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Modelos en serie para Antena 3
Antena 3 ha decidido repetir el éxito del verano pasado con 700 euros, una serie menor que tuvo un éxito mayor, y van a seguir el mismo ritmo de producción: costes y planificación de serie diaria pero con acabado de prime time de frecuencia semanal. Eso del acabado de prime time es más que discutible. Si visteis algo de la serie este verano o si le echáis un vistazo a los vídeos en YouTube podréis comprobar que era un prime time bastante regulero. Podríamos calificarlo de prime time de verano, con falta de oferta televisiva y en el que cuela casi todo.
Pero a lo que vamos. Para este verano tienen planificado epatar con 90-60-90 que tratará (¡oh!, sorpresa), de las visicitudes de una jovencita a la que no le queda más remedio que ser modelo por necesidad económica. Algo falla, ¿no? En 700 euros la protagonista se mete a puta por necesidades económica, pero lo de ser modelo es actualmente una aspiración universal y la mayoría de las mujeres que conozco ven lo de ser modelo como un privilegio, más que como una obligación. En fin, quien dice modelo dice albañil, administrativa o diplomática. La clave está en contar cómo es por dentro el mundo del glamour desde un punto de vista ajeno e inocente, y lo de la moda tiene tirón entre la audiencia femenina.
Otro acierto es la productora escogida para el proyecto, Diagonal TV, que saben hacer seriales, y de los buenos (Amar en tiempos revueltos, La señora, Ventdelplà y la propia 700 euros, entre otros). Diagonal TV tiene un verdadero filón en lo que suponen las autonómicas como banco de pruebas para testear producciones. Por ejemplo: Amar en tiempos revueltos tiene su precedente en Temps de silenci, un drama sobre la posguerra situado en Barcelona. Para 90-60-90 también cuentan con su precedente autonómico, Demoda, una serie sobre las vicisitudes de las dependientas de una tienda de ropa. El reparto de Demoda y el de 700 euros tienen más de un punto en común.
El colmo de los colmos es que esta serie les viene al pelo en combinación con Cuestión de peso, el reality para perder quilos que van a situar a partir de ahora por las tardes, dentro de Tal cual lo contamos, así que si la idea les funciona vamos a tener imagen por un tubo en Antena 3. Esto de que en los culebrones haya gente de buen ver me recuerda a Pasión de gavilanes, que basó parte de su éxito en los torsos sudorosos y en los escotes apretados. En el lado negativo está Models Inc., una serie americana que se pegó el castañazo y que era el spin off de Melrose Place, que a su vez fue el spin off de Sensación de vivir. En Models Inc. salía Linda Gray, la Sue Ellen de toda la vida, y un jovencísima Carrie-Anne Moss. En esta serie eran todas más malas que un dolor y la poble pueblerina, muy mona pero muy inocente, las pasaba canutas. No sé por qué pero me huele que el 90-60-90 de Antena 3 va a ir por ahí.
‘Hay alguien ahí’, desde luego que hay alguien
Otra ficción nacional que estrena arrasando. Se llevó por delante Una bala para el Rey, la TV Movie de Antena 3, y le pisó los talones a Pelotas en La 1. Hay alguien ahí se presentó como una propuesta de terror y misterio aunque yo me quedaría con la parte de misterio porque terror, lo que se dice terror puro y duro, no hubo mucho.
Me parecieron destacables las interpretaciones en general, aunque volvemos a pinchar en hueso en lo que se refiere a los actores adolescentes del reparto. Exceptuando a los hijos de la familia y a sus respectivas parejas, el resto no estuvieron para mi gusto a la altura, sobreactuados a más no poder en general. El momento ouija fue algo lamentable en este sentido. Me gustó la variedad de tramas y las distintas implicaciones de todos los personajes en el misterio, desde los albañiles hasta las empleadas de hogar. La producción es destacable en calidad, se nota que se han dejado una pasta y aunque el planteamiento de los planos exteriores de la casa, mostrándola como una maqueta, a mí no me convence, entiendo que es una decisión artística tendente a transmitir la fragilidad del entorno, por mucho que a mí me rechine.
