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Dos años seguidos de liderato de Telecinco
He estado a punto de titular la entrada así: «Dos años seguidos de liderato sensacionalista», pero me parece que es injusto para una serie de programas que están funcionando muy bien en Telecinco y que no entran dentro de la etiqueta.
Al liderato de Telecinco le pasa lo que le ocurre a la mayoría de los éxitos. Siempre se especula sobre cuándo caerá del pedestal. Cuando terminó la temporada de Fórmula 1 se dijo que su preponderancia había llegado a su fin. Vaticinio erróneo. Ahora Aída le da a la cadena una media de seis millones de espectadores por capítulo, unas cifras de otro tiempo. Algunos pensarán que cuando termine la temporada el liderato de Telecinco desaparecerá. El cierre del Tomate tampoco ha supuesto la pérdida de la ventaja sobre el resto de cadenas. Qué tiene que pasar, se preguntarán muchos, para que la cadena deje de ser la primera.
Desde mi punto de vista, hay que dejar de esperar que Telecinco falle. Me da la sensación de que un nutrido grupo de buitres acecha a un caminante en el desierto. Cuando caiga al suelo, le comerán las entrañas. Es esa actitud de espera del resto de cadenas lo que no me gusta. Si alguien quiere ser la cadena más vista, que haga televisión, en lugar de esperar a que Telecinco deje de hacerla.
Bien es cierto que Telecinco no es mi cadena favorita pero comprendo que hay un buen número de espectadores que valora su coherencia. No cabe la duda cuando entramos en Telecinco: sabemos qué vamos a ver y en qué tono nos lo van a contar. Si alguien quiere entretenerse pondrá Telecinco. ¿Pueden decir lo mismo el resto de cadenas? Telecinco incluso ha tomado medidas muy impopulares que no han afectado a su fortaleza porque esas medidas han ahondado en su coherencia. Por ejemplo: cargarse programas como El informal, en su momento, o Caiga quien caiga después, no han hecho sino reforzar la imagen de la cadena. Todos conocemos el proyecto de Telecinco pero, ¿cuál es el proyecto de Antena 3?, ¿y el de Cuatro?
En cualquier caso, la mejor manera de afrontar estas cifras en poniendo en duda, otra vez, las mediciones. Sofres y sus escasos audímetros. Más allá de que la muestra sea poco representativa, no tiene en cuenta la fragmentación de las audiencias ni las nuevas formas de ver televisión. Quizá las cadenas deberían de plantearse la posibilidad de introducir cambios en las medidiones pero ya dice la sabiduría popular que no hay que morder la mano que da de comer y gracias a Sofres se reparte la publicidad en las cadenas.
Jesús Quintero y su mina saqueada
Anoche asistí a un conferencia de Jesús Quintero titulada «La televisión, una mina saqueada». Como veis en el vídeo, el público estaba enfervorizado. No sé cómo se las apañaría el hombre para salir de allí sin dejar a nadie con las ganas de una foto y de un autógrafo. Quintero mantuvo durante toda la conferencia, que duró una hora y media aproximadamente, una actitud cercana con el auditorio, contó anécdotas muy personales, alabó la gastronomía local y contestó a todas las preguntas que se le hicieron. Incluso permitió que se le interrumpiese durante su charla con lo que consiguió que el contenido terminase derivando a temas algo alejados del planteamiento del planteamiento y, al final, se terminó hablando de televisión menos de lo que yo esperaba, pero aún así hubo puntos muy interesantes que paso a contaros.
En resumen, me llevé la sensación de que Quintero está de vuelta de todo, en el buen sentido. Durante mucho tiempo se ha caracterizado por la callada por respuesta, por no polemizar con historias que le iban pasando. Por algún motivo, parece que esto ha dejado de ser así. Se considera independiente, no obedece consignas de ningún tipo, y esta libertad de acción le ha acarreado muchos problemas que está dispuesto a desvelar. Ha procurado luchar contra los inconvenientes pero sin utilizar el escándalo como arma y eso le ha llevado a dar la imagen de un rebelde pero lo que él quiere es ser un ser humano, por eso está dispuesto a contar algunas cosas.
Censura a la entrevista de José María García. Antes del momento censor, hacía tiempo que venía notando ciertas reticencias hacia su trabajo. La entrevista a Jiménez Losantos no fue bien recibida y le pidieron desde RTVE visionar la entrevista a la Ministra de Cultura de forma previa a la emisión para ver qué decía de la Ley del Cine. Pocos días antes de emitirse la entrevista de García le llamaron de RTVE para informarle de que la entrevista iba a ser editada y montada (manipulada), a lo que él se negó y anunció que se iba de la cadena, pese a las entrevistas que ya había grabadas, las entrevistas que ya había pactadas y pese a la multa millonaria que le suponía romper su contrato. Según Quintero, la censura venía (añado el supuestamente a lo crónica rosa), del Presidente de RTVE, según sus propias palabras «un censor nombrado por el Parlamento». Acusa a todos los medios de correr un velo de silencio sobre el tema y de no preguntarse qué había pasado en realidad. Que la entrevista apareciese en la web de El Mundo (un material pagado por RTVE en la web de otro grupo empresarial y, además, con publicidad), se debe a que la filtró «un alto responsable de RTVE Ultrasur que se la dio a otro Ultrasur de El Mundo». Un juez dictaminó que en la entrevista no había delito y él espera moralmente que se emita en RTVE, aunque sabe que eso es muy difícil que ocurra.
