Posts filed under ‘Años 80’
Jesse Borrego, la caída de un mito
Ya os he contado muchas veces que he sido una adolescente de manual y me enamoré de Jesse Borrego nada más verlo en Fama, con esa melenita y esos ojos de cordero degollado. Yo por aquel entonces era joven y simplona pero de aquellos tiempos guardaba una imagen idílica de este actor hasta anoche.
Terminado de ver uno de los episodios de la actual temporada de Dexter, Jos me hizo notar que en los créditos aparecía un tal Jesse Borrego. ¿¡Cómo!? No podía ser. Empecé a repasar mentalmente los personajes y de repente se materializó la imagen en mi cabeza. ¡¡No podía ser!! Ni siquiera lo había reconocido.
Jesse Borrego es «El despellejador» en Dexter. El shock no vino porque interpretase a un malo, no, soy más superficial que eso. La impresión fue porque está físicamente tan cambiado, tan viejo, que parece otro y apenas es un pálido reflejo del tipo que me enamoró allá por los ochenta. No os pongo un vídeo de la serie por no dejar spoilers pero aquí tenéis otro.
Es absurdo, lo sé. El tiempo pasa para todos, la belleza está en el interior y demás, conozco la teoría, pero es como si de repente aquello del pasado se convirtiese en un sueño. No me leáis con esa cara que seguro que os ha pasado lo mismo. Ni que decir tiene que en Dexter lo hace genial pero lo cortés no quita lo valiente. ¿Por qué este hombre no ha sido uno de esos actores que conservan de alguna manera la lozanía juvenil? ¿Qué ha sido de su vida? En la IMDB veo que no le ha faltado trabajo y que ha salido, entre otras cosas, en 24, CSI o Urgencias (aquí tenéis un repaso en castellano). Será que no quiso cultivar su faceta de sex symbol pero podría haber avisado.
¿Qué chascos os ha traído a vosotros el paso del tiempo? ¿A quién preferiríais haber dejado tal y como lo recordábais? Ya sabéis que podéis poner vídeos en los comentarios. Sed crueles, que es lo divertido.
‘Los mejores años’ es un festival de fin de curso
Anoche Televisión Española estrenó Los mejores años de nuestra vida, un programa que tenía que haber estado en Telecinco pero que al final ha ido a parar a La 1. Un programa musical en el que se enfrentan dos décadas y en el que un jurado formado por adolescentes (qué edad más difícil), decide qué decada es la mejor en función, sobre todo, de las canciones. Es como si alguien hubiese dicho: «Vamos a hacer un programa para La 1», y hubiesen tirado del manual de calidad de la empresa porque el espacio es ideal para esa audiencia entrada en años que se rumorea que tiene el botón del 1 gastado de tanto usarlo.
Obviando a Carlos Sobera y a Àngel Llàcer, a los que tengo aborrecidos, obviando ese cementerio de elefantes que es el programa, lleno de triunfitos zombies moviendo las caderas y desgañitándose de lo lindo, obviando la ausencia de sonido directo en las actuaciones y obviando la cantidad de tópicos que se desplegaron en los diferentes duelos (el verano, los bailes, los sex symbols…), he de deciros que si os apetece una dosis alta de frikismo, Los mejores años es vuestro programa.
Para empezar, las actuaciones de viejas glorias (lo de viejas tiene un sentido despampanante en este caso). Para mi fue supremo el diálogo entre Carlos Sobera, Teresa Jimpera y Samantha Fox. Samantha intentó desvincularse de su pasado de mito erótico pero habló tranquilamente de enseñar la tetas mientras que la Jimpera, que hacía de traductora, en lugar de tetas decía «boobies» y hacía el típico gesto de las tetas. Me dio a mí que le supo mal que la enfrentasen al monumento Fox. El batería de Los Sirex miraba por encima de las gafas con esa pose típica de: «Qué pasa, las gafas son de cerca». Los cartelitos que ilustraban los vídeos y que intentaban destacar la importancia de los artistas: «David Bowie asistió al funeral de Tino Casal» o «Manolo García le dedicó una canción en un concierto a Danza Invisible». Me quedé de piedra con Mike Kennedy, que con el tiempo se ha convertido en el doble de Clint Eastwood. Y cuando vi una imagen de Luis Aguilé descubrí el enorme parecido físico que tiene con Jiménez Losantos.
