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El beso de la discordia
Este beso que acabáis de ver, si habéis visto el vídeo, lleva en estos momentos 1.116.224 reproducciones y 327 comentarios. Un beso casto entre dos chicos que son pareja en el culebrón de sobremesa americano As the world turns. Ellos son Luke y Noah, la única pareja homosexual de la telenovela y el ejemplo más claro de que la televisión es de quien la paga y de que no se emite lo que los espectadores quieren ver, sino lo que los patrocinadores consideran conveniente.
Leo en El País que las hordas de fans están reclamando a la cadena que se realice un tratamiento televisivo realista de esta pareja y que se equipare al resto de parejas heterosexuales de la serie. En la web creada a tal efecto se cuentan los días que hace que la pareja no comparte muestras de cariño. Ni siquiera en San Valentín se dieron un piquito.
La marca que respalda la serie, Procter & Gamble, se enfrenta a las presiones de los conservadores americanos, que le acusan de promover la homosexualidad, y a las de los espectadores, que le acusan de plegarse a las exigencias de los grupos de presión y de mostrar una imagen irreal de la relación.
Tal y como están las cosas, la marca lleva las de perder. Ahora bien, de ellos depende perder con dignidad y rechazar las presiones conservadoras, o perder con humillación y hacer desaparecer la pareja de la serie para terminar con esta historia. En cualquier caso, este asunto me hace reflexionar acerca de algo que solemos comentar a menudo: la discusión acerca de si vemos lo que emiten las televisiones, o si emiten lo que queremos ver. En este caso, se está pasando olímpicamente de una demanda totalmente razonable de los espectadores. Me doy cuenta de mi propia ingenuidad: las televisiones emiten lo que les da la gana, y punto. Los espectadores no solemos entrar en esa ecuación.
Hola Raffaella
Eurovisión mejora por momentos. La Gala del próximo sábado será presentada por Raffaella Carrá, un icono de la televisión nacional de los años noventa. Y luego dirán que el friqui es Rodolfo Chikilicuatre.
Parece que RTVE ha decidido convertir el Festival de Eurovisión en un programa manifiestamente casposo y eso es una buena noticia. La seriedad y la trascendencia de ediciones anteriores ya aburría, y mucho, porque era imposible no caer en la cuenta de la fachada del concurso. Tanto buen rollo y tal para terminar con votaciones partidistas y políticas que poco tenían que ver con la música.
Este año, por lo menos, nos estamos divirtiendo. Yo por lo menos me divierto. Están resultando imprevisibles, sin complejos, honestos. La carrera de Rodolfo terminará pronto pero prometo no cogerme un rebote de órdago por el asunto. Mientras tanto, espero con expectación la Gala del sábado y yo hace años que no me trago una Gala de estas características. Algo estarán haciendo bien, ¿no?
En La tele que me parió: Una buena campaña publicitaria
Me he hecho fan de El Follonero
Ya es oficial, El Follonero me ha conquistado con Salvados por la campaña. Ya lo había visto en Buenafuente y me resultaba gracioso pero su personaje está algo limitado en el plató y, además, es inevitable pensar en el guión cuando hace sus preguntas desde la grada. En Salvados por la campaña la cosa es muy diferente. Claro que hay guión también, pero está totalmente expuesto a la respuesta de los personajes y ha pasado la prueba con nota.
El Follonero, Jordi Évole, ha demostrado tener el desparpajo necesario, la espontaneidad y la rapidez imprescindibles para poner la cara en un programa de estas características. Además tiene un fantástico sentido del humor y un morro que se lo pisa. El programa me ha parecido, por otro lado, un servicio público. La cara más política de los políticos y de las campañas, el entusiasmo popular que despiertan, las multitudes que arrastran…,. El análisis que ha hecho me parece más interesante que muchas noticias que encabezan los informativos estos últimos días.
En Salvados por la campaña me ha dado la sensación de que a Jordi Évole le interesa y le divierte lo que hace. Tiene una mezcla de timidez y de valentía extraña. No va de tío listo, transmite más bien una imagen de patoso que le hace estar a bien con todos y salvar cualquier tipo de situación incómoda. Los políticos no le pueden negar, con la excepción del señor Pizarro, por lo visto. No sé qué gracia les hará a la pandilla tener a El Follonero detrás, pero no tienen más remedio que soportarlo y El Follonero lo sabe.
Évole ha aprovechado la oportunidad para preguntar justo lo que queríamos saber y ha hecho los comentarios sarcásticos, irónicos y cínicos que cualquiera de nosotros habríamos hecho. La verdad, me he sentido representada. Por otro lado, el programa y sus infiltrados (Richi la semana pasada y la madre con su hija en el programa de ayer), se han colado en la prensa nacional y en otras televisiones. Le han pillado el tranquillo a esto de las campañas virales y a mí me divierte.
