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Pekín Express no es lo que parece
Me había hecho yo a la idea de que Pekín Express iba a ser un reality puro y duro y, en lugar de eso, anoche me encontré con un docu-show, una variante algo más ligera del género. En mi caso contribuyó al equívoco el hecho de que promocionasen el programa, como podéis ver en el vídeo de arriba, como «la mayor carrera por equipos transmitida por televisión». En la palabra «transmitida» está el quid de la cuestión, un concepto lo suficientemente vacuo en este sentido y escogido con acierto. Mea culpa.
Como esperaba algo más sangriento, con partes en directo, Pekín Express me resultó algo flojo y falto de intensidad. Es lo que tienen las expectativas. La voz en off de Paula Vázquez me traía inevitablemente recuerdos de Supervivientes y el que haya una prueba de inmunidad no ayudaba a ver el programa como algo totalmente nuevo. El hecho de que estuviese todo grabado y editado le quitó fuerza e inmediatez al programa. Había parejas de las que se perdía la pista porque no incluían imágenes del estado de su aventura. Supongo que por falta de interés, porque no les estaba pasando nada de otro mundo, pero yo creo que en un programa de estas características es necesario, casi imprescindible diría yo, que nos lo enseñen todo.
Y los concursantes…, bueno. Un casting de lo más variopinto pero ayer apenas pudimos ver que esas diferencias derivasen en conflictos, como puede pasar en un programa de encierro, porque van cada uno por su cuenta. Si les hiciesen hacer etapas en equipos mejoraría la cosa en este sentido. El matrimonio que nunca ha salido de su pueblo con las gogós son una combinación perfecta, por ejemplo. O los dos empresarios con los chicos que hacen de drag.
Lo mejor, para mí, la gente de Rusia, su hospitalidad, su aguante…, es decir, la parte «docu» del show. La llegada de la primera etapa era en la Plaza Roja de Moscú y les cerraron la plaza para ellos, no había un alma. ¿No habría sido más espectacular que estuviesen rodeados de gente con banderitas del programa animando a los concursantes en su llegada, tipo Estadio Olímpico? Y para terminar y en un última instancia, se sacaron de la manga un sobre lacrado que da la posibilidad, si contiene una tarjeta verde, de continuar en el programa a la pareja eliminada. Vamos, hombre, un reality no consiente arbitrariedades.
En fin, que el programa me parece que tiene posibilidades pero va a resultar muy difícil que los espectadores se posicionen del lado de unos o de otros porque no nos enseñan las historias completas y si no hay empatía, un reality pierde enteros. El domingo que viene, además, en Telecinco hacen la primera Gala de Gran Hermano 10, así que Paula Vázquez la lleva clara porque contra Gran Hermano tienen poco que hacer. Si hubieran vendido el programa como lo que es, un docu-show de supervivencia, en lugar de como una gran carrera por equipos, creo que habría sido mejor.
Circus, ¿a qué me suena?
Supongo que cualquier parecido con Fama tiene que ser pura coincidencia, o no. Desde la estructura del programa, con emisiones diarias de sobremesa, hasta el funcionamiento interno de la casa que incluye los premios que se dan entre ellos y todo lo demás. En fin, que es obvio que Cuatro quiere reeditar el éxito que consiguió con Fama y para ello se han decantado por el tema del circo.
Hasta Marta Moure dirige los casting para Zeppelin, la productora, como ya lo hizo con Fama. También ha sido directora de casting de Gran Hermano y a ella le debemos el salto al panorama nacional de Aída o el Yoyas. Muchas gracias, Marta. Su presencia es la prueba más evidente de que todo programa por el que ella pase es un reality, por mucho que quieran atenuar el impacto llamando al programa «talent show».
No sé si será intencionado o no, no quiero pecar de un exceso de malicia, pero hay muy poco macarreo entre los concursantes, como ha pasado en otros reality. Son gente más mayor, más espiritual, más tranquila…,. Todo apunta a que será un programa, cuando empiece el lunes, tan blanco como Fama, en el que intentarán hacer hincapié más en el trabajo diario que en otra cosa.
Me gustaría saber que puede esperar alguien al presentarse a un concurso así. El que canta quiere sacar un disco, para los bailarines también hay cierto mercado, y para los modelos, pero para los acróbatas, equilibristas, contorsionistas…, la cosa está más complicada. Supongo que todos repetirán la cantinela de «aprender», que está muy bien, pero es de suponer que también querrán ganar la «beca de un año en un prestigiosa escuela de circo». Así de indeterminado es el premio. Supongo que harán como hicieron con Fama y darán premios semanales en los espectáculos que quieran promocionarse en el programa.
