John Cobra monta el pollo en Eurovisión
Estupefacta, sin palabras me quedé anoche ante el numerito que montó John Cobra después de cantar su canción. La pobre Anne Igartiburu se ganó el sueldo de todo un mes porque menuda cara, era un poema. El tipo se pasó tres pueblos pero en su estilo. La gala era en directo, sí, pero no entiendo cómo, sabiendo la que se les venía encima, los de Televisión Española no plantearon las valoraciones del jurado de otra manera. Dejar ahí a los artistas, sabiendo que John Cobra es como es, me pareció una imprudencia. Lo que tenía que ser una gala de buen rollo, amor y artistas, vivió una tensión extrema. Yo estoy segura de que mientras cantaba el público le estaba abucheando pero eso no se oyó demasiado bien. Su reacción a los abucheos me pareció desmesurada pero en su línea, nada sorprendente.
Cierto es que no pensaba ver la gala pero ahora no me arrepiento. El momento John Cobra puso en evidencia uno de los fallos del sistema. En cualquier otra cadena habrían dicho eso de: «¡¡pasamos a publicidad!!», pero aquí les tocó lidiar el toro. Sabiendo lo que podía pasar creo que tendrían que haber sido más previsores, no dejar a los artistas ahí frente al jurado porque, total, para lo que dijo el jurado…, así podrían haber pinchado otro plano, haberle quitado el sonido al Cobra y seguir con la gala como si nada. A veces parecen unos novatos.
Esto le viene de perlas a Televisión Española para que se hable de Eurovisión y de la canción ganadora, un vals que entronca con la tradición europea y nos separa un poco del folcklore habitual. A mí no me gusta demasiado pero también es verdad que gustar, lo que se dice gustar, no me gustó ninguna de las propuestas, no son de mi estilo. Por otro lado, hable un poco mal del cantante, Daniel Diges, en esta entrada, y temo que el fenómeno fan me pase factura.
A comentar el look de Fran Dieli, con esa mezcla entre lo moderno y lo tradicional, por decirlo de alguna manera; los bailes a lo «Robocop» de Galisteo; y el sombrerito traidor de Ainhoa Cantalapiedra. Coral vuelve a quedarse a las puertas y esta vez no le ha ganado ningún freak así que no sé qué excusa pondrá. En general, la gala resultó aceptable en la realización pero me chocó que hiciesen un vídeo inicial con imágenes de los ensayos. Eso quedó un poco cutre. Anne aguantó el tirón y consiguió mantener la energía todo el rato. La sobredosis de «triunfitos» entre los candidatos se redondeó con las actuaciones de Rosa y Bustamante, en una especie de homenaje extraño a un programa que ya no es de la cadena. El jurado tuvo un papel anecdótico, alabando cualquier canción (menos la de Cobra). Y por cierto, Toni Garrido, ¡deja de hacer de todo! El pobre puso la voz en off de la presentación y luego se sentó allí como si nada. Totalmente innecesario el speech de Uribarri, prescindible a más no poder, mal que le pese.
La audiencia marcó un 15,6% de share mejorando los daros de la gala del año pasado pero sin llegar a liderar. De todas formas pueden darse con un canto en los dientes porque la gala en sí fue aburrida y previsible. Suerte tienen de John Cobra, que va a hacer que se hable de ellos mucho más que la canción ganadora, creo yo. A cambio, ellos se quedan con el dinero de los mensajes. Una cosa por la otra.
La broma al Follonero de la multa a Buenafuente
Buenafuente le dijo al Follonero en su programa que el Ministerio de Sanidad había impuesto una multa de 5.000 euros a El Terrat por permitir que saliese gente fumando en Salvados así que tenía que solucionarlo con un programa especial sobre el tabaco, que es el que vimos anoche. Al final, Buenafuente dijo que no había habido multa, que había sido una broma de los guionistas de Salvados al propio Follonero.