En fin, que espero que se confirme lo del programa propio y le den a Jordi Évole un espacio en el que desarrollarse. Como análisis de la realidad y programa de actualidad Salvados por la campaña me ha parecido necesario, memorable y que creará escuela. ¿Alguien que me diseñe un carné de fan?
Dos años seguidos de liderato de Telecinco
He estado a punto de titular la entrada así: «Dos años seguidos de liderato sensacionalista», pero me parece que es injusto para una serie de programas que están funcionando muy bien en Telecinco y que no entran dentro de la etiqueta.
Al liderato de Telecinco le pasa lo que le ocurre a la mayoría de los éxitos. Siempre se especula sobre cuándo caerá del pedestal. Cuando terminó la temporada de Fórmula 1 se dijo que su preponderancia había llegado a su fin. Vaticinio erróneo. Ahora Aída le da a la cadena una media de seis millones de espectadores por capítulo, unas cifras de otro tiempo. Algunos pensarán que cuando termine la temporada el liderato de Telecinco desaparecerá. El cierre del Tomate tampoco ha supuesto la pérdida de la ventaja sobre el resto de cadenas. Qué tiene que pasar, se preguntarán muchos, para que la cadena deje de ser la primera.
Desde mi punto de vista, hay que dejar de esperar que Telecinco falle. Me da la sensación de que un nutrido grupo de buitres acecha a un caminante en el desierto. Cuando caiga al suelo, le comerán las entrañas. Es esa actitud de espera del resto de cadenas lo que no me gusta. Si alguien quiere ser la cadena más vista, que haga televisión, en lugar de esperar a que Telecinco deje de hacerla.
Bien es cierto que Telecinco no es mi cadena favorita pero comprendo que hay un buen número de espectadores que valora su coherencia. No cabe la duda cuando entramos en Telecinco: sabemos qué vamos a ver y en qué tono nos lo van a contar. Si alguien quiere entretenerse pondrá Telecinco. ¿Pueden decir lo mismo el resto de cadenas? Telecinco incluso ha tomado medidas muy impopulares que no han afectado a su fortaleza porque esas medidas han ahondado en su coherencia. Por ejemplo: cargarse programas como El informal, en su momento, o Caiga quien caiga después, no han hecho sino reforzar la imagen de la cadena. Todos conocemos el proyecto de Telecinco pero, ¿cuál es el proyecto de Antena 3?, ¿y el de Cuatro?
En cualquier caso, la mejor manera de afrontar estas cifras en poniendo en duda, otra vez, las mediciones. Sofres y sus escasos audímetros. Más allá de que la muestra sea poco representativa, no tiene en cuenta la fragmentación de las audiencias ni las nuevas formas de ver televisión. Quizá las cadenas deberían de plantearse la posibilidad de introducir cambios en las medidiones pero ya dice la sabiduría popular que no hay que morder la mano que da de comer y gracias a Sofres se reparte la publicidad en las cadenas.
SOS Adolescentes ha terminado temporada
El vídeo es el del capítulo más espeluznante de la temporada. El peor momento del programa empieza más o menos en el minuto 1:35. La psicóloga terminó llorando cuando revisó con la madre el vídeo. Creo que este momento no se tendría que haber emitido. No por el contenido violento de la escena sino por las consecuencias que la emisión de ese contenido podía tener en los menores: lo verían sus amigos, lo vería el padre…,. En fin, dicen que rectificar es de sabios pero la televisión no admite momentos reflexivos a posteriori. El daño ya estará hecho.
¿Qué habría pasado si esto, en lugar de emitirse en SOS Adolescentes, se hubiera emitido en El diario de Patricia? Seguramente habría pasado menos inadvertido, se habría alzado una campaña en contra del programa, se habría hablado de telebasura, alguna asociación se habría arrogado el deber y el derecho a amparar a los menores…,. A veces lo malo de la televisión está en cómo la miramos. Nuestra forma de mirar y de ver afecta a la percepción de las cosas. Si se emite en SOS Adolescentes es menos reprobable que si se emite en otros programas. Que yo sepa, no ha habido consecuencias. No sé si el Defensor del Menor habrá tomado cartas en el asunto.
