Posts filed under ‘Personajes’

Frases televisivas para la posteridad

La televisión es un excelente archivo de momentos memorables, de frases que han marcado época y que muchos nos empeñamos en repetir. A veces el grado de frikismo es considerable y otras han pasado a formar parte de la sabiduría popular. Entretenimiento, informativos o ficción, no importa, todos somos humanos y gente de todo pelaje nos ha dejado momentos míticos y metidas de pata considerables.

«¡A la mierda!», exponente del rebote de un miembro de la élite cultural. Fernando Fernán Gómez me resulta divertido pero el señor que recibe la bronca, el pobre, siempre me ha dado penita. Verle ahí al fondo del plano, con esa cara…, me da sentimiento.

«El milenarismo va a llegarrr». La mítica curda de otro representante de la cultura. Hay que ver cómo está el gremio. Aún no entiendo cómo Dragó permitió que este señor descendiese a los infiernos de esta manera. Me inclino a pensar que no les unía una gran amistad.

«He venido a hablar de mi libro». Qué decir de esta bronca de Paco Umbral a Mercedes Milá. Pocos han conseguido dejar a la Milá sin palabras, algo que tendría que pasar más a menudo. El que no haya utilizado esta frase que tire la primera piedra.

«¡¡Pero, esto qué es!!». Es que me parto, me parto. Yo creo que el secreto de este éxito es el contraste entre la imagen serena y de eterno buen rollo de Matías Prats, y esos gritos desatados.

«¡A mamarla!». Si es que me encantan los rebotes, qué le voy a hacer, y éste de Pepe Sancho me parece antológico. Pues no he dicho yo la frase de marras desde que la pronunció él con esa rotundidad.

«La he liao parda». Ni Callejeros ni leches, ésta es la buena, la auténtica. Donde esté la socorrista tóxica que se quiten los pim, pam, toma lacasitos y demás especímenes prefabricados y supervitaminados. Me abruma su honradez.

Y me dejo unas cuantas: «Destructores», de la Duquesa de Alba; el «dientes, dientes» de Isabel Pantoja; «mete el micro ahí», de Ramón Trecet; «si me queréis, irse», Lola Flores; «para adentro, Romerales», de Farmacia de guardia; «mayormente», de Los Serrano; «un poquito de por favor» o «váyase señor Cuesta», de Aquí no hay quién viva; tantas y tantas de Los Simpson, como el «multiplícate por cero»…,. Como siempre, espero vuestras propuestas.

soy unos desahogos
destructores
dientes dientes

12 septiembre 2010 at 08:39 16 comentarios

Belén Esteban ya tiene reality…, en Internet

Lo que nos temíamos ha llegado y Belén Esteban ya tiene un reality para lavar su imagen, algo que no puede hacerse en un quirófano. Lo primero en lo que he pensado ha sido en el asunto de los derechos de imagen. Este cutre publireportaje está firmado por Shephy Productions, cuya web es sólo una pantalla con unos datos de contacto. En Google aparece esa productora vinculada a algo relacionado con el cubo de Rubick (surrealista, lo sé), y aquí he encontrado el nombre del productor José Pastor, cuyo videobook podéis ver aquí y que resulta que es uno de los actores de Becari@s, una de las series on-line de Telecinco. Ya se va cerrando el círculo, ¿verdad? Todo queda en casa.

No conozco los pormenores pero, desde luego, algo huele a podrido en Dinamarca. ¿Acaso iba a dejar La fábrica de la tele, que tiene contratada a Belén Esteban, que se dejase ver en Internet así como así? Con la de dinero que le pagarán por la exclusividad, como para dejarle que campe a sus anchas y haga lo que dé la gana. Así que esto parece ni más ni menos que una campaña publicitaria orientada a llegar más allá del público de Sálvame, que la adora. No sé si sabrá ella que no se le puede caer bien a todo el mundo. Por ahora «su» programa no se resiente con la imagen que tiene de ella el público en general así que no entiendo este afán por aparecer de golpe y porrazo como Teresa de Calcuta.