Muchas páginas se hicieron eco de la supuesta multa, bastante más que del programa que pretendía promocionar, pero en cualquier caso la polémica estaba servida para poder mostrar un programa ya de por sí polémico. Me parece bien que preparen el terreno antes de sacar un programa como el de ayer sobre un tema acerca del que, quien más quien menos, tiene una opinión. La paradoja del tabaco, de su industria y de su negocio quedó totalmente reflejada.
La pregunta es: ¿hacía falta lanzar el asunto de la multa para promocionar el programa? Yo creo que sí. Nadie se ha planteado que pudiera no ser verdad, a pesar de que se han hecho eco del suceso en páginas de todo tipo. La cuestión era generar un debate, promocionar un espacio y sentar las bases de ese programa de antemano.
El programa en sí sirvió para poner de manifiesto las paradojas de una industria semi pública, con beneficios públicos, pero que inclina su balanza hacia las grandes corporaciones internacionales para que sean ellas las que manejen en apariencia el cotarro. El 80% de un paquete de tabaco son impuestos, nadie sabe en qué punto del proceso se le añaden al tabaco los aditivos, los agricultores españoles no saben si sembrar o no…, un panorama complejo que el Follonero supo, como siempre, hilvanar y mantener en tensión.
Pero, ¿para hacer esto era necesaria la premisa de la falsa multa? Después de haber visto el programa, creo que sí. A nadie nos extrañó que Sanidad pudiese multar por fumar en televisión y esa es justamente la paradoja del tabaco que desarrolló ayer Salvados: el Gobierno prohíbe pero recauda impuestos. Por supuesto, durante el programa unos cuanto fumaron, dos personas dejaron de fumar con hipnosis y, además, hubo mucha gente que se manifestó a favor o en contra de las medidas contra el tabaco. No era cuestión de solucionar el problema, sino de poner en evidencia una realidad muy compleja y de generar expectación hacia ella.
Obviamente, no me creo que el Follonero no estuviese en el ajo, claro, porque en tan poco tiempo es imposible que les dé tiempo a montar un espacio así, pero es más importante el gesto que la broma en sí, que sigan demostrando que son capaces de generar viralidad con una broma porque ese, al fin y al cabo, es uno de sus signos más claros de indentificación. Ahí siguen, demostrando que están en plena forma.
Los horribles anuncios de politonos
Ésta es una parte de los negocios de móviles que no entiendo, que se gasten dinero en publicidad en televisión y que haya gente que pique. ¿Es que la gente no sabe a estas alturas descargarse melodías y sonidos de Internet? Pero más flagrante que eso es la calidad de los anuncios y lo repelente de algunas de las músicas que venden. Es de esos momentos en los que entran ganas de cambiar de canal, pero ni se os ocurra cambiar de blog, que para algo me he tirado un rato buscando vídeos con los que ejemplificar el argumento.
- Si esto le suena a alguien en un móvil cerca de mí, no respondo de mis actos.
- Por si los despertadores convencionales no fuesen ya lo suficientemente irritantes.
- ¿Se puede ser más cursi? ¿Por qué siempre usan el nombre de Cristina?
- Los oportunistas cutres.
- Encarnita Polo debe estar alucinando en colores.
- El politono de Berto.
- El politono de Enjuto Mojamuto.
No he encontrado el politono de Aída en 7 vidas, ése de «no tengo el chichi pa’ farolillos». Y por si a alguien le produce curiosidad, yo tengo el politono de Qué vida más triste y, para los mensajes, los de Muchachada Nuí me dicen eso de «¡Cosicaaa!».
Las penas de ‘Hospital Central’
Cuando una serie se retira por la puerta de atrás para hacerle algunos ajustes es hora de ir despidiéndose de ella. Es muy complicado que después de un paso por talleres una serie salga reforzada porque no depende sólo de las tramas y de los personajes, en gran parte tienen que contar con el apoyo de la cadena y, en este caso, me parece que Hospital Central se ha quedado sin el apoyo de Telecinco.
