy cansada de estos dramas cómicos, pero sí en cierto que Antonio Resines siempre deja muy buen sabor de boca. Le deseo suerte.
‘Perdidos’: lo que pasó, pasó.
«Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias».
Bueno, me enfrento a la tarea de dar mi opinión sobre el final de Perdidos con cierto miedo porque sé que hay gente cabreada a la que no quiero cabrear más, pero voy a intentar ser honesta, sincera, y transmitir mis sensaciones porque explicaciones de las de verdad no puedo dar muchas, o más de las que nos han querido dar a nosotros en la serie. Resumiendo, yo estoy más que contenta con el final planteado, satisfizo mis expectativas y optó por una de las líneas argumentales que justamente era para mí la más importante. A partir de aquí, spoilers a troche y moche. Estáis avisados.
Quiero empezar diciendo que me ha parecido un final coherente con todo el contenido de la serie: la redención, la expiación de la culpa, el superar traumas pasados…, todo eso se obtiene de forma clara y manifiesta en «The end» que, además, nos explica la trampa final de los guionistas (una trampa más, como ha habido otras), en la que hemos caído muchos: la línea temporal X no era una realidad en sí, era el compás de espera en el que los personajes consiguen alcanzar sus deseos vitales una vez superados los traumas que les frenaban. Es en esa línea en la que Desmond, constante, lucha para que todos recuerden lo vivido y se decidan a dar el último paso que les lleve hacia la luz.
Lo que ha pasado, ha pasado de verdad. Hasta el final de la quinta temporada todos los sucesos son reales pero en la sexta temporada lo importante es el ahora. En ese ahora no hay tiempo tal y como lo concebimos los seres humanos y aunque hemos creído ver un flash-sideway al final ha resultado que no, que ese misterio ha quedado resuelto y, aunque las connotaciones religiosas del asunto puedan exasperarnos, sólo se me ocurre llamar «limbo» a todo lo sucedido en la sexta temporada. Tampoco es de extrañar, durante toda la serie el enfrentamiento entre ciencia y religión, entre razón y fe, ha sido uno de los motores de las motivaciones de los personajes. En «Across de sea» quedó establecida la dualidad, la importancia de la luz, todo lo que ha sido la vida de los personajes en la isla en esta sexta temporada, así que quedaba claro que la luz iba a tener un papel importante en el final. Han dejado muchas cosas sin responder pero yo creo que sí, que lo importante, la metamorfosis de cada uno, ha ocurrido por fin. Han logrado resolver todos sus problemas. De hecho, la serie ha terminado en el mismo punto en el que empezó. Entonces un personaje abría los ojos, y en «The end» los cierra.
No todos murieron en el accidente de avión. Cada uno murió cuando le llegó la hora, unos estando en la isla, otros fuera y otros ni siquiera murieron. ¿Para qué fueron a la isla? ¿Por qué Jacob les metió en semejante fregado? Porque necesitaba encontrar a un guardián que se sacrificase por todos llegado el momento y ese ha sido Jack. Buscó para ello a personajes atormentados que fueran capaces de redimirse para enfrentarse a todo lo que iban a vivir allí. Por otro lado, una cosa es la isla, con sus mecanismo internos, y otra es la vida de los personajes. Desde el principio han primado más los personajes y el final ha sido coherente con eso. La isla sigue, ya existía cuando nacieron Jacob y su hermano, y ahora prosigue su historia pero no la nuestra, la de nuestros personajes, que han terminado por fin su periplo. Ha sido un final humano, de personajes, y han dejado al margen muchos aspectos de la ciencia ficción, eso es cierto, pero en lo que a mí respecta esos misterios no eran más que una excusa para contarnos todo lo demás.
Y esta son, en resumidas cuentas, las impresiones que hicieron que no me llevase un chasco ayer. Esperaba una conclusión así, feliz, emotiva, a la altura de los personajes. Cierto es que no ha sido un final apoteósico pero tampoco creo que haya sido anticlimático. De hecho, el ritmo de la serie me hizo intuir que no íbamos hacia un desenlace de respuestas, sino hacia un final en el que nos dijesen que lo importante son las preguntas, como así ha sido.
Mención aparte merece el papel de Cuatro en toda esa historia. Lo intentaron, pero no han estado a la altura. Los subtítulos, cortados y hasta omitidos a ratos; seis minutos escamoteados en los que se explica cómo Lapidus salió del submarino; y un debate posterior patético. El balance no llega a ser positivo y es de esperar que si hay una próxima vez se esmeren más y que aprendan de sus errores.
