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Aquella época ñoña de Telecinco
¿Recordáis los orígenes de Telecinco? Aquellas series lacrimógenas que llegaban allende los mares, desde Estados Unidos la mayoría, y que nos mostraban que la vida, a pesar de las tremendas dificultades, valía la pena si tenías una familia. El catálogo es extenso pero quizá la que se lleve la palma (aún me produce asombro recordarla), es:
Jajjajjaaa. Esta no os la esperabais, ¿eh? Fuerte, fuerte, ¿no os parece? Las aventuras y desventuras de Corky inundaron nuestros ojos de lágrimas. La serie se llamaba originalmente Life goes on (1989-1993) y en ella pudimos ver a Chad Lowe que es, para entendernos, el hermano feo de Rob Lowe, y al que le dieron un Emmy por su papel en la serie.
No pueden faltar en esta lista series como Vacaciones en el mar o Apartamento para tres, pero ambas eran hijas de los setenta y los tiempos eran diferentes. Corky era hijo de los noventa y de ahí el valor de su ñoñez, creo yo.
En este sentido, también merece mi recuerdo una serie que iba sobre un cura que tenía una familia numerosa y cuyos planteamientos religiosos chocaban contra los preceptos de una sociedad pervertida. Eso sí, siempre terminaba ganando la moral. En España se llamó Siete en el paraíso (1996-2007) y una de las niñas es la insigne Jessica Biel, que ahora va de maciza de Hollywood.
Por último y no menos importante quiero incluir en este espectro a una serie que conmocionó España y que, viendo las anteriormente mencionadas, podríamos decir que supo coger lo mejor del drama internacional para adaptarlo al saber hacer patrio, de ahí su éxito. La produjo Telecinco entre 1995 y 1999, sólo duró cuatro años pero se convirtió en un icono de la tele nacional. No podía ser otro que Nacho, Nachete.
Doraemon embajador
Ayer en El Intermedio dieron la noticia de que Doraemon ha sido nombrado Embajador por el Gobierno de Japón para contribuir a difundir la imagen japonesa alrededor del mundo. He puesto la versión en catalán de la serie porque fue la que yo vi en la autonómica correspondiente. Seguro que hasta el último momento habrán estado dudando entre Doraemon, Chicho Terremoto, Shinchan o Sailormoon. Candy Candy cayó de la carrera al principio porque la muerte de Anthony traumatizó a toda una generación.
Nosotros ya tuvimos a nuestro embajador animado en El Naranjito, allá por el 82, pero sin lugar a dudas si hubiese que nombrar a un embajador de ficción yo optaría por Gazpacho, la piña con acento andaluz de Los Fruitis, aunque los fans de Los Aurones no están nada de acuerdo. Esta candidatura tendría que enfrentarse a los que votan por el Quijote de dibujos pero el obstáculo de este personaje es indiscutible: la sintonía de la serie, con ese coro de voces de ultratumba. Los personajes de Mofly, el último koala han sido descalificados porque la serie transcurría en Australia.
¿A alguien se le ocurre algún candidato que pueda desbancar a Gazpacho? Aún estamos a tiempo.
Hola Raffaella
Eurovisión mejora por momentos. La Gala del próximo sábado será presentada por Raffaella Carrá, un icono de la televisión nacional de los años noventa. Y luego dirán que el friqui es Rodolfo Chikilicuatre.
Parece que RTVE ha decidido convertir el Festival de Eurovisión en un programa manifiestamente casposo y eso es una buena noticia. La seriedad y la trascendencia de ediciones anteriores ya aburría, y mucho, porque era imposible no caer en la cuenta de la fachada del concurso. Tanto buen rollo y tal para terminar con votaciones partidistas y políticas que poco tenían que ver con la música.
Este año, por lo menos, nos estamos divirtiendo. Yo por lo menos me divierto. Están resultando imprevisibles, sin complejos, honestos. La carrera de Rodolfo terminará pronto pero prometo no cogerme un rebote de órdago por el asunto. Mientras tanto, espero con expectación la Gala del sábado y yo hace años que no me trago una Gala de estas características. Algo estarán haciendo bien, ¿no?
