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Padre no hay más que uno
Padres abnegados en la historia de la tele los hay a patadas, hasta miles diría yo. Padres sacrificados que lo dan todo por sus hijos y por sus familias, que trabajan horas y horas para hacerles más felices, que dan todo lo que tienen y más por conseguir una vida decente para los suyos…, pero hoy hablaremos de los otros. Aquí va una colección de padres que todos les desearíamos a nuestros enemigos.
En animación me quedo sin lugar a dudas con Peter Griffin (Padre de familia). Un ser abyecto y ruin, egoista hasta la médula, que no sabe qué es el sentido de la responsabilidad y que trata a sus hijos como si fuera el matón abusón del colegio. Una perla de padre se mire por dónde se mire.
¿Tony Soprano os parece un mal padre? El hombre no es el ejemplo a seguir, que digamos, pero no se le puede negar volcado en su familia (extensa). Aunque sus decisiones puedan parecer cuestionables, la intención es lo que cuenta, ¿no?
En Perdidos tienen una colección de padres horrendos que tira para atrás. Con razón los pobres han terminado en una isla para, entre otras cosas, exorcizar fantasmas personales, no es para menos. Yo al que más odio de todos es al padre de Locke.
Y en comedia es más fácil encontrar padres malos, pero yo me quedo, como casi siempre, con el padre de la saga Bluth en Arrested Development, un señor que es escancerlado por evasión de impuestos y tráfico de influencias y, una vez en prisión, descubre que allí dentro está más seguro y protegido y opta por hacer su vida allí.
¿Y para vosotros cuál es el mejor peor padre de la tele? Hay donde elegir, ¿eh?
Supervivientes 2009: la pandilla basura
Ya lo comentábamos hace poco y ahora lo ha confirmado Jesús Vázquez en la presentación de Supervivientes 2009: el reality tiene que servir para sacar a Telecinco de la crisis de audiencia. Es por esto que ya podemos notar ciertos cambios respecto a otras ediciones. Los más importantes:
- Por primera vez se conoce la lista de supervivientes antes de que se inicien las galas.
- Hay más concursantes que otras veces y el programa se alargará tres semanas más de lo normal, hasta trece (mal número).
Viendo el casting me pregunto si no habrán decidido tomar el rumbo de Granjero busca esposa y hacer un reality más friki que otra cosa porque no me digáis que no es de locos y arriesgado pretender que los espectadores aguantemos a ciertos personajes. En esto hay cuatro categorías de concursantes:
- Los desconocidos que suelen ser, a la sazón, deportistas.
- Las tías buenas que suelen ser, a la sazón, «conejitas» de Play Boy y misses de postín.
- Los del mundo del corazón que suelen ser, a la sazón, personajes venidos a menos.
- Los de la tele que suelen ser, a la sazón, personajes que han podido resultar polémicos alguna vez.
Recuerdo que antiguamente tiraban de la dicotomía entre famoso «de verdad» y famoso «de medio pelo», pero hace tiempo que no veo algo parecido. Sin lugar a dudas este año me sorprende la presencia de Cuca García de Vinuesa, que reconoce en el vídeo que piensa que alguien importante le ha puesto el reto en su camino (nos ha fastidiado, ha sido Vasile, claro). ¿Le dejarán hacer product placement, como hace en su programa de Popular TV? Lo de Juan el Golosina es de traca, ¿eso que dice no es una frase de Lola Flores? ¿Aún está este hombre así? La sola idea de volver a ver en acción a Iván, el malo de OT, me remueve las tripas. ¿Quién puñetas es Olfo Bosé? ¿Tan mal lleva eso de ser el hermano feo de Bimba? Una ex de Bustamante más plana que el encefalograma de un cadáver. Y en fin, una reata de gente sin interés.
Si querían levantar la audiencia tendrían que haber hecho una edición como «Dior» manda, con los directivos de la cadena, los presentadores de la cadena y los reporteros de Está pasando, que parece que están a punto de quedarse en el paro. Pero esto…,. En fin, que esta pandilla tenga sobre sus espaldas la responsabilidad de levantar la audiencia de la cadena me parece un mal chiste. Y otra cosa, si esto es lo mejor que han conseguido, cómo serán los descartes que podremos ver en cuanto empiecen los abandonos.
Uno de mis sueños es poder ver el contrato que les hacen firmar. ¿Incluirá las dosis de polémica necesarias? En fin, yo sólo con tal de no ver a Cuca pontificando y dando sus dircusos cristianos soy capaz de engancharme a una reposición de series cualquiera. Lo de este año en Supervivientes me parece demencial a más no poder.
‘Hay alguien ahí’, desde luego que hay alguien
Otra ficción nacional que estrena arrasando. Se llevó por delante Una bala para el Rey, la TV Movie de Antena 3, y le pisó los talones a Pelotas en La 1. Hay alguien ahí se presentó como una propuesta de terror y misterio aunque yo me quedaría con la parte de misterio porque terror, lo que se dice terror puro y duro, no hubo mucho.
