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¡Fama! A bailar, lo nuevo de Cuatro
He aquí la nueva apuesta de Cuatro para la SOBREMESA. Sí, sí, sobremesa. Con este programa tan innovador y revolucionario quieren hacer sombra a Sé lo que hicisteis…, Aquí hay tomate y telenovelas varias. Fans de Friends, lo siento pero se acabaron las reposiciones. Después de siete vueltas a los episodios en la cadena opinan que la serie está desgastada y a cambio proponen este talent show.
Las comparaciones son odiosas pero, ¿y los plagios? Que ya sabemos que un formato es un formato y que, sobre todo en los reality, hay poco lugar para el cambio, pero esta secuencia de artistas que Cuatro pretende impulsar ya cansan. Lo novedoso es que, por lo visto, no habrán galas semanales (así es más barato, claro), y todo se resolverá de lunes a viernes después de comer. Pues que les aproveche.
Sobre todo me solivianta el sacrilegio que desde mi punto de vista llevan a cabo relacionando el programa, nombre y tipografía mediante, con Fama (tanto la película como la serie). Cuando sean capaces de hacer algo remotamente parecido a lo de aquí abajo (tanto en lo artístico como en lo audiovisual), que me llamen.
Esta canción me pone los pelos como escarpias y hace que se me salten las lágrimas, que una también tiene su corazoncito.
Hijos de Babel, menuda promo
Una promo paternalista, con todas las letras. Con estereotipos que, se supone, representan a gente de otros países. Me preguntó por qué no han utilizado a la gente que se presenta a los casting y, en lugar de ellos, han escogido a modelos para que parezcan gente de allende los mares. La chica de las trenzas parece sacada de un cuadro de Frida Kahlo y el chaval de la gorra y la camisa blanca es un pobre por definición.
¿Y los mensajes de los famosos? Cuánta solidaridad. Qué lejanos aquellos tiempos iniciales de OT en los que los famosos se negaban a ceder los derechos de sus canciones en protesta por la forma de ganar pasta de la productora.
De lo que leo en prensa, hay varias cosas que me ponen el pelo de punta:
- Puente solidario: parte del dinero recaudado por los tres finalistas a través del televoto se invertirá en programas de desarrollo en sus países de origen. «Integración y espectáculo» llaman a esto. Y manipulación, y lavado de conciencia, y no sé cuántas cosas más.
- De Carlos López, presidente de Sony BMG-España e ideológo del concurso, se destacan estas declaraciones: «siendo artistas en sus países han tenido que emigrar y trabajar de cajeros o albañiles»; habla de «un nivel sorprendente» en los aspirantes africanos.
- Para compensar a los concursantes el tener que abandonar su puesto de trabajo para participar en el reallity, firmarán un contrato con Zeppelin que alcanzará como mínimo ¡¡el salario base!! Esto debe de estar malinterpretado o ser una broma.
Y todo esto sin entrar al detalle en cosas como el plagio del formato o la vuelta del reality a la cadena pública. Bastante tengo con tratar de asimilar que la cadena que pagamos entre todos se dedique ahora a potenciar la beneficencia en lugar de educar y concienciar en actitudes de respeto constantes y promover modos de vida que no potencien la explotación de terceros países.
Más información: El País, El Mundo
En La tele que me parió: Un mismo sueño, un mismo idioma, la música
Programas sin fecha de emisión
Empieza a ser costumbre en nuestras queridas cadenas de televisión que se saquen de la manga formatos que les permitan atacar a la competencia sin piedad y por sorpresa, en una estrategia de contraprogramación lamentable que flota en un vacío sin regulación. O si no, simplemente los usan como comodín para llenar huecos.
Esta casa era una ruina (Antena 3). Jorge Fernández y su equipo tuvieron un estreno aceptable y esta semana volvieron a programar el programa en un intento, me parece, de absorber la audiencia perdida que dejó el vacío de Supermodelo en Cuatro. Ni por esas. Su casita de muñecas no aguantó el envite del resto de cadenas.
El laberinto de la memoria (Telecinco). Con María Teresa Campos a la cabeza, el programa es una especie de Hormigas blancas de la política sin tanta mala leche y sin tanta franqueza (reniegan de sus orígenes amarillistas). Los dos primeros programas sobre Felipe González apenas tuvieron repercusión. Ahora amenazan con un especial sobre el Rey el 6 de enero. Qué bien traído, ¿no?
Qué desperdicio (Cuatro). Pues eso, qué desperdicio de programa. No puedo con Raquel Sánchez Silva. Han rodado cuatro capítulos y los van emitiendo cuando les conviene. El viernes 14, una vez terminada la temporada de Supernanny, habrá una nueva entrega. Otro programa de entrenamiento (coach) para una cadena que parece que quiere arreglar el mundo.
Programas comodín que, a pesar de su intención, no llegan a servir de trampolín para las parrillas que les acogen porque se olvidan en las cadenas que al espectador hay que fidelizarle. No nos conformamos con migajas y necesitamos una continuidad en los programas para hacernos con la dinámica y engancharnos. Distinto sería si estos formatos fueran realmente interesantes pero, francamente, creo que no es el caso.
Un mismo sueño, un mismo idioma, la música
Con ese lema anuncia Televisión Española un programita de marras que tiene toda la pinta de querer convertirse en otro Operación Triunfo. La promo ya puede verse por la tele y podéis pinchar en la imagen para verla en el reproductor multimedia de la web de la cadena.
¿Cómo se os queda el cuerpo? «El talento puede esconderse en cualquier rincón», dice, y lo ilustra con imágenes de gente tocando en el metro o en la calle. «Si vienes de otra cultura, vives en España y la música es tu vida (…), puedes ser la estrella de la música que estamos buscando».
