Posts filed under ‘Antena 3’
Las series se pasan al cine
Tal y como comentaba Javi Moya en la entrada de ayer, el fenómeno de los estrenos de series en cines empieza a convertirse en costumbre. Empezó Antena 3 con el pre-estreno de Sin cita previa y la tercera temporada de El Internado y los resultados de la estrategia fueron tan buenos que ahora todas las cadenas hacen lo mismo.
La temporada pasada se subió al carro del glamour Sin tetas no hay paraíso, que cerró temporada con en evento de lo más lujoso y ya es raro porque este tipo de acontecimientos suelen hacerse para abrir temporada y generar interés entre los seguidores. Además, la fiesta de Yo soy Bea también tuvo ganadores que pudieron disfrutar de tamaño evento.
Pero no creáis que sólo son las series para adolescentes las que pisan la alfombra roja. Esta temporada Física o Química y Sin tetas no hay paraíso tendrán su baño de multitudes, pero también lo tendrán El síndrome de Ulises y Cuéntame, dos producciones que no disfrutan del fenómeno fans como las anteriores.
La primera vez que vi un evento de estas características fue con los culebrones de sobremesa de TV3. Ellos cerraban la temporada en un cine o en un teatro, emitiendo el capítulo final de temporada en prime time y proyectándolo a la vez en una gran sala con los actores y seguidores de la serie. Pero parece que si lo hace una autonómica el asunto tiene menos relevancia.
¿Qué tiene la alfombra roja? Sin duda, es una publicidad fantástica y da a las series nacionales algo que normalmente la gente se queja de que no tienen: una «calidad» parecida a la americana. Con estos tinglados made in Hollywood la percepción de la audiencia de la imagen de esa serie da un salto cualitativo y genera noticias positivas para el posicionamiento del producto en el estreno. Todo es cuestión de percepciones.
Y ya que estamos, el jueves Antena 3 estrena Sin cita previa (Private Practice), y a pesar de lo que digan y de las promos de la cadena, a mí la serie no me ha gustado nada. Me parece ñoña, previsible y con personajes muy poco interesantes. Estáis avisados.
Las series españolas que nos vienen
En la próxima temporada que empezará dentro de unas semanas hay un buen número de series nuevas que aspiran a hacerse un hueco en la parrilla. La ficción nacional es un valor en auge porque aunque en Internet se habla mucho de las series extranjeras, lo que está claro es que las audiencias tradicionales siguen prefiriendo las series de toda la vida, con sabor español, y la mayoría de las cadenas no quieren perder ese tren.
- La 1: Globomedia prepara Águila Roja, ambientada en el siglo XVII y con un héroe de la época como protagonista. Guante blanco contará la historia de un ladrón y el policía que le persigue, con Carlos Hipólito y Leticia Dolera. El porvenir es largo es un culebrón de sobremesa sobre la vida de unos vecinos que pierden sus casas por el derrumbe del edificio y tienen que empezar de cero. Y con un poco de suerte podremos ver por fin y de verdad UCO, el spin off de Desaparecida.
- La 2: Plutón BRB Nero, la apuesta que mezcla ciencia ficción y comedia dirigida por Álex de la Iglesia. Sólo puedo decir que me muero de ganas de verla.
- Antena 3: Cazadores de hombres, serie sobre el trabajo de un grupo policial de élite que hace hincapié, o eso dicen, en la parte más psicológica de los casos y en su influencia sobre las víctimas. La protagonizan Emma Suárez y Alejo Sauras. Doc Martín, con Gonzalo de Castro, remake de una serie británica con un médico gruñón y cascarrabias que tiene que dejar su vida de lujos y volver al pueblo, donde terminará siendo el médico de cabecera. Dieciocho, sobre un grupo de jóvenes que además cantan y bailan.
- Cuatro: ¿Hay alguien ahí?, nueva serie de terror ambientada en una casa tenebrosa creada por Plural, el equipo de Iker Jiménez.
- Telecinco: Acusados (o Condenados, aún no se sabe), con Blanca Portillo como jueza que va a enamorarse del policía corrupto interpretado por José Coronado. A ver si llego, serie de José Luis Moreno sobre la vida y anécdotas que se producen en un mercadillo ambulante. Y se habla de una serie familiar, pero no hay más información al respecto.
