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De buena ley, de malos actores
Ayer recibí una solicitud de Dana para que comentase esta noticia en la que se cuenta, con total naturalidad, que el nuevo programa de Telecinco llamado De buena ley y que se estrenó ayer al mediodía escenifica los casos que trata con actores. Como yo soy obediente y me parece que la noticia lo merece, aquí levanto la liebre.
Es decir, que en un programa de enfrentamientos familiares contratan a actores para escenificar los casos reales. Pinchazo que te crió. ¿A alguien le interesaría El diario de Patricia (o de quién sea), si todos los participantes fueran actores? Porque una cosa es pensar que no puede existir gente así como la que sale en la tele, y otra es saberlo a ciencia cierta. Dicen que es práctica habitual pero claro, ¿dónde queda la credibilidad del espacio si es todo un teatrillo que ni Estudio 1?
Y luego tenemos al juez, que en la web del programa, llaman «mediador» y que tiene un protagonismo demasiado coherente, diría yo. Entre tanta milonga, su aspecto serio y riguroso parace más una parodia que otra cosa. Qué tiempos aquellos en los que Javier Nart discutía con Ricardo Fernández Deu en Tribunal Popular. Lo bueno de aquel programa era que, pese a su aspecto de tribunal americano, todos sabíamos que era una ficción. Con De buena ley han intentado colarnos como realidad un montaje y por ahí los espectadores no pasan con gusto.
No quiero dejar de comentar también la labor social que hace De buena ley y sus medidas anti-crisis. En la web del programa podéis postularos como «polemistas». Buscan gente que opine de todo, con soltura y mala uva, si es posible. Vamos, como lo que hacen los de La Noria los sábados pero más de andar por casa y entre semana. Nunca pensé que Telecinco tomaría medidas contra el paro en los tiempos que corren pero mira, igual es parte de su campaña de 12 meses, 12 causas.
No estoy tan loca como para minutar la parrilla de Telecinco en un día cualquiera, pero a rasgos generales vemos que tenemos polémicas en La mirada crítica, en El programa de Ana Rosa, en De buena ley, en el informativo, en Sálvame, en Mujeres y hombre y viceversa, en prime time cuando toca algún reality y en el late si toca Rojo y Negro o Diario de…,. Está claro que en Telecinco les gusta discutir y que les va la parrilla en ello. Luego nos extraña que Vasile vaya montando bronca por ahí. Debe de ser un punto importante del Manual de Calidad de la empresa.
Perdidos en la tribu
Anoche Cuatro estrenó Perdidos en la tribu. No, no es un reality que cuenta las vivencias de Mercedes Milá junto a Javier Sardá, aunque podría ser, es un reality show de supervivencia que bien podría protagonizar Samantha Villar porque las familias van a estar veintiún días viviendo con las tribus que les han tocado.
No puedo con estas historias. No puedo con la postproducción en un reality, con los planos insertados de otras cosas, con la diferencia de texturas de imágenes y con toda la parafernalia de edición que se montan para hacer ver que aún es peor o más difícil de lo que ya es en sí. Ya me paso con Pekín Express y con Perdidos en la tribu me pasa también, pero elevado al cubo.
Tampoco me gustó la actitud general de las familias, que se van al culo del mundo a vivir una aventura de integración en una comunidad ajena y empiezan a hacer valoraciones absurdas sobre el machismo, por ejemplo, y a quejarse porque no les van a dejar ducharse. Igual es que les duele salir feos en la tele, vaya usted a saber.
Yo lo siento pero no me creo estos montajes tan épicos. No puedo evitar al ver un consejo de tribu, en el que los indígenas hablan en su lengua, imaginar que por algún sitio habrá alguien de producción traduciendo las normas de convivencia. No consigo que me desaparezca la sensación de estar viendo una película mal rodada y mal interpretada en las escenas corales de bailes, caza y demás. Hasta los escorpiones que corren por un tronco me parecen hijos de los efectos especiales.
Que nadie me malinterprete. En todo esto habrá una base de verdad que es la que sirve para hilvanar el montaje final que se emite pero yo, como espectadora, no consigo quedarme en eso. Ya lo he dicho otras veces: en este tipo de programas es necesario que los espectadores asumamos nuestra parte en la emisión. El que decide creer y valorar la base de verdad puede llegar a disfrutar con el espectáculo. Me alegro pero no es mi caso porque no consigo dejar de ver que hay cámaras y demás a los ojos de todos y que todo es artificial a más no poder.
¿No he dicho que lo presenta Nuria Roca? Bueno, sin comentarios.
¡Exclusiva!: OT es un programa musical
«¿Tienes morro, tienes garra, eres vanidoso?»
Estas preguntas se las hizo a uno de los aspirantes a entrar en OT Arnau Vila (segundo 33 del vídeo), el mismo señor que hoy afirma en Público lo siguiente:
«Miramos más allá del personaje televisivo o fácil famoso, porque Operación Triunfo es, sobre todo, un programa musical». A su juicio, esta selección de los nuevos concursantes puede marcar «un pequeño cambio de rumbo dentro del programa».