Parece que Televisión Española ha dado en el clavo y le abre hueco a la ingente cantidad de audiencia de gente de otros países. No está mal, televisivamente hablando es algo que alguien tenía que hacer y que se veía venir. Lo que no me gusta es que, ya desde la promo, el proyecto atufa a drama lacrimógeno con la explotación de historias de vida durísimas. Seguro que venden el proyecto como instrumento para mejorar la imagen que tenemos los españoles de los inmigrantes y lo enmascaran de experimento sociológico. Buena voluntad seguramente disuelta por la vía de la recaudación de fondos a través de televoto.
P.D.: Que sí, que sí. Que hoy también hacen Sé lo que mentisteis…, pero ya hablé de ello por error («¿tú no te equivocas nunca?»), el sábado pasado.
ACTUALIZACIÓN: Hoy, 18 de noviembre, se publica en El Mundo una nota informativa acerca de este programa. Por lo visto se llamará Los hijos de Babel y si leéis el artículo podréis comprobar qué poco original soy porque más o menos cuentan lo mismo que cuento yo en esta entrada. ¡Qué cosas!
Terapia de pareja, qué horror
Ayer caí en desgracia, otra vez. No tenía otra cosa mejor que hacer a las once de la noche que ponerme a ver Terapia de pareja en La Sexta (sí, era yo). Por lo general, estos programas de coach (entrenamiento), tienen muchas posibilidades de verse abocados al desastre y en esto Terapia de pareja no es una excepción.
En principio, me parece abominable que alguien se preste a airear sus trapos sucios de esa forma, con una ausencia total de tacto y elegancia. Unas cámaras grabando veinticuatro horas al día los conflictos de una pareja que tiene montada la de San Quintín en su casa. Luego estos serán los mismos que digan que Gran Hermano es telebasura, pero este es otro debate.
Con todo y con eso, lo peor del programa estaba por venir. Redoble de tambores: ¡¡los psicólogos!! Pantalla partida en tres, en el centro la pareja gritándose y a izquierda y derecha psicólogo y psicóloga criticando, más que diagnosticando, lo que estábamos viendo. Frases del tipo: «Mira lo que le dice», o «ella no tiene razón», discutiendo entre ellos y manteniendo una conversación con los gritos de fondo.
El formato a tomar por saco, claro, porque desde mi punto de vista este género no admite que el entrenador, psicólogo o lo que sea se convierta en estrella del programa, dejando en un segundo plano las situaciones que trata y que dan origen a la idea. Otro ejemplo claro de este síndrome agudo de terapeutas enfermos de fama es el de Juanjo Oliva en Desnudas (Cuatro), programa que tuvo una corta vida.
En el extremo opuesto podríamos situar a Supernanny y a S.O.S. Adolescentes, los dos de Cuatro. En ambos casos, las psicólogas desarrollan su papel de una forma discreta, sin levantar polvareda, sin emitir opiniones ni juicios de valor y primando el protagonismo de la familia.
Y es que al ver un programa de estas características el espectador busca puntos en común con los protagonistas de las historias y nos cuesta identificarnos si los protagonistas son los psicólogos, qué le vamos a hacer.
En La tele que me parió: Se buscan parejas.
Esta casa era una ruina, vaya torro
Me aburrí como una ostra porque los señores de Antena 3 se han sacado de la manga un silogismo absurdo que se carga el formato. A saber:
- Exterme Makeover Home Edition (la versión original), es un docudrama de éxito.
- El drama y el llanto dan audiencia.
- Esta casa era una ruina será un éxito.
Y se han montado una versión alargada del original, que sólo dura unos cuarenta minutos, llenando la parrilla con más de dos horas con un programa cargado de llanto a mansalva, desgracias y solidaridad ñoña. Han reforzado el drama hasta el patetismo olvidándose de la parte «docu» del docudrama.
Como reconocida fan de la versión original, diré que Esta casa era una ruina mantiene la estructura básica de Extreme Makeover Home Edition (el arranque en el autobús, la familia de vacaciones, la tropa, las dificultades de la reconstrucción…), pero los de Antena 3, quizá demasiado preocupados en destacar los aspectos dramáticos de la historia, se olvidaron de mostrar el resultado de tantos esfuerzos y la parte final del programa, donde se supone que enseñan la casa, quedó en mera anécdota de imágenes amontonadas, con la familia apelotonada en la caja de cerillas que les han montado e incluyendo falsas caras de sorpresa.
Porque esa es otra. En la versión americana les montan unos palacios de lujo alucinantes (aunque horteras). Y la de aquí parecía la casita de Pin y Pon (aunque menos hortera). Será que como son pobres se conforman con cualquier cosa pero, vamos, ¿diez días para construir eso? Los americanos en siete días han llegado a levantar casas de tres pisos.
Lamentables también los momentos de famoseo, como la intervención del actor de El zorro o la llamada telefónica de Bisbal montada como una dramatización espeluznante. En la versión americana los famosos colaboran de alguna manera en la construcción y aportan su granito de arena al trabajo del grupo, donan becas universitarias o cosas así. Aquí se cubren de gloria dedicando un DVD o regalando entradas para un concierto.
No obstante, estarán satisfechos porque los datos no han sido malos y mejoran el Cambio Radical de principios de año. Eso sí, para mí, borrón y cuenta nueva. Haré como que no ha pasado nada y seguiré viviendo sin ver Antena 3. Es que me lo ponen muy difícil.









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