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Aída. Final de temporada.
El domingo se emitió el capítulo final de la temporada de Aída. Como corresponde a todo capítulo de final de temporada, el guión dejó sueltos varios hilos a modo de cliffhanger, para dejar a la audiencia con el pecho encogido. Después de pensarlo mucho, tengo que decir que no me acabó de convencer. No sé quién tomó las decisiones, pero me parecieron todos recursos fáciles que no dejan lugar a la imaginación:
- La aparición de Manolo para llevarse al Jonhatan me pareció un deus ex machina, una solución rápida a un problema complejo.
- Aída y su alcoholismo. La última escena, con encuadre dramático, de Aída frente a un vaso de whisky me pareció demasiado socorrida.
- El Luisma de padre responsable del futuro hijo de Macu, la sobrina de Mauricio, me parece que se sale de toda lógica, cuando lo suyo hubiera sido terminar manteniendo la tensión sexual entre el Luisma y Paz.
- Eché en falta una despedida en toda de regla de Fidel y Jonhatan. ¿Es que han decidido terminar con esta subtrama?
A pesar de todo esto, estoy deseosa de ver ya la siguiente temporada, con permiso de Carmen Machi, para ver si enmiendan el estropicio o derivan por mares tormentosos. Mientras tanto, aquí os dejo unas tomas falsas de la serie.
No me gustó Desnudas
Ya expresé mis reservas sobre este programa hace días en otra entrada, y ahora ya puedo confirmar que el programa, que se estrenó el viernes, no me gustó.
Puntos en contra:
- El presentador, Juanjo Oliva, que actúa de sexicólogo y se pasa el rato sobando a la participante para subirle la autoestima. Es MUY raro.
- Las cantidades ingentes de publicidad encubierta: las tiendas a las que van, el lote de productos de belleza de regalo,…
- Los clips de consejos para escoger ropa que te siente bien están ilustrados con imágenes de ¡¡desfiles de modelos!! Pero, ¿no es un programa para la mujer normal?
- Los colaboradores son una pandilla de pijos perfectos. La peor, la corsetera, que le estrujó las tetas a la participante y le pegó unas buenas tortas en las cartucheras al tiempo que emitía un grito de guerra que, más o menos, decía: «Esto es lo que hay que esconder».
En resumen, es un programa que pretende enseñar a la mujer a sacar partido de su cuerpo y a ocultar sus defectos y, para ello, repiten todo el rato cuáles son los defectos, qué le sienta mal y le dicen sin parar que es una mujer guapísima y preciosa. Claro, que digo yo, cuando después del programa una vuelve a su casa y se reencuentra con su propia vida, ¿cuánto te puede durar la «energía positiva»?
House antes era Hugh Laurie (parte 2)
Ya hablamos una vez de Hugh Laurie y vimos un vídeo del casting de House. Ahora, para redundar en su pasado encuentro en el blog de El gran Jou dos vídeos más de lo más interesantes.
Gracias a él descubrimos que Hugh Laurie formó parte de un dúo cómico con Stephen Frears Fry. Se llamaban A bit of Fry and Laurie y la red está llena de vídeos subtitulados para que los disfrutéis. Además, la serie está a la venta en Amazon.
El salvaje oeste
La tele nos ha ofrecido una selecta y restringida visión de lo que fue el salvaje oeste con imágenes de heroicos vaqueros, relatando amores desgarradores, mostrando la dureza de la vida en esas tierras sin civilizar,…,. Todo imágenes de tierras áridas, azotadas por la pertinaz sequía del desierto. Y, por fin, la felicidad de las gentes humildes y sencillas.
En Bonanza (1959), los Cartwrigth eran una familia de hermanos con los diferentes prototipos aburridos. La sintonía de la serie y la imagen del mapa ardiendo en la introducción han perdurado en el imaginario colectivo hasta nuestros días.
En La casa de la pradera (1974), Michael Landon, separado de su «familia» de Bonanza, llega hasta las tierras salvajes para levantar su hogar y asentar a su familia. Las desgracias serán combatidas con un amor pasteloso y empalagoso hasta la diabetes.
