La juventud, ese invento del demonio
Anoche en Comando Actualidad (La 1), emitieron uno de esos reportajes que hacen que la población se escandalice, se lleve las manos a la cabeza y abomine de la generación de jóvenes como si se tratase de una generación perdida y abyecta. El programa se tituló «¿Qué hacen nuestros hijos?» y, aunque a estas horas aún no se han publicado los índices de audiencia, presumo que les fue bien porque el reportaje tenía todo para enganchar. Presumiendo de enseñar lo que hacen los jóvenes, así, en general y a lo bruto, se fueron a esos sitios que hemos visto tantas otras veces en programas del mismo corte.
- Ola, ola (Cuatro).
- Callejeros (Cuatro).
- GPS Testigo Directo (Antena 3).
Y estos son sólo algunos ejemplos. El tema de la juventud en televisión es recurrente y simplista, pero funciona. Ya me gustaría a mí que hiciesen un reportaje del tipo «¿Qué hacen nuestros padres?» pero no creo que tuviera éxito y sería escandaloso ver a gente mayor y medianamente formal atarse la corbata a la cabeza en una discoteca para mayores de cuarenta años, que también las hay. Pero no, es mejor demonizar a la juventud que eso da resultado en los índices de audiencia.
No puedo evitarlo, me indigno cada vez que veo uno de estos reportajes, y eso que yo hace tiempo que pasé la edad. Me parece un recurso fácil y que se hace un flaco favor al segmento de jóvenes que salen retratados en estos espacios pero bueno, está visto que no se puede hacer nada y que siempre va a resultar lo mismo. La verdad está ahí fuera, y es sensacionalista a más no poder.
Muy al caso vinieron los testimonios recogidos en la puerta de un centro de planificación familiar (actualidad pura y dura), o las historias de absentismo escolar que contaba una patrulla específica de Madrid que les hace el seguimiento a los chavales (niños fugándose de clase, el horror). Partes muy pequeñas de realidades enormes en las que los adultos cobran protagonismo a la fuerza, pero eso no interesa.
Parece que los jóvenes son malos por naturaleza y la educación o el contexto social y familiar no tienen mucho que ver. ¿Cuándo aprenderemos que estos comportamientos, que no son en absoluto mayoritarios, son problemas sociales y no generacionales? A veces parece que la tele se esfuerza en demostrar lo contrario.
La Sexta se apunta a las telenovelas
El mundo de las telenovelas es enorme y comprende una industria que se nos escapa porque aquí no nos llega ni la enésima parte de sun influencia. Este verano La Sexta hace su incursión en las telenovelas emitiendo B&B, una comedia musical familiar que Telefé (Argentina), estrenó en prime time con éxito. Remitiendo a éxitos como La tribu de los Brady o Con ocho basta pero incluyendo cosas a lo Paco y Veva. El conflicto está claro: los polos opuestos se atraen, con las complicaciones que eso conlleva.
Lo que me choca es que La Sexta se decida a tirar de telenovela pero la programe por la mañana, a partir de las doce del mediodía. Es una transgresión total. Mientras que el resto de cadenas van a emitir a esas horas programación infantil a diestro y siniestro, La Sexta va a intentar hacerse un hueco con un contenido familiar. No lo entiendo.
Cuando la mayoría de las cadenas sitúan las telenovelas, sean del corte que sean, en su horario de tarde, La Sexta decide volver a los tiempos de Los ricos también lloran para intentar cambiar, en verano, las costumbres de consumo televisivo de la población innovando en una de las franjas más flojas de la cadena.
Cierto es que B&B no es un culebrón dramático al uso, pero ¿por qué una serie que se emitió originalmente en prime time aquí viene para ocupar las mañanas, a razón de dos episodios diarios? Y aún hay más, después de los dos capítulos de B&B se emitirá la reposición de Greek, una serie de universitarios y hermandades que no está mal, da el pego, pero que La Sexta estrenó el verano pasado y canceló a las tres semanas como quien no quiere la cosa.
Mis dotes de adivina están bastante anquilosadas así que cualquier previsión que haga terminará dejándome en evidencia pero no puedo evitar pensar que las mañanas de La Sexta siguen de saldo, como de rebajas. Cuando uno rebusca en el montón de oportunidades igual encuentra un pantalón de pana como una americana de raya diplomática. Creo que no hay mejor manera de desprestigiar e infravalorar dos productos que estrenarlos de esta manera pero bueno, ellos sabrán. Igual lo que quieren es vaciar la recámara de cara a la fusión y llegar con las fuerzas justas, desprendidos de todo lastre que pueda ser inconveniente después.