Os remito a otras opiniones que me han gustado especialmente y no por qué esté más o menos de acuerdo con ellas, sino porque creo que expresan muy bien sus puntos de vista: Nacho Vigalondo, Mr. MacGuffin, Anómalo y Pjorge.
Termino con otro fragmento de Ítaca, el poema que encabeza la entrada:
«No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado».
Namasté.
Blog sin spoilers de ‘Perdidos’
Hasta mañana no comentaré el episodio final para dar tiempo a los currantes a verlo. Eso sí, a partir de mañana no pienso ser tan precavida, que con un día y pico debería de haber más que suficiente. ¡Calienten motores! El fin de una era no puede pillarnos desprevenidos.
‘Museo coconut’, la nueva serie de los chanantes
Lo primero que he hecho cuando he leído la noticia ha sido irme a YouTube a rastrear influencias, que siempre existen, para tal magno título. No sería raro que lo de Museo Coconut saliese de esa canción de Enrique y Ana. Es más, sería lo más normal del mundo. Hasta podría valer de sintonía de la serie si no fuera por el tema de derechos y demás. Ojo, que todo esto son especulaciones de las mías. Que nadie me tome demasiado en serio.
Museo coconut es una sitcom grabada con público y con capítulos de veinticinco minutos, con tramas, personajes fijos y todo lo demás. Los scketches se han terminado, por ahora. Al ser una serie, han renunciado a parte de su absurdo y del surrealismo, qué se le va a hacer, pero citan como referencia a proyectos tan grandes como Cosas de marcianos y Búscate la vida. Si hacen una cosa que se parezca mínimamente a estas dos series yo voy a disfrutar como una enana.
Reconocen abiertamente que su proyecto no cabe ni de lejos en Antena 3 así que creen que Neox es un buen emplazamiento, entre animación y series más o menos frikis. Desde luego, tal y como pintan el proyecto, no les veo en la parrilla de la grande, para qué nos vamos a engañar, así que habrá que ver qué horario les dan y seguirles fielmente. Yo al menos pienso hacerlo.
Claro, como no podía ser de otra manera, los Monty Python también tienen su fantástico «coconut». Y la rana Gustavo también cantó la célebre canción Lime in the coconut.
Además de todo esto, prometen una serie on-line de Enjuto Mojamuto en la que ya están trabajando así que, qué queréis que os diga, estoy ansiosa por ver rodar todo esto. Creo que el cambio de registro puede ser muy positivo, tanto para el público como para ellos. Puede ser muy refrescante para ambas partes y, como a mí me tienen ganada, confío al cien por cien en la viabilidad de su nueva idea. ¡Ya falta menos para que vuelvan!
Las referencias televisivas de ‘Perdidos’
O, como decía la canción, «de dónde saca, pa’ tanto como destaca». Es imposible resumirlo todo en una entrada dominguera como la de hoy, previa al final del siglo (no penséis que exagero, que de siglo llevamos poco), pero sí que he querido hacer un repaso breve y sin spoilers a algunas de las cosas que todos hemos podido ver en televisión y que han terminado siendo el germen de Perdidos. ¿Os dais cuenta? ¡Cualquiera de nosotros podría haber creado Perdidos! Ahora sí que exagero, pero es que me puede la pasión.
- En los límites de la realidad, citada por Damon Lindelof aquí. Un clásico con todas las letras que no podía faltar en una enumeración como ésta.
- En la Lostpedia encontramos citadas las series que se mencionan o aparecen en Perdidos. Desde los Power Rangers hasta La casa de la pradera y, claro, no podía faltar Star Trek. Por lo visto Damon Lindelof tiene un póster del capitán Kirk en su despacho que aparece en los extras del DVD de la tercera temporada.
- El prisionero, que citan aquí (el artículo es brutal pero está lleno de spiolers). Yo me acuerdo de esta serie. A ver si veis paralelismos: encerrado en una especie de villa costera, con autoridades cuya identidad se desconoce y que quieren información.
- ¿Cómo no hablar de J.J. Abrams? Este hombre ya es un mito y son muchos los que sitúan su serie Alias como una de las antecesoras más directas de Perdidos. En este artículo, también con spoilers, repasan su trayectoria y lo explican a base de bien. En Alias fueron denominador común la vida interior de los personajes como condena, las mentiras y los giros argumentales.
