Posts filed under ‘Telecinco’
Ramoncín, jurado en OT
Es que es lo que me faltaba por ver. Ahora resulta que Ramoncín, que durante mucho tiempo ha peleado por que se le llamase Ramón, vuelve al diminutivo en Telecinco como jurado de OT. Él, que ha abominado de los productos del corazón y del marketing poco claro, que se erigió en defensor de artistas, muda la piel y se mete en un reality.
Además llega como jurado «bueno» porque Risto apareció, como no podía ser de otra manera, y el papel de borde se lo queda él, claro está. La silla que ocupa Ramoncín es la de Javier Llano, director de Cadena 100 y miembro del comité directivo de la COPE. Si Javier Llano velaba por los intereses radiofónicos de los cantantes, ¿a qué empresa representa Ramoncín? ¿Qué tinglado respalda con su presencia el reality? Me niego a creer que la SGAE porque ya sólo nos faltaba que la SGAE se dedicase a promocionar artistas a cara descubierta.
También puede ser que Ramoncín aproveche la coyuntura para promocionar su nuevo disco. Yo de paso le sugeriría que mejorase su web, que parece del siglo pasado. Una forma de promoción con cualquier otra, claro, pero yo creo que si hubiese intentado entrar en la Academia no habría pasado del primer cásting pero eso es sólo mi opinión, claro.
Operación Triunfo volvió ayer por la puerta grande liderando la noche. Los muy ladinos cambiaron la estructura de la última gala y mantuvieron hasta el final el veredicto completo. Una gala para nada porque, al final y aunque haya tres nominados, están todos dentro (otro años en la Gala 0 ya hubo gente que se volvió a su casa). Jesús Vázquez comentó que estarían hasta agosto haciendo el programa así que ya sabéis, hasta entonces habrá triunfitos por todas partes, insultos, lágrimas y demás. Y Ramoncín, mucho Ramoncín. Qué hartura.
El paracaidista de Pasapalabra
Ayer por la tarde cuando salí a pasear al perro escuché la conversación de dos mujeres. Decía una de ellas que siempre salía a las nueve porque veía Pasapalabra y se pusieron a hablar del concursante, que se había quedado a dos palabras de llevarse el rosco. «Yo le he dicho a mi marido que no se lo llevaba -decía una-, porque cuando se lo llevan hacen publicidad y lo dicen, y no han dicho nada». Me asombra ver cómo la gente ya ve a la legua cómo se la gastan las cadenas con el autobombo y cómo José Manuel Lúcia, el paracaidista tímido, está entrando en la leyenda. Precisamente hoy leo que antes o después ganará el rosco. Las fuentes no se ponen de acuerdo en el día pero, si no se equivocan, falta bien poco para que a Telecinco se le acabe el chollo.
Para que veáis lo importante que es un buen cásting porque no se trata sólo de que los concursantes tengan los conocimientos necesarios, es igual de importante que establezcan una buena relación con los espectadores y José Manuel Lúcia ha conquistado a la audiencia y ya lleva treinta y seis semanas en antena. El lunes, el minuto de oro del día fue para Pasapalabra: a las 20:56 horas reportó un 39,7 % de share y 5.361.000 espectadores. A pesar de que el programa ya lideraba en su franja antes, los datos que está haciendo con la presencia de este concursante están fulminando todos los récords y dejando a la competencia para el arrastre.
No sé exactamente cómo funciona el asunto pero tiendo a pensar que este tipo de cosas no suelen dejarse al azar. Un programa de televisión cuesta mucho dinero así que seguro que de alguna manera tienen que controlar quién se queda y quién no, pueden intentar alargar la presencia de un concursante que funcione y provocar la marcha de otro que no tire. También creo que no es algo matemático y que intentan que pasen este tipo de cosas pero no las provocan a la fuerza (sería muy exagerado). En cualquier caso, tiene que ser para ellos un disgusto que se les marche este concursante porque salta a la vista que les ha reportado audiencia y prestigio.