Cirugía de impresión en Cuatro
Ayer me sorprendió la noticia de que Cuatro está preparando para la próxima temporada un reality médico de cirugía avanzada. Anuncian ya un transplante de cara y una reconstrucción de pene, dos intervenciones que, además de suponer una práctica médica excepcional, incluyen una carga emocional tremenda por lo que significan y por las historias que tienen asociadas. Dicen en la nota de prensa que ofrecerán operaciones «innovadoras, pioneras y siempre arriesgadas» y estos calificativos me hicieron pensar en un circo.
Hoy he estado buscando información de los cirujanos que van a participar en el programa y he encontrado estos testimonios. En el siguiente vídeo podéis ver una entrevista que le hizo Mara Torres al doctor Pedro Cavadas en La2 Noticias ya hace más de un año. Si sois escrupulosos no le deis al play porque hay imágenes de transplantes y miembros seccionados, aunque están tratadas con total naturalidad.
Del doctor Iván Mañero sólo he encontrado algunos vídeos como éste que presentan la Fundación que impulsa y que están en catalán, por eso no los cuelgo. En resumen: describen el trabajo de la Fundación en Guinea Bissau donde hacen labores de cirugía reconstructiva.
Ciertamente, ambos médicos están sobradamente acreditados para protagonizar un reality de estas características y habrá que ver cómo resulta el producto final, aunque escama que se hable de cirugía «extrema» y de casos perdidos, de milagros de la ciencia, de casos polémicos, de cirujanos estrella y demás parafernalia propagandística. Lo ideal, desde mi punto de vista, sería que el programa sirviese para denunciar casos terribles que suelen pasar inadvertidos para la sociedad en general y que se tratasen con un tono de documental, pero si hiciesen eso seguramente no tendrían demasiada audiencia. No me gustaría que los médicos tuviesen más protagonismo que los enfermos porque, en el fondo, no les hace falta.
Es muy pronto para saber qué tienen pensado hacer, si habrá morbo en cantidades industriales o si servirá para hacer denuncia social, pero siendo sincera tengo que decir que me temo lo peor. Eso sí, estoy dispuesta a rectificar una vez vea el producto final pero en principio el tratamiento de estos temas que está haciendo Cuatro desde su división de Entretenimiento no deja lugar a la esperanza. Si lo hiciesen desde los Informativos habría lugar para la duda razonable, pero cuando dicen que «este formato intentará desvelar aspectos para muchos desconocidos, como la estrecha relación que se establece entre el cirujano y el paciente y su entorno, antes, durante y después de las delicadas operaciones», se me ponen los pelos como escarpias.
Salvados: curso de ética periodística
La verdad es que ayer me quedé de piedra cuando vi en Salvados el diálogo de Jordi Évole no con Arnaldo Otegui, sino con Luis María Anson y Montserrat Domínguez (en el vídeo, a partir del minuto 5’33). La historia es que el Follonero, después de mantener un encuentro informal con Otegui, va a preguntarles a estos dos periodistas, cada uno representante de una corriente ideológica, sobre la idoneidad de emitir el material grabado.
Sea por mis prejuicios, sea por lo que ya hemos visto otras veces en Salvados, esperaba yo que Anson se posicionara en el lado de la no emisión y pensaba que Domínguez iba a ser partidaria del sí, pero resultó todo lo contrario. Yo no sé hasta qué punto estaban preparadas las intervenciones (cada vez me fío menos de la tele), pero lo cierto es que mientras que Anson esgrimía argumentos totalmente profesionales para defender su postura, Domínguez prefirió tirar de argumentos personales para apoyar el no, hasta el punto de que Jordi Évole terminó pronunciando la palabra maldita: «autocensura».
Anson hizo un análisis objetivo del planteamiento desde la aportación periodística hasta su encaje en el programa, defendiendo la independencia de pensamiento de la audiencia, la emisión de la información y la libertad de expresión. Domínguez defendió la no emisión con el argumento del portavoz altavoz, con lo que me empiezo a cuestionar a todos y cada uno de los invitados a su programa de radio que ocasionalmente yo escuchaba (en pasado desde ayer por la noche). Mientras que Domínguez consideró que la entrevista era mala porque no obtuvo la respuesta esperada, Anson vió en la no respuesta la respuesta en sí.