¡¿Pero esto qué es?! ¿Quiere decir que hasta ahora Operación Triunfo había tirado más por la vertiente televisiva y que ahora por fin, no sé cuántas ediciones después, van a enmendar el error? Una de dos, o este señor no conoce a Telecinco y a Gestmusic, o soy yo la que hoy se ha levantado en una dimensión desconocida.
Entiendo que afirma que han intentado no seleccionar a concursantes que tengan aspiraciones de comentarista de saloncito, pero también dice, y se queda tan pancho, que han buscado perfiles únicos y originales, diferentes a los de otros años. A mí me parecen casi todos iguales pero, claro, yo de música no entiendo demasiado.
Entiendo algo más de televisión, pero sólo un poco más, y quisiera poder preguntarle a Arnau Vila, de quien no dudo que tenga buena voluntad e interés en lo que hace, qué tiene de musical el constante bombardeo publicitario, la emisión de las riñas que se producen en la convivencia de los alumnos, la presencia de Risto como miembro del jurado o la selección de temas demasiado populares para las galas. Si lo importante es que canten, que ofrezcan sólo las galas con las actuaciones, digo yo.
Decir que OT es un programa musical es tan cierto como afirmar que El intermedio es un programa informativo. Ambas afirmaciones son verdad, pero esas verdades forman parte de una realidad mucho mayor. Quizá en anteriores ediciones el carácter musical del concurso ocupaba un 5% del total y puede que con la selección de este año hayan conseguido que ese porcentaje llegue al 10% pero, en cualquier caso, que nadie se lleve a engaño porque lo que le interesa a los espectadores, y en consecuencia a la cadena, es el noventa por ciento restante.
Operación Triunfo es mucho más programa que musical y esa es la realidad. Sin entrar a valorarla, es lo que hay. Pretender hacernos creer que esta vez sí van a sacar a la luz cantantes de verdad es como el cuento de Pedro y el lobo y yo me temo que Operación Triunfo, como cada año, va a terminar merendándose a las ovejas.
Ramoncín, jurado en OT
Es que es lo que me faltaba por ver. Ahora resulta que Ramoncín, que durante mucho tiempo ha peleado por que se le llamase Ramón, vuelve al diminutivo en Telecinco como jurado de OT. Él, que ha abominado de los productos del corazón y del marketing poco claro, que se erigió en defensor de artistas, muda la piel y se mete en un reality.
Además llega como jurado «bueno» porque Risto apareció, como no podía ser de otra manera, y el papel de borde se lo queda él, claro está. La silla que ocupa Ramoncín es la de Javier Llano, director de Cadena 100 y miembro del comité directivo de la COPE. Si Javier Llano velaba por los intereses radiofónicos de los cantantes, ¿a qué empresa representa Ramoncín? ¿Qué tinglado respalda con su presencia el reality? Me niego a creer que la SGAE porque ya sólo nos faltaba que la SGAE se dedicase a promocionar artistas a cara descubierta.
También puede ser que Ramoncín aproveche la coyuntura para promocionar su nuevo disco. Yo de paso le sugeriría que mejorase su web, que parece del siglo pasado. Una forma de promoción con cualquier otra, claro, pero yo creo que si hubiese intentado entrar en la Academia no habría pasado del primer cásting pero eso es sólo mi opinión, claro.
Operación Triunfo volvió ayer por la puerta grande liderando la noche. Los muy ladinos cambiaron la estructura de la última gala y mantuvieron hasta el final el veredicto completo. Una gala para nada porque, al final y aunque haya tres nominados, están todos dentro (otro años en la Gala 0 ya hubo gente que se volvió a su casa). Jesús Vázquez comentó que estarían hasta agosto haciendo el programa así que ya sabéis, hasta entonces habrá triunfitos por todas partes, insultos, lágrimas y demás. Y Ramoncín, mucho Ramoncín. Qué hartura.
El paracaidista de Pasapalabra
Ayer por la tarde cuando salí a pasear al perro escuché la conversación de dos mujeres. Decía una de ellas que siempre salía a las nueve porque veía Pasapalabra y se pusieron a hablar del concursante, que se había quedado a dos palabras de llevarse el rosco. «Yo le he dicho a mi marido que no se lo llevaba -decía una-, porque cuando se lo llevan hacen publicidad y lo dicen, y no han dicho nada». Me asombra ver cómo la gente ya ve a la legua cómo se la gastan las cadenas con el autobombo y cómo José Manuel Lúcia, el paracaidista tímido, está entrando en la leyenda. Precisamente hoy leo que antes o después ganará el rosco. Las fuentes no se ponen de acuerdo en el día pero, si no se equivocan, falta bien poco para que a Telecinco se le acabe el chollo.