Está escribiendo tres libros: una recopilación de pensamientos sobre la comunicación; una crítica al periodismo que se llamará algo así como «Mis queridos hijos de puta»; y otro sobre sus «entrevistas prohibidas», en el contará las dificultades que ha tenido para poder realizar su trabajo.
A3 bandas agoniza
Parece ser que Cantizano deja definitivamente el programa para centrarse en ¿Dónde estás corazón? y en Tres deseos. El sustituto, el gran Ximo Rovira, un experto en cargarse programas. También se rumorea que habrá cambios en la dirección del programa. Como no haya una renovación, A3 Bandas va directo al matadero.
Pensaron en Antena 3 que la desaparición del Tomate les convertía en herederos naturales de la audiencia huérfana y ampliaron el horario. Se equivocaron y tuvieron que rectificar y volver al horario antiguo. Con la desaparición de Channel nº4 la cosa parece que no les va mejor. ¿Será el fin de los programas de tarde? Tampoco es cuestión de ser tan optimistas, Está pasando goza de muy buena salud y España Directo también.
El verdadero problema parece estar en la franja de la sobremesa, en la que los que se llevan el premio gordo son Fama y las telenovelas de La 1, que a la chita callando superan el 20% del share. Estábamos todos centradísimos en especular sobre los programas de actualidad y hemos dejado pasar el interesante dato de Amar en tiempos revueltos y Marina, dos culebrones a la antigua usanza que dominan la tarde con holgura.
Hay que ver, con lo defenestradas que estuvieron las telenovelas en otras épocas y el poco caso que se le hacen ahora, a pesar de los datos. En el fondo, también en televisión, todo es cuestión de modas. Cierto es que queda lejos el fenómeno social de Cristal y que parece que el único culebrón que hay ahora es Yo soy Bea, pero los datos hablan de otras ficciones que mantienen altos niveles de audiencia y a las que no se le da ninguna importancia. Cuestión de marketing. Es conocido por todos que La 1 tiene serias dificultades para venderse.
En cualquier caso, será cosa de ver cómo afronta A3 Bandas la nueva época. La solución fácil sería ir un paso más allá pero la audiencia no permite según qué cosas a según quiénes. Es decir, que hay cosas que sólo podía hacerlas el Tomate. Cantizano es un imán para la audiencia único y eso va a ser muy difícil de sustituir. La pareja Rovira-Patiño tiene un regustillo friqui total. Mariñas no es nadie sin Cantizano. Habrá que ver si son capaces de renacer de sus cenizas.
Fama provoca la histeria colectiva
Las imágenes de arriba no son de U2 ni de un concierto de los Rolling. El fervor no se debe a la presencia de las Spice ni a nada que se le parezca. Son los concursantes de Fama subiendo a un autobús después de no haber podido hacer la actuación que tenían prevista en una plaza de Madrid. Por lo visto, ni los mismos organizadores del evento pensaron que aquello iba a traer tanta cola y la organización la pifió sobremanera hasta el punto en que ni siquiera se montó un escenario y los concursantes tenían que bailar a pie de calle. No pudo ser y tuvieron que salir pitando, dejando una estela de llantos histéricos y de decepción.
Rectificar es de sabios, así que vamos a ello: nunca pensé que este programa fuese a tener el éxito que ha tenido. Ya expliqué mis suspicacias en su momento y los puntos débiles de entonces me lo siguen pareciendo ahora: la realización, la entrada interminable de concursantes, el horario (que han solventado con las emisiones en fin de semana y con el canal 24 horas), la falta de una gala, Paula Vázquez…,. Pues todas estas cosas no han sido obstáculo para que el programa haya ido creciendo hasta convertirse en lo que es hoy, en un talent show muy valorado por un público objetivo muy concreto al que no le importan las pegas que sigue teniendo el formato.
Comparto las críticas que lanzan al programa desde Sé lo que hicisteis… y que destacan el hecho de la sobredosis de músculos, muslos y demás anatomía, que le roban protagonismo al baile. De hecho, si leéis los comentarios que deja la gente en foros y en este mismo blog, podréis comprobar que se ha desarrollado entre la audiencia del programa una filia hacia los más guapos y una fobia hacia lo más bordes. Y así es como tiene que ser, el que quiera que valoren sus cualidades de bailarín que no se meta en un programa de televisión.
Sigo teniendo la duda de cómo piensa Cuatro terminar el asunto. Se han metido en un callejón sin salida porque el hecho de que sigan entrando concursantes cada semana puede hacer que el concurso se vuelva eterno y la televisión es muy traicionera: si algo cansa, se acabó. ¿No habría sido mejor una estructura más tradicional y con un final más definido? ¿O lo bueno es exprimir el tema al máximo mientras dure la fiebre? En cualquier caso, tienen éxito y yo pensé que iban a pegarse el batacazo padre. Cosas veredes…,.
