Antena 3 roza la vergüenza

Que no, que no todo sirve. Ni siquiera estos vídeos tan espectaculares sirven para que los espectadores caigan en la trampa de las tardes de Antena 3, rellenadas esta semana con especiales de DEC sobre el caso Malaya. Y es que, claro, se pasan el rato hablando de lo mismo como si fueran catedráticos discutiendo sobre el devenir del universo y eso no interesa a nadie. Sé que hay gente que piensa que Sálvame es peor pero yo creo que no, que es peor lo que está haciendo Antena 3.

El lunes, un 6,8% de share. El martes, un 5% que situó el espacio en el farolillo rojo por detrás del resto de ofertas de la misma franja. El miércoles, un 5,7% que no le saca del furgón de cola. De vergüenza, ajena y propia, que un canal como Antena 3 no sepa a estas alturas hacer un programa de entretenimiento, que no sea capaz de hilvanar un éxito medio decente, que vaya a remolque de iniciativas ajenas, que no tenga un target específico y que no sepa buscarlo, que sus formatos sean cutres por definición (como El marco), que no sepan programarlos…,.

A día de hoy la cadena respira gracias a La ruleta de la suerte, los informativos, El diario y unas cuantas series. En ficción están rozando el umbral de la derrota aunque aguantan, pero en entretenimiento no dan pie con bola. ¿No sería posible que ascendieran a la gente que maneja las cadenas temáticas del grupo para que insuflasen de nuevas ideas la generalista? Porque si alguien piensa en pasar un buen rato con un programa mirará en todas partes menos en Antena 3. Al final van a tener razón en Telecinco con eso de que son la cadena triste.

Podría ponerme a detallar los fracasos de Antena 3 pero para qué, seguro que todos tenéis por lo menos dos en mente. No hace falta remontarse a tiempos inmemoriales pero ahí también hay donde rascar. Qué cadena más irregular y con qué poca intención se manejan ahora. Han perdido el rumbo y necesitan una dirección, la que sea, para empezar a construir un proyecto. Porque eso es lo más llamativo, que sus fracasos no parecen ensayos de un plan mayor. Da más bien la sensación de que improvisan constantemente.

Tormenta de ideas para reflotar Antena 3:

  • Ser generalista no es lo mismo que no tener público objetivo. Perfilen un poco a quién quieren dirigirse para que el espectador lo sepa. Es importante que los espectadores sepamos qué tono vamos a encontrarnos cuando pulsemos el tres, si no lo sabemos no lo pulsaremos nunca. Si lo tienen definido, háganlo saber, que estamos en la inopia.
  • No mareen la perdiz. Con El internado se están pasando de rosca y tanto retruécano despista cosa mala. ¿Sería posible que algún personaje falleciese de muerte natural?
  • Cuiden a Arguiñano y denle sección en Espejo Público. Hay que ver, yo veía Espejo Público antes, cuando era un programa de reportajes semanal. Ahora lo de la Griso, dando cabida a personajes tan lamentables que no quiero ni citar, me revuelve las tripas. Pero a lo que iba, que Arguiñano no va a triunfar solo. Ayúdenle.
  • ¿Por qué no emiten programación infantil por las tardes?

En fin, espero haberles servido de ayuda. Seguro que en los comentarios alguien aporta algo más. Tendrán que refundar la cadena si quieren salir de ésta porque, de todas las opciones, ustedes son los que salen peor parados con el asunto de la fragmentación de la audiencia. Quién se lo iba a decir, ¿eh?

16 septiembre 2010 at 09:27 14 comentarios

‘Los pilares de la tierra’, ni sí ni no

Antes que nada, mi enhorabuena a Cuatro por la gestión que hicieron de la publicidad en la emisión de Los pilares de la tierra. Apenas algún que otro parón intercalado (bien intercalado), y una pausa más larga, de unos diez minutos, antes de las doce de la noche. Estaba claro que esto no iba a ser como ver una serie en La 1 pero podría haber sido mucho peor (a los antecedentes me remito).

También quiero decir que no he leído la novela de Ken Follett (sí, soy de esas), así que mis reflexiones van a ser únicamente televisivas pero sois libres en los comentarios de dejar vuestras apreciaciones comparando el libro con la serie, si gustáis. Tuve en la universidad una asignatura de literatura comparada y me gustaba, pena que de los libros que yo he leído no se hagan series muy a menudo. Eso sí, no me pidáis que me ponga ahora con el tocho, que tengo muchos libros en cola.