Me parecieron destacables las interpretaciones en general, aunque volvemos a pinchar en hueso en lo que se refiere a los actores adolescentes del reparto. Exceptuando a los hijos de la familia y a sus respectivas parejas, el resto no estuvieron para mi gusto a la altura, sobreactuados a más no poder en general. El momento ouija fue algo lamentable en este sentido. Me gustó la variedad de tramas y las distintas implicaciones de todos los personajes en el misterio, desde los albañiles hasta las empleadas de hogar. La producción es destacable en calidad, se nota que se han dejado una pasta y aunque el planteamiento de los planos exteriores de la casa, mostrándola como una maqueta, a mí no me convence, entiendo que es una decisión artística tendente a transmitir la fragilidad del entorno, por mucho que a mí me rechine.
Si no os gusta el tema «Poltergeist» ni intentéis ver la serie porque toda la historia se articula en torno a una casa que tiene vida propia y las tramas se desarrollan en función de cómo los personajes viven esa circunstancia. Son una familia distanciada que intenta resolver sus problemas empezando de cero, pero no lo van a tener fácil. Las relaciones deterioradas entre ellos dejan el campo libre para que cada uno interactúe a su manera con el fenómeno y aunque es difícil en este sentido ser originales a más no poder, los guiones son buenos, medidos, acertados en suspense y con un pulso muy equilibrado entre lo normal y lo paranormal.
Los efectos especiales merecen mención a parte. Que nadie espere que sean la bomba porque eso habría supuesto una inversión que ninguna serie nacional, ni muchas internacionales, pueden permitirse así que sabiendo esto y dando por sentado lo limitado de la partida, creo que han conseguido unos buenos resultados. Para ellos habría resultado más fácil rodarlos de otra forma más sencilla pero entonces la serie habría perdido gran parte de su razón de ser. Me da la sensación de que han sido conscientes de sus limitaciones y se han decantado por un tratamiento más cercano a lo fantástico que a lo fantasmagórico y me parece una buena decisión.
Veremos cómo les funciona la semana que viene pero han tenido un buen estreno y tienen que estar contentos. Si queréis dejarles algún mensaje, en Facebook tienen una página muy completa en la que cuelgan material exclusivo y van comentando cosas. Yo me alegro de que se apueste por géneros que no sean comedia. La diversificación de la producción es beneficiosa para todo, y que dure.
El programa de Berto, el día después
Anoche Berto se convirtió oficialmente en presentador de televisión, como comentaba él, y el estreno me dejó un sabor agridulce, como de potencial desperdiciado y de posibilidades perdidas. Las promos no mentían: ni fieras salvajes, ni señoritas ligeras de ropa, ni nada de nada, sólo Berto en un monólogo largo con sketches intercalados. Es arriesgado porque no estamos acostumbrados a propuestas tan puristas pero Berto lo aguanta porque es natural y sabe reirse de sus errores. Eso sí, algunos de los sketches no me hicieron demasiada gracia (cuestión de gustos).
Lo que noté y me sorprendió es el toque…, ¿cómo decirlo?, ¿gamberro? Me refiero a los temas, temas espinosos sobre los que no se suele hacer humor y menos un domingo a las diez y media de la noche. Si van a tirar por ahí, cosa que me parecería bien, que se lancen a por todas porque en este tipo de programas el quedarse en un término medio es casi como no llegar, pero vayamos por partes.
Me encantó el arranque del programa con Berto intentando venderle el espacio al resto de cadenas. Eso estuvo bien aunque el remate pertenece a ese tono que tuvo el programa a ratos y como sólo era a ratos, resultaba un poco desconcertante. Aquí, al ser la primera vez, me sorprendió. Me refiero a Berto bajándose los pantanlones y uniéndose al trío montado por los directivos de La Sexta en pelotas. Los de La 1 eran unos abuelos, los de La 2 no existían, los de Antena 3 eran robots, lo de Cuatro eran pijos y los de Telecinco eran monstruos. Podéis verlos en el vídeo de arriba a partir del minuto treinta.
Siguió el asunto con Berto repasando su trayectoria en televisión como reportero en distintos espacios y eso también me gustó. Estos dos sketches me hicieron pensar que el programa iba a basar parte de su contenido en hacer humor sobre la tele y me tenía la mar de interesada cuando apareció lo de la conexión con El Salvador, que me descolocó, aunque tuvo su gracia. El bloque sobre la democracia se remató con un coleccionable de marionetas de la Transición que vendía Labordeta (si no es por él no habría entendido nada), y de repente Berto cantó una canción sobre cómo pedir con elegancia a una mujer que permitiese el acceso por la puerta de atras volviendo a las connotaciones verdes del programa y cerrando el bloque con una conversación con una chica del público que tiene un conejo al que le ha puesto de nombre Berto. Imposible para mí a estas alturas, como espectadora, situarme en la onda del programa, que más que una onda era un maremoto, con tanto cambio de enfoque y de tema.
La sección de la cruda realidad hizo humor sobre la venta y el consumo de drogas y después apareció Stefano, el alter ego de Berto, a lo Stefano de Cosas de casa investigando el origen de las fallas, ché. Muy surrealista y al final se le vio el culo. Otro giro a lo verde, por llamarlo de alguna manera. Para terminar, el tema de la crisis, sacó a su madre (como Buenafuente sacó a la suya), y terminó el programa bajándose los pantalones otra vez para enseñarnos los calzoncillos de papel de periódico que llevaba puestos.