José Manuel Lúcia, por su parte, entra en el altar de los concursantes míticos por la puerta grande y con todos los derechos. Seguro que en Pasapalabra ya están buscando un repuesto pero mientras eso ocurre no quería dejar pasar la oportunidad de hablar de un señor que adquiere cierta notoriedad nacional por sus conocimientos y no por un escarceo escabroso con alguna famosa. Cada vez hay menos emblemas de la cultura y más del corazón y cuando alguien afirma que le gusta leer en la tele creo que nacen cinco hadas o cualquier cosa parecida. Casos como el de este señor demuestran que los espectadores también siguen las andanzas heroicas e intelectuales (una palabra muy poco televisiva en principio), de la gente normal. Que los directivos de las cadenas se aprendan esta lección.
Mercedes Milá abandona La tribu
Qué poco se imaginaba Mercedes Milá que estos primeros minutos del primer programa de La tribu iban a resultar premonitorios. Después de dos programas emitidos, de unos índices de audiencia paupérrimos y de una buena sarta de críticas negativas en Internet Mercedes Milá ha considerado que lo mejor es dejar el programa, un proyecto con el que empezó muy ilusionada pero que no está siendo lo que ella había imaginado.
Fiel a sus seguidores del blog ayer publicó allí la noticia y pese a que no dice nada al respecto, es imposible no hacer suposiciones sobre las desavenencias que le llevan a tomar esta decisión y sobre la cola que traerá el asunto. Desde luego, la marcha de la Milá es la puntilla que le faltaba al programa. No quiero ni imaginarme a Javier Sardá despotricando a gritos de su más mejor amiga, pero no ha podido ser.
De las letras que deja Mercedes Milá en su blog podemos concluir lo siguiente:
- El proyecto era hacer un programa de actualidad: cualquier parecido con lo que se está emitiendo es pura coincidencia.
- Puede que ahora, sin ella, consigan acercarse a lo que fue Crónicas Marcianas: a la Milá no le hace ni pizca de gracia el asunto porque no era lo que habían hablado.
- Se ha arriesgado por el componente de ilusión pero visto lo visto prefiere volver atrás y abandonar el barco: no es su estilo abandonar, pero en este caso no le ha quedado más remedio.
¿Imagináis cómo tienen que haber sido las reuniones previas a la emisión del programa? Sardá queriendo volver a Marte y la Milá intentando llevarse las cosas al terreno que se supone que habían pactado. Hay una frase hecha que me gusta mucho y que le viene al pelo a la Milá, amante de los toros, y es: «Manolete, si no sabes torear ‘pa’ qué te metes».
Es increíble que a estas alturas, con los años de profesión que lleva a sus espaldas esta mujer, haya sido tan inocente como para creer que iba a poder hacer en La tribu lo que ella tenía en mente, que se le iba a escuchar y tener en cuenta, y que ese programa también era suyo. Sólo con ver un par de minutos saltaba a la vista que ella estaba de partenaire, de acompañante de lujo, pero sólo eso. Un adorno necesario, para la galería, pero nada más.
Donde hay patrón no manda marinero, Mercedes, y por mucho que tú sepas una barbaridad de lo tuyo, en La tribu se te exigía presencia y estridencia. Para dar más el programa tendría que haber sido verdaderamente tuyo y este no es el caso. Lección de hoy: la tele es un negocio y no hay amigos que valgan.
Me temo, además, que esto no termina aquí porque esta marcha, sea o no sincera, va a procurarle a Sardá una audiencia inesperada. ¿Terminará Mercedes volviendo al redil? Como sea una estrategia para aumentar el share va a resultar muy lamentable. Yo es que ya no me creo nada.
Sensación de vivir y otras reposiciones necesarias
Telecinco repone desde este fin de semana a las once de la mañana Sensación de vivir para caldear el ambiente de cara al estreno este verano del remake de la serie. Sé que la serie ha envejecido fatal pero no sé qué ultracuerpo me poseyó en 1991 que, cada vez que oigo la sintonía, el estómago se me llena de mariposas. A esta recuperación hay que unirle el incio de la grabación de Segunda oportunidad, una serie de producción propia que aspira a llenar el hueco que dejó Al salir de clase. Ante estos claros indicios de necesidad de Telecinco de volver a los orígenes, se me ha ocurrido que podíamos proponerles que recuperasen ciertas series que emitieron años ha y que cumplen los requisitos que parece que exige la cadena: jóvenes, jóvenes y familia.