Salvando este momento el resto de la temporada se ha caracterizado por un aumento de la presión hacia los padres. La psicóloga se ha mostrado muy dura con ellos y los chicos y chicas han salido bastante airosos del trago. Ya estaba bien de cargar a la adolescencia con toda la responsabilidad del fracaso del proyecto familiar. En la línea argumental de los programas se ha introducido un espacio para animar a la lectura, muy didáctico y políticamente correcto pero muy poco útil. Se ha incluido también una dinámica con padres e hijos en común que hacía falta para cerrar los casos. Y en algún programa la psicóloga ha interactuado con el ambiente de los chavales (amigos, instituto…).
Estos programas de coach (entrenadores personales), me gustan. Tanto éste como el de la Supernanny. Creo que ofrecen una imagen certera de los errores más recurrentes en los que solemos caer en nuestro trato con niños y adolescentes. Están pensados con maestría, los guiones son buenos y los personajes escogidos les dan bastante juego. Tratan los temas con seriedad, no hay apenas crítica y se caracterizan por aportar soluciones.
Eso sí, para próximas temporadas creo que deberían de tener cuidado con las historias que escogen. Creo que el episodio del que os he puesto el fragmento es muy desafortunado y trata una problemática que no se puede resolver en un programa de televisión. No creo que las situaciones familiares más extremas sean las idóneas y merezcan el tratamiento que hace el programa. Ante una cosa así lo suyo habría sido llevar el caso a un departamento de Asuntos Sociales. En cambio, el capítulo de anoche es el claro ejemplo de lo que, desde mi punto de vista, sí merece tratamiento: unos padres terriblemente exigentes con una niña de catorce años modélica. Espero que el señor del episodio de anoche se haya bajado del burro porque si no, pobre criatura.
Jesús Quintero y su mina saqueada
Anoche asistí a un conferencia de Jesús Quintero titulada «La televisión, una mina saqueada». Como veis en el vídeo, el público estaba enfervorizado. No sé cómo se las apañaría el hombre para salir de allí sin dejar a nadie con las ganas de una foto y de un autógrafo. Quintero mantuvo durante toda la conferencia, que duró una hora y media aproximadamente, una actitud cercana con el auditorio, contó anécdotas muy personales, alabó la gastronomía local y contestó a todas las preguntas que se le hicieron. Incluso permitió que se le interrumpiese durante su charla con lo que consiguió que el contenido terminase derivando a temas algo alejados del planteamiento del planteamiento y, al final, se terminó hablando de televisión menos de lo que yo esperaba, pero aún así hubo puntos muy interesantes que paso a contaros.
En resumen, me llevé la sensación de que Quintero está de vuelta de todo, en el buen sentido. Durante mucho tiempo se ha caracterizado por la callada por respuesta, por no polemizar con historias que le iban pasando. Por algún motivo, parece que esto ha dejado de ser así. Se considera independiente, no obedece consignas de ningún tipo, y esta libertad de acción le ha acarreado muchos problemas que está dispuesto a desvelar. Ha procurado luchar contra los inconvenientes pero sin utilizar el escándalo como arma y eso le ha llevado a dar la imagen de un rebelde pero lo que él quiere es ser un ser humano, por eso está dispuesto a contar algunas cosas.
Censura a la entrevista de José María García. Antes del momento censor, hacía tiempo que venía notando ciertas reticencias hacia su trabajo. La entrevista a Jiménez Losantos no fue bien recibida y le pidieron desde RTVE visionar la entrevista a la Ministra de Cultura de forma previa a la emisión para ver qué decía de la Ley del Cine. Pocos días antes de emitirse la entrevista de García le llamaron de RTVE para informarle de que la entrevista iba a ser editada y montada (manipulada), a lo que él se negó y anunció que se iba de la cadena, pese a las entrevistas que ya había grabadas, las entrevistas que ya había pactadas y pese a la multa millonaria que le suponía romper su contrato. Según Quintero, la censura venía (añado el supuestamente a lo crónica rosa), del Presidente de RTVE, según sus propias palabras «un censor nombrado por el Parlamento». Acusa a todos los medios de correr un velo de silencio sobre el tema y de no preguntarse qué había pasado en realidad. Que la entrevista apareciese en la web de El Mundo (un material pagado por RTVE en la web de otro grupo empresarial y, además, con publicidad), se debe a que la filtró «un alto responsable de RTVE Ultrasur que se la dio a otro Ultrasur de El Mundo». Un juez dictaminó que en la entrevista no había delito y él espera moralmente que se emita en RTVE, aunque sabe que eso es muy difícil que ocurra.
Está escribiendo tres libros: una recopilación de pensamientos sobre la comunicación; una crítica al periodismo que se llamará algo así como «Mis queridos hijos de puta»; y otro sobre sus «entrevistas prohibidas», en el contará las dificultades que ha tenido para poder realizar su trabajo.








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