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El Tetris y la televisión
En ocasiones veo…, fichas de colores cayendo por doquier. Cualquiera que haya jugado al Tetris de manera compulsiva sabrá que, después de una sesión agotadora, al cerrar los ojos pueden verse cómo las fichas siguen cayendo en nuestra cabeza y cómo nuestro cerebro intenta hacerlo encajar todo en una suerte de Tetris constante y maldito.
Las teorías más catastrofistas y politizadas verían en esta influencia del juego un efecto devastador provocado por los rusos que, en plena Guerra Fría, intentaron controlar la mente de los occidentales a través del jueguecito de marras. Yo creo que, simplemente, pasé demasiadas horas en los Recreativos (esos lugares en peligro de extinción llenos de videojuegos que funcionaban con monedas).
Y por lo visto no soy la única que se gastó la paga de la semana con el Tetris. Obviando por conocidos los vídeos de los japoneses convertidos en fichas en los modernos Tetris humanos, hay multitud de ejemplos que demuestran la influencia del Tetris en nuestras vidas.
En Los Simpsons, Padre de Familia y Futurama, tres de los iconos más importantes de la cultura moderna, el Tetris ha tenido su momento de gloria.
¿Y qué me decís de la publicidad? Estos tres anuncios son un fantástico ejemplo de que publicistas, marcas y espectadores tienen una referencia común e ineludible.
Otro día hablaré del puñetero Sudoku, que me tiene enganchada a la DS, o del Mahjong Titans, también conocido como Shangai, dos juegos para solitarios que compiten contra sí mismos. El primero es el de los numeritos, el segundo es el de las fichas en el que hay que ir eliminando haciendo parejas. ¡¡Tengo que jugar a los dos todos los días!! Estoy fatal.
La Sexta recorta la publicidad
Increíble pero cierto. No es lo habitual, pero cuando una cadena rectifica es de justicia reconocerlo.
Hace unos días escribí acerca de los anuncios en las Series de Culto. Bucles interminables de anuncios de vídeos para el móvil que daban al traste con la idea de «de culto» y convertían la emisión en basura de primera clase. Imposible seguir las series, que en principio ya exigen predisposición del espectador porque se emiten después de Buenafuente, porque los anuncios de los vídeos subidos de tono convertían la emisión en una auténtica pesadilla.
No obstante, durante esta última semana hemos observado aliviados que la estrategia ha cambiado. No pecaré de inocente a estas alturas. Es posible que la audiencia de las series, que no está siendo la bomba, haya llevado a los anunciantes a retirar parte de la publicidad. En cualquier caso es un alivio para los espectadores porque los cortes publicitarios han mermado considerablemente (son menos y son mucho más cortos), así que si alguien se anima a ver las series a esas horas le garantizo, a día de hoy, una emisión de una calidad considerable. Sin ir más lejos, esta semana emitieron del tirón el primer capítulo de The Office.
Día Internacional de la Televisión
Estamos de fiesta. Hoy es el día de la tele y expertos en la materia discuten y dirimen acerca del futuro del medio. Rentabilidad y audiencia parecen ser las principales preocupaciones del sector, pero ¿cuáles son las principales preocupaciones de los espectadores?
Se habla de la insatisfacción del espectador como si éste fuese un elemento pasivo dentro del entramado, cuando en realidad es destinatario de la emisión. Se evalúa el zapping como la manifestación des desencuentro, cuando en realidad es la única herramienta que el espectador tiene para dar su veredicto. Es decir, que no es una simple consecuencia; es más bien un indicativo.
El objetivo de la televisión, aunque parezca que a muchos se les olvide, es mantenernos fieles al producto que se emite. La rentabilidad, la publicidad, consiguen lo contrario, porque abusan de los anuncios y consiguen que nos sintamos como meros instrumentos de su propio beneficio, en lugar de hacernos sentir protagonistas de la emisión.