Voy a ser honesta: no he visto el episodio completo por varios motivos. Porque si esta señora es o no buena persona me importa bien poco y porque lo poco que he visto no me ha gustado nada, refiriéndome a los aspectos técnicos. Esos dos factores combinados me han hecho fácil cerrar la ventana pero, eso sí, os cuelgo el episodio por si os interesa echarle un vistazo. Mi curiosidad morbosa no da para tanto.

Tiene guasa, por otro lado, que esto lo hayan sacado en Internet. No entiendo bien la pretensión de este movimiento. ¿No habría sido mejor hacerle una sección propia en Sálvame y ya está? No pretenderán cautivar con semejante documento a las hordas de gentes que antes veían en esta mujer la representación de algo poco edificante. Que no es todo esto contra Belén Esteban, o al menos yo no lo entiendo así. Lo que creo que ocurre es que la gente está harta de culebrones, por lo menos un sector importante de los espectadores, y lo que hacen con la imagen de esta mujer es crear una víctima constante, una pobrecita que se defiende como puede de los ataques de los poderosos. Seguro que semejante historia funcionaba a las mil maravillas en las sobremesas de La 1, pero en Internet puede ser víctima de trolls sin compasión y, francamente, se lo está buscando.

Y en fin, amigos, éste es uno de los peligros de Internet, que cualquiera con una cámara de vídeo puede exponer al mundo lo que se le ocurra. Gracias a esta libertad se han descubierto verdaderos talentos pero ya os digo que éste no es el caso. En fin, ellos sabrán. Desde mi punto de vista es peor el remedio que la enfermedad. Lo que no arregle un buen zapping…,.

24 agosto 2010 at 08:43 14 comentarios

La batallita: insultos y policía judicial

Ya os comentaba el otro día que he tenido algún que otro problema por las opiniones que tanto yo como los lectores del blog depositamos por aquí. Nunca ha llegado la sangre al río, no os vayáis a creer, pero han pasado cosas surrealistas más de una vez.

Recuerdo, por ejemplo, a un tertuliano de la prensa rosa al que puse a caer de un burro una vez. El muy señor me la guardó y cuando se publicó una entrevista mía en otro medio aprovechó para dejar un comentario con su nombre y apellidos cuestionando mis principios porque había sido capaz de poner en duda su trabajo sin conocerle. Esto me hizo gracia, la verdad, y no hizo sino confirmar mis sospechas acerca de la catadura de este señor. Por cierto, que hace tiempo que no se sabe nada de él pero yo prometo que no le he mandado un mal de ojo.

Otra vez tuve que cortar un hilo de comentarios que se estaba convirtiendo en un foro de consultas y consejos sobre una enfermedad, a raíz de una crónica que hice de un programa. Dejé claro que recomendaba a la gente a ir al médico y borré los correos electrónicos para no alimentar una vía poco apropiada para resolver temas de esa índole.

Pero sin duda lo más fuerte me ocurrió con unos comentarios injuriosos que se publicaron en una entrada. Permitidme que no dé detalles pero es que una escarmienta de estas cosas. Al principio de tener el blog tuve cierta manga ancha con algunos comentarios. Luego los comentarios fueron subiendo de tono y os sorprenderíais de las cosas que he tenido que borrar. He llegado a banear IP’s porque hacían campaña diaria de acoso y derribo contra alguien, normalmente contra los personajes rosa más relevantes del momento.

Los comentarios en cuestión los dejé en su momento porque no me parecían nada demasiado grave al lado de, por ejemplo, acusaciones muy brutas sobre el consumo de drogas que se adjudicaban a ciertas personas. En este caso se hablaba mal de un equipo de gente que se hacía cargo de la sección de un programa, sí, se cuestionaba su profesionalidad, pero yo no le di mayor importancia. Craso error.

