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Una buena campaña publicitaria
Viendo este anuncio de Beyonce y Armani no puedo hacer más que descubrirme ante la fantástica campaña, pero no la de este perfume, sino otra precedente. Porque fue escuchar a Beyonce entonando como los ángeles y automáticamente empezó a reproducirse en mi mente una cantinela de principios de los 90.
Desde aquí mi enhorabuena a los creativos del anuncio del Central Hispano, que han conseguido que me acuerde de esa cancioncita a pesar de que han pasado unos quince años.
Clever en Telecinco
Ciencia, comedia, humor, famosos, Emma García, Mario Picazo, un científico (que es un actor). Repito: famosos. ¿Es que en Telecinco no saben hacer nada sin famosos? De buenas a primeras, noto ciertas reminiscencias a Flippy, el científico de El hormiguero, y a Brainiac, el programa de ciencia de Cuatro. Otro programa de entretenimiento para toda la familia que empieza el domingo en Telecinco, a las seis de la tarde.
Aprovecho para traer a la memoria 3, 2, 1… contacto, un programa de 1982 (el año del Naranjito), en el que se aprendía ciencia de forma divertida. Sirva de demostración para afirmar que todo está inventado, que no hay nada nuevo en la viña del señor y que cualquier tiempo pasado fue mejor. Y para científico friqui, aquel programa en el que aparecía una enorme rata de laboratorio y que se llamaba El mundo de Beakman.
La diferencia entre los programas de antaño y los de ahora: los de antes eran programas puramente infantiles, y los de ahora no. Pero claro, es que hacer programas infantiles ya no es rentable, ni mola, ni nada de nada. La culpa la tienen las videoconsolas, que apartan a los niños de la caja tonta.
La tele y el medio ambiente
La nostalgia está llena de imágenes de series que alimentaban el amor por el medio ambiente y, sobre todo, por los animales. Series que intentaban hacer de nosotros mejores personitas y que intentaron influir en nuestro comportamiento hacia la Madre Tierra. Series de vena ecologista que se convirtieron en iconos generacionales y que aún consiguen hacer click en algún recóndito resorte de nuestro cerebro.
Nils Holgersson (1980). El niño que maltrató a cisne y que fue castigado conviertiéndole en un niño muy pequeño.
No me puedo dejar a los gnomos en sus distintas versiones y fases. David (1985), y Claus (1987), fueron clave en la defensa del medio ambiente.
Mofly, el último koala (1986). Salvar al último koala, claro.
Los Contamimalos (1991).
Pero sin duda, el icono ecologista de mi infancia fue Félix Rodríguez de la Fuente.
Gladiadores americanos
Leo en el blog de theKIKO que vuelven los Gladiadores Americanos (1989 – 1996), programa mítico que la NBC ha decidido recuperar y para el que ya está buscando concursantes. ¿Alguien se anima?
Aún me acuerdo de lo que me divertía este programa, una especie de Humor amarillo pero con músculos, esteroides y mucha fuerza bruta. Mamporros impresionantes y luchas sudorosas. ¿Intelectual?, en absoluto, pero divertido lo era un rato. Ni siquiera me acuerdo para qué se pegaban los tortazos, cuál era el premio, pero es lo de menos. Lo importante era ir con alguno de los gladiadores y que tu hermano (o cualquier otro familiar o acólito), eligiese a un luchador distinto. Y ya está. Para que luego digan que la tele no es entretenida.
Txumari Alfaro internacional
Txumari Alfaro hizo país recetando remedios de la abuela, unos remedios bastante surrealistas que huían por definición de la medicina tradicional. Su popularidad alcanzó grados desmedidos allá por los Noventa e incluso editó varios libros de sus desaconsejables recetas. Pero Txumari no sólo fue estrella en España, también conocido en Argentina (y en el mundo, gracias al youtube), protagonizó un espacio en Telefé (una de las cadenas más vistas en Argentina) y le dedicaron unas risas en Aunque usted no lo viera, un programa de vídeos sobre lo más gracioso/ridículo de la televisión.
La desaparición de Txumari del panorama televisivo español la explica él mismo en una entrevista que le hicieron en el programa de TV3 El Club, donde desvela, hacia el minuto 2:42 del vídeo, que sufrió una caza de brujas en toda regla por parte de las compañías farmacéuticas, la medicina tradicional y los grupos de presión asociados, que veían en sus consejos una amenaza a sus beneficios.
El negociador en La Primera
Yo no sé si es porque es un concurso de mañanas, o porque a Javier Capitán le queda grande el papel de maestro de ceremonias, pero lo cierto es que el programa es flojo donde los haya. El negociador promueve, como Identity, la intuición del concursante y su capacidad de riesgo. Un concurso para gente con ¡¡nervios de acero!! Además, el público jalea también (esto está de moda), y hay un familiar que opina y aconseja al concursante.
Podría ser todo muy anecdótico pero el problema viene cuando a Javier Capitán le sale la vena compasiva y ofrece euros a diestro y siniestro con tal de que el concursante no se vaya con las manos vacías. Eso merma terriblemente el interés del concurso porque queda en evidencia el hecho de que, en realidad, el concursante no depende de sí mismo, al menos no del todo, y Capitán puede ser muchas cosas pero no lo imagino como un sargento sádico que disfruta viendo cómo la gente se vuelve a casa con las manos vacías. En fin, que sabemos que van a ganar dinero y lo que queremos es que sufran y no se lleven nada, para qué negarlo.
Está claro que los concursos de la mañana, de antes de comer, tienen que ser ligeros y amenos (la audiencia lo prefiere así), pero en esa línea hubo opciones mejores que parece que han caído en el olvido. Reivindico la vuelta de 3×4 (1988), y de No te rías, que es peor (1990-1995).








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