La crisis de le televisión convencional

28 mayo 2010 at 08:36 2 comentarios

Bueno, esto era un secreto a voces, ¿no? Que las cosas en las cadenas de televisión no marchan como a ellas les gustarían es evidente, sólo hace falta echar un vistazo a las programaciones para ver cómo se abaratan costes con productos baratos, como se reproducen formatos, como se invierte menos en ficción (a excepción de las socorridas TV Movies), y más en realities o programas de entretenimiento, cómo las productoras van como vaca sin cencerro de un lado a otro, con proyectos que terminan muertos de risa en cualquier cajón…,. Así no se puede.

Mientras los distintos sectores implicados en el negocio han ido capeando el temporal las cadenas han estado tranquilas. Mientras las productoras y los profesionales han ido agachando la cabeza ante prácticas abusivas con tal de trabajar parecía que no pasaba nada, pero todo tiene su límite, hasta la explotación laboral, la humillación, la arbitrariedad y la no asunción de responsabilidades. Alguien tendrá que poner una pica en Flandes y provocar un cambio que hasta los espectadores hace tiempo que venimos demandando. Tal y como está el negocio, y pese a la bajada de los ingresos en publicidad, para las cadenas sigue siendo rentable, pero el modelo es tan caduco que ya apesta y si las cadenas no se adaptan solas, habrá que darles un empujoncito.

Por un lado, las productoras se han puesto manos a la obra para evitar la quiebra que les toca. En ésta época que parece que toca su fin (crucemos los dedos), las productoras han servido como fábricas de producción atadas a los designios de las cadenas. Las cadenas, que ahora rebajan sus inversiones, ponen en jaque a un sector poco independiente y con un exiguo poder de presión. Se arrimaron al sol que más calentaba y ahora se dan cuenta de que no tienen mercado alternativo, no tienen infraestructuras y no han sabido generar un lecho industrial que les permitiese aliviar el testerazo. Su principal preocupación, que trasladarán al Gobierno, es el cierre de empresas y los recortes de las plantillas. Exacto, como cualquier hijo de vecino. La producción independiente como tal no ha sido una realidad en estos últimos tiempos y se han vivido casos realmente extremos como el caso de Telecinco y sus productoras de confianza, que se han dedicado a parir formatos exclusivamente para la cadena amiga hechos a su imagen y semejanza.

Lo extraño es que las productoras no hablen de la piedra en el zapato que les ha salido con los guionistas, por ejemplo, uno de los colectivos más vapuleados del modelo que hace aguas. Gente cuya vida laboral es digna de un Expediente X y que han decidido poner fin, poco a poco y con trabajo colectivo, a un modelo en el que no había ningún tipo de garantía social para ellos y que les escamoteaba, en muchos casos, hasta los puñeteros derechos de autor (y no me refiero únicamente al dinero, sino incluso al reconocimiento). Un vistazo a la web de Alma, uno de los sindicatos de guionistas, da idea de que no piensan seguir callando: inspecciones de trabajo, denuncias, convenios…,. Todas las medidas emprendidas dan idea del caos laboral en el que el colectivo estaba inmerso y que se han decidido por fin a solucionar. Son un David contra Goliat pero tienen poco que perder y mucho que ganar. La dignificación de un profesión está en juego y, si salen adelante, otros colectivos del gremio afectados podrían seguir sus pasos y poner definitivamente contra las cuerdas a las productoras.

En este contexto de guerra sin cuartel, con intereses muy diferentes que afectan a unos y a otros, todos parecen mirar hacia Internet como tabla de salvación. Así se concluye en el último Encuentro de Guionistas. No han descubierto la pólvora y aunque dicen que nunca es tarde si la dicha es buena, aún queda mucho camino por hacer si de verdad quieren sacarle punta a la Red. La clave, desde mi punto de vista, está en las renuncias. Las cadenas han tenido siempre el control y en Internet es muy difícil controlarlo todo. Las productoras eran las únicas que podían materializar proyectos pero ahora hay cada vez más propuestas independientes en Internet que escapan a esta estructura. Los guionistas ven como se amplían sus posibilidades de mercado pero la volatilidad de Internet va en contra de sus deseos de cohesión como colectivo para convertirse en un elemento más de presión para la consecución de sus derechos.

Dicen que a río revuelto, ganancia de pescadores. Queda por ver quién se queda con la caña. Que el modelo está cambiando es algo obvio. Que a muchos se les escapa de las manos, también. En términos industriales, podríamos estar hablando de una reconversión de las duras. ¿Acaso no se está externalizando la producción? ¿Acaso no se compran formatos ya hechos? Pocos hablan, sin embargo, del mercado global.

Al mencionar Internet, y creo que ese es el fallo, parece que siguen pensando únicamente en los espectadores españoles. Los árboles les impiden ver el bosque y creo que por ahí deberían ir los tiros. Conviértanse en una industria de verdad, ahora que pueden llegar a espectadores de todo el mundo gracias a Internet, y dejen de intentar complacernos sólo a nosotros, que somos demasiado pocos como para poder darles de comer a todos.

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2 comentarios Add your own

  • 1. coquik  |  28 mayo 2010 en 15:42

    La tele convencional por maltrato al telespectador se aboca a ser cocinera sólo de telebasura de consumo rápido y rápida putrefacción que impida sea interesante que sea colgada y descargada. Tiene su público que por respeto obvio calificar.

    PD. Acabo de ver el enlace, ¿ya? eso parece ¡YA! a:
    4×02 Un masajista, un imán de chochetes y un príncipe de los cárpatos.
    Sólo el título me hace sonreir imaginando a Chiapella.

    Responder
  • 2. Ruth  |  29 mayo 2010 en 07:18

    COQUIK: La tele convencional ya no merece la pena ni en YouTube y es una lástima. ¿Ya está eso ahí? Madre mía, qué ritmo 🙂 .

    Responder

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