Si no os gusta el tema «Poltergeist» ni intentéis ver la serie porque toda la historia se articula en torno a una casa que tiene vida propia y las tramas se desarrollan en función de cómo los personajes viven esa circunstancia. Son una familia distanciada que intenta resolver sus problemas empezando de cero, pero no lo van a tener fácil. Las relaciones deterioradas entre ellos dejan el campo libre para que cada uno interactúe a su manera con el fenómeno y aunque es difícil en este sentido ser originales a más no poder, los guiones son buenos, medidos, acertados en suspense y con un pulso muy equilibrado entre lo normal y lo paranormal.
Los efectos especiales merecen mención a parte. Que nadie espere que sean la bomba porque eso habría supuesto una inversión que ninguna serie nacional, ni muchas internacionales, pueden permitirse así que sabiendo esto y dando por sentado lo limitado de la partida, creo que han conseguido unos buenos resultados. Para ellos habría resultado más fácil rodarlos de otra forma más sencilla pero entonces la serie habría perdido gran parte de su razón de ser. Me da la sensación de que han sido conscientes de sus limitaciones y se han decantado por un tratamiento más cercano a lo fantástico que a lo fantasmagórico y me parece una buena decisión.
Veremos cómo les funciona la semana que viene pero han tenido un buen estreno y tienen que estar contentos. Si queréis dejarles algún mensaje, en Facebook tienen una página muy completa en la que cuelgan material exclusivo y van comentando cosas. Yo me alegro de que se apueste por géneros que no sean comedia. La diversificación de la producción es beneficiosa para todo, y que dure.
‘Camera Café’ sale del limbo
Desde que Telecinco intentó sin éxito colocar Camera Café en la sobremesa, la serie había quedado en suspenso, como esperando un momento propicio para volver al ataque, y ese momento ha llegado.
Desde este domingo Camera Café será el prólogo de Aída y su responsabilidad es de las gordas: retener a la audiencia para que no haya devaneos con Doctor Mateo, por ejemplo. No sé yo si no será demasiado tarde para esto.
Me da la sensación de que si bien Telecinco sigue manteniendo a una audiencia muy determinada en productos específicos, su maltrato a las producciones (tanto de su cadena como de otras), que atañen a un público más joven está teniendo consecuencias. ¿Será posible? ¿Podríamos afirmar que la audiencia joven huye de Telecinco por la mala campaña de imagen que lleva encabezando desde el año pasado? Ya comentamos hace poco su pérdida de seguidores pertenecientes al target comercial. Parece que cuando la competencia ofrece productos para este target, Telecinco tiene las de perder y no porque sus apuestas sean malas (al menos no peores que antes), así que algo hay ahí que podría estar relacionado con una mala gestión.
Imagino la desesperación del equipo de Camera Café, reducidos al absurdo por la propia cadena a pesar de haber dado buenos resultados en su franja. Cuando un programa no funciona es lógico que desaparezca, pero ese no es el caso de Camera Café, que estaba bien donde estaba hasta que decidieron utilizar la serie como arma arrojadiza y el golpe se les vino en contra. Ellos, que no son responsables de la situación, sufren sus consecuencias y terminan volviendo a los domingos, franja en la que funcionaron muy bien en el pasado, pero con la presión que se les supone a los salvadores y en una guerra que no es la suya.
Desde aquí les digo a los señores de La Sexta que ahora es el momento. Pujen por Guridi y compañía y quédense la serie, que en su parrilla iba a quedar la mar de bien. En Telecinco tienen que empezar de cero, desaparecer de las polémicas a las que están abonados quién sabe por qué motivos y, desde la coherencia (se han convertido en una cadena para marujas), reconquistar el terreno perdido con la audiencia más joven. Los realities por sí solos no sirven. Nada me alegraría más que volvieran a ser aquella cadena de los años 90.