- Y para terminar, un paralelismo friki a más no poder que he encontrado aquí. Los parecidos entre Perdidos y Dragones y mazmorras tienen que ser casuales pero a estas alturas ya no puede extrañarnos nada. ¿Será Locke el Amo del Calabozo?
Y en veinticuatro horas estaré inmersa en el visionado del final de Perdidos. No esperéis valoraciones para el mismo lunes, o sí, quién sabe. Quizá deje de margen un par de días para que todos los que trabajan puedan disfrutar y comentar. Respecto al tema de hoy, lo he dejado bastante abierto para que en los comentarios podáis dejar vuestras aportaciones. No os limitéis sólo a la tele si no queréis, cada uno que hable de lo que más le guste. Namasté.
‘MacGyver’ resucita en el cine: este muerto está muy vivo
He visto la mayoría de las adaptaciones recientes al cine de series de otra época y siempre me he quedado con la misma sensación: las series eran nuestras, las películas ya no. ¿Se puede transgredir el mito de una serie adaptándola al estándar del cine actual? Se puede, se puede, y de hecho lo hacen. No se debe a que haya un espíritu maligno que se pirre por derrocar nostalgias, es más bien una cuestión puramente empresarial («Viva el mal. Viva el capital»). Nosotros éramos los consumidores de antes, pero los consumidores de ahora son bien distintos y es por esto que los productos que se hacen para ellos, para los que se dejan la pasta, a nosotros no nos pegan ni con cola. Resumiendo: nos hacemos viejos.
MacGyver vuelve a lo grande y esta vez vamos a tener la oportunidad de ver dos versiones del clásico: la cachonda y la seria. Me apetece mucho más ver la cachonda, para qué os voy a engañar, porque tiene una pinta impresionante y llega de la mano de Will Forte y sus amigos, que no son otros que la pandilla del Saturday Night Live y que han llevado al cine MacGruber, su exitosa parodia televisiva de la serie.
No me digáis que no tiene buena pinta. Puestos a ver un clásico reconvertido, yo prefiero una opción como ésta antes que lecturas más serias (aún tiemblo con la Corrupción en Miami de Michael Mann). De todas formas, no hay que lanzar las campanas al vuelo. El que quiera arriesgar su recuerdo de la serie y sea amante de los retos tiene la opción de ver la peli de MacGyver en plan serio que parece que se estrenará el año que viene. Dicen aquí que la productora ya está fichando talentos: Raffaella De Laurentiis será la productora, el guionista será Jason Richman y el creador de la serie, Lee David Zlotoff, actuará como asesor. No hay que olvidar, de todas maneras, que MacGyver ya tuvo dos lamentables películas secuela.
Atención, que esta pandilla quiere hacer una versión seria del mago de la navaja suiza. Con un poco de suerte el proyecto se caerá antes de empezar, porque estas cosas de Hollywood son así, y nos ahorraremos el mal trago porque ya me contaréis. Vale que MacGyver nunca fue una comedia al uso (en los Ochenta se estilaban esas comedias de situación familiares edulcoradas a más no poder), pero tampoco fue un dramón del quince, ya me entendéis. Era una serie de acción con toques de ironía y sarcasmo totalmente marcada por la realidad política del momento. No, no voy a poner el célebre vídeo. O sí, qué demonios.
¿Contra qué malo lucharía el MacGyver de hoy en día? Respuesta fácil. ¿Qué tecnología usará? Porque no creo que se ahorren la posibilidad de financiar la película con marcas de relumbrón y publicidad por emplazamiento. ¿El actor escogido seguirá llevando ese horrendo mullet que causó furor en los Ochenta? Seguro que no. ¿Cuántos años tendrá el nuevo MacGyver? Yo espero que no le den el papel al tiparraco de Crepúsculo, que es todo lo anti-MacGyver que se puede ser. Una aterradora muestra de cómo puede degenerar todo es Young MacGyver, un lamentable spin off de 2003.
Pues a pesar de todo lo dicho, parece que alguien ha pensado que aún quedan cosas por decir de MacGyver así que mientras nos deleitamos con la comedia y esperamos con horror el drama, podemos hacer boca con la adaptación de El equipo A que, ésta sí, tiene una pinta alucinante. Esperemos que no pinchen en hueso.








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