Respecto a la serie en sí o, mejor dicho, respecto a los episodios de ayer (emitieron dos y la serie se compone de ocho), tengo que decir una cosa buena y otra mala. La buena: la excelente presentación de personajes y el ritmo narrativo sostenido. La mala: la falta de intensidad total, para mi gusto, que se traslucía en una frialdad excesiva. Quizá es que la abundancia de tópicos (amor, ambición, venganza, poder…), dificulta darle un tono general a la producción pero me acuerdo de clásicos como El nombre de la rosa (novela leída y película vista), y me parece que no hay color.

Los pilares de la tierra es exigente con el espectador, aunque no demasiado. Los espacios son demasiado sobrios y no llegan a convertirse en un personaje más. Los actores están bien pero sus papeles son muy estereotipados, demasiado planos para mi gusto. La historia es interesante, claro, pero nada que no se haya contado en otras ocasiones y, pese a ser una narración histórica, se queda en detalles muy superficiales. Estuve entretenida, sí, pero no me han quedado las ganas de saber más, como sí me pasa con Los Tudor, por ejemplo. El tema de la religión (la contraposición entre la fe y la Iglesia como institución), creo que podría dar más de sí, ser más apasionado.

En fin, que esta sensación destemplada es lo que me ha quedado de anoche. Eso y que los hijos de Tom, el albañil, son repelentes cada uno en su estilo: la niña porque parece una «happy flower» y el chaval porque odia sin remedio. Lo que decía, no hay términos medios.

Y por cierto, que anoche hice doblete en Cuatro, algo que no hacía desde tiempos inmemoriales, y también vi a Fernando Alonso en El hormiguero. ¿Me lo parece a mí o Pablo Motos estuvo comedido? Soy «talifan» de Alonso así que a ver qué decís. Anoche estuvo genial.

15 septiembre 2010 at 08:46 16 comentarios

‘Las chicas de oro’ no son para mí

Visto el estreno de Las chicas de oro me encuentro con la extraña sensación de que no puedo opinar. Es lo que tiene la fragmentación de la audiencia, que van apareciendo programas para públicos muy concretos y cuando nos topamos con uno que no corresponde a nuestros intereses se termina una sintiendo extraña, como una intrusa. Esto es bueno, que conste, y me alegro de que pase, pero lo menciono porque viene a significar que todos los peros que podría ponerle a la serie son absurdos teniendo en cuenta que no la han hecho pensando en gente como yo.

Comparar la serie original con ésta es inútil. Paradójicamente han mantenido elementos visuales (la decoración de la casa es poco contemporánea y el vestuario no encaja con ninguna tendencia actual), también el personaje de Concha Velasco se llama Doroti, cosa extraña porque el resto de nombres los han traducido literalmente (se ve que Dorothy no tenía traducción y lo han españolizado). Incluso han hecho un «homenaje» a los episodios octavo y segundo de la primera temporada de la serie original, como cuenta Marina en ¡Vaya Tele!,. Pese a todo esto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia pero no creo que a los espectadores potenciales les importe mucho.

Pienso que hasta lo que a mí me pareció falta de ritmo, puede llegar a ser un ritmo aceptable para otros; lo que a mí no me hizo gracia, puede hacerle gracia a otros; y en esta rueda relativista las audiencias vienen a confirmar que había ganas de la serie. Anoche hicieron un 22% de share, muy por delante del resto de ofertas. Queda por ver si aguantarán el tirón o si muchos espectadores caerán al ver que la serie no era lo que esperaban.

Pese a todo sí que quiero comentar algo de las actrices, un reparto que ha sido una de las apuestas fuertes y que han llevado gran parte del peso de la promoción. Alguien debería explicarle a Carmen Maura la diferencia entre tonta e inocente, que no son la misma cosa, Concha Velasco ha pasado la estrecha franja que separa lo borde del mal humor y Lola Herrera está poco lujuriosa o poco liberada, por decirlo de alguna manera. Ningún pero a la actuación de Alicia Hermida, que desde mi punto de vista es la única que ha conseguido separarse del personaje original en su justa medida, dándole un aire nuevo sin que pierda sus rasgos definitorios.