Para que veáis lo importante que es un buen cásting porque no se trata sólo de que los concursantes tengan los conocimientos necesarios, es igual de importante que establezcan una buena relación con los espectadores y José Manuel Lúcia ha conquistado a la audiencia y ya lleva treinta y seis semanas en antena. El lunes, el minuto de oro del día fue para Pasapalabra: a las 20:56 horas reportó un 39,7 % de share y 5.361.000 espectadores. A pesar de que el programa ya lideraba en su franja antes, los datos que está haciendo con la presencia de este concursante están fulminando todos los récords y dejando a la competencia para el arrastre.
No sé exactamente cómo funciona el asunto pero tiendo a pensar que este tipo de cosas no suelen dejarse al azar. Un programa de televisión cuesta mucho dinero así que seguro que de alguna manera tienen que controlar quién se queda y quién no, pueden intentar alargar la presencia de un concursante que funcione y provocar la marcha de otro que no tire. También creo que no es algo matemático y que intentan que pasen este tipo de cosas pero no las provocan a la fuerza (sería muy exagerado). En cualquier caso, tiene que ser para ellos un disgusto que se les marche este concursante porque salta a la vista que les ha reportado audiencia y prestigio.
José Manuel Lúcia, por su parte, entra en el altar de los concursantes míticos por la puerta grande y con todos los derechos. Seguro que en Pasapalabra ya están buscando un repuesto pero mientras eso ocurre no quería dejar pasar la oportunidad de hablar de un señor que adquiere cierta notoriedad nacional por sus conocimientos y no por un escarceo escabroso con alguna famosa. Cada vez hay menos emblemas de la cultura y más del corazón y cuando alguien afirma que le gusta leer en la tele creo que nacen cinco hadas o cualquier cosa parecida. Casos como el de este señor demuestran que los espectadores también siguen las andanzas heroicas e intelectuales (una palabra muy poco televisiva en principio), de la gente normal. Que los directivos de las cadenas se aprendan esta lección.
Mercedes Milá abandona La tribu
Qué poco se imaginaba Mercedes Milá que estos primeros minutos del primer programa de La tribu iban a resultar premonitorios. Después de dos programas emitidos, de unos índices de audiencia paupérrimos y de una buena sarta de críticas negativas en Internet Mercedes Milá ha considerado que lo mejor es dejar el programa, un proyecto con el que empezó muy ilusionada pero que no está siendo lo que ella había imaginado.
Fiel a sus seguidores del blog ayer publicó allí la noticia y pese a que no dice nada al respecto, es imposible no hacer suposiciones sobre las desavenencias que le llevan a tomar esta decisión y sobre la cola que traerá el asunto. Desde luego, la marcha de la Milá es la puntilla que le faltaba al programa. No quiero ni imaginarme a Javier Sardá despotricando a gritos de su más mejor amiga, pero no ha podido ser.
De las letras que deja Mercedes Milá en su blog podemos concluir lo siguiente:
- El proyecto era hacer un programa de actualidad: cualquier parecido con lo que se está emitiendo es pura coincidencia.
- Puede que ahora, sin ella, consigan acercarse a lo que fue Crónicas Marcianas: a la Milá no le hace ni pizca de gracia el asunto porque no era lo que habían hablado.
- Se ha arriesgado por el componente de ilusión pero visto lo visto prefiere volver atrás y abandonar el barco: no es su estilo abandonar, pero en este caso no le ha quedado más remedio.
¿Imagináis cómo tienen que haber sido las reuniones previas a la emisión del programa? Sardá queriendo volver a Marte y la Milá intentando llevarse las cosas al terreno que se supone que habían pactado. Hay una frase hecha que me gusta mucho y que le viene al pelo a la Milá, amante de los toros, y es: «Manolete, si no sabes torear ‘pa’ qué te metes».
Es increíble que a estas alturas, con los años de profesión que lleva a sus espaldas esta mujer, haya sido tan inocente como para creer que iba a poder hacer en La tribu lo que ella tenía en mente, que se le iba a escuchar y tener en cuenta, y que ese programa también era suyo. Sólo con ver un par de minutos saltaba a la vista que ella estaba de partenaire, de acompañante de lujo, pero sólo eso. Un adorno necesario, para la galería, pero nada más.
Donde hay patrón no manda marinero, Mercedes, y por mucho que tú sepas una barbaridad de lo tuyo, en La tribu se te exigía presencia y estridencia. Para dar más el programa tendría que haber sido verdaderamente tuyo y este no es el caso. Lección de hoy: la tele es un negocio y no hay amigos que valgan.
Me temo, además, que esto no termina aquí porque esta marcha, sea o no sincera, va a procurarle a Sardá una audiencia inesperada. ¿Terminará Mercedes volviendo al redil? Como sea una estrategia para aumentar el share va a resultar muy lamentable. Yo es que ya no me creo nada.








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