‘¿Hay alguien ahí?’ llega a Cuatro
En ocasiones veo muertos, que diría aquel. La nueva serie de terror y misterio de Cuatro, producida por Plural (Cuarto Milenio), está lista para su estreno el próximo lunes 16 de marzo, entrando en competición con la Tv Movie de Antena 3 Una bala para el rey, con CSI (Telecinco) y Pelotas (La 1).
La primera promo que pudimos ver de la serie hace un tiempo me resulta más evocadora que ésta última. Os la pongo por si no la habéis visto.
En la promo extendida podemos ver toda clase de sucesos paranormales, uno detrás de otro, abrazando todo el abanico posible: telequinesia, ouija, psicofonías…,. Es de suponer que en la serie aparecerá todo esto de una forma más medida pero lo cierto es que la promo va directa a enseñar sin concesiones todas las cosas que pasan en la casa de marras y a enganchar a los espectadores del género poltergeist, que son muchos.
Yo, pese a que no soy fan de la nave del misterio, siempre he visto con buenos ojos las recreaciones que se montan. Se nota que tienen un pulso firme, saben muy bien qué quieren hacer y dominan los medios para conseguirlo. En este caso, ¿Hay alguien ahí? está grabada en alta definición, algo cada vez más habitual en nuestras series, y estoy segura de que sabrán darle al terror el punto justo y necesario. No se les puede negar que conocen el género y que dominan los tiempos y los temas.
También me parece una buena decisión que hayan escogido un reparto discreto. Los actores son gente con experiencia, algunos con años de carrera a sus espaldas, pero no son populares a más no poder. Las estrellas habrían anulado parte del potencial de la serie y en eso estoy de acuerdo. De entre todos me quedo con Eduard Farelo, el padre, al que sigo desde TV3 (hace unos quince años). Como curiosidad, Farelo es doblador y le pone la voz, entre muchos otros, a Gary Dourdan (Warrick, de CSI), así que el lunes igual le tenemos en Cuatro y en Telecinco a la vez. ¿Es o no es esto un suceso paranormal?
Telenovelas españolas, dame pan y dime tonto
El género patrio de la telenovela ha tenido que superar los prejuicios que vienen asociados al epíteto de «culebrón» pero su auge tenía que llegar antes o después. Tras muchos años de emitir producciones extranjeras para un público a menudo despreciado, amas de casa aburridas que encontraron en Doña Adelaida un espejo en el que mirarse, al final las televisiones españolas han dado el paso y han pasado a producir sus propios productos. Qué lejos queda aquella emisión de Los ricos también lloran en horario de mañana.
Las telenovelas son baratas, llenan huecos de la parrilla imposibles y fidelizan a la audiencia de una forma bárbara, como no lo consigue ningún otro producto. En los 90, con la irrupción de las privadas, se multiplicaron las emisiones y las estrellas de culebrón consiguieron hacerse un hueco en diferentes programas, llevando el éxito de las telenovelas más allá de sus límites naturales y reproduciendo el fenómeno que ya se daba en otros países. En aquella época, Jeanette Rodríguez, Catherine Fulop o Carlos Mata se convirtieron en estrellas.
Telecinco dio el campanazo en 1997 con Al salir de clase, una telenovela enfocada al público juvenil y que generó multitud de intentos de reproducción de éxito. Además fue cantera de actores que fueron a parar a otras producciones similares. Se hablaron pestes de aquella serie pero lo cierto es que dio en el clavo en un sector de la audiencia muy concreto y permitió a la cadena darse a conocer entre esa franja de audiencia potencial y reafirmar su posición.
Es a partir del año 2000, aproximadamente, cuando se sitúa el auge de la producción propia del género. Uno de los primeros éxitos de la producción nacional fue La verdad de Laura (2002), que contó con la participación de Televisa (México), y que incluyó en el reparto a Mirtha Ibarra, estrella internacional del género. Tanto La verdad de Laura como muchas otras producciones que han venido después, se basan en historias de telenovelas sudamericanas y es difícil encontrar algo propiamente nacional en este género.