En fin, que desde luego no era lo que me esperaba (mea culpa), y quizá por eso me sorprendí más todavía. Al final Évole resolvió el asunto como pudo, es decir: llamando a su madre. Pero del programa de anoche, desde luego, lo importante no era la entrevista a Otegui, sino las reflexiones acerca del tratamiento de la información en los medios que se nos ofreció de una forma discreta, al estilo informal y con la apariencia ligera de Salvados, pero con un contenido más trascendente de lo que pudiera parecer. Nos es que vaya a hacerme ahora fan de Anson, que una cosa es la teoría y otra la práctica, pero sí tengo que reconocer que esperaba que las respuestas de Domínguez fuesen más políticamente correctas en ese sentido y se destapó sin disimulo como una tendenciosa de cuidado. En fin, nunca te acostarás sin saber una cosa más.
Cómo se vende la selección española de fútbol
Que el fútbol es el deporte rey en España no tiene discusión y que la selección española levanta pasiones tampoco. Podríamos pensar que los movimientos de identificación promovidos por las televisiones son recientes pero nada más lejos de la realidad. Desde siempre, las cadenas encargadas de retransmitir las competiciones han apostado por asociar el fútbol a los grandes valores.
- España – Malta (1983). Aquel partido sigue usándose para presumir de coraje y de raza, a pesar de que se jugó hace media vida. Fue la clasificación para la Eurocopa de 1984.
- Eurocopa de 1996 (Inglaterra). La mejor selección, decían, a pesar de que no se pasó de cuartos. El vídeo transmite el trabajo, el esfuerzo y la preparación de los futbolistas.
- Eurocopa del 2000. A los pobres les hacen cantar un himno, como ya es tradición. He escogido este de entre todos porque sólo hay que verles las caras. Esta vez toca algo lírico, menos épico de lo habitual, pero enlaza al equipo con la afición. Qué vídeo más soso. Qué pequeño estaba Guardiola.
- Eurocopa 2008. Pasados los insufribles cuartos, salta a la luz el negocio con descaro y alevosía. Todos quieren poner una selección en su vida.
- Mundial del 2010 (Sudáfrica). Toca ir entrenando para aprenderse el himno que intentan colocarnos por activa o por pasiva. Triunfo mundial refiriéndose al éxito en Europa.
La victoria en la Eurocopa ha hecho olvidar sufrimientos anteriores. Todo el trabajo que hizo Cuatro el año pasado con el «Podemos» pasa ahora a ser beneficio de Telecinco, que va a intentar emular los datos de audiencia y que espera que el fútbol (o la realidad), no estropeen un buen share.
Tricicle vuelve a la carga
Con este número que podéis ver arriba y que Tricicle representó en el Un, dos, tres… empezó la leyenda. Desde entonces ha llovido mucho pero este karaoke gestual ha quedado en la memoria colectiva a pesar de que Tricicle han hecho muchas cosas después, tele entre esas cosas.
Ahora parece que vuelven a la pantalla con una nueva serie de la que aún se sabe bien poco. Lo anuncian desde Mediapro y parece que van a seguir con la tradición que inauguraron con Dinamita.
Hay planteados trece capítulos de veinticinco minutos de duración cada uno y, además de Tricicle estarán Sílvia Abril (colaboradora habitual de Buenafuente), Carles Heredia, Ivana Miño y Toni González. Prometen sketches y gags visuales en un lenguaje que dominan a la perfección y que ya hemos visto en otras ocasiones.
- Tres estrelles (1987).
- Choof (1994).
Sobre todo su popularidad se extiende en Cataluña y no sé si esta nueva propuesta tendrá ámbito estatal o se quedará en los límites de la autonomía. Viniendo de Mediapro el invento podría terminar en La Sexta, todo es posible, pero no sé yo si funcionaría. Por si acaso, Buenafuente ya les hizo un hueco promocional en su programa hace unos meses.
A veces me da la sensación de que exportar productos que funcionan bien en Cataluña no tiene los resultados esperados, aunque bien es cierto que Tricicle es más universal que otra cosa, o eso me parece a mí. De hecho, fueron parte importante de la clausura de las Olimpiadas de Barcelona.
El tiempo dirá cómo termina la cosa.








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