Para terminar, os dejo una captura de pantalla de la web del programa. A la derecha podéis leer las últimas entradas del blog (pinchad para ampliar). Imagino que ese apartado se genera de forma automática y es un lector de feeds, así que hasta las entradas publicadas de prueba y luego borradas aparecen. Se puede leer: «Menuda movida esto de Circus…a ver si acaba ya…y eso que todavía no ha empezado». Sin comentarios.
¿Por qué no te callas?
Jaime Bayly estaba quejándose en directo en su programa de que la cadena Mega TV en la que presenta El Francotirador le debía un aumento de sueldo y la gerente de la cadena, que estaba en su casa viendo el programa, llamó a control e hizo que cortasen la emisión. La pantalla se fue a negro y a los pocos minutos empezaron a emitir un programa repetido. En el vídeo de arriba podéis ver (o mejor dicho, escuchar), la indignación de Bayly momentos después de que le mandaran callar. Esto fue el lunes, al día siguiente Bayly y la gerente de la cadena arreglaron cuentas en plató, en directo, y aquí no ha pasado nada. Es algo así como lo que hizo la Campos con Vasile, sólo que a ella le salió mal.
¡Ah! Pero, ¿cómo? ¿Pensabais que iba a hablar de otra cosa? ¿Por el título? Ya, bueno, sí, lo vi, vi el estreno en Telecinco. ¿Por qué no te callas? (me niego a reproducir la grafía de SMS que ellos emplean para titular el programa), aburre. Me sobran los colaboradores, los sonidos irritantes que, según El Pasillero, son una pesadilla en el plató, y la ensalada de fórmulas que se amontonan en los cuarenta minutos de emisión se hace pesada (vídeos doblados, un croma, insertos de colaboradores en vídeos…), creo que son demasiadas cosas para la duración del programa. Carolina Cerezuela está bien y a Eugeni se le nota como pez fuera del agua.
Como dice Anómalo, imaginar la conversación sobre todo esto entre Gonzo y Eugeni da para mucho. Yo haría una llamada a tres e incluiría también a Sergio Pazos, que lo vi hace poco en Password (Cuatro), y me dio la sensación de que estaba algo descolocado. Ahora entiendo por qué: le tuvieron encerrado siete días en un trailer transparente con el único consuelo de un móvil con conexión a Internet. Qué país.
Aló Presidente: Zapatero en Desafío Extremo
En realidad tuvieron la prudencia de cambiarle el nombre al programa. En lugar de Desafío Extremo titularon Aventura en la montaña porque el paseo, comparado con las clases de Calleja de cómo hacer de vientre en el Polo Norte, tenía poco riesgo.
Y suerte que estaba Jesús Calleja y su sentido del humor, aunque en realidad Zapatero no le dio demasiada bola y el Presidente no se salió del papel en ningún momento, ni siquiera cuando gruesas gotas de sudor le perlaban la frente. En todo momento tenía la frase adecuada, cortés, el cumplido perfecto, el abrazo justo y la palmadita en el espalda. Me llamó mucho la atención que Zapatero no escucha y se suelta unos monólogos que no hay Dios que interrumpa.
Recién llegados al punto de encuentro Calleja pregunta: «¿Cómo lo ves, José Luis?». Y la respuesta (no es literal): «Bien, bien. Han estado viniendo unos escoltas y me dicen que es viable». Jajjajjaaa. Pobres escoltas, ché.
La banda sonora del programa fue muy extraña. Identifiqué a Bob Dylan y después pusieron una de sus canciones versionadas. Deduzco que es la música que le gusta al Presidente. Resultaba extraño ver a toda esa gente andando, en comandilla, como si estuvieran de peregrinación y llevasen al santo delante. Una señora llegó corriendo de no se sabe dónde y le dijo al Presidente: «¡Casi se me escapa! Háganme una foto con él!». Después se encontraron con un señor que presumía de haber puesto un palo en lo alto de un pico en honor a la hija de Fraga.
Todo muy surrealista. A ver cuánto tarda la oposición en hacer mofa de todo esto. Y con razón. Si yo fuera asesora de imagen del Presidente racionalizaría un poco sus apariciones televisivas. El lunes pasado con la Campos, este lunes con Calleja, ¿qué será lo próximo? Me lo veo de tertulia con la Esteban.
Cómo gobernar la mañana televisiva
Hoy se completa el panorama de las mañanas con la vuelta de Ana Rosa Quintana y de Concha García Campoy. La semana pasada volvió Susana Griso y se incorporó María Teresa Campos asesinando La mirada crítica. Cuatro estilos completamente diferentes que dan como resultado cuatro programas con muchos contenidos parecidos y con resultados de audiencia dispares.