Telecinco no emitirá los debates
La pelea infantil de los dos partidos mayoritarios acerca de si quieren debatir, pero no se ponen de acuerdo en el dónde y en el con quién, ha terminado por fin. Será la Academia de Televisión la encargada de organizar el evento y de ceder la señal a las televisiones, radios e Internet, para que el que quiera emitirlo lo coja. Manuel Campo Vidal, presidente de la Academia y moderador con currículum parece que será el encargado de moderar estos debates también. Por ahora, se suben al carro TVE y La Sexta, Cuatro dice casi que sí, Antena 3 se lo está pensando y Telecinco dice que no hay tu tía, que no le interesa.
No entiendo nada, con el por saco que se ha dado para que el debate se hiciese en la tele privada y tal, con el hito que marcó Telecinco haciendo el último debate, hace quince años, y ahora van y dicen que pasan. Parece que es más interesante el discurso del Rey en Navidad, que lo emiten todos, aunque no cuesta nada quedar bien con un discurso que dura una media hora. Los debates durarán hora y media y va a ser complicado que las cadenas tengan control sobre la publicidad en ese período, con lo que las pérdidas podrían ser cuantiosas si no se organizan las cosas a su manera. Por otro lado, las apariciones de los candidatos en los programas de diario están dado unas buenísimas cotas de audiencia. Las entrevistas de Gabilondo han sido muy vistas, por ejemplo.
Me pregunto cómo piensan contraprogramar la emisión del debate en otras cadenas las que no lo emitan. Los días clave son el 25 de febrero y el 3 de marzo, dos lunes como dos soles. Los lunes Telecinco tiene C.S.I. y Antena 3 Física o Química. Estaría feo que hiciesen una programación ad hoc para aprovechar la falta de competencia en el resto de cadenas, que estarían todas emitiendo lo mismo, para dar un subidón en las cifras de espectadores. Sería poco elegante. Quizá su maniobra sea algo más discreta, como emitir capítulos clave en el caso de C.S.I. o como subir el tono del capítulo en cuestión, y mira que eso es difícil, en el caso de Física o Química.
En cualquier caso, esperemos que la Academia de la Televisión organice bien la gala y monte un debate-espectáculo. Hace quince años, cuando se produjo el debate entre Felipe González y José María Aznar, la televisión en España estaba aún en pañales y nos conformábamos con bastante poco. Hoy en día, por mucho que el debate sea un acontecimiento político de excepción, su principal objetivo es que la gente lo vea y que nos enganchemos hora y media a la cadena de turno. Es complicado pero es un reto que han decidido asumir. Repito la idea para que quede clara: el debate es televisado y tiene su sentido en que se emita en televisión así que por encima de cualquier cosa, si quieren que funcione, hagan televisión.
El adiós de Channel nº4
Con la preciosa metáfora del yogur de fresa que caduca el 22 de febrero, Ana y Boris anunciaron la cancelación de Channel nº4, fecha que coincide con el aniversario de los 500 programas y con los dos años y medio de emisión. Aquí sí, la razón de los índices de audiencia tiene todo el peso en la decisión y es una verdad indiscutible.
Nunca me gustó el programa y no lo he seguido con asiduidad. Si acaso, salvaría las intervenciones de Pepe Colubi, grande como él solo, y poca cosa más. El tándem Ana García Siñeriz y Boris Izaguirre siempre me pareció que cojeaba y que sus papeles estaban poco conectados. Pero sobre todo, lo que no me gustaba del programa era el rollo progre.
Qué modernos, qué políticamente correctos en los comentarios (aunque no en las formas en muchas ocasiones), cuánto glamour…,. No han engañado a nadie. Les habría ido mejor si hubieran optado por la franqueza y hubiesen afrontado la realidad: sus contenidos eran igual de malos que los contenidos del resto de programas de la tarde y nunca pudieron analizarlos desde un punto de vista distinto.
Además, planteaban discusiones totalmente absurdas, tipo guerra de sexos, con mujeres de bandera, de las que se etiquetan a sí mismas como inteligentes pero que en vez de hablar de cuestiones diferentes terminaban hablando de lo mismo que habla la Patiño. En fin, que se hacía imposible la identificación y la complicidad del espectador medio que pulula a esas horas por las cadenas, normalmente mujeres, sí, pero que no necesitan de la intelectualidad fingida para hablar de lo que les interesa y que han preferido, obviamente, fórmulas menos hipócritas y más directas.
Con el tiempo, el programa fue derivando hacia la histeria como fórmula, pero siempre intentando un contraste con la eterna Pepito Grillo para relajar los ánimos y encauzar la conversación. Fallido. A Ana le ha venido grande el papel de Fernando Swartz. Supongo que los de Cuatro habrán aprendido la lección. Un magacín de tarde es lo que es y si quieren hacer algo diferente pues me alegro y alabo el intento pero Channel nº4 de diferente tenía poco, aunque quisieran hacernos creer lo contrario.








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