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‘V’, la defenestración de un clásico

Hoy quiero comerme mis palabras tal y como Diana se comió la rata en los Ochenta. Para que sigáis el hilo, esta entrada es mi propia réplica a esta otra en la que, tras ver el piloto de V, me quedé más feliz que una perdiz y pensé que la serie podía ser un buen producto. El caso es que Cotillera profesional ya me avisó en los comentarios, pero he tenido que sufrirlo en mis carnes.

Después de andar detrás de la serie como vaca sin cencerro porque en TV3 la cambiaron de horario varias veces, al final he recalado en TNT donde la emiten a una hora potable para mí y ahí he caído del burro. Ayer vi el episodio titulado “Cielo rojo” (el doce de la primera temporada), en el que se tenía que descubrir todo: la cara oculta de Diana y el hijo lagarto de Ryan (el alter ego del entrañable Willie). Después de varios episodios lentos y pesados pensé que por fin en éste venía lo bueno, pero me equivoqué.

Mi primera conclusión es que en los Ochenta éramos unos animales. Diana comiéndose la rata o el hijo lagarto de Willie plagaron las carpetas gracias a las pegatinas que venían en la Teleindiscreta y demás. Fue un momento mítico que nos dejó a todos de piedra y aquello será recordado siempre, por los siglos de los siglos. Sería de esperar que en el siglo XXI se hiciera algo todavía más osado pero no, todo lo contrario: la Anna de ahora no se comió a ningún bicho ni descuartizo a un humano vivo ni siquiera, y del hijo de Ryan apenas vimos una especie de rabito mono que se le enredaba en el dedo. Nada que ver con esto.

Antes de que critiquéis la calidad del muñeco, tened en cuenta que la serie original es de 1983 y que en aquellos tiempos no estábamos acostumbrados a este tipo de cosas. Pero dejando de lado esta pataleta nostálgica, aunque con fundamento, V me parece que ha resultado ser mucho menos de lo que podría haber sido.

La serie es fría, no hay ningún tipo de emoción. Vale que los extraterrestres no tienen sentimientos, pero los humanos supuestamente sí. Hay una barrera enorme entre los personajes, sus angustias, y el espectador. Al menos a mí me parece que todo lo que sucede en la serie es banal, poco relevante, sin ningún tipo de tensión y carente de la chispa necesaria porque no se transmite angustia. Con el paso de los episodios esto ha ido a peor.

Lo que ha aumentado de forma exponencial son los cromas que nos escupen entornos totalmente artificiales y vacíos. Creo que hay pocas cosas peores que un croma que llama la atención porque eso anula su efecto y en el caso de V es así. En lugar de contextualizar a los personajes lo que hace es situarlos en medio de la nada, en estancias sin techo y paisajes forzados. Esto no me llamó la atención al principio así que no sé si es que habrán tenido problemas de presupuesto o qué, pero ahora no puedo dejar de salirme de la historia cada vez que veo un croma mal hecho.

V ha terminado siendo una serie sin identidad y mira que eso es difícil porque al ser una historia conocida podía haberse beneficiado de ello, pero no. No recuerdo ningún momento de la actual que vaya a pasar a la historia y de la legendaria os he puesto dos de los más impactantes. Debe de ser difícil hacer una adaptación de una serie con un carácter tan marcado pero eso se puede solventar imprimiendo carácter al producto nuevo, cosa que no han hecho. Vale que aún me quedan episodios por ver pero, qué queréis que os diga, es fácil ilusionarse con un producto pero cuando llega el chasco y con la cantidad de cosas que hay por ver, la decepción pesa mucho y se convierte en un lastre importante. Así las cosas, no sé si seguiré con V, la verdad. Los momentos de “¡¿pero esto qué es?!” son cada vez más frecuentes.

10 septiembre 2010 at 08:06 19 comentarios

‘V’, la renovación de un clásico

Ayer caí por casualidad en la emisión del piloto de V en TV3 y qué alegría, oigan, qué alegría. Llevaba tiempo oyendo y leyendo maravillas de la serie y la tenía en la reserva, para cuando tuviese un momento, así que anoche tuve la oportunidad de despejar todas mis dudas. Allí me planté, exigente con el remake porque la original causó furor y mi nostalgia no perdona según qué deslices, pero no hizo falta ponerse en plan revisionista porque la V de 2009 aprovecha lo mejor de la serie de 1983 y consigue desprenderse del aire crédulo de las producciones ochenteras. Con unos buenos y malos igualmente bien definidos, entran en juego otras cuestiones de índole moderna que están tratadas con soberana maestría.

