Posts filed under ‘Cuatro’
‘Mad Men’ os cambiará la vida
Mira que soy exagerada, ¿eh? Pero es que a mí me ha pasado. Mad Men me ha removido por dentro y cada episodio ha sido un descubrimiento, una sorpresa y, al mismo tiempo, un espanto. El choque entre lo ético y lo moral, la comprensión de los personajes más infames, el contexto social, la producción, las interpretaciones, forman pequeñas obras de arte de cuarenta minutos. Siento verdadera pasión por esta serie, pero no es una serie fácil.
Mañana por la noche, a la una de la mañana según la web de Cuatro, después de House y sus repeticiones, estrenan una de las serie más premiadas de los últimos tiempos. Cuando las audiencias no acompañen dirán que es que los espectadores españoles no estamos preparados para series de este tipo. Es una pena. Os recomiendo que la grabéis si podéis y que la veáis tranquilamente, sin sueño y dedicándole la atención que merece. No sé de qué sirve comprar una serie así para estrenarla de esta manera pero ya lo hicieron con Dexter.
Yo compré la primera temporada en DVD y le dediqué varios fines de semana, en plan ritual. Mad Men se contextualiza en los años 50 y 60, cuenta la vida de unos publicistas y analiza la moral americana desde el punto de vista de la publicidad, la guerra de sexos y el enfrentamiento de clases. Lo mejor es que esa pátina de pasado permite poner en tela de juicio cuestiones totalmente actuales. No es una serie de acción y la trama argumental discurre de forma muy lenta (soy aficionada a los torros), pero cada episodio es un paso más hacia el descalabro, parece que no habrá vuelta atrás, pero todo permanece prácticamente igual, o eso nos creemos.
Yo me quedo con el personaje de Peggy Olson, la secretaria pueblerina que aterriza en la agencia, porque su evolución es el reflejo de una lucha que jamás podrá ganar. Don Draper, el protagonista masculino y su jefe, es todo lo contrario, un ganador que teme el día en el que le toque perder. A ambos les acompaña un mosaico de frustrados, de hipócritas, de buitres carroñeros inmorales y traidores. No creo que se salve nadie, pero los adoro a todos.
En fin, que me alegra que Cuatro emita esta serie, y siento que lo haga de esta manera tan despectiva. No digo yo que tendrían que haberle reservado un prime time, pero las once o las doce de la noche no habrían sido horas tan malas como la una de la mañana. Espero que podéis disfrutarla y, aviso, esta opinión tan generosa que tengo de Mad Men no es compartida por mucha gente, así que luego no me maldigáis si habéis perdido horas de sueño por mi culpa.
’21 días sin comer’
Reconozco que me dispuse a ver el reportaje de Samantha Villar con prejuicios. El tema de los transtornos alimenticios me parecía muy grave para que se tratase como un ejercicio de investigación sin más y tenía mis dudas acerca del tratamiento y el enfoque del programa. Temía que se cayese en la simplificación, en el morbo, en el diagnóstico superficial y que recrease los tópicos comunes de unas enfermedades tan terribles. Me equivoqué.
Quizá mi predisposición a esperar tan poco hizo que 21 días sin comer me pareciese mejor de lo que fue (ya diréis vosotros qué os pareció), pero lo cierto es que en su conjunto se hizo un análisis completo de unas enfermedades terriblemente complejas mostrando realidades muy distintas. Me impresionaron las imágenes de los protagonistas del reportaje comiendo, con esas caras de suplicio. Comer es un acto social y se identifica con momentos agradables, de diversión, pero ver esos duelos personales tratados con tanto cuidado, destacando la soledad frente a la comida, me resultó terrible y agradezco la sencillez de la edición. La actitud de Samantha Villar fue perfecta en todo momento, sin juzgar a los enfermos y a las enfermas, y aunque el reportaje buscó una conclusión feliz con el caso de una chica que estaba terminando su proceso de curación, lo cierto es que quedó en el aire cierto regusto a fracaso reflejado en las caras de esos hombres y mujeres que siguen enfermos después de años.
Lo que menos me gustó fueron los monólogos de Samantha Villar frente a la cámara relatando su experiencia de ayuno pero eran necesarios y son la columna vertebral del programa. En sus palabras identifiqué ciertas instrucciones, un repaso demasiado concreto a los aspectos de la salud. Seguramente me equivoque pero frente a la naturalidad del resto de testimonios, el suyo era el único que parecía seguir un guión. De todas formas, esto no empañó el resto del espacio. Un tratamiento sencillo pero directo a la raíz de unas enfermedades incomprensibles para la sociedad y que conllevan consecuencias física, psicológicas y sociales. Creo que transmitieron a la perfección el calvario y me alegro de que tuviera tan buenos datos de audiencia (más de dos millones de espectadores). A veces no es necesario un tratamiento morboso para interesar al espectador. En esta cuenta de YouTube podéis ver el programa completo.
