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Parón para Money, money
Cuatro ha decidido poner el freno a la grabación del concurso Money, money porque desde principios de año está registrando unas audiencias poco halagüeñas. Quizá más adelante lo recuperen pero por ahora ahí se quedan, en standby. Y no me extraña. No he visto concurso más petardo en mucho tiempo.
Josep Lobató es un tipo extraño. Como presentador se mete en unos jardines él solo que son de órdago. Lo de llamar vieja a la concursante es sólo una muestra. El hombre se prodiga en comentarios desafortunados y a mí no me termina de resultar simpático. Hay algo en él que no me convence.
El protagonismo del cuerpo de baile es realmente el gancho del programa y mis hormonas ya van de capa caída en este asunto. Ellos y ellas hacen bailecitos todo el rato, interactúan con los concursantes con poca gracia y se repiten los piropos constantemente. Para muestra, buscad «Money, money» en el YouTube y encontraréis decenas de vídeos de los buenorros y las buenorras.
Y la dinámica del concurso en sí me parece un engaño. Las preguntas no son de las fáciles, eso es cierto, pero los concursantes pueden cambiarlas si no les apañan, tienen un montón de oportunidades para seguir adelante en el programa, aunque fallen preguntas, y casi siempre se llevan algo, aunque sea poco.
Como fanática que soy de los concursos de cultura general, este planteamiento me parece que rompe con uno de los principios básicos del género y que es: Si no tienes conocimientos, te vas a tu casa. Precisamente, a Money, money puede ir a concursar cualquiera y eso hace que algunos de los programas hayan sido vergonzosos, con gente que apenas daba pie con bola y que hacían gala de su ignorancia sin ningún tipo de vergüenza. No me malinterpretéis, creo que tiene que haber espacio en la tele para todo el mundo pero no me gusta que me den gato por liebre y que intenten venderme como concurso cultural algo que no lo es.
Las críticas de los espectadores
No acabo yo de verle la utilidad a las asociaciones de espectadores pero por algún motivo estos organismos actúan como si tuvieran un alto nivel de representatividad y encuentran altavoz para sus reivindicaciones como si fueran autoridades en la materia.
La última ocurrencia de la AUC (Asociación de Usuarios de la Comunicación), ha sido pedir que Ya te vale, el programa de los viernes de Gemma Nierga, cambie su horario de emisión porque el hecho de que aparezcan niños actúa como «efecto llamada» sobre los menores y hace que quieran ver un programa que está fuera del horario de protección (se emite a las diez de la noche). No contentos con esto, aprovechan para lanzar la pullita de la poca cantidad de programación infantil que hay en las teles.
Habitualmente, las críticas que hacen estas organizaciones no suelen estar respaldadas en estudios, ni sondeos, ni en nada que se le parezca. Del caso que nos ocupa me llama la atención el concepto de «efecto llamada», que vaya usted a saber en qué se fundamenta. En mi época, cuando yo quería ver algo fuera de horario mis padres no me dejaban. Y punto.
Creo que es hora de que empecemos a valorar la posibilidad de que nos encontremos viviendo un cambio de modelo. Se habla de la programación infantil tomando como referencia las parrillas de hace quince o veinte años, cuando no existían ni la TDT ni los canales temáticos. Ahora es posible enchufar a un niño a la tele y que se trague cientos de series de dibujos sin parar, a todas horas. Muchos de esos canales son de las mismas cadenas que, según estas asociaciones, no ofrecen programación para niños.
Comprendo que el horario de protección infantil responde a unas necesidades sociales nuevas. Con la incorporación de la mujer al trabajo la supervisión del adulto se dificulta y las cadenas deben contribuir ofreciendo espacios adecuados en los horarios de máxima protección, pero pasadas las diez de la noche, cuando se supone que los padres ya tienen que estar en casa, deberían ser ellos los que orientasen el consumo televisivo, creo yo.
Se nos acaban las series internacionales
La huelga de guionistas ya se deja notar en las diferentes cadenas, las series americanas terminan las temporadas de forma abrupta y nos dejan con un palmo de narices. ¿Qué va a ser de mí ahora? ¿A qué me voy a tener que dedicar?
House y Anatomía de Grey se han terminado, así, sin más. La cuarta temporada de Mujeres desesperadas también se ha acabado. La tercera temporada de Prison Break toca a su fin en Fox y menos mal porque no me estaba gustando demasiado. Cinco hermanos agoniza, no sé si van a aguantar el tirón de la emisión o si van a esperar un poco.
A la tercera temporada de Veronica Mars le quedan cuatro episodios. Ugly Betty ha empezado hace poco, así que tengo fea para rato. A Dexter le quedan unos cinco episodios y tiene temporada completa, menos mal. Voy viendo Dirt, que no tiene mala pinta. Malcolm va por la sexta temporada y anuncian la séptima, así que no hay problema. Pero sin lugar a dudas el notición es este:
El 24 de abril, en Fox, la cuarta temporada de Perdidos. Qué ganas, madre, qué ganas. El último capítulo de la tercera temporada me pareció tan bueno, me gustó tanto, que estoy hasta nerviosa y todo. Ese día no estoy para nadie, aviso.
La casuística de los estrenos
Las temporadas son cada vez más cortas y cada vez hay más épocas de estrenos. Qué tiempos aquellos en los que la vida empezaba en septiembre y los kioskos se inundaban de coleccionables. Ahora, las novedades salpican el año. Debe de ser cosa del cambio climático.