En Norte y Sur (1985), las dinastías de los más ricos del lugar se enfrentaban y se dividían por la guerra de secesión americana. Cuando veía de pequeña esta serie, con unos diez añitos, confieso que me enamoré perdidamente del cojo Orry, encarnado por Patrick Swayze. Ya de mayor, y viendo la reposición en Cosmopolitan, me pregunto cómo soporté la serie entera y me pregunto cuántas neuronas perdí en el trance.
En Ana de las Tejas Verdes (1985), una pobre huérfana es adoptada por dos hermanos, los ancianos Marilla y Matthew Cuthbert. El carácter fantasioso y romántico de Ana le permitirá capear las desgracias que la vida le ha impuesto (su orfandad, su pelo rojo…). El antecedente la serie está en la versión animada de 1979 y la serie generó un spin off llamado Camino a Avonlea (1989).
Jóvenes jinetes (1989), era una típica serie de rebeldes adolescentes pero ambientada en el oeste, con amoríos y peligros de los que salían airosos estos jinetes del Pony Express. Para qué engañarnos, si vi la serie y grabé los episodios en vídeo fue porque yo era adolescente y ellos estaban de toma pan y moja.
La Doctora Quinn (1993) situa en el salvaje oeste la lucha feminista de una «mujer medicina» que, además de ser médico, es blanca y ¡ayuda a los indios! Todo un ejemplo a seguir.
Concursos de habilidad
Se emiten en estos momentos una serie de exitosos concursos en los que el concursante sólo tiene que tener habilidad en el juego y conocer bien las reglas. Son concursos en los que no hay preguntas de cultura general, sólo dinero contante y sonante guardado en cajas, ruletas o sobres custodiados por hermosas mujeres o atractivos hombres.
En estos concursos, el espectador apenas interviene en la dinámica del juego pero se llega a identificar con el concursante, aconsejándole a gritos desde el salón o riéndose de su desgracia si no le había caído muy simpático.
El rey de este formato es Allá tú, con Jesús Vázquez como conductor de un programa en el que hay que abrir cajas. La ruleta de la suerte introduce algo más de conocimientos con el tema de los paneles, pero para concursar no son necesarios conocimientos específicos ni una cultura general demasiado amplia, sólo hay que tener humor para soportar el sarcasmo de Jorge Fernández. El precio justo también fue un exitazo en su momento, cuando Joaquín Prat se convirtió en uno más de la familia (intentaron repetir el éxito, pero sin él no fue lo mismo).
Ahora leo en Ver tele que TVE ha decidido poner en antena El negociador, otro concurso de estas características. Y me pregunto a quién habrán decido contratar para que lo presente. Porque repasando lo anterior, está claro que el éxito de estos concursos está en el presentador, y no tanto en el formato. ¿Hay alguien con carisma que esté libre?
Cosas de marcianos
Cosas de marcianos es una de las mejores series que podemos ver en la parrilla nacional. Los responsables de la producción son los mismos que idearon Aquellos maravillosos 70 y han mantenido la dinámica de la comedia absurda, pero esta vez utilizando a unos extraterrestres como testigos y jueces de las rarezas humanas.
John Lithgow es Dick Solomon, el patriarca de la familia y el comandante de la expedición. A sus órdenes están Sally, Harry y Tommy. Pese a que la dilatada experiencia en comedia de Lithgow es un grado, el resto de tripulantes de la nave extraterrestre están a su altura, dándole la réplica con una efectividad demostrada.
Los toques de ciencia ficción se contraponen al rígido mundo académico en el que Dick desarrolla su faceta de profesor universitario y donde se enamora de la doctora Mary Albrigth, una severa y seria mujer que vive a remolque de las divertidas excentricidades de Dick. De entre el resto de secundarios destaca Don, el policía novio de Sally que ya hacía de un raro Newman en Seinfield.








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