En La tele que me parió: Una buena campaña publicitaria
Dos años seguidos de liderato de Telecinco
He estado a punto de titular la entrada así: «Dos años seguidos de liderato sensacionalista», pero me parece que es injusto para una serie de programas que están funcionando muy bien en Telecinco y que no entran dentro de la etiqueta.
Al liderato de Telecinco le pasa lo que le ocurre a la mayoría de los éxitos. Siempre se especula sobre cuándo caerá del pedestal. Cuando terminó la temporada de Fórmula 1 se dijo que su preponderancia había llegado a su fin. Vaticinio erróneo. Ahora Aída le da a la cadena una media de seis millones de espectadores por capítulo, unas cifras de otro tiempo. Algunos pensarán que cuando termine la temporada el liderato de Telecinco desaparecerá. El cierre del Tomate tampoco ha supuesto la pérdida de la ventaja sobre el resto de cadenas. Qué tiene que pasar, se preguntarán muchos, para que la cadena deje de ser la primera.
Desde mi punto de vista, hay que dejar de esperar que Telecinco falle. Me da la sensación de que un nutrido grupo de buitres acecha a un caminante en el desierto. Cuando caiga al suelo, le comerán las entrañas. Es esa actitud de espera del resto de cadenas lo que no me gusta. Si alguien quiere ser la cadena más vista, que haga televisión, en lugar de esperar a que Telecinco deje de hacerla.
Bien es cierto que Telecinco no es mi cadena favorita pero comprendo que hay un buen número de espectadores que valora su coherencia. No cabe la duda cuando entramos en Telecinco: sabemos qué vamos a ver y en qué tono nos lo van a contar. Si alguien quiere entretenerse pondrá Telecinco. ¿Pueden decir lo mismo el resto de cadenas? Telecinco incluso ha tomado medidas muy impopulares que no han afectado a su fortaleza porque esas medidas han ahondado en su coherencia. Por ejemplo: cargarse programas como El informal, en su momento, o Caiga quien caiga después, no han hecho sino reforzar la imagen de la cadena. Todos conocemos el proyecto de Telecinco pero, ¿cuál es el proyecto de Antena 3?, ¿y el de Cuatro?
En cualquier caso, la mejor manera de afrontar estas cifras en poniendo en duda, otra vez, las mediciones. Sofres y sus escasos audímetros. Más allá de que la muestra sea poco representativa, no tiene en cuenta la fragmentación de las audiencias ni las nuevas formas de ver televisión. Quizá las cadenas deberían de plantearse la posibilidad de introducir cambios en las medidiones pero ya dice la sabiduría popular que no hay que morder la mano que da de comer y gracias a Sofres se reparte la publicidad en las cadenas.
Quo vadis Telecinco
No es que T5 Sport sea mi cadena favorita de la TDT, pero creo que es significativo y dice mucho respecto a la idea que tiene Telecinco de su oferta de canales las modificaciones que va a introducir. Así, T5 Sport pasará a llamarse Telecinco 2, un canal que pasará de ser temático a generalista y que tendrá como ejes la información, los deportes y ¡¡los reality!! Sí, sí, Supervivientes, Gran Hermano y demás mezclados con boletines deportivos, retransmisiones de Fórmula 1 y programas informativos.
Algo está pasando en Telecinco y si alguien lo entiende, que me lo explique. Me llama la atención la saturación informativa en los medios especializados respecto a la cadena. No sé si será una campaña viral, una estrategia tomatera o, directamente, una ida de olla como un piano, pero lo cierto es que los medios hablan mucho de la cadena y por distintos motivos:
- La renuncia a emitir los debates electorales, como comentábamos ayer.
- Telecinco levanta el veto al PP y al PSOE.
- Ana Obregón en negociaciones con Vasile.