Por lo demás, me quedaré con la duda de ver cómo reinterpretan eso de «Imagina, Sicilia…, 1920…», o cómo se llamará Saint Olaf en la versión patria, si es que se llama de alguna manera. En la original la acción se situaba en Miami, Florida, lugar de peregrinaje para los jubilados americanos, aunque aquí parece que prefieren mantener en secreto el nombre del lugar en el que están. Eso sí, si alguna comunidad autónoma se empeña y patrocina, las chicas vivirán en Marina d’Or, por poner un ejemplo.

En fin, que si la serie mejora me engancharé más adelante (es lo que tienen las comedias autoconclusivas), pero si no tampoco pasará nada. Como decían aquellos, «España no se acaba en el mar, hay barcas pa’ seguir».

14 septiembre 2010 at 09:30 17 comentarios

Esto no tiene nombre

No salgo de mi asombro, estoy estupefacta. ¿Qué tendrán pensado hacer? Reconozco que mi curiosidad morbosa me puede pero es que no me digáis que no tiene miga el asunto: la princesa del pueblo con la música de campaña del Partido Socialista. Si es una broma, les felicito. Mi mente se dispara y empiezo a generar hipótesis sin ton ni son.

¿Se presentará a las Elecciones Municipales? Bueno, no sería tan raro. Eva Hache hizo campaña en las Elecciones Generales, aunque se retirase en el último momento. Ya, ya, que no son dos figuras comparables, claro, pero quién sabe, podrían haber usado ese sistema para enganchar todavía más a los espectadores en esa dinámica victimista que llevan y que ya usaron cuando presentaron a Karmele a Eurovisión, que hablaron de tongo, de complot y de no sé cuántas cosas más.

¿Le darán una tertulia política? Quizá sólo se limite a ir al Congreso de los Diputados de visita y hagan una especie de docu-show del asunto. Esta es la opción menos mala, la terrible es que haga un corrillo imitando a María Teresa Campos, que promociona su estreno en La 10 diciendo que intentará quitarle audiencia a Sálvame. Anda que esta señora también lo tiene claro, de verdad. El caso es que como una polémica vale más que mil palabras, igual se les ha ocurrido tirar de esas declaraciones para volver a enemistarse con alguien, y si es un ex-Telecinco mejor que mejor.

¿Estarán haciendo boicot a los socialistas? ¿No tenía ya bastante el Presidente del Gobierno como para que ahora le saliese este follón? Y otra cosa que no entiendo: ¿por qué llenan La Noria de socialistas y luego desde la misma cadena los utilizan para esto? ¿Será que la princesa del pueblo participará en la próxima entrevista a Trinidad Jiménez en el programa de Jordi González?

Si de algo estoy segura es de que esto no es más que una broma bien orquestada. Que no digo yo que vaya a hacernos gracia, que es posible que la princesa se pase cuatro pueblos, pero no es más que un entretenimiento para aquel al que le entretengan estas cosas. Porque eso sí, tenemos que distinguir entre los que buscamos reírnos viendo la tele y los que prefieren indignarse viendo la tele, que son legión. A mí me resulta más sano tomarme las cosas por el pito del sereno pero hay gente que prefiere el entretenimiento dramático. A mí que no me busquen.

13 septiembre 2010 at 09:22 17 comentarios

Frases televisivas para la posteridad

La televisión es un excelente archivo de momentos memorables, de frases que han marcado época y que muchos nos empeñamos en repetir. A veces el grado de frikismo es considerable y otras han pasado a formar parte de la sabiduría popular. Entretenimiento, informativos o ficción, no importa, todos somos humanos y gente de todo pelaje nos ha dejado momentos míticos y metidas de pata considerables.

«¡A la mierda!», exponente del rebote de un miembro de la élite cultural. Fernando Fernán Gómez me resulta divertido pero el señor que recibe la bronca, el pobre, siempre me ha dado penita. Verle ahí al fondo del plano, con esa cara…, me da sentimiento.

«El milenarismo va a llegarrr». La mítica curda de otro representante de la cultura. Hay que ver cómo está el gremio. Aún no entiendo cómo Dragó permitió que este señor descendiese a los infiernos de esta manera. Me inclino a pensar que no les unía una gran amistad.

«He venido a hablar de mi libro». Qué decir de esta bronca de Paco Umbral a Mercedes Milá. Pocos han conseguido dejar a la Milá sin palabras, algo que tendría que pasar más a menudo. El que no haya utilizado esta frase que tire la primera piedra.