En 1992 empezaron a emitir Enredos de familia, que no era Los problemas crecen pero que daba el pego igual. Yo era más de Mike Seaver y esta dicotomía está a la altura de otras universales como la que nos hace elegir entre Los Beatles o Los Rolling Stone, o entre Los Simpson o Padre de Familia.
En 1993 le tocó el turno a Jóvenes jinetes. Qué puedo decir. Todavía conservo en algún sitio las cintas de vídeo en las que me grababa los episodios. ¿El motivo? Creo que salta a la vista, eran todos tan guapos. En esa época deseé haber nacido en el lejano oeste.
Felicity llegó más tarde, en 1999, y aunque después la han emitido otras cadenas Telecinco tiene el honor de haberla estrenado. Atención que esta serie es de J.J. Abrams, el tipo que convierte en oro todo lo que toca, y aunque yo la hubiera matado por pava, en realidad le tenía a Felicity una envidia de muerte.
Y esto es lo que los noventa dieron de sí en Telecinco, sin mencionar otras series de mucho éxito pero que no cumplen con los requisitos de juventud y familia. Entiendo que a la cadena les mole este pasado y que la nostalgia haga que se les ericen los pelos del cogote. Eran buenos tiempos.
‘Sálvame’, la reencarnación del Tomate
«Vuelve la alegría», dice la promo, y lo que se ha emitido en la sobremesa de Telecinco desde hace quince meses qué ha sido, ¿la tristeza? Qué manera de dejar en mal lugar a todos los profesionales que se han partido los piños en esa franja maldita intentando superar el vacío existencial de la cadena, desde Paqui Peña hasta Camera Café.
En la web de Telecinco describen Sálvame como «el programa más descarado y caliente de la televisión» y yo, que algún que otro jueves he trasnochado más de la cuenta, doy fe de que la definición es bastante exacta. Vídeos subidos de tono, locuciones muy cachondas de la mano de Miquel Serra (el reportero de acento más que catalán del Tomate), discusiones entre colaboradores centradas muchas veces en rencillas personales y todo lo de Supervivientes pasado por el filtro de la mirada más criticona posible, haciendo comentarios maliciosos de todos. Los colaboradores, por lo menos en la edición de noche, tienen que hacer una prueba semanal y si no la superan a la semana siguiente son puteados. A Karmele marchante le pusieron una estufa en la silla y tuvo que hacer el programa quemándose el culo.
Por lo que he leído, el Sálvame de sobremesa se parecerá bastante a la edición de noche. Un grupo de colaboradores analizarán Supervivientes y OT. Imagino que la condición será la de tener una lengua viperina. En la edición de noche algunos de los colaboradores son Belén Esteban, Kiko (Gran Hermano), Jimmy Giménez Arnáu o la citada Karmele Marchante, los dos últimos confirmados para la edición de sobremesa. También me parece recordar haber visto a Rosa Benito, la cuñada de Rocío Jurado, y a Belén Rodríguez, una que siempre está comentando realities en Telecinco y que grita más de la cuenta. En cualquier caso y a estas alturas, Sálvame aún no tiene un rincón en la web de Telecinco pero espero haber contribuido a que os hagáis una idea de qué va el percal.
La productora del espacio es La fábrica de la tele (Aquí hay tomate, La noria, La caja), participada en un 30% por Telecinco desde 2006, año en el que se convierte en productora de confianza de la cadena y con la que se compromete a elaborar un porcentaje de programación anual hasta 2010. De su laboratorio de ideas nace Sálvame y la pregunta que me hago es si en la sobremesa van a mantener el tono del programa de noche. Imagino que tendrán que suavizarlo un poco.