Disfruté como una enana esperando a que saliese la piel de lagarto, y salió donde menos me lo esperaba. Los efectos son la bomba, claro, de eso no tenía dudas. Los personajes se enfrentan a conflictos éticos y morales que pondrán en solfa su intención de salvar el mundo y de organizar la resistencia. Otros, por su parte, ya han vendido su alma al diablo digo, a los visitantes, por una razón u otra, y se han dejado hipnotizar por la mirada de la serpiente. Si tuviera que elegir entre el catálogo de reptiles, le atribuiría el papel de víbora sin dudarlo ni un momento.

El piloto es intenso, con mucho ritmo, y deja abiertos los hilos más importantes de la serie. La dirección es firme, atrevida, con cambios constantes de escala, y las tramas no cojean, ya sean tramas emotivas, místicas o policiales, que de todo hay en esta serie. A los pocos minutos me olvidé de que estaba viendo un remake y si bien es cierto que es complicado luchar con la revisión de una historia mítica en la Ciencia Ficción, por ahora y sólo a la vista del piloto parece que no se han dejado amilanar por los precedentes y han conseguido hacer suya una historia que debería de ser Patrimonio de la Humanidad por la trascendencia que tuvo.

La nota negativa es que la serie en Estados Unidos no está funcionando tan bien como se esperaba. Tras el parón ha vuelto haciendo mínimos (cuidado con los spoilers de la entrada que enlazo), y eso es señal de alarma. Veremos si recupera fans a golpe de guerra, que es en lo que andan allí. Yo por ahora no pienso perderme los episodios de TV3. Sin comerlo ni beberlo se me ha quedado una parrilla de jueves la mar de apañada: Mujeres desesperadas y The good wife en Fox, y luego V. ¿Qué más se puede pedir?

23 abril 2010 at 07:10 5 comentarios

La solvencia de algunas series clásicas

Leyendo este artículo de El País me he acordado de Lidia, que el otro día me comentaba que estuvo viendo Enredo (Soap) a las tantas de la mañana. Y parece que no fue la única. Por lo visto a determinadas horas las series clásicas, aunque no todas, son una excelente apuesta para las cadenas porque dan audiencias más que potables a cambio de importes poco elevados.

Con un perfil de audiencia muy cercano al del target comercial que comentábamos el otro día, series del año de la polca como Pipi Calzaslargas, Galáctica, estrella de combate, V o El príncipe de Bel-Air consiguen sentar frente a la tele a un buen montón de gente.

La nostalgia es un elemento con mucho tirón, pero además es que estas series no tienen la complejidad argumental de la mayoría de series actuales y no requieren un seguimiento exhaustivo. Es posible ver un capítulo de Juzgado de guardia sin necesidad de haber tenido que ver le serie entera.

Entre las que no triunfan se cita a Melrose Place, aquella ficción de los noventa llena de mala uva, y lo entiendo. Para empezar, no es una comedia. Cierto que V tampoco, pero el lado del culebrón entorpece un visionado esporádico y los capítulos son bastante más largos que los de una comedia de situación. Y qué caray, que la serie tuvo su momento y a mi me gustaba, pero no soporta un segundo visionado, en mi caso al menos.

Una que, según parece, aguanta el tirón es Verano Azul pero yo no me lo acabo de creer. Yo creo que con Verano azul pasa algo extraño. Es como una serie intocable y no se puede hablar mal de ella pero siendo realistas no creo que tenga sentido emitirla ahora, pero en este tipo de artículos sale una y otra vez. Eso sí, ninguna cadena se ha atrevido a programarla.

En cualquier caso, es cuestión de horarios, me parece a mí, porque hace un año Televisión Española creó un contenedor de serie clásicas para los viernes por la noche en el que prometían Las chicas de oro, Alf, Aquellos marvillosos años…, y la idea les duró un par de semanas. Después tuvieron que cancelar el experimento porque en prime time nadie se enganchó al asunto. Quizá si hubieran emitido las series de madrugada, como hace Cuatro, estarían haciendo palmas con las orejas por los fantásticos datos de audiencia.

18 agosto 2008 at 10:06 10 comentarios


Teleadicta sin remedio

"La tele que me parió" es un blog sobre televisión, sobre cómo la vemos y sobre cómo la hacen. Sólo es televisión pero me gusta y aquí encontrarás una entrada diaria de mis delirios catódicos de espectadora irredenta.

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