«¡¡Pero, esto qué es!!». Es que me parto, me parto. Yo creo que el secreto de este éxito es el contraste entre la imagen serena y de eterno buen rollo de Matías Prats, y esos gritos desatados.

«¡A mamarla!». Si es que me encantan los rebotes, qué le voy a hacer, y éste de Pepe Sancho me parece antológico. Pues no he dicho yo la frase de marras desde que la pronunció él con esa rotundidad.

«La he liao parda». Ni Callejeros ni leches, ésta es la buena, la auténtica. Donde esté la socorrista tóxica que se quiten los pim, pam, toma lacasitos y demás especímenes prefabricados y supervitaminados. Me abruma su honradez.

Y me dejo unas cuantas: «Destructores», de la Duquesa de Alba; el «dientes, dientes» de Isabel Pantoja; «mete el micro ahí», de Ramón Trecet; «si me queréis, irse», Lola Flores; «para adentro, Romerales», de Farmacia de guardia; «mayormente», de Los Serrano; «un poquito de por favor» o «váyase señor Cuesta», de Aquí no hay quién viva; tantas y tantas de Los Simpson, como el «multiplícate por cero»…,. Como siempre, espero vuestras propuestas.

soy unos desahogos
destructores
dientes dientes

12 septiembre 2010 at 08:39 16 comentarios

‘La isla de los nominados’, expulsada de la parrilla

Yo soy de las que cree que cuando desaparece un programa de humor, muere un gatito. La tele en particular y la sociedad en general necesitan de espacios aptos para la risa, sin tensiones y con mensajes implícitos que nos ayuden a reinterpretar lo que nos sucede en el día a día. Desde este punto de vista la cancelación de La isla de los nominados me parece una mala noticia, aunque la serie nunca llegó a engancharme.

Durante el verano la serie tuvo su público y se ganó el derecho a competir en temporada regular pero tras una semana con cambio de horario y audiencias que ni los documentales de La 2, la serie pasa a mejor vida. Llamadme mal pensada pero programar una tira de estas características a las nueve de la noche, compitiendo con informativos, más que una apuesta arriesgada es una jugarreta. ¿Podríamos pensar que los de Cuatro lo han hecho a cosa hecha? Porque mira que había posibilidades. Hasta antes de las noticias habría tenido un poco más de aire.

De todas formas la ficción de Guridi presentaba para mí dos problemas a considerar. Por un lado, usaba un humor heterogéneo que cambiaba en función del personaje protagonista. Es algo audaz, quizá demasiado, porque los espectadores nunca sabíamos qué íbamos a ver y es importante tener en consideración la fuerza de las expectativas y la diferencia de gustos en cuanto al humor. Por otro lado, los elementos del reality estaban cogidos al gusto y sin respetar las dinámicas internas de un formato que, nos guste más o menos, todos conocemos, debilitando el aspecto de la verosimilitud. Escoger como trasfondo un reality show es algo que tiene que hacerse con todas las consecuencias si no pasa de ser algo muy interesante a convertirse en un mal reflejo, y creo que eso es peligroso. Permitidme que cite como ejemplo universal de la ficción en el reality la inconmensurable Dead set. Ya sé que no tienen nada que ver, pero el contexto es el mismo.

Para mí estos han sido los principales problemas de La isla de los nominados porque, por lo demás, había verdadero oro en el equipo empezando por Guridi, pasando por los guionistas y terminando en los actores. En el grupo hay talento de sobra y conocimientos profundos del funcionamiento de la tele pero el éxito es complejo y nunca se sabe qué puede pasar. A su favor hay que decir que arriesgaron con la idea, plantearon un formato novedoso en muchos aspectos y han sido consecuentes hasta el final, cosa que es de agradecer.

Espero que la tele no dé la espalda a Guridi y compañía después de esto. Mi propuesta es que se asomen a la TDT, donde se están haciendo apuestas más arriesgadas y con más libertad de movimientos. En cualquier caso siempre les quedará el cine pero entonces no podría hablar de ellos en este blog.

11 septiembre 2010 at 07:49 5 comentarios

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Teleadicta sin remedio

Avatar de Desconocido"La tele que me parió" es un blog sobre televisión, sobre cómo la vemos y sobre cómo la hacen. Sólo es televisión pero me gusta y aquí encontrarás una entrada diaria de mis delirios catódicos de espectadora irredenta.

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