- Telecinco abandona la Academia de la Televisión.
- Y los mencionados cambios en la TDT.
Un buen batiburrillo de novedades que hacen que la imagen de la cadena se mueva entre lo periodístico, la prensa rosa y lo puramente empresarial y de negocio. Quizá es que hayan cambiado de gabinete de comunicación y el resultado sea una nueva estrategia para estar en boca de todos por un motivo u otro. Es decir, que ahora tienen pensado emitir noticias para todo su público objetivo.
En cualquier caso, a mí me cansa tanta fachada y tantos esfuerzos de cambio para que todo continúe como hasta ahora. En el fondo, aunque los temas parecen diversos e incluso, en principio, pueden llegar a resultar contradictorios, no veo más que movimientos para mantener su posición de liderato respecto al resto de cadenas. La competitividad entre cadenas no me parece mal, la comprendo, pero me gustaría que, para variar, hiciesen un intento por apostar por una televisión diferente, en lugar de escoger siempre la opción más fácil. A este paso, Telecinco va a dejar de ser una cadena generalista y se convertirá en una temática más: petardeo, deportes y reality. Una oferta pobre, muy pobre, aunque no sé de qué me extraño viendo el vídeo.
Telecinco no emitirá los debates
La pelea infantil de los dos partidos mayoritarios acerca de si quieren debatir, pero no se ponen de acuerdo en el dónde y en el con quién, ha terminado por fin. Será la Academia de Televisión la encargada de organizar el evento y de ceder la señal a las televisiones, radios e Internet, para que el que quiera emitirlo lo coja. Manuel Campo Vidal, presidente de la Academia y moderador con currículum parece que será el encargado de moderar estos debates también. Por ahora, se suben al carro TVE y La Sexta, Cuatro dice casi que sí, Antena 3 se lo está pensando y Telecinco dice que no hay tu tía, que no le interesa.
No entiendo nada, con el por saco que se ha dado para que el debate se hiciese en la tele privada y tal, con el hito que marcó Telecinco haciendo el último debate, hace quince años, y ahora van y dicen que pasan. Parece que es más interesante el discurso del Rey en Navidad, que lo emiten todos, aunque no cuesta nada quedar bien con un discurso que dura una media hora. Los debates durarán hora y media y va a ser complicado que las cadenas tengan control sobre la publicidad en ese período, con lo que las pérdidas podrían ser cuantiosas si no se organizan las cosas a su manera. Por otro lado, las apariciones de los candidatos en los programas de diario están dado unas buenísimas cotas de audiencia. Las entrevistas de Gabilondo han sido muy vistas, por ejemplo.
Me pregunto cómo piensan contraprogramar la emisión del debate en otras cadenas las que no lo emitan. Los días clave son el 25 de febrero y el 3 de marzo, dos lunes como dos soles. Los lunes Telecinco tiene C.S.I. y Antena 3 Física o Química. Estaría feo que hiciesen una programación ad hoc para aprovechar la falta de competencia en el resto de cadenas, que estarían todas emitiendo lo mismo, para dar un subidón en las cifras de espectadores. Sería poco elegante. Quizá su maniobra sea algo más discreta, como emitir capítulos clave en el caso de C.S.I. o como subir el tono del capítulo en cuestión, y mira que eso es difícil, en el caso de Física o Química.
En cualquier caso, esperemos que la Academia de la Televisión organice bien la gala y monte un debate-espectáculo. Hace quince años, cuando se produjo el debate entre Felipe González y José María Aznar, la televisión en España estaba aún en pañales y nos conformábamos con bastante poco. Hoy en día, por mucho que el debate sea un acontecimiento político de excepción, su principal objetivo es que la gente lo vea y que nos enganchemos hora y media a la cadena de turno. Es complicado pero es un reto que han decidido asumir. Repito la idea para que quede clara: el debate es televisado y tiene su sentido en que se emita en televisión así que por encima de cualquier cosa, si quieren que funcione, hagan televisión.








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