Según leo, quedan siete episodios por emitir de la presente temporada y la productora tiene la siguiente temporada firmada, pero nada de eso garantiza la continuidad. Una jugarreta de Telecinco, emitirla en un horario poco apropiado para que caiga aún más audiencia, y la serie estará definitivamente sentenciada. A día de hoy la serie no tiene hueco y sería una pena que no pudiese ni siquiera tener un final digno. Pero si hasta Diego Serrano tuvo su sueño.
Los grandes logros de Hospital Central la han convertido en la serie española que más ha durado en emisión (se estrenó en el 2000). La actual es la temporada 18 y puede que, con suerte, haya hasta temporada 19. Quizá no se la serie más original de la historia, los platós y la iluminación de los planos es tremenda, las actuaciones de los secundarios suelen chirriarme…, pero sí hubo una época en la que la seguía. Han tenido la habilidad de conectar con el público gracias a los personajes y a sus historias en lo que, al fin y al cabo, es la mejor base para una ficción. Sí, ya sé que hay un montón de series americanas que también lo hacen, pero trasladar esa magia a la ficción española no es tan fácil como nos podamos pensar. Su récord de espectadores está en 6.527.000 (un 35,3% del share en un episodio emitido en 2005), una cifra que no pasa desapercibida.
El culebrón hospitalario es un género que, desde el año 2000 en el que empezó a emitirse Hospital Central, ha sufrido muchos cambios. Como comentaba Tari en la página de Facebook de La tele que me parió, la serie ha quedado en cierta medida desfasada frente a los nuevos tiempos en los que triunfan dramas médicos con perfiles de personajes mucho más jóvenes y guapos. Hospital Central sigue manteniendo un abanico de personajes muy de corte generalista, para todas las edades, pero en la tele actual cada vez tienen menos cabida dramas tan distintos en una misma producción. Si fuese cosa de concretar tendrían que decidir con qué palo se quedan, manteniendo siempre a gente más mayor como voz de la experiencia pero dando protagonismo a la juventud, que es la que consume tele. Siendo una serie para Telecinco, ya sabemos de qué ganchos tendrían que echar mano, aunque eso significase transgredir el espíritu original de la serie.
En cualquier caso, tiendo a pensar que pintan bastos y que después de este parón, ocurra lo que ocurra, ya nada va a ser lo mismo. Una serie no puede salir reforzada a base de renuncias y parece que eso es lo que quiere la cadena, renunciar a ella. Una pena.
‘La jaula’, el nuevo show de las tardes de Antena 3
Antena 3 ya tiene su versión Sálvame con referencias a Crónicas Marcianas. La cadena triste, como la llaman los de Telecinco, abrirá dentro de poco La Jaula a las cuatro de la tarde para ver si consiguen de una vez consolidar una franja que está en coma desde hace bastantes meses. La propuesta, que tiene poco de original, se distingue por haber rebajado la edad media de los colaboradores en lo que me parece un intento de atrapar como seguidores a un tipo de público muy concreto, justo ahora que la gente que veía Fama se ha quedado con dos palmos de narices.
Los colaboradores del programa van a ser: Paquirrín, Chayo Mohedano (la sobrina de Rocío Jurado que tiene a su madre en Sálvame), Sofía Cristo (la hija de Ángel Cristo y Bárbara Rey), y Nuria Bermúdez, a la que le gusta más un plató que a un tonto un lápiz. Y la pobre presentadora que va a tener que lidiar con todo esto es Anna Simón, una profesional que ha hecho muchas cosas pero que se estrena en esto del corazón por la puerta grande.
Por si faltaba algo para que espectáculo estuviese servido, el programa lo produce Gestmusic, que entre muchos éxitos pueden presumir del reciente batacazo de La tribu, en Telecinco. El estilo Gestmusic en sus programas de entretenimiento se caracteriza por ráfagas musicales discotequeras, realización epiléptica y público enfervorecido. ¿Eso pega en la sobremesa de Antena 3? Me lo creeré cuando lo vea.