Las cadenas autonómicas juegan un papel crucial en la españolización de la telenovela porque diversifican la temática y empiezan a introducir en las historias rasgos de la sociedad muy próximos, historias muy cercanas y basadas en mundos que le eran conocidos a los espectadores. Los entornos urbanos, localidades concretas y reales, sirven de plató en las autonómicas para potenciar regiones o formas de vida (según se pague). Esta visión autonómica es difícil de llevar al ámbito nacional por la amplitud del territorio y la variedad de sus formas de vida, así que la historia se convierte en eje central de cohesión. En este sentido, Amar en tiempos revueltos, basada en la catalana Temps de silenci y hecha por los mismos creadores, es el ejemplo clave.
Éxitos como estos han ido prestigiando poco a poco un género para pobres y ya no le ocurre a nadie cuestionar la idoneidad de un producto de estas características en la parrilla, a no ser que el producto en sí se alargue sin sentido con tal de no echar a perder una franja, como ha pasado en Yo soy Bea, pero así y todo la serie funciona. Yo me enganché al género catalán en su momento y vi con devoción aquellas series así que para mí no tienen parangón. Las telenovelas se aceptan ya con naturalidad y las cadenas respiran aliviadas porque aunque sean propuestas diarias, dan unos resultados muy buenos y la relación entre el coste de la producción y los beneficios siempre va a su favor, incluso si la serie termina siendo un fiasco tienen poco que perder. El que no se haya enganchado jamás a un culebrón que tire la primera piedra.
‘A ver si llego’ no ha llegado
No es un secreto que A ver si llego no me gustó nada, me pareció que no habían invertido lo suficiente en la producción y no me identifiqué en ningún momento con esas historias de la crisis. Después de seis capítulos emitidos y de tener diez grabados Telecinco ordenó ayer paralizar la grabación de la serie tras haberla retirado del domingo sutituyéndola por Aída (sí, otra vez), para intentar hundir a Doctor Mateo.
Pese a todo, no me gustan las cancelaciones y no me alegro cuando algo se va al garete. Prefiero que se emitan cosas que funcionen aunque a mí no me gusten, como Águila Roja (otra vez cinco millones de espectadores la ensalzan a un liderazgo indiscutible). Pero qué se le va a hacer, ya sabemos que la tele funciona a base de ensayo-error.
En el caso de A ver si llego yo creo que tendrían que haber hecho un planteamiento diferente del asunto pero de los errores también se aprende. Desde mi punto de vista ofrecían una imagen de la crisis económica muy exagerada y quizá demasiado naturalista, con personajes egoístas y con poco lugar para el optimismo. A pesar de ser una comedia, había poco lugar para la risa en un fresco muy simplón y poco amable, con una galería de personajes agobiados, humillados y presionados. Es difícil que un espectador disfrute ante semejante panorama. Quizá si no hubiesen recurrido a la coralidad les habría resultado más fácil encontrar un punto de fuga a las historias, un contraste y una lectura diferente, pero la coralidad parecía inexcusable (les funcionó en Aquí no hay quien viva, pero eso no quiere decir que ese recurso vaya a servir siempre y para todo). En el caso de A ver si llego parecía que la crisis lo modelaba todo y los personajes tenían poco margen de maniobra.
Con unas tramas poco potentes y unos personajes sin historia, el escenario cobra dimensión. En mi caso, si los personajes no me interesan me dedico a mirar detrás y los decorados eran tristes. Ya sabemos que en las comedias de situación los decorados y la iluminación sólo sirven de marco, pero en este caso ese marco corroboraba la impresión de falta de rumbo, de realidad extraña por parcial, de ambiente de opereta. ¿De verdad querían que nos tomáramos en serio sus historias de la crisis con unos panaderos vestidos con un uniforme surrealista?
En fin, que la propuesta podría haber tenido su interés pero con tanta contradicción y con tanta intencionalidad edificante se han quedado a medias y no han conseguido comunicarse con los espectadores. Otra vez será.








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