Programas para mujeres conducidos por mujeres, pero con tonos absolutamente identificables. Espejo Público (Antena 3), está incluido en el departamento de informativos de la cadena y La mirada crítica depende de los informativos de Telecinco. Si hay diferencias entre estos dos informativos, esas diferencias revierten en ambos espacios. Y las comparaciones son odiosas pero María Teresa Campos frente a Susana Griso tiene poco que hacer, la mujer, que la imagen también tiene un peso considerable en esta carrera.
Por su parte, tanto Ana Rosa Quintana como Concha García Campoy abundan en sus programas en los temas de investigación propia, en sacar a la luz casos de trascendencia social. Ana Rosa tiene su panorama de corazón y la presencia de Gonzalo Miró en Cuatro sigue siendo un expediente x. Susana Griso es capaz de juntar a Massiel y Mariñas con Álvaro Pombo y Juan Manuel de Prada, generando diatribas interesantes y dando un nuevo enfoque a estas tertulias. Ya está bien de periodistas rosa que defienden a ultranza a sus amigos. Los protagonistas de la tertulia no pueden ser la noticia en sí porque entonces el interés termina pronto.
Las cuatro buscan entrevistar a políticos, tienen tertúlias sesudas protagonizadas por colaboradores variados y que analizan lo más relevante de la actualidad. Pero claro, ¿qué hace Miguel Ángel Almodóvar en La mirada crítica? Este año y como novedad, Ana Rosa anuncia que adelanta su tertulia para que no coincida con las de la competencia. Para la hora más cercana a la sobremesa ha decidido incluir contenidos más propios para jóvenes, coincidiendo con la hora a la que suelen incorporarse al programa (en la web de la cadena se habla hasta de un concurso).
Yo creo, además, que una cosa que diferencia a Espejo Público del resto de ofertas es que no tienen espacios para comentar los reality, más que nada porque Antena 3 hace tiempo que no experimenta con espacios de este tipo. Ana Rosa y Concha García Campoy sí que comentan los reality de sus cadenas y esos momentos de autobombo son francamente insoportables. Susana Griso tiene en su contra la presencia de Ramón Arangüena, un profesional al que nunca he terminado de ver en el papel de copresentador de un magazine.
La Campos empieza a dar guerra a las ocho y media de la mañana, Griso empieza a las nueve, Quintana se incorpora a las diez y media y la Campoy no llega hasta las doce y cuarto, cuando prácticamente ya está todo el pescado vendido. A mí me gustaba el Esta mañana (La 1), de Pepa Bueno, pero esta temporada me han cambiado a la presentadora.
El amarillismo en televisión: la búsqueda de la verdad
Con motivo de su vuelta a las mañanas, Concha García Campoy ha concedido una entrevista en la que, entre otras cosas, comenta el asunto del amarillismo. En palabras esclarecedoras la Campoy define el término así:
Es la compraventa de testimonios, porque ahí late la tentación de inventar historias y fabricarlas para conseguir audiencia, y entras en la mentira y en la manipulación.
Ella afirma que en su programa jamás se ha pagado y, claro, la siguiente pregunta es obvia. Le plantean la posibilidad que las otras cadenas sí lo hagan, a lo que responde:
Es un vicio que salpica toda la televisión. No tengo ninguna prueba, pero hay cosas que son evidentes.
Hace unos días también leí una entrevista a Emilio Pineda, el de Está pasando (tiene narices la cosa), en la que decía que telebasura es «dar una información errónea intencionadamente». Es decir, algo muy cercano a lo que define la Campoy.
Error, manipulación, inventar, mentiras…, palabras todas que cualquier profesional evita en la práctica diaria de su trabajo y que parece que dos personas tan distintas como Concha García Campoy y Emilio Pineda comparten, con lo que supongo que este asunto es de materia troncal en la Licenciatura.
Lo que no entiendo entonces es, si está tan claro, si es tan evidente, ¿por qué tenemos la televisión que padecemos? No me vale eso de que la gente elige, porque elegirían igual si todos los programas respetasen esa utópica máxima de la verdad. De hecho, los programas más vistos no son los más manipulables en este sentido. Hay programas con mucha audiencia, que funcionan muy bien, sin recurrir a estas estratagemas. ¿Es un virus? ¿Una vía rápida para relenar horas diarias de televisión? ¿Fomentan el espectáculo? ¿Las asociaciones de prensa tienen que ponerse a dar de baja a sus afiliados?









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