Acepto la publicidad en la medida en que, gracias a ella, las televisiones pueden emitir programas de forma gratuita para mí. Es su forma de financiar las emisiones. Si fuésemos al teatro y, además de pagar la entrada, tuviésemos que tragarnos anuncios en mitad de la obra, ¿lo soportaríamos? Con tanto anuncio consiguen hacer insoportables productos que de otra forma veríamos de cabo a rabo. Y más insultante me parecen, en este contexto, las estrategias publicitarias de Cuatro, con esas cortinillas creativas, o los cortes que se han generalizado con un «volvemos en cinco minutos». ¿Cinco minutos? Vas listo si crees que voy a estar aquí esperándote. Y es que aunque la televisión me gusta, y mucho, cada vez más el espectador siente que tiene cosas más importantes que hacer, y eso debería preocuparles.
Cuarta temporada de House en Fox
Pido un fuerte aplauso para los señores de la Fox porque así sí se hacen las cosas y no como los de Cuatro. Menudo rebote me pillé cuando Cuatro programó sólo el primer episodio de la cuarta temporada de House en virtud de una agresiva campaña publicitaria y con el único objetivo de la venta de publicidad. No me pareció nada serio e hice un boicot cutre no viendo el episodio.
Mi sacrificio se ve ahora largamente recompensado porque lo señores de la Fox han decidido lanzar un órdago y, apostando el todo por el todo, programan a partir de hoy la cuarta temporada de House en versión original subtitulada. Una apuesta fuera de lo común en nuestra televisión que, por un lado, mantiene el lema de «primero en Fox» y, por otro, ofrece la versión original a un público amplio sediento de este tipo de iniciativas. Además, en Fox ponen mucha menos publicidad que en Cuatro. La pega podríamos ponérsela al horario, las doce de la noche, pero quizá hubiese sido mucho pedir programar en prime time una serie en versión original.
Yo seguiré con mis planes de ir al cine los martes pero voy a dejar grabando el DVD para, como colofón, ver el capítulo cuando vuelva a casa. ¡Estoy entusiasmada!
Sé lo que…mentisteis
Como dice Ángel Martín, en La Sexta siempre hay repeticiones, así que ayer por la tarde repitieron su especial del sábado noche sobre las mentiras del corazón, Sé lo que…mentisteis, y pude verlo tranquilamente.
Lo más interesante del programa, desde mi punto de vista, fueron los testimonios y opiniones que recopilaron de periodistas y de protagonistas de las noticias. Fernando Ónega, Cristina Almeida o Carmen Rigalt aportaron reflexiones interesantes acerca del rumor, la mentira y los usos que de ellos se hacen para desprestigiar a los personajes e influir en otros ámbitos.
Eché de menos, en cambio, a los otros colaboradores del programa, que hubieran dado más dinamismo al formato. Y los señores de La Sexta se pasaron con la publicidad. Demasiados cortes.
En general, la fórmula funciona, eso es evidente. Me parece muy interesante, en el programa diario, la sección de los viernes a última hora, en la que dedican unos minutos a la autocrítica. De todas formas el nuevo horario me resulta abusivo porque yo soy incapaz de estar hasta pasadas las cinco sentada en el sofá. De todas formas, en su franja horaria, es el único programa que merece que se le preste atención. Yo creo que aguantará mientras aguanten los presentadores y sigan pasándoselo bien trabajando. Eso sí, con lo que les machacan desde la cadena, no me extrañaría que se agotasen pronto.
Camera Café a diario…, por fin
A partir de mediados de enero parece que habrá Camera Café a diario. Y no lo digo yo, lo dice Luis Guridi en su blog y lo pone en boca del director de Telecinco. ¿Será verdad? No quiero hacerme ilusiones, pero es que tengo tantas ganas…,.
Claro que matiza la afirmación con un «si todo va bien». Y por un lado que todo vaya bien supondrá que tengamos Camera Café todos los días, pero la consecuencia más directa y nefasta del asunto puede ser que las matrimoniadas se reconviertan en un espacio con más protagonismo del que tienen ahora porque se oyen campanas (y no me refiero sólo a lo de las Campanadas), que dicen que los matrimonios podrían convertirse en serie de prime time propiamente dicha.
Los caminos de la televisión son inescrutables, amigos, así que puede ser que para poder disfrutar a diario de Camera Café haya que sacrificar otros minutos televisivos. Con su pan se lo coman, yo con tal de ver a Bernardo todos los días soy capaz de firmar por la ampliación de las matrimoniadas. Ahí queda eso.








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