El último viaje de ‘El turista suicida’
Aún no me he recuperado del impacto que me produjo anoche El turista suicida, el documental que emitió Cuatro a las doce y media de la noche sobre el derecho a decidir sobre la propia muerte. Impresionante es decir poco. Es un documental absolutamente sencillo, sincero, con una realidad nada adornada con efectismos, sin dramatismos, que se nutre de una realidad que ya de por sí es escalofriante.
El director canadiense John Zaritsky crea la guía de acompañamiento a Craig Ewert y su esposa en el proceso que les lleva a un apartamento alquilado en Zurich a nombre de Dignitas (una ONG que ayuda en determinados casos de suicidio asistido), donde ingiere el sedante recetado por un médico y muere. En el documental se nos muestra la determinación de Ewert, su extrema lucidez, el proceso vital que acompaña su muerte, el papel de su familia, la postura de la Iglesia, se habla de la experiencia de Dignitas, de los problemas que están teniendo con la ley suiza y de todo un contexto que, a pesar de lo que pueda parecer, sigue dificultando que la gente pueda morir según su decisión.
Sobrecogedor es decir poco. Lo que más me impresionó es que el caso deja en evidencia que lo que quizá tendría que ser un derecho está aún al alcance de muy pocos. Las barreras económicas y el idioma situan la experiencia de Dignitas como una posibilidad remota para el común de los mortales, pero incluso teniendo los medios suficientes el último viaje se tiñe de clandestinidad y está criminalizado, complicando aún más si cabe una situación ya de por sí muy compleja.
El documental es de 2007 y los de Cuatro lo trajeron a colación por el caso Eluana. En estos casos siempre me parece una pena que para este tipo de contenidos se reserven las altas horas de la noche pero, por otro lado, entiendo que no puede ser de otra manera y menos con un documental como El turista suicida, en el que no hay lugar a concesiones morales que harían más viable su emisión a horas menos intempestivas. Ojos que no ven, corazón que no siente.
HKM, parada y fonda
Hasta aquí ha llegado HKM (Hablan, Kantan, Mienten), la serie adolescente que estrenó Cuatro hace unos meses para impulsar su franja de tarde. No han podido con la competencia y tampoco se han beneficiado del arrastre de Fama. Ni la incorporación de Leo Segarra, ex concursante de Operación Triunfo, ha conseguido cambiar el rumbo ni un poquito y el 27 de febrero dejan de grabar.
Como buena aficionada que soy a El encantador de perros he visto bastantes veces HKM haciendo tiempo hasta que empezase mi adorado César Millán y la serie siempre me ha parecido floja, y eso que las series adolescentes me gustan. El principal problema, desde mi punto de vista, han sido los personajes: todos me caían mal. Y cuando digo todos, no exagero ni un pelín. Unos por resabidos, otros por repelentes, otros por chulos, pero no he conseguido encontrar a ninguno que se ganase un hueco en mi corazoncito. Y lo que menos me ha gustado del planteamiento han sido los personajes adultos, infantiles todos a más no poder, dejando sin contraste a los personajes más jóvenes. Había incluso algunos adolescentes mucho más maduros que los adultos. Esto puede suceder en la vida real, es posible que nos encontremos con adultos en la edad del pavo, pero en una serie no funciona.
A pesar de todo me sabe mal, no os vayáis a pensar, porque que se acabe una serie implica que hay decenas de esfuerzos, mucho trabajo, que desaparece del mapa para siempre, pero la tele es así. Ya se habla de la parrilla de Cuatro para la próxima primavera y, desde mi punto de vista, pintan bastos, señores.
- A HKM se le suma el cambio de formato de Estas no son las noticias, que abandona la cita diaria de las ocho de la tarde para convertirse en otra cosa, quizá una cita semanal de fin de semana, pero aún no se sabe. Soy seguidora de Estas no son las noticias desde el principio y creo que es muy injusto que la audiencia no respalde esta propuesta pero los datos cantan y hay que asumirlo. Alegrémonos de que no se hable de cancelación y esperemos que en su próxima ubicación en parrilla les vaya mejor.
- 20Q se estrenará en la franja de tarde conducido por Josep Lobató (que tiene un gafe impresionante últimamente), y Constantino Romero (que será la voz de un ordenador muy sarcástico e inteligente). Concurso en el que los participantes tienen que adivinar una palabra haciendo preguntas al ordenador, que responderá sí o no. El concurso lo tenía comprado Antena 3 pero han decidido renunciar a los derechos y se los ha quedado Cuatro. Veremos cómo respira el invento.
- En unas semanas inaugurarán un dating show basado en el internacional Take me out. ¿Y qué es un dating show? Pues nada más y nada menos que un programa de citas. Sí, señores, como el de Telecinco o cualquier otro que se os venga a la cabeza. Que nadie se lleve a engaño, los llaman así, con un nombre en inglés, porque viste más, pero esto ya lo hacía por ejemplo Bertín Osborne en su Contacto con tacto, cuando no había Internet y no sabíamos ni papa de lo que pasaba en la tele americana. En este caso de Cuatro, el o la concursante tendrá que impresionar a treinta especímenes del sexo opuesto que estarán en plató para intentar llevarse el gato al agua.