- Antena.Neox: Eva y kolegas, una serie juvenil interactiva, con capítulos de diez minutos y con Internet como telón de fondo, con un videoblog en el que los espectadores pueden opinar y participar en la construcción de las tramas.
Y a todo esto hay que sumar las series que ya están en emisión, desde El comisario hasta Hermanos y detectives, pasando por El síndrome de Ulises, LEX, La familia Mata, Herederos, La señora…,. Para que luego digan que hay crisis en la ficción nacional.
Se desinforma la tragedia
La catástrofe abrumadora puso ayer de manifiesto lo poco preparadas que están las cadenas para hacer frente a una información de este tipo. La competencia por el número de víctimas, el acoso a los familiares, las declaraciones sin interés de los que pasaban por allí, los comentarios de los reporteros, las lecturas de los teletipos más alarmantes…,. Parece que lo importante es cubrir la noticia, sin importar el cómo. ¿Quién será el que acierte con el número de víctimas? Viendo las distintas cadenas era todo una lotería.
En Televisión Española un sanitario insistía en que no podían confirmar ninguna información y la reportera le contestaba que se decía que se había visto llegar a víctimas en muy mal estado (ella lo decía de una forma bastante más cruda). Una vergüenza.
Hoy hay especiales en la mayoría de las cadenas y es de esperar que, pasado un día, sean capaces de ordenar la información, de dejarse de especulaciones y de opiniones y de comunicar los hechos sin más, que bastante dura es ya la realidad como para que la adornen. Ojalá sepan estar a la altura.
La radio y la prensa tampoco están mucho mejor. Un repaso a los titulares de las ediciones digitales da idea de cómo se busca el gancho. Aunque aquí sólo hablamos de tele, quería dejar constancia de que el sensacionalismo es generalizado. Un asco.
La solvencia de algunas series clásicas
Leyendo este artículo de El País me he acordado de Lidia, que el otro día me comentaba que estuvo viendo Enredo (Soap) a las tantas de la mañana. Y parece que no fue la única. Por lo visto a determinadas horas las series clásicas, aunque no todas, son una excelente apuesta para las cadenas porque dan audiencias más que potables a cambio de importes poco elevados.
Con un perfil de audiencia muy cercano al del target comercial que comentábamos el otro día, series del año de la polca como Pipi Calzaslargas, Galáctica, estrella de combate, V o El príncipe de Bel-Air consiguen sentar frente a la tele a un buen montón de gente.
La nostalgia es un elemento con mucho tirón, pero además es que estas series no tienen la complejidad argumental de la mayoría de series actuales y no requieren un seguimiento exhaustivo. Es posible ver un capítulo de Juzgado de guardia sin necesidad de haber tenido que ver le serie entera.
Entre las que no triunfan se cita a Melrose Place, aquella ficción de los noventa llena de mala uva, y lo entiendo. Para empezar, no es una comedia. Cierto que V tampoco, pero el lado del culebrón entorpece un visionado esporádico y los capítulos son bastante más largos que los de una comedia de situación. Y qué caray, que la serie tuvo su momento y a mi me gustaba, pero no soporta un segundo visionado, en mi caso al menos.
Una que, según parece, aguanta el tirón es Verano Azul pero yo no me lo acabo de creer. Yo creo que con Verano azul pasa algo extraño. Es como una serie intocable y no se puede hablar mal de ella pero siendo realistas no creo que tenga sentido emitirla ahora, pero en este tipo de artículos sale una y otra vez. Eso sí, ninguna cadena se ha atrevido a programarla.
En cualquier caso, es cuestión de horarios, me parece a mí, porque hace un año Televisión Española creó un contenedor de serie clásicas para los viernes por la noche en el que prometían Las chicas de oro, Alf, Aquellos marvillosos años…, y la idea les duró un par de semanas. Después tuvieron que cancelar el experimento porque en prime time nadie se enganchó al asunto. Quizá si hubieran emitido las series de madrugada, como hace Cuatro, estarían haciendo palmas con las orejas por los fantásticos datos de audiencia.
Antena 3: A la caza del target comercial
El balance que ha hecho el director de antena de Antena 3 deja muy claro que, para variar, se siente muy satisfecho con la marcha de la cadena, con los estrenos y con la ficción nacional. Pero sobre todo me ha llamado la atención las reflexiones que hace sobre el target comercial de la cadena.