Los contenidos del invento serán actualidad, corazón y humor con aires «marcianos». Es decir, que habrá que sumar gritos, polémicas absurdas, enfrentamientos y un poquito de mala educación, pero tampoco demasiada que esto se va a emitir en horario de protección infantil (jajjajaa, perdonad que me ría, pero me hace gracia ese horario). Eso sí, los personajes escogidos son de órdago. ¿De verdad no va a haber nadie en la plantilla que marque la diferencia y sirva de contraste? Porque como Anna Simón tenga que hacer el papel de Javier Sardá, la lleva clara. ¿No piensan poner a Carlos Latre por enésima vez? ¿Qué fue de Galindo? ¿Boris Izaguirre ha declinado la oferta? ¿A qué frikis van a llevar, si a los más importantes ya los tienen en plantilla? ¿Se nutrirán de los especímenes de Curso del 63?
En fin, que por ahora todo lo que venden es envoltorio, y menudo papel de regalo, desde luego. Enésima copia de formato de Antena 3, que siempre llega tarde para estas cosas. Pretender arrebatar audiencia con esto a los culebrones de La 1 o a Sálvame es una tarea ingente y no sé yo si tendrán tanta paciencia. Porque seamos sinceros: Karmele, por ejemplo, tiene un perfil freak a más no poder, pero tiene tablas para sobrellevarlo. Pero, ¿qué tablas tiene Paquirrín? De todos los colaboradores la única que ha participado en el circo al cien por cien es Nuria Bermúdez y ya aburre, aburre. No creo que me interese nada de lo que tengan que decir ninguno de ellos así que, por mí, con su pan se lo coman.
‘No soy como tú’, ni que lo digas
Por lo que parece, Alberto Ammann es el elegido finalmente para encarnar al vampiro de No soy como tú, la TV Movie que preparan Antena 3 y Notro y que ya se promociona como la versión española de Crepúsculo y sucedáneos. Ammann ha pegado el pelotazo este año con Celda 211, va a ser una cara conocida, pero el título de la TV Movie es revelador porque encierra varias verdades como un templo:
- Alberto Ammann no es como Robert Pattinson, que es un adolescente ídolo de masas que recientemente declaró que era alérgico a las vaginas, y se quedó tan ancho (podéis leerlo aquí). Es difícil que Ammann se convierta en un icono de carpetas porque es algo más mayor, ocho años les separan, y este tipo de producciones se alimentan del público adolescente.
- Va a ser difícil que No soy como tú cuente algo que no nos hayan contado ya de una forma u otra, pero lo que parece claro es que no va a ser como Buffy, True Blood o como alguno de los clásicos que se nos vienen a todos a la cabeza. Lo peor es que tampoco va a ser como la saga Crepúsculo por mucho que argumentalmente se empeñen, porque para eso hace falta mucho dinero.
- Según dicen, «esta ficción profundizará en el aspecto más romántico y juvenil de la figura del vampiro, cuya cara más peligrosa quedará dominada por el amor». Sólo puedo decir que no creo que le llegue ni a los talones al Angel que interpretó en su día David Boreanaz.
Y así podría seguir un buen rato, poniendo pegas a una ficción que no me interesa ni de casualidad e intentando obviar el tema más importante: que por mucho que esto pueda parecer una mala copia de otra cosa, creo que la apuesta va a funcionar porque el formato y el género tienen suficiente tirón como para ello.
Las TV Movies y las miniseries están siendo el recurso barato de la crisis y, la verdad, prefiero que se centren en una ficción de medio pelo antes que sigan proliferando las apuestas por el revisionismo hagiográfico de las vidas de la Pantoja, la duquesa de Alba, la reina Sofía o Paquirri, sólo por citar algunos ejemplo. Que vale, que los vampiros adolescentes enamorados no son mi fuerte, pero también hay muchas series que se emiten y que no son de mi agrado, pero las pongo por delante que muchos programas de entretenimiento.
Sólo me queda desearle suerte a Alberto Ammann, que tiene una carrera corta. Espero que proyectos como éste no le quiten las ganas de seguir porque es un actor de los buenos.








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