Posts tagged ‘Vídeos’
House antes era Hugh Laurie (parte 2)
Ya hablamos una vez de Hugh Laurie y vimos un vídeo del casting de House. Ahora, para redundar en su pasado encuentro en el blog de El gran Jou dos vídeos más de lo más interesantes.
Gracias a él descubrimos que Hugh Laurie formó parte de un dúo cómico con Stephen Frears Fry. Se llamaban A bit of Fry and Laurie y la red está llena de vídeos subtitulados para que los disfrutéis. Además, la serie está a la venta en Amazon.
El salvaje oeste
La tele nos ha ofrecido una selecta y restringida visión de lo que fue el salvaje oeste con imágenes de heroicos vaqueros, relatando amores desgarradores, mostrando la dureza de la vida en esas tierras sin civilizar,…,. Todo imágenes de tierras áridas, azotadas por la pertinaz sequía del desierto. Y, por fin, la felicidad de las gentes humildes y sencillas.
En Bonanza (1959), los Cartwrigth eran una familia de hermanos con los diferentes prototipos aburridos. La sintonía de la serie y la imagen del mapa ardiendo en la introducción han perdurado en el imaginario colectivo hasta nuestros días.
En La casa de la pradera (1974), Michael Landon, separado de su «familia» de Bonanza, llega hasta las tierras salvajes para levantar su hogar y asentar a su familia. Las desgracias serán combatidas con un amor pasteloso y empalagoso hasta la diabetes.
En Norte y Sur (1985), las dinastías de los más ricos del lugar se enfrentaban y se dividían por la guerra de secesión americana. Cuando veía de pequeña esta serie, con unos diez añitos, confieso que me enamoré perdidamente del cojo Orry, encarnado por Patrick Swayze. Ya de mayor, y viendo la reposición en Cosmopolitan, me pregunto cómo soporté la serie entera y me pregunto cuántas neuronas perdí en el trance.
En Ana de las Tejas Verdes (1985), una pobre huérfana es adoptada por dos hermanos, los ancianos Marilla y Matthew Cuthbert. El carácter fantasioso y romántico de Ana le permitirá capear las desgracias que la vida le ha impuesto (su orfandad, su pelo rojo…). El antecedente la serie está en la versión animada de 1979 y la serie generó un spin off llamado Camino a Avonlea (1989).
Jóvenes jinetes (1989), era una típica serie de rebeldes adolescentes pero ambientada en el oeste, con amoríos y peligros de los que salían airosos estos jinetes del Pony Express. Para qué engañarnos, si vi la serie y grabé los episodios en vídeo fue porque yo era adolescente y ellos estaban de toma pan y moja.
La Doctora Quinn (1993) situa en el salvaje oeste la lucha feminista de una «mujer medicina» que, además de ser médico, es blanca y ¡ayuda a los indios! Todo un ejemplo a seguir.
Concursos de habilidad
Se emiten en estos momentos una serie de exitosos concursos en los que el concursante sólo tiene que tener habilidad en el juego y conocer bien las reglas. Son concursos en los que no hay preguntas de cultura general, sólo dinero contante y sonante guardado en cajas, ruletas o sobres custodiados por hermosas mujeres o atractivos hombres.
En estos concursos, el espectador apenas interviene en la dinámica del juego pero se llega a identificar con el concursante, aconsejándole a gritos desde el salón o riéndose de su desgracia si no le había caído muy simpático.
El rey de este formato es Allá tú, con Jesús Vázquez como conductor de un programa en el que hay que abrir cajas. La ruleta de la suerte introduce algo más de conocimientos con el tema de los paneles, pero para concursar no son necesarios conocimientos específicos ni una cultura general demasiado amplia, sólo hay que tener humor para soportar el sarcasmo de Jorge Fernández. El precio justo también fue un exitazo en su momento, cuando Joaquín Prat se convirtió en uno más de la familia (intentaron repetir el éxito, pero sin él no fue lo mismo).
Ahora leo en Ver tele que TVE ha decidido poner en antena El negociador, otro concurso de estas características. Y me pregunto a quién habrán decido contratar para que lo presente. Porque repasando lo anterior, está claro que el éxito de estos concursos está en el presentador, y no tanto en el formato. ¿Hay alguien con carisma que esté libre?
Cosas de marcianos
Cosas de marcianos es una de las mejores series que podemos ver en la parrilla nacional. Los responsables de la producción son los mismos que idearon Aquellos maravillosos 70 y han mantenido la dinámica de la comedia absurda, pero esta vez utilizando a unos extraterrestres como testigos y jueces de las rarezas humanas.