Primero recibí un correo electrónico del responsable del equipo de esa sección en el que me avisaba del comentario y me decía que la persona que lo había puesto estaba denunciada. Yo edité el comentario, borré las alusiones directas y le contesté al señor diciéndole que ya había eliminado lo peor. No fue suficiente. Me volvió a escribir exigiéndome que borrara el comentario. Como el comentario no era de un lector habitual y yo no tenía ganas de líos lo borré y me olvidé del asunto. O lo intenté.

A los pocos días escuché en el buzón de voz del fijo de casa un mensaje de una señora que, con voz trémula, se identificaba como aludida en otro comentario de ese hilo en el que la llamaban «la churrera» (os prometo que la señora dejó eso grabado en mi contestador), me decía que la policía judicial le había dado mi número y me pedía que borrase el comentario. Ahí me preocupé y me faltaron dedos para entrar en el panel de administración del blog y darle a eliminar comentario.

Así terminó aquella historia y nunca más supe de la churrera, su jefe ni del señor que iba dejando comentarios contra ellos allí donde podía. El programa sigue emitiéndose y diré, como pista anecdótica, que es de Telecinco. A decir verdad, los personajes de Telecinco son los que más odios levantan, a juzgar por los comentarios que tengo que borrar casi a diario.

Moraleja: la gente tiene tiempo libre para buscar en Google programas y poner a caldo al personal allí donde se pueda. Y no borres mañana lo que puedas borrar hoy, que nunca se sabe. A veces es difícil discernir qué puede ser hiriente o qué no. Obviamente, acusar a alguien de prostitución tiene como destino asegurado la papelera pero los hay inteligentes y sutiles, mucho, que lo ponen más difícil. Se me ha acusado de censura, claro, pero tengo a Mauro Entrialgo como mantra espiritual y me sirve para comprender la simpleza de este mundo tan complejo.

20 agosto 2010 at 08:51 16 comentarios

Madre no hay más que una

Lo sabemos, lo sabemos, nuestras madres son sagradas, y más si las comparamos con algunas de las madres de las series. ¿Acaso los personajes de ficción no hacen muchas veces buenos a las personas que nos rodean? ¿Nunca habéis pensado, viendo una serie, que dais gracias por tener la madre que tenéis? Y mira que nos quejamos de ellas, pero es que hay ciertos ejemplos que tienen la habilidad de dejarnos con la boca abierta. Aquí van los míos.

Tara (United States of Tara). Adoro a Toni Collette, qué le voy a hacer, y su personaje de Tara me parece unos de los grandes personajes de todos los tiempos. La comedia negra ayuda, claro, pero no hay que restarle mérito al guión, que consigue que una mujer con personalidad múltiple y complejos traumas ocultos luche denodadamente por ser una buena madre y, más aún, lo consiga.

Ruth Fisher (A dos metros bajo tierra). Una mujer como ésta merece estar en un altar. Sus conflictos emocionales son el patrón típico de la frustración actual: una mujer que lo tiene todo menos el amor de sus hijos y que lucha por conseguirlo llegando a unos extremos lamentables. Lo que siempre me ha gustado de ella es su vida interior y sus ansias desmedidas por ser feliz.

Lois (Malcolm). Si algo se puede decir de Lois es que es fuerte, o aparenta serlo. Tiene que lidiar con cuatro hijos que son verdaderos demonios, con un marido pusilánime y con una madre endemoniada. Todo lo que haga Lois está justificado por sus circunstancias y sus mejores momentos son cuando explota pero de verdad. No obstante al final siempre termina haciendo lo conveniente, por muy raro que sea, y es que tiene un corazón enorme.