Sólo en marzo hemos asistido a la presentación de algunas novedades como Yo estuve allí (La 1), Celebrities (La Sexta), Vidas anónimas (La Sexta), Aeropuertos (Antena 3), Esta mañana (La 1), Fago (La 1), Tres deseos (Antena 3), Dirt (Fox), La señora (La 1), Ugly Betty (Cosmopolitan) o Las tontas no van al cielo (Antena 3). Seguro que me dejo algo.
Para abril tendremos La familia Mata (Antena 3), El síndrome de Ulises (Antena 3), La que se avecina (Telecinco), OT (Telecinco), Las gafas de Angelino (Telecinco), Quién quiere ser millonario (Antena 3), tercera temporada de Prison Break (La Sexta), cuarta temporada de Mujeres desesperadas (La 2), El juego de tu vida (polígrafo en Telecinco), Réplica (Telecinco), Cuestión de sexo (Cuatro). Y seguro que me dejo algo aquí también.
A tener en cuenta en este fenómeno de saturación:
- Que la temporada de series americana ha durado poco por la huelga de guionistas.
- Que ya hay creada una rutina de alternancia entre determinados productos, como los reality de Telecinco y los de Cuatro, que va por el mismo camino.
- Que Antena 3, por ejemplo, ha optado por espacios sin día fijo de emisión, como Esta casa era una ruina o Tres deseos, lo que le permite flexibilizar su parrilla.
- Que si algo no funciona se cancela ipso facto y sin escrúpulos, dejando un hueco que hay que rellenar como sea para que la cadena no dé mala imagen.
- Que las mini series y las TV movies, de pocos capítulos, están teniendo un auge espectacular.
- Que la fragmentación de la audiencia y la TDT con los nuevos canales han supuesto una ampliación del mercado.
Y seguro que hay más cosas que se me pasan, que este fenómeno es complejo. Eso sí, tengo la sensación de que estamos asistiendo a un cambio en el modelo de negocio de las televisiones. Las cadenas buscan especializarse, los programas que no llegan al 20% en prime time son despreciados, se roban formatos y espacios de unas cadenas a otras, hay trasvase de actores, se han cancelado programas históricos de la prensa rosa…,.
Para alguien que, como yo, disfruta de la tele y a quien le gusta examinar las novedades con lupa, todo esto supone una vuelta a una herramienta que tenía del todo abandonada: la guía de televisión o el Teleprograma. Porque es que ni la guía que ofrece la televisión digital puede seguir el ritmo. Mirad lo que aparecía anoche en la información de la programación de Telecinco.

Las promos están de moda
Desde que Gominolas partiese la pana con su promo tipo Parchís y demostrase que una buena promo puede levantar una serie (aunque si la serie no está a la altura, las promos no hacen milagros), las cadenas parece que se han dado cuenta de que hace falta gastar dinero y neuronas para vender sus productos y estamos asistiendo a un resurgir de promos divertidas, que prometen.
En esta se han dedicado a caracterizar a los actores como a los de «Amo a Laura» (la sombra de Milkyway es alargada), con la música de Umberto Tozzi. Si en la primera temporada nos taladraron con los silbiditos de marras, ahora van a contagiar el «pá, parará, parará». Lo cierto es que la promo es acertada porque transmite exactamente lo contrario que las tramas de la serie. El buen rollo, el amor, la ñoñería, el romanticismo…, cualquier parecido con la serie es pura coincidencia.
Pero sin duda mi favorita es la de La familia Mata:
La serie no me termina de enganchar pero recibo el guiño de la promo con júbilo y me dejo divertir. Los Borgia, El Padrino, La casa de la pradera y La familia Adams. En esta promo han cogido los iconos históricos, del cine y de la tele que mejor transmiten los conflictos de la serie y se lo han pasado pipa con las caracterizaciones. No es una promo para todos los públicos, eso es cierto, porque se percibe cierto hincapié generacional en el asunto y quizá pretendan atrapar a los espectadores de una franja de edad concreta. De hecho, Pepa y Avelino apenas tienen protagonismo en las recreaciones. Yo me dejo querer por este tipo de cosas.
Cuatro se guarda House hasta mayo
El cuatro de marzo Cuatro emitió el capítulo nueve de la cuarta temporada de House. Con tanto «cuatro», esto es sin lugar a dudas un caso para Iker Jiménez y su Cuarto Milenio. Lo peor del asunto es que están emitiendo repeticiones de forma desconsiderada, anunciando en la web la nueva temporada y demostrando un nulo respeto hacia el espectador.
Tranquilos todos porque la temporada no se ha terminado. Según la IMDB (cuidado al pinchar en el enlace, que están las sinopsis de los episodios), quedan por emitir tres capítulos de esta cuarta temporada. Son pocos, lo sé, pero es cosa de la huelga de guionistas y de aquellos polvos vienen estos lodos. Ahora bien, lo que cuentan en la promo que ilustra la entrada falta a la verdad. De hecho, en Fox sí que se están emitiendo los capítulos que Cuatro se está guardando hasta mayo. Es decir, que no es que «no puedan», es que no quieren o que no tienen los derechos, pero está feo que un canal tan pogre culpe a los guionistas de sus carencias de programación o de sus decisiones. Me parece inaceptable.
Cuatro se está cubriendo de gloria con este asunto porque, según leo por ahí, los espectadores andan algo cabreados por la estrategia. También tengo que decir que me parece notar cierta resignación. Es como si este tipo de actuaciones nos hiciesen conformarnos con las redifusiones a la espera de que se decidan a seguir con la temporada. Yo me pregunto: ¿pueden hacer esto con total tranquilidad? ¿Dónde está el defensor del espectador cuando se le necesita? Después dirán que la culpa de que las series no tengan audiencia es de las descargas. De una manera u otra, siempre somos los espectadores los que acabamos pagando el pato.








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