John Lithgow es Dick Solomon, el patriarca de la familia y el comandante de la expedición. A sus órdenes están Sally, Harry y Tommy. Pese a que la dilatada experiencia en comedia de Lithgow es un grado, el resto de tripulantes de la nave extraterrestre están a su altura, dándole la réplica con una efectividad demostrada.
Los toques de ciencia ficción se contraponen al rígido mundo académico en el que Dick desarrolla su faceta de profesor universitario y donde se enamora de la doctora Mary Albrigth, una severa y seria mujer que vive a remolque de las divertidas excentricidades de Dick. De entre el resto de secundarios destaca Don, el policía novio de Sally que ya hacía de un raro Newman en Seinfield.
Brainiac, la ciencia al límite
Brainiac es el nuevo programa de Cuatro sobre ciencia. El lema del programa, según la web, es «Los huevos me gustan estrellados» (Ferràn Adrià).
En este programa están dispuestos a explicarnos qué pasa cuando se hacen cosas peligrosas que jamás te habías planteado hacer, como tirar un maniquí de plástico con un paracaídas de cartón desde una altura de veinte metros. También han dado respuesta a la interesante pregunta de si explotará un bidón de gasolina si le disparan un par de tiros. Este sábado, además, han rebatido dos interesantes teorías: la primera, que un papel puede plegarse más de ocho veces sobre sí mismo; la segunda, que una vaca, en contra de lo que la gente cree, sí que puede bajar escaleras.
Intentan vender el programa como didáctico, pero de eso nada. Didáctico es lo que hace Flipy en El hormiguero y, de hecho, en Brainiac han repetido hoy el experimento del Tubo de Rubens que Flipy hizo hace unas semanas con Antonio Canales. Vale que busquemos inspiración en otras cadenas, pero eso de plagiar a los compañeros está feo. También Pablo Motos se sometió a al test de la presión en una avioneta (en Brainiac han hecho la misma prueba pero se han subido a un caza americano en California, que tiene como más glamour). Didáctico era 3, 2, 1…contacto, donde podías repetir los experimentos y aprendías bases científicas. Didáctico también era el programa El mundo de Beakman.
En Brainiac intentan dársela de audaces y de arriesgados, pero es difícil causar suspense en el espectador ante una prueba en la que se va a dilucidar quien flota mejor, si un gordo o un flaco. Basado en un formato inglés, el programa abusa de los cliffhanger y los cuatro presentadores están en línea con la intención, con locuciones impactantes que buscan dar algo de espectacularidad a lo que va a suceder, con guiones grandilocuentes que vienen muy al caso.
Cuando un experimento es muy peligroso, aparece el Master Brainiac y con planos cerrados y zoom rápido avisa: «No lo hagas, es muy peligroso. En serio, no lo hagas». Pues lo dicho, no lo pongas, es muy aburrido. En serio, no lo pongas.
Presentadores impresentables. Top five.
En el número 5…
¡¡Inés Ballester!! Porque tiene un sentido del humor extraño y porque aceptó presentar El Bus, aquel funesto reality de unos concursantes encerrados en un autobús.
En el número 4…
¡¡Anne Igartiburu!! Tan mona, tan sosa, tan Anne. Viéndola me siento como en un anuncio de compresas (y perdonad la vulgaridad). Curioso: Hizo un cameo en Star Trek: Insurrección. No soporto las promociones que hace de Marina d’Or.
En el número 3…
¡¡María Abradelo!! Por ser tan artificial y tan artificiosa, por ser incapaz de aprenderse un guión, por ser menos natural que la energía nuclear. Mirad qué polígrafo:
En el número 2…
¡¡Ramoncín!! Por ser tan chulo y dárselos de culto, por contribuir a la estafa del canon de la SGAE, por haber sido el Rey del Pollo Frito y ahora renegar de ello.
EN EL NÚMERO 1…
¡¡JORDI HURTADO!! Por haber hecho un pacto con el diablo para tener el mismo aspecto que tenía en los Ochenta, porque la falsedad de su sonrisa mueve montañas, porque los rizos pasaron de moda y él no se ha enterado. Tiene muy a su favor y eso le salva de una crítica más despiadada el hecho de que fue el doblador de Epi en Barrio Sésamo.








Comentarios recientes