Anoche el programa empezó presentado al presentador estrella de las tardes de Telecinco, así, con esas palabras, y Jorge Javier Vázquez dijo que era porque el público lo había querido. Desde el principio se sabía que si Sálvame funcionaba tenía posibilidades de reubicación y que ha funcionado es innegable. Dicen que no tendrá nada que ver con el Tomate y, a juzgar por lo visto los jueves, se mantiene el tono gamberro y la mala baba, pero centrada en los realities de la cadena. Un programa de autobombo que le da la vuelta a los más que vistos resúmenes semanales. Yo creo que va a dar mucho de sí.
‘Guerra de sesos’ y ‘El juego del euromillón’ cancelados
Dos concursos, dos, son los que Telecinco estrenó el mes pasado y, a estas alturas, ya sabemos que los dos se despiden de la parrilla en mayo, aunque Guerra de sesos continuará haciendo la versión con famosos de la tarde de los domingos, supongo que porque algo hay que poner.
Las propuestas eran muy diferentes: una mirada al pasado con El juego del euromillón, que venía con excedelentes datos de su etapa anterior; y una propuesta innovadora para las tardes con Guerra de sesos, que llegaba avalado por el éxito en Cuatro de El hormiguero. Dos cartuchos más quemados, dos posibilidades menos para la combinatoria de Telecinco que sigue sin encontrarle el pulso a las tardes, otro paso adelante que nos acerca al pasado porque El tomate está convirtiéndose en mártir gracias a la dificultad de encontrarle recambio.
Como fan de los concursos (soy de esas que sentada en el sofá grita las respuestas a los concursantes, se lleva las manos a la cabeza y se jacta de resolver las preguntas a toda pastilla), no he encontrado estímulo en ninguna de las dos propuestas de Telecinco.
El juego del euromillón, que ya seguí en su momento, me ha resultado poco interesante ahora, aunque en la etapa anterior me lo tragué entero. Supongo que los tiempos cambian y que el euro ya no es una novedad. Podrían haberlo hecho a la inversa, «El juego de la peseta», con el tema de ver qué valían las cosas hace diez años. Y lo de limitar las preguntas a la Unión Europea ahora que la Unión está integrada por veintisiete países no tiene demasido sentido y quizá les habría valido más hacerlo mundial. En resumen, que el formato, siendo válido, se ha visto desde mi punto de vista lastrado por el nombre y el tema. Sumándole, claro, que yo a esas horas veo Los Simpson.
Lo de Guerra de sesos me pareció enseguida la crónica de una muerte anunciada, una tomadura de pelo simplista e infantiloide, con preguntas ridículas y pruebas absurdas, con interés cero y mucho jaleo de público, como les gusta hacer las cosas a Pablo Motos y Jorge Salvador. Jesús Vázquez, que era una de las claves del formato, estaba ahí de mala gana y se le notaba como cansado y apático. Una especie de show del que se puede sentir vergüenza ajena. Eso sí, puesto que mantienen la edición de famosos es de suponer que ver a gente conocida haciendo el indio tiene su gancho, aunque yo no se lo veo.
Por enésima vez en lo que va de temporada toca echarse a temblar al pensar qué sustitutos se avecinan, si saldremos de Guatemala para meternos en guatepeor y todas las frases hechas parecidas que se os ocurran. A estas alturas yo sólo puedo decirles a los señores de Telecinco que se relajen, que su cadena es lo que es y que si quieren retomar las cifras de audiencia del año pasado les va a tocas hacerlo a costa de su imagen. Mientras fueron la cadena del cotilleo les funcionó el invento, pues que vuelvan. Los demás siempre podremos cambiar de canal, irnos al cine, leer un libro o poner a funcionar el disco duro. De todo tiene que haber en la viña del señor.
Si lo que pretenden en cambio es recuperar el espíritu de «La cadena amiga», paciencia, porque los espectadores que salieron rebotados en la última etapa estamos demostrando una inusitada capacidad para el rencor. No es que me sienta orgullosa pero parece que algo de eso hay. Actuamos como la amante despechada que está dispuesta a dar una segunda oportunidad pero que pone las cosas difíciles. Yo creo que al final volveremos pero va a ser difícil que olvidemos las trifulcas con YouTube y el resto de tonterías nacidas de la histeria de los últimos tiempos. Las peleas conyugales a veces son muy complicadas.








Comentarios recientes