Un sudor frío me recorre la espalda. Desde que empezó la presente temporada tenía las tardes adjudicadas a Cuatro con El encantador de perros, Password y Estas no son las noticias y todo lo que os he contado confirma que las bases de mi rutina televisiva actual se tambalean a más no poder. ¿Qué voy a hacer cuando implementen los cambios? ¿Me quedaré sin nadie y sin cadena que me ladre? No sé cómo me las apaño pero siempre terminan fusilando las propuestas que más me gustan. Tanto hablar del gafe de Josep Lobató y ahora va a resultar que la gafe soy yo.
Sartuday Night Live, número cero
No puedo dejar de percibir cierta esquizofrenia en el Saturday Night Live de Cuatro que espero que se despeje semana tras semana. Como el americano pero con el humor de aquí, nos decían. Con el poco conocimiento que tenemos los espectadores en general del formato americano, ¿no podrían haber tirado más de lo de aquí que de lo de allá? Porque un sketch adaptado de la versión original pasa inadvertido, no da caché, porque nadie cae en la cuenta, y tampoco creo que adaptar gracias facilite nada.
Aprobado pero con reservas porque hubo cosas que me hicieron gracia, pero tampoco demasiadas. Confío en que con las semanas se vayan desprendiendo del complejo y vayan dejando que los guionistas suelten sus plumas, que seguro que son capaces de eso y más. Suerte tienen de contar con Edu Soto, Secun de la Rosa y Gorka Otxoa. También podríamos meter en el lote a Yolanda Ramos. Antonio Resines se volcó, estaba ilusionado y todo el hombre. De Nuria Roca, Dani Martín y Fran Perea lo mejor que puedo decir es que pasaron prácticamente inadvertidos. Y Pepe Viyuela habla japonés como nadie, qué tío.
Tengo una sensación agridulce: es como si hubieran dejado pasar la posibilidad de hacer algo mejor. No sé si han tenido miedo, han pecado de exceso de prudencia o qué, pero lo cierto es que faltó audacia y estuvieron muy ceñidos por el corsé americano. Pero no desespero. La semana que viene volveré a estar ahí (dura una hora, ¡¡y sin anuncios!!). Creo que con un poco de rodaje Saturday Night Live puede alcanzar cotas de entretenimiento más que aceptables. ¡Ah! Y que lleven público de verdad y no a la panda de «celebrities», que parecía que se reían porque venía en el guión.
’21 días’ refina el estilo de ‘Callejeros’
Con 21 días Cuatro inauguró anoche una forma amable de hacer un reality mezclado con Callejeros. Samantha Villar, la reportera que vive en carne propia los temas que investiga, se acerca a los protagonistas (pactados), de los temas con amabilidad, sin la agresividad de Callejeros, y haciéndose las mismas preguntas que cualquiera podría hacerse. No busca la anécdota, al contrario, la esencia del reportaje es contar lo cotidiano.
No me creo la premisa de «No es lo mismo contarlo que vivirlo». Un cámara de televisión es un escudo fantástico la mayor parte de las veces y pretender hacernos creer que esto es algo más que televisión pues a mí no me cuela. Independientemente de esto, hay que reconocer que el reportaje, por lo menos el de anoche, dedicado a la indigencia, da voz a las personas con las que la periodista convivió de una forma tranquila, serena, y es de agradecer. Yo habría preferido una mirada más neutral, menos intervencionista, pero entonces no sería un reality.
El programa está hecho con tino, los protagonistas están muy bien escogidos (se nota que hay una buena producción detrás), y cada uno cuenta una forma de vivir su realidad. La realización es serena, sin artificios, cosa que sirve para reforzar el discurso pero que de cara al espectador se recibe como amable, agradable. Tiene un buen ritmo, planos muy medidos e historias duras, mucho, pero sin morbo añadido. La banda sonora también me ha gustado mucho.
Creo que el programa puede funcionar porque devuelve al espectador, cómodo en su casa, su propia mirada y eso suele ser efectivo. Sería un éxito que 21 días se asentase porque han recurrido, para componer el mosaico, a personas que no son carne de zapping, como hacen en Callejeros. Me sobraron las lágrimas, no creo que fuera necesario exponerse a dormir sola y que llorase después de un susto que le dieron, pero es lógico que lo incluyeran.
Desde mi punto de vista muchas de las frases que se dijeron son obviedades, pero entiendo que pueden tener efecto en la audiencia así que puede decirse que con 21 días han dado en el clavo. Han conseguido un buen híbrido entre Callejeros y Diario de…, con la presencia activa de la periodista pero sin la valoración constante y el cuestionamiento que suele hacer Mercedes Milá en su espacio. En esta cuenta de YouTube podéis encontrar el programa entero (en siete fragmentos), por si os apetece echarle un vistazo.








Comentarios recientes