¿Qué os pareció a vosotros? Yo durante todo el programa tuve la sensación de que no sabía a qué atenerme. No es que necesite una monotonía para enterarme de algo pero para el humor necesito estar predispuesta, saber qué tono están utilizando y sintonizar con la forma en la que me cuentan las cosas y en este sentido eché de menos una línea general. No me importaría que apostasen por lo irreverente pero, si van a hacerlo, que sigan la línea de principio a fin porque los saltos de eje, más allá de romper el ritmo, consiguieron que me saliera a menudo del programa. Creo que El programa de Berto puede funcionar si se quedan con una línea pero los saltos de tema y de tratamiento, sin un esquema aparente, me parecen peligrosos para la fidelización del espectador. Veremos qué hacen el domingo que viene.
Anuncios testimoniales, creerán que somos idiotas
¿Cuántas veces habéis visto un anuncio y habéis pensado que el que se lo crea es que es tonto de capirote? ¿Cuántas veces un anuncio se basa en la ignorancia y en el desconocimiento de algo para verder aprovechando ese vacío por parte del consumidor? Y lo peor es saber que si esos anuncios se llevan a cabo y se emiten, es porque en el fondo tienen que funcionar. Aquí os traigo algunos ejemplos de lo más casposo que he visto últimamente.
Varias cosas me remueven las entrañas en este caso. La primera de todas, el desfase de audio que a mí me hace pensar en un mal doblaje, aunque sé que en el fondo lo que pretenden es que me crea que este anuncio es americano o algo así, porque ya se sabe que todo lo que viene de aquel lado del océano es chachi piruli. Y luego la energía de la señorita, que tiene que tener mi edad más o menos, y que me pone frenética con esos gestos exagerados. Ya sé que limpiar es un rollo y una pérdida de tiempo, pero si comprando este producto me vuelvo como ella, a mí que no me esperen.
En general, los de compañías de telecomunicaciones son la bomba. No, no temáis que no voy a poner al tipo vomitando. En el de arriba, por ejemplo, hay un técnico chino que ayudará a este hombre maduro a ¡¡hacer presentaciones!! Me parto. Luego están esos otros que comentan que para apuntarse a una compañía han mirado en los foros y demás burradas por el estilo. Está claro que son anuncios que intentan venderle el producto a gente que no tiene ni idea de qué es Internet y, si me apuras, lo más cerca que han estado de un ordernador es cuando pasan por la caja del supermercado. No me gustaría estar en la piel de los técnicos que tienen que asesorar a estas personas porque estoy segura de que el servicio que ellos necesitan se llama hijo con tiempo y ganas de enseñar, y eso no hay compañía que lo facilite.
Y llegados al mundo de la salud podemos ver de todo. Yo no sé si este señor será dentista de verdad, pero ese «uy» que hace me parece de lo más falso que se ha visto en la tele en mucho tiempo. Más incluso que los concursantes de OT. Pero a lo que vamos. ¿Os habéis fijado en la edición del anuncio? Esta grabado a medias entre la cámara oculta y el talk show, y como imágenes de recurso utilizan, por ejemplo, fotos de los que se supone que serán sus hijos. Cuánta información en poco tiempo, ¿no? Los médicos dejan de parecer médicos, se les arrebata la frialdad, se les humaniza, y todo por un tubo de pasta de dientes.
En general, en los anuncios testimoniales se percibe cada vez más la relación que hay entre ellos, el público al que se quieren dirigir y el tipo de televisión que ve ese público. Si es un anuncio para señoras, el anuncio parecerá el programa de Ana Rosa; si se trata de champú para treintañeras, modelo al canto; si hablamos de Internet para profanos, usaran los mitos que hay sobre la red. Muchas veces me pregunto cuánta gente picará el anzuelo porque de una cosa no hay duda, seguimos comprando y la publicidad es una industria que funciona. No me gusta que me traten de idiota. Sin van a hacerlo, por lo menos que intenten que no me dé cuenta.
La cabina de Brundle
No me he vuelto loca, o sí. Aquí arriba tenéis otro lío en el que nos hemos metido Jos y yo: un podcast. Por si no tenía bastantes cosas que hacer, otra.
La verdad es que nosotros nos lo hemos pasado bien y ya sólo por eso me merece la pena el invento. En este primer episodio hablamos de Watchmen, no tanto de la película o del comic como de todo lo que ha nacido a su alrededor. Además comentamos noticias y cosas de actualidad.
Ahora veréis mi cantidad de frikismo, ahora veréis. El invento se llama La cabina Brundle y tiene su propio blog y demás. Estaremos encantados de recibir sugerencias, críticas, ideas…,. Insultos, no. El episodio dura apenas una hora, por si os apetece poneroslo de fondo mientras hacéis otras cosillas. Desde Blip podéis descargarlo, suscribiros vía iTunes y todas esas cosas que se pueden hacer con los Podcast.
Estamos empezando así que sed piadosos.








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