Lorelai y Emily Gilmore (Las chicas Gilmore). Qué decir de esta pareja. Emily es una señora muy rica, tradicional, que ha tenido la mala suerte de tener una hija descarriada cuya vida es un desastre. El pulso es constante. Lorelai tiene una hija, Rory, con la que no quiere repetir los errores que cometió su madre con ella y la trata como si fuera su mejor amiga. Emily interfiere constantemente en la vida de Lorelai para intentar encarrilarla y Lorelai se rebela constantemente como si fuera una adolescente. Uno de los conflictos más tiernos que he visto en mucho tiempo. Sí, soy una ñoña.

Mercedes Alcántara y Herminia (Cuéntame cómo pasó). De la tele nacional podría haber escogido a muchas madres pero he elegido a estas por dos razones: porque son totalmente opuestas a las anteriores y porque representan un modelo de familia tradicionalista, muy lejano al actual, y me choca que este tipo de enfoques sigan teniendo tanto éxito. Herminia es la abuela prototípica y Mercedes una madre coraje que se adapta a los nuevos roles sin descuidar su papel. Dos luchadoras que se acompañan y que gustan mucha a los espectadores.

Estelle Constanza (Seinfeld). De esta serie podría haber escogido a cualquiera pero Estelle tiene todos mis respetos porque es una friki de mucho cuidado que vive como si no lo fuera, porque no entiende a su hijo y no lo esconde, y porque sea como sea la realidad, nunca le supera.

Claro, hay muchas más madres en la ficción que podrían servirnos de ejemplo pero para eso tenéis los comentarios. Podéis publicar los vídeos que queráis pegando la URL de YouTube al final del texto que escribáis así todos podremos reírnos o sobrecogernos con esas madres de series. Eso sí, no olvidéis que la realidad siempre supera la ficción así que estad atentos.

15 agosto 2010 at 09:19 16 comentarios

Los freaks de Jesús Quintero

Jesús Quintero será recordado por dignificar a todo aquel al que entrevista. Es algo que se lo he oído decir a él y que también recogen en la entrada de la Wikipedia que le dedican. Ahí destacan lo que dijo en una entrevista sobre si sus entrevistados eran freaks:

«No me gusta definir a la gente, cada uno es como es y yo lo acepto. Una vez los llamé «perros verdes» como un elogio a la diferencia, a la rareza. Son los únicos que todavía se atreven a ser ellos mismos cuando los demás andamos uniformados por las modas y el pensamiento único».

Dicho esto, muy respetable y comprensible, hay que reconocer que los espectadores nos hemos partido de risa y hemos convertido en celebridades a algunos de sus entrevistados. Yo creo que ha sido poco comprendido el espíritu de Quintero pero es que, viendo los vídeos, no es fácil de comprender.

El Penumbra. Un contactado habitual de la tele durante mucho tiempo. Estuvo en Ratones coloraos. Su éxito: tomarse muy en serio a sí mismo, hasta la indignación. Siempre que habla parece que esté enfadado. Además imita a la perfección el sonido de la guitarra.

Pozí. Manolo Reyes. Aunque se dio a conocer en Crónicas marcianas, la primera entrevista se la hizo Quintero en Ratones coloraos. Las últimas noticias le sitúan tristemente en la indigencia.

El Risitas y el Peíto. Una pareja cómica de antología. Son Juan Joya Borja y Antonio Rivero Crespo, cuñados de verdad. El Peíto murió en diciembre de 2003. El apodo le venía por parte de padre, porque el hombre hacía pedorretas con la boca cuando jugaba al dominó. Como muchos de los personajes a los que Quinteró catapultó al estrellado, tenía un pasado de alcoholismo y de indigencia. Siempre se consideró un artista. La primera aparición de la pareja fue en El vagamundo.

La Cerda. Nacho Torbellino, alias Torbe. Personaje recurrente en Ratones coloraos que luego ha adquirido relevancia por méritos propios. Este señor se ha dedicado en su vida a hacer lo que le ha dado la gana, como tiene que ser. No le va mal y es un icono de la industria del porno.