En fin, que es un programa para comentar en casa y verlo solo es un rollo. Menos mal que pude evitar que Josmachine me abandonase por la Xbox y nos echamos unas risas. Nos daba vergüenza el público, que habría firmado por contrato altas cotas de entusiasmo y en las tomas generales de la grada era fácil pillar a alguien bailando, cantando y equivocándose en la letra. Todo sea por el buen rollo.
Como buen programa de Gestmusic han montado una web en la que también andan liados los de Portalmix y podéis ver vídeos tan elegantes como el que encabeza la entrada, además de retos de quién es quién y demás cosas así. Lo del enfrentamiento de décadas es lo de menos pero se remontan sólo hasta la de los 50. De décadas anteriores será difícil encontrar representantes que tengan una movilidad adecuada.
En el lado positivo, una buena realización (que se note que en Televisión Española están curtidos en galas), y las copresentadoras Ángela Fuente y Anna Simón. El vestuario, horrendo. Las coreografías firmadas por Poty y los pourris tipo «La década prodigiosa» bastante vulgares. Que lleven otra vez a Raphael, eso no tiene precio. Para todo lo demás, el resto de cadenas.
Series raras que nos trajo el mundo
En aquella televisión de los ochenta, en una España recién democratizada que quería abrirse al mundo, los primeros experimentos de la ficción internacional infantil llegaron de la mano de otros países, a través de las series que otras cadenas producían beneficiándose de más años de experiencia en la producción que nuestra recientemente libre Televisión Española. Los temas cambiaron, se multiplicaron, y la ciencia ficción y el terror invadieron el horario infantil, beneficiándonos de esta manera de los mitos de la países remotos, tan distintos de los nuestros, y entramos en contacto con alienígenas, duendes y personajes emblemáticos de culturas diferentes.
Chocky (Inglaterra, 1984), nos contaba la amistad entre un niño y un extraterrestre, y las complicaciones que esa amistad le trajo al niño en el medio rural en el que vivía. En el blog de Refo podemos leer una detallada sinopsis de la serie. A mí esta serie me encantaba, le tenía mucha envidia a Matthew, el niño, porque era verdaderamente especial gracias a los poderes que le otorga Chocky. Hacía unos dibujos fantásticos.
Under the Mountain (Nueva Zelanda, 1982). De esta serie recuerdo el miedo que me saba: un tío misterioso, un fantasma en el blosque, alienígenas y ese montaje de terror, con esa música y esos ruidos. Aún ahora, cuando veo las imágenes, me estremezco.
Pumuki (Alemania, 1982). Odiaba a Pumuki, me caía muy gordo porque era un impertinente, un pesado y no hacía más que darle problemas al buenazo del señor Eder, que estaba en su carpintería y no se metía con nadie. Pumuki bebía cerveza porque en la cultura bávara se deja a los niños que tomen sorbos, pero aquello en esta España nuestra era de lo más raro.
Out of this world, (Estados Unidos, 1987). Comedia familiar a la americana, pero con una niña que paraba el tiempo cuando juntaba las puntas de los dedos. Algo de distensión en ese ambiente extraño que generaban las producciones del resto de mundo.
El cuentacuentos (Inglaterra, 1988). La tradición oral del continente recreada para televisión con el inestimable John Hurt como maestro de ceremonias y con un perro parlante. Todo muy medieval, como corresponde a las leyendas que nos traía. En la Wikipedia tenéis el resumen de los episodios.
Faerie Tale Theatre (Estados Unidos, 1982). Creo que mi principal obstáculo a la hora de disfrutar de estas historias fue el formato, el teatro, al que mi mente infantil no estaba acostumbrada. Eso y Shelley Duvall, que me caía mal. Viéndolo con la distancia de los años, aquellos Cuentos de hadas estaban dirigidos y protagonizados por prestigiosos actores y directores de Hollywood, unos cameos espectaculares por los que ahora mataría cualquier serie.
La tía de Frankenstein (coproducción de Austria, Alemania del Este, Francia, Checoslovaquia y España, 1987). Una de mis preferidas. Ya os he hablado de ella otras veces.
Seguro que me he dejado alguna serie. Hagan juego, señores, ¿qué series recordáis de entonces?