Antena 3 no es la segunda cadena más vista esta temporada, pero es la segunda en target comercial y con eso se dan con un canto en los dientes. Es lógico: si las cadenas viven de la publicidad, lo que más les interesa es el público potencialmente consumidor. Ahora, este target específico (dicen las malas lenguas que lo inventó Telecinco), tiene de cara al espectador y desde mi punto de vista un lado negativo.
La definición extensa del target comercial es: Personas de trece a cincuenta y cuatro años que viven en poblaciones de más de 100.000 habitantes. A veces se especifica si los programas van dirigidos a amas de casa, a mayores…, pero en la definición general está el problema. ¿Pueden hacer programas que interesen igual a niños de trece años que a adultos de cincuenta? Mientras la fragmentación de las audiencias no sea un factor realmente determinante en lugar de una amenaza como es ahora, seguirán intentando hacer cosas que nos interesen a todos por igual con el resultado que ya conocemos.
En el caso de Antena 3, los éxitos de la temporada han sido La familia Mata, El síndrome de Ulises y Física o Química. En los tres casos se cuentan historias con personajes que ocupan todo el abanico de edad del target comercial y que se desarrollan en entornos urbanos (por aquello de las poblaciones de más de 100.000 habitantes). Caso aparte es Lex, a la que también se menciona como éxito pero que yo no veo como tal. En el resto de cadenas vemos ejemplos similares. En realidad, la mayoría de las propuestas de ficción nacional, triunfen o no, esconden este requisito del target comercial.
Esta exigencia, orientada a emitir series que tengan tirón entre los anunciantes, restringe las posibilidades de creación de ficción nacional más arriesgadas. No hay mercado suficiente en España, por lo visto, para productos concretos, aunque últimamente haya intención de hacer cosas más específicas, como muchas de las tiras de acces prime time (Camera Café o Impares), o apuestas como Qué vida más triste (La Sexta). Así que me da la sensación de que vamos a tener series para todos los públicos durante mucho tiempo. Menos mal que la ficción internacional, sobre todo las producciones de cadenas de cable americanas, ya han superado este escollo. Aunque claro, no se puede comparar la amplitud de su mercado con el nuestro.
Impares merece una oportunidad
Impares es una serie que suma algunas de las tradiciones con más éxito de la televisión actual. Los testimonios grabados en la agencia matrimonial se inspiran en el talk show (gente contando a cámara sus intimidades), y me recuerda a aquella primera etapa de Sexo en Nueva York, cuando se incluían testimonios de personajes anónimos para contextualizar las tramas de la serie. Este recurso también lo utilizaron en la película Cuando Harry encontró a Sally.
Las citas están grabadas con cámara al hombro, al más puro estilo Mockumentary, como The Office, El show de Larry David o Arrested development, aunque en el caso de Impares la crítica no es tan ácida como en el resto de ejemplo.
La estructura en tres actos de las historias es un elemento perfecto por su versatilidad, por el ritmo que imprime y por las facilidades de edición . En Camera café también lo hacen sólo que en este casos las historias suceden de forma continuada, con cortes o transiciones, y en Impares se intercalan con otras tramas.
Pese a todo esto Impares no se parece a nada de lo anterior, tiene un estilo propio basado en unos buenos guiones que saben explotar al máximo la comedia a través de los defectos clave de cada uno de sus personajes. Los estereotipos que se manejan nos son conocidos y pese a la brevedad de las historias nos resulta fácil conectar con cada una de las personalidades que desfilan por la pantalla porque en todo momento podemos identificar qué tipo de personaje es el que tenemos delante. Las historias, llevadas al límite, están bien resueltas, y en ese límite es donde salta la risa.
Por desgracia, creo que Impares tiene un problema grave, casi imposible de resolver, y que le va a complicar el hacerse un hueco en la parrilla. Aunque a mí me gusta como está, sí que pienso que en general la gente necesita continuidad con los personajes y reconocer de un primer vistazo a quien está en la pantalla. Esa familiaridad facilita al espectador ponerse en situación y generar una expectativa. Impares en este sentido es más exigente y cada capítulo empieza de cero porque los personajes no se repiten, al menos por ahora. Quiero decir que la aparición de, por ejemplo, Cañizares ante la máquina de café ya genera una corriente de información y empatía con el espectador, cosa que en Impares no se produce y que, desde mi punto de vista, es su principal punto débil.








Comentarios recientes