Posts tagged ‘Vídeos’
¿Sabes más que un niño de primaria?
Por seis mil euros le preguntan a una Licenciada en Periodismo qué países componen la Península Ibérica. Ella contesta con aplomo y seguridad y confirma la respuesta rápidamente, sin dar opción a Ramón García a darle alguna pistilla:
– España y Portugal.
– Tu respuesta no es correcta.
– ¿No?
– Te falta uno pequeñito.
– ¡¡Las Islas Canarias!!
Risas generalizadas en el plató y Ramón García que se pone rodillas y exclama:
– ¡¡Perdónala porque no sabe lo que dice!!
– Nooo, que me he equivocadoooo, que son los nerviossssss -pero sigue sin dar la respuesta-.
– Andorra -dice Ramón-.
– ¡Bah! Que me iba a acordar de Andorra yo ahora.
Vamos, que yo entiendo todos esos manidos tópicos de los concursos del tipo «desde casa se ve de otra manera» o «los nervios juegan malas pasadas», pero nunca he visto a un concursante de Saber y Ganar meter la gamba de esa forma.
Hay que vivir y El día que cambió mi vida
Anoche fui una de las pocas que se dedicó a hacer piña con La Primera y me tragué el programa Hay que vivir y después, sin digestión, de postre, El día que cambió mi vida. Podría resumir esa noche con un «más de lo mismo» y me quedó la duda de si los programadores de TVE fuman algo que no sea tabaco en el trabajo.
Pese a que la competencia era floja, no lograron atrapar más que una audiencia residual, y eso que los programas era dramas, o quizá precisamente por eso. Me pareció que este tipo de programas son más idóneos para La 2, el primero, y para programas como el de Ana Rosa, el segundo.
Hay que vivir fue un documental interesante, optimista, sobre el cáncer de mama. Sí que me resultó un poco lamentable el hecho de que enseñasen los talleres ocupacionales. Ver a un montón de mujeres cosiendo mantelitos me resultó una perspectiva horrible. Tampoco profundizaron en un aspecto importante sobre el que pasaron de puntillas: la enfermedad en mujeres jóvenes. Pero en fin, que parece que la palabra «cáncer» hizo que la audiencia cambiase de canal. Ojos que no ven…,. Amenazan la semana que viene con anorexia y bulimia.
El día que cambió mi vida es un docu-drama donde se narran dos historias paralelas, una que acaba bien y otra que acaba mal. El estilo sensacionalista aprovechó sólo uno de los puntos de vista, no hay investigación y los testimonios, en ocasiones, parecían preparados. Muy en la línea de Diario de…, con el disfraz de la denuncia social.
Quizá en TVE pensaron: «Oye, que si el drama vende, pues drama en horario de máxima audiencia». Pues no, mira, no funciona. Parece que a los espectadores nos sienta mal el drama después de cenar.
7 vidas: yo quiero el politono
Pues sí, me gustaría tener el politono ese de Aída cantando «no tengo el chichi pa farolillos». O el otro de la heroína.
Se me ocurre que esta sería una solución ideal para terminar con la deuda del ente público. Deberían sacar una colección de politonos de los clásicos, con el «A jugaaarrrr», por ejemplo, o con la sintonía del Un, dos, tres…,. Paramount Comedy, de hecho, ya tiene a sus personajes en versión móvil, y TV3 también.
La música en las comedias, los bailes desaforados y los gestos histriónicos son rasgo común en cualquier comedia que se precie. Alucinad con este vídeo que he encontrado de casualidad y que resume la idea de que un buen número musical a tiempo es victoria asegurada.
Identity, un concurso sin misterios
Unos personajes y unas identidades son la base de un concurso que no valora ni la habilidad, ni la destreza, ni la inteligencia, y mucho menos la cultura. Sólo armado con su intuición, el concursante debe relacionar personajes e identidades en un suma y sigue de euros. Aconsejado por miembros de su familia, ayudado por los comodines, jaleado por la grada y animado por el presentador, el concursante va tomando decisiones que le llevan al éxito o al fracaso. Y nada más. En el estreno parece que ha aguantado el tirón de las audiencias con cierta dignidad. Veremos qué tal les va sin Factor X y sin CSI en la competencia a partir de la semana que viene.
En el primer programa entre los personajes estaba Julio José Iglesias, que resultó ser vendedor de helados en su juventud. La concursante acertó quién era el fakir porque, según ella, el señor tenía toda la cara de tragar cuchillos. Y esto son sólo dos detalles. Un concurso en el que cualquiera puede participar porque sólo se requiere tener prejuicios y ser capaz de prejuzgar a la gente, y esto lo hacemos todos. Pero de ahí a que se premie…,.
Es que tenemos una televisión pública que no nos la merecemos, ¿o sí?
Factor X: punto y seguido
Hoy termina la primera edición de Factor X España. A lo largo de dos meses han ido cayendo como moscas los candidatos menos valorados y hoy tendremos en la final a los cuatro que han resultado ser los mejores.
Durante este tiempo hemos podido ver a un buen número de friquis haciendo de las suyas, se han podido escuchar versiones verdaderamente horrendas de temas clásicos y, a pesar de intentar ser algo distinto, el perfil de los finalistas es calcadito al de los concursantes de Operación Triunfo (jóvenes). El rollo del jurado cabreado no ha sido ni la sombra de Risto porque, por lo visto, no han tenido valor para repetir las escenas de mala leche. Nuria Roca ha sido efectiva y no se ha dejado dominar por las situaciones, aguantando el guión demasiado para mi gusto.
Pese a todo, o quizá por ello, la audiencia ha respondido y el programa ha obtenido excelentes resultados así que tendremos Factor X para rato. Que se vote al mejor es lo de menos porque el disco y la carrera discográfica durarán tanto como una lluvia de verano pero no hay problema, antes de que la audiencia se despiste aparecerán otros «artistas» dispuestos a darlo todo por un éxito. Felices aquellos que ponen su imagen a disposición de una cadena con tal de aparecer en la sección de éxitos de el Corte Inglés. Que la cadena se forre a su costa parece importarles poco. Verdaderamente, ciertos sueños son pesadillas anunciadas.
Hanna Barbera
Para empezar, tengo que reconocer que me pasé media vida creyendo que Hanna Barbera era una mujer, y luego resultó que eran los apellidos de dos tíos americanos (William Hanna y Joseph Barbera). Y después, por regla general los dibujos de esta productora solían darme rabia, no me gustaban demasiado, aunque me fascinaba el doblaje mexicano con el que se emitían. Criticados por empeorar la calidad de la animación, lo cierto es que sus series fueron muy populares en la época y que todos las conocemos, mal que no pese a algunas.
Dejando de lado a los archiconocidos Los Picapiedra, hay datos curiosos como que El show del Oso Yogui es un spin-off de Huckleberry Hound o que Tom y Jerry tuvieron once nominaciones a los Oscar y ganaron siete. Desde finales de los 90, empieza a desaparecer de los créditos la imagen de Hanna Barbera y es sustituida por la de Cartoon Network, el estudio que se queda con la marca, pero en las series clásicas se sigue manteniendo el nombre de Hanna Barbera.
En 1958, Huckleberry Hound:
En 1961, Don Gato:
En 1963, Maguila Gorila:
En 1965, La hormiga atómica:
En 1968, Los autos locos:
En 1981, Los Pitufos:
En 1984, Los Snorkels:








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