Ñoñerías del Siglo XX: La bella y la bestia
Pues sí señores, sí, yo veía La bella y la bestia en Canal 9, y me gustaba. La serie es de 1987 y contaba una historia de amor imposible aderezada con una subtrama detectivesca. La bella, Catherine (Linda Hamilton), era abogada, y tenía un relación extraña con la bestia, Vincent (Ron Perlman), porque aunque estaban enamorados había demasiadas cosas que se interponían entre ellos. La más evidente, que la bestia vivía en el subsuelo de Nueva York, en un mundo paralelo habitado por seres humanos que habían decidido huir de la maldad de la sociedad. Catherine se pasó toda la serie dudando entre bajarse a las catacumbas definitivamente o no. Yo, sin dudarlo, me habría dejado seducir por ese extraño mundo que mezclaba lo arcaico y lo filosófico.
El creador de la serie fue Ron Koslow, hombre que ahora nos martiriza con Moonlight (esa funesta serie de vampiros que emite La Sexta). La bella y la bestia sólo tuvo tres temporadas y se canceló por su baja audiencia. La puntilla fue el abandono de Linda Hamilton después de la segunda temporada. No obstante, pese a este carácter efímero, la serie me marcó profundamente y me quedé prendada de los dos protagonistas.
Ron Perlman, pese a ser más feo que pegarle a un padre (o quizá por eso), ha tenido trabajo durante todo este tiempo y ha participado en todo tipo de producciones. Pero si hay una interpretación suya que lo elevó a mi categoría particular de mito es la del gran Salvatore en El nombre de la rosa.
Linda Hamilton no ha trabajado tanto, en su caso ser guapa no ha sido suficiente, pero después de verla interpretando a una lánguida recalcitrante para mí fue un shock encontrármela luciendo fibra en una de las obras cumbre del cine del siglo pasado. Fue una Sarah Connor perfecta en Terminator y su metamorfosis en la segunda parte de la saga me dejó patidifusa.
Es increíble cómo series de este tipo, menores a más no poder, han adquirido con el tiempo el rótulo de «de culto». He descubierto que La bella y la bestia tiene clubs de fans y demás parafernalia. Y yo que pensaba que mi adicción a este serie era algo rara…,. Está claro que siempre hay un roto para un descosido.
Culebrón: Endemol España se pelea con Vasile
Empiezo a pensar que Vasile es un matón de barrio que se lleva mal con todo el mundo. O eso, o habría que aplicarle la cita de Jonathan Swift que leí en el blog de Alessan y que dice: «Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo podéis reconocer por esta señal: todos los necios se conjuran contra él». La verdad es que no sé por qué decidirme.
El caso es que Toni Cruz y Josep Maria Mainat parece ser que han presentado la dimisión conjunta de Endemol por desavenencias con Paolo Vasile y, aunque los motivos no han trascendido, todo apunta a interferencias en la gestión de la empresa y a una pérdida de autonomía por parte de Endemol. Pero vayamos por partes.
La Trinca fue un grupo musical catalán que a finales de los sesenta comenzó su andadura con el objetivo crítico de la dictadura, cantando en catalán e ironizando sobre temas de actualidad. En los ochenta les llega el éxito musical en toda España, al que acompaña el éxito en televisión con No passa res en Cataluña y Tariro tariro en Televisión Española. En 1987, anticipándose a la llegada de las privadas, crearon la productora Gestmusic para intentar aportar contenidos a las nuevas cadenas, y vaya si lo consiguieron. Cinco años después, Miquel Àngel Pasqual, el gordo moreno de barba, vendió su parte de la productora a Endemol, lo que supuso la llegada de la productora holandesa a España por la puerta grande al fusionarse con Zeppelin y crearse la división de Endemol España, con Mainat y Cruz a la cabeza. Hace año y medio, Telefónica vendió su participación del 75% de Endemol España a un consorcio dominado por Telecinco y Mediaset y Vasile irrumpió en la empresa anunciando que garantizaba la independencia de Endemol. Hasta hoy.
A Gestmusic le debemos algunos de los hitos televisivos más importantes de la historia reciente de la tele como realities a porrillo,sí (Mira quién baila, Al pie de la letra, Operación Triunfo…), pero también No te rías que es peor, que conste. No sé qué peso tendrán dos personas, por muy directivos que sean, en una empresa de estas características, pero una dimisión así pone en evidencia cómo son las cloacas de este mundo de altos cargos y de programas en todas las cadenas. Acciones para arriba, acciones para abajo, yo cambio de día el Operación Tony Manero que tú produces porque es un asco y esto ya toca las narices en lo que debe de ser un cúmulo de desencuentros. Siento no poder deciros más pero me encantaría colarme en un despacho de estos para ver qué se cuece de verdad. ¿Alguna teoría en la sala?








Comentarios recientes