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Matrimonios infelices
La intención de esta entrada es resolver la eterna duda existencial, la confusión constante que se establece entre dos series que sí, son parecidas, pero en ningún caso iguales. En España las conocemos por los títulos de Infelices para siempre y Matrimonio con hijos. Lo cierto es que ambas series han sido creadas por el mismo equipo, con Ron Leavitt a la cabeza como productor, pero las series están separadas por varios años de diferencia y aunque la esencia de la trama de ambas series cuente la infeliz vida de dos matrimonios, podemos distinguirlas de un rápido vistazo.
Para diferenciarlas de forma rápida podemos recurrir a Floppy, que es el muñeco alter ego de Jack en Infelices para siempre. En Matrimonio con hijos no sale ningún muñeco. Pero hay más diferencias.
Matrimonio con hijos (1985) es la más antigua, aunque ha tenido más temporadas. Cuenta la historia del matrimonio entre Al Bundy, vendedor de zapatos, y Peggy Bundy, ama de casa. Con ellos viven dos hijos que vampirizan al padre y tienen unos vecinos de lo más convencionales.
En Infelices para siempre (1995), como decíamos, Floppy tiene uno de los papeles principales. Además está la despampanante Nikki Cox, que hace el papel de la guapa más simple que el mecanismo de un botijo. Y si os fijáis en el vídeo, podréis reconocer en el hijo pequeño a Justin Berfield que también es Reese, el hermano de Malcom. Os dejo un vídeo en el que podéis recordar a Floppy en todo su esplendor:
Los ilusionistas de nuestra vida
Está visto que cada generación tiene a su Uri Geller particular. Aunque el nivel de celebridad alcanzado por Geller y sus cucharas no ha sido conseguido por nadie después. No en vano, él ha sido el único en atravesar la cuarta pared.
En los años 90, el mago por antonomasia fue Tony Kamo, un mentalista que hipnotizó a los famosos en Hola Raffella. Nadie en su sano juicio se creía nada, o casi nada. Empezábamos a ser algo escépticos con el tema, pero Tony se hizo famoso al conseguir que la gente hiciese lo que él quería.
Después apareció David Cooperfield, el típico mago espectáculo. Sus números no dejan a nadie indiferente, aunque todo el mundo tiene claro a estas alturas que son simples trucos, pero monta bien el espectáculo, es guapo y se casó con Claudia Schiffer. Un mago de la imagen, sin duda. Os dejo el vídeo de cuando atravesó al Gran Muralla China.
He dejado para el final a la perfecta combinación de los dos anteriores; al que intenta hacer espectáculo pero al final no se lo cree nadie: Anthony Blake. Yo no sé que umbral de ridículo tiene este hombre, pero es altísimo. Intenta dárselas de súper-mago pero sus trucos son baratos, eso sí, rodeados de una gran parafernalia. La gente que sale en sus programas son actores (lo sé de buena tinta), y él tiene tanto carisma como un calamar.
Aída. Final de temporada.
El domingo se emitió el capítulo final de la temporada de Aída. Como corresponde a todo capítulo de final de temporada, el guión dejó sueltos varios hilos a modo de cliffhanger, para dejar a la audiencia con el pecho encogido. Después de pensarlo mucho, tengo que decir que no me acabó de convencer. No sé quién tomó las decisiones, pero me parecieron todos recursos fáciles que no dejan lugar a la imaginación:
- La aparición de Manolo para llevarse al Jonhatan me pareció un deus ex machina, una solución rápida a un problema complejo.
- Aída y su alcoholismo. La última escena, con encuadre dramático, de Aída frente a un vaso de whisky me pareció demasiado socorrida.
- El Luisma de padre responsable del futuro hijo de Macu, la sobrina de Mauricio, me parece que se sale de toda lógica, cuando lo suyo hubiera sido terminar manteniendo la tensión sexual entre el Luisma y Paz.
- Eché en falta una despedida en toda de regla de Fidel y Jonhatan. ¿Es que han decidido terminar con esta subtrama?
A pesar de todo esto, estoy deseosa de ver ya la siguiente temporada, con permiso de Carmen Machi, para ver si enmiendan el estropicio o derivan por mares tormentosos. Mientras tanto, aquí os dejo unas tomas falsas de la serie.
House antes era Hugh Laurie (parte 2)
Ya hablamos una vez de Hugh Laurie y vimos un vídeo del casting de House. Ahora, para redundar en su pasado encuentro en el blog de El gran Jou dos vídeos más de lo más interesantes.
Gracias a él descubrimos que Hugh Laurie formó parte de un dúo cómico con Stephen Frears Fry. Se llamaban A bit of Fry and Laurie y la red está llena de vídeos subtitulados para que los disfrutéis. Además, la serie está a la venta en Amazon.
Concursos de habilidad
Se emiten en estos momentos una serie de exitosos concursos en los que el concursante sólo tiene que tener habilidad en el juego y conocer bien las reglas. Son concursos en los que no hay preguntas de cultura general, sólo dinero contante y sonante guardado en cajas, ruletas o sobres custodiados por hermosas mujeres o atractivos hombres.
En estos concursos, el espectador apenas interviene en la dinámica del juego pero se llega a identificar con el concursante, aconsejándole a gritos desde el salón o riéndose de su desgracia si no le había caído muy simpático.
El rey de este formato es Allá tú, con Jesús Vázquez como conductor de un programa en el que hay que abrir cajas. La ruleta de la suerte introduce algo más de conocimientos con el tema de los paneles, pero para concursar no son necesarios conocimientos específicos ni una cultura general demasiado amplia, sólo hay que tener humor para soportar el sarcasmo de Jorge Fernández. El precio justo también fue un exitazo en su momento, cuando Joaquín Prat se convirtió en uno más de la familia (intentaron repetir el éxito, pero sin él no fue lo mismo).
Ahora leo en Ver tele que TVE ha decidido poner en antena El negociador, otro concurso de estas características. Y me pregunto a quién habrán decido contratar para que lo presente. Porque repasando lo anterior, está claro que el éxito de estos concursos está en el presentador, y no tanto en el formato. ¿Hay alguien con carisma que esté libre?
Cosas de marcianos
Cosas de marcianos es una de las mejores series que podemos ver en la parrilla nacional. Los responsables de la producción son los mismos que idearon Aquellos maravillosos 70 y han mantenido la dinámica de la comedia absurda, pero esta vez utilizando a unos extraterrestres como testigos y jueces de las rarezas humanas.
John Lithgow es Dick Solomon, el patriarca de la familia y el comandante de la expedición. A sus órdenes están Sally, Harry y Tommy. Pese a que la dilatada experiencia en comedia de Lithgow es un grado, el resto de tripulantes de la nave extraterrestre están a su altura, dándole la réplica con una efectividad demostrada.
Los toques de ciencia ficción se contraponen al rígido mundo académico en el que Dick desarrolla su faceta de profesor universitario y donde se enamora de la doctora Mary Albrigth, una severa y seria mujer que vive a remolque de las divertidas excentricidades de Dick. De entre el resto de secundarios destaca Don, el policía novio de Sally que ya hacía de un raro Newman en Seinfield.








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