Sí, lo pillo. El valor de la diferencia y de ser uno mismo. Es difícil sobrevivir así en un entorno hostil porque la sociedad es muy cruel. Así y todo, y como os veo venir, en los comentarios podéis añadir los que queráis pero con cuidado, por favor. He consultado con WordPress y me dicen que creen que hay riesgo de explosión en el blog si colgamos una entrevista a Ynestrillas, así que sed prudentes, por favor.

8 agosto 2010 at 08:41 9 comentarios

Animación y realidad, una extraña combinación

Desde siempre me han gustado las series que mezclaban animación y realidad porque me parecían alucinantes. Ya de mayor he comprendido que el producto no es complicado de hacer pero de aquella admiración infantil surge hoy esta entrada. Gracias a ella he podido recordar algunas de mis series favoritas y, de paso, he encontrado un par de rarezas que no conocía. A ver qué os parece.

Las comedias de Alicia (1923-1927, Walt Disney). No se pueden considerar tele, lo sé. Pero son una colección de cuarenta y un cortometrajes en los que se mezclan animación y realidad, siendo un precedente importante del género y uno de los primeros escalones en la carrera de Disney. Os dejo uno para que le echéis un vistazo, pero en YouTube podéis verlos todos si tenéis curiosidad.

Clutch Cargo (1959). Esto es una rareza que yo no conocía pero de la que he encontrado sobrada información aquí. Según cuentan, inventaron el asunto de poner bocas reales a los dibujos para ahorrar costes y el resultado, visto ahora, es extraño, muy raro, y de un poco de «cosica». El sistema se llamó «Syncro Vox» y, como podéis ver en el vídeo, animación en sentido estricto había poca y el resultado es un poco pobre.

Pumuki (1982). Empezó como un personaje de radionovela en Alemania pero la serie, una de las primeras en mezclar animación y realidad, tuvo éxito en toda Europa. El duende era un puñetero, como sólo podían serlo los personajes que nos llegaba de aquella parte de Europa, y me caía fatal, pero le guardo un rincón nostálgico en mi corazón y soy capaz, a día de hoy, de cantar entera la cancioncita de la intro de la serie.

Fraggle Rock (1983). Jim Henson montó una serie muy completa. La mayoría de los personajes eran marionetas, como recordaréis, pero las historias del tío Matt, el viajero, eran en entornos reales, y Doc, el inventor que tiraba las postales de Matt a la papelera era un actor cuyo perro marioneta, Sprocket, ve a Gobo cada vez que se adentra en el taller a recuperar las postales e intenta que Doc lo vea. Al final de la serie, Doc conoce a los Fraggle y se hacen amigos.

Lizzie McGuire (2001). Sí, esta serie ya me pilló mayorcita pero sabéis que nunca he dejado de ver series infantiles o juveniles si me gustaban, y esta me gustaba mucho. Era divertida, con un humor bastante negro y con unas situaciones paródicas sobre la adolescencia protagonizadas por la pandilla de frikis protagonistas. La serie es eminentemente real, pero Lizzie tiene un dibujo animado que viene a ser como su conciencia y que aparece siempre para ayudarle. La serie sirvió de plataforma a Hilary Duff.

No me diréis que no se han hecho combinaciones extrañas. El cine, eso sí, da más jugo, pero en la tele se han probado cosas interesantes y con bastante éxito. ¿Me he dejado alguna serie de la tele que mezclase animación y realidad? Podéis ponerla en los comentarios pero no quiero cerrar la entrada sin recordar a Jessica Rabbit y su gran frase: «No soy mala, es que me dibujaron así».

25 julio 2010 at 09:28 16 comentarios

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Teleadicta sin remedio

Avatar de Desconocido"La tele que me parió" es un blog sobre televisión, sobre cómo la vemos y sobre cómo la hacen. Sólo es televisión pero me gusta y aquí encontrarás una entrada diaria de mis delirios catódicos de espectadora irredenta.

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