Posts filed under ‘Concursos’
A la caza del talento: Lluvia de estrellas otra vez.
Parece que en el espectador (y por tanto en las cadenas de televisión), despierta un profundo interés todo programa que muestre el talento de la gente normal. Se han hecho programas en los que anónimos cantaban, cocinaban, recitaban capitales,…
Después de grandes éxitos como El semáforo o Qué apostamos…, por ejemplo, dejando de lado el impacto de los reality como Operación Triunfo, La Primera recupera desde hoy Lluvia de estrellas, uno de los grandes éxitos de Antena 3. La presentadora, Sonia Ferrer, reconoce en la web de la cadena que el listón está muy alto después del éxito de Bertín Osborne y le doy la razón. ¿Cuánta de la audiencia que tuvo el programa no se debió a que lo presentase Bertín?
Entre las novedades, el programa se emitirá en directo para que el público pueda votar a su artista favorito a través de SMS ($$$) y por primera vez podremos ver dúos imposibles, con un artista consagrado cantando con un artista ya fallecido (Shaila Durcal cantará esta noche con su madre, y Marta Sánchez cantará con Frank Sinatra).
Pero lo que realmente me pregunto es por qué a los espectadores nos fascinan estos programas en los que el vecino de al lado puede salir vestido de Raphael, interpretando «Escándalo». Estoy segura de que si cualquiera que va al programa, en lugar de salir por la tele hiciese su actuación, no sé, en una boda, se reirían de él y le llamarían patético. Pero es que la tele da caché.
Las noches de Paramount
Volvemos a tener una programación en condiciones en Paramount Comedy. Empieza con Noche sin tregua, el programa de entrevistas de Dani Mateo; seguimos con Smonka!, el concurso más bonico de la historia de la tele; después nos ofrecen un capítulo de Seinfield, para delirio de los mortales; y rematan con un episodio de Becker, la fantástica serie de Ted Danson.
Yo disfruto sobre todo con Smonka!. A las 12 de la noche, cuando pienso que el día ya no me va a ofrecer nada más, aparecen estos tíos haciendo de las suyas y disfruto como una enana. Parece que me voy a dormir de otro humor. Claro, que te tienen que hacer gracia sus comentarios sarcásticos y crueles y tienes que poder participar del concurso haciendo gala de tus conocimientos frikis. El concurso ha heredado toda la tradición que nos dejó Plàstic.
En la temporada pasada, uno de los mejores momentos del programa fue cuando Ernesto se enfrentó a la prueba de «El dibujico de las narices». En esta prueba, Ernesto tiene que averiguar qué está dibujando el concursante, y a veces no es fácil (¿o sí?).
Uno de los castigos por quedarse el último en una de las pruebas es cantar una canción de nuestra infancia con un polvorón en la boca. Yo cantaría la del final de Willy Fog. Esa que decía: «Pon la boca así como si fueras a bebeeeerrrr…».
¿Qué le pasa a Silvia Jato?
Me pone de los nervios que se pase el rato diciendo cosas como «chiquitín/a», «cariño» y ñoñerías por el estilo. Tampoco es una de las presentadoras más ágiles y con más tablas de este país. Sin ir más lejos, en la última gala de Miss España pasó esto:
«Le dedicas el premio a tu madre. ¿Es que no ha podido venir?». Y la otra: «No, falleció». Silencio sepulcral. Hay que tener poca vista para meterse en ese jardín.
La ruleta de la suerte
Jos insiste. Cada día me dice lo mismo: «¿Por qué no vas de una vez?». Me empieza a amenazar con que cambiará de canal si no llamo para participar en La ruleta de la suerte. Y el caso es que parece que se me da bien, pero me da una vergüenza…,. ¿Y si no acierto nada? ¿Y si caigo siempre en quiebra? ¿Y si le caigo mal a Jorge Fernández y se pasa el programa diciéndome borderías?
Y es que el mayor mérito del programa es el presentador, que tiene un carácter educado y distante, sí, pero también puede ser ácido y borde si la ocasión lo requiere. No deja pasar la oportunidad de relatarle al concursante su historial de fracasos, llegando a resultar algo sádico. ¡Me encanta!
En fin, que igual dentro de poco os anuncio el acontecimiento de mi estreno en un concurso televisivo. Aunque no sé…, el miedo al ridículo es muy poderoso.
LA REALIDAD NO INTERESA
Noticias van y vienen informando de que los otrora exitosos reality shows están de capa caída. El último Gran Hermano no cosechó grandes audiencias y La casa de tu vida ya ha sufrido cambios en su franja horaria, visto el poco interés que despierta. Este año, desde luego, Telecinco ha pinchado en su apuesta por la realidad. El Unanimous de Antena 3 tampoco levanta pasiones (no me extraña) y El primero de la clase, en La Primera, se quedó en nada.
Aún así, quiero recordar que los fracasos de los reality no son de ahora. Hay dos sonados batacazos en nuestras memorias: El bus (2000, consiguieron terminarlo), y Escuela de actores (2002, lo dejaron a medias). Fueron estos programas reflejo del vano intento de conseguir en Antena 3 un éxito parecido al que Telecinco cosechaba con los grandes hermanos. Por suerte para Antena 3, encontraron la fórmula de granjas e islas con famosos, que también dieron su resultado.
Ahora, los reality pierden fuelle (menos OT y Mira quién baila y Supermodelo), y los famosos ya no interesan demasiado, vistos los resultados de «Cocinas del infierno», «patinajes sobre hielo», «islas» y demás entornos. ¿Será que sólo interesan ahora los programas en los que los participantes «hacen algo»? ¿Qué nos traerán de allende los mares para que nos quedemos hipnotizados ante la tele y, sobre todo, para que votemos?
Porque no nos engañemos, la telerealidad no es más que una fórmula que enmascara el verdadero negocio: «Manda GANAR+Nombre al 33333». ¿Cómo y a quién nos pedirán que apoyemos ahora? ¿De qué intentarán que formemos parte? Me muero de curiosidad.
ACTUALIZACIÓN: Telecinco retira La casa de tu vida. Y yo me pregunto: ¿Qué harán con los ex-concursantes? ¿Los indemnizan?
NARCISO «CHICHO»
Ibáñez Serrador es uno de los apellidos más famosos de la tele nacional. Lleva escribiendo, dirigiendo, protagonizando tele desde ni se sabe. Es el responsable de una serie de programas que han marcado época (en la tele y en nosotros). Sin entrar a discutir acerca de su calidad o conveniencia, el Un, dos, tres es un programa que forma parte de la idiosincrasia nacional.
Claro está, que también ha habido fracasos en esta carrera trufada de éxitos, y programas que nunca debieron haber sido y que fueron. ¿De verdad alguien creyó que Un, dos, tres… a leer esta vez se sostendría en la parrilla?
Otra de las grandes virtudes de Chicho, es su «de oficio, descubridor», habiendo aportado al panorama figuras de talento discutible pero que tuvieron un éxito arrollador: Bigote Arrocet, la Bombi, el Dúo Sacapuntas,…,. Y en esta línea, su hito es el programa que se tituló El semáforo, aquel programa en la que personas con «habilidades» extrañas se exponían a la valoración de un público cruel y que aportó grandes friquis que permanecen.
De toda su producción, no me gustaba Waku, Waku por varias razones: que los concursantes fueran famosos y que Consuelo Berlanga fuera tan ñoña. Eso sí, los tigres (¿o eran leones?) de peluche eran muy chulos.








Comentarios recientes