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Cómo no tiene que ser La Noria
Ayer, sin que sirva de precedente (fue una penitencia que tenía que cumplir para satisfacer una desafortunada apuesta), estuve viendo La Noria y coincidió que entrevistaron a Darek, el ex de Ana Obregón. Bueno, pensé, mejor que me haya tocado este que no el Dioni o alguien así.
El evento parecía importante porque, por lo visto, era la primera entrevista que concedía Darek tras su ruptura y prometían carnaza de la buena. Se apoyó esta idea en el prólogo de la entrevista, en el que Jordi González y Glòria Serra anunciaron que la Obregón había intentado impedir por vía judicial la entrevista a su ex. Además, Jordi atesoraba una carpeta (de esas azules con goma, de toda la vida, igual a la que uso para llevar los currículums), en la que aseguraba que había información confidencial que comprometía a Darek y en la que, con rotulador, habían escrito: «Entregar en mano a Yordi González». Lo de «Yordi» me hizo gracia.
Una vez superado el shock inicial porque Darek es verdaderamente guapo, me dediqué a leer los SMS que enviaba la gente hasta que encontré uno, pasada una hora de entrevista, que decía algo así como: «Eres un aburrido, Darek». Y caí en la cuenta de que sí, de que estaba resultando un torro de entrevista porque Darek no levantó la voz en ningún momento, no interrumpió a los entrevistadores, no contó nada del otro jueves, fue muy educado, atento, cortés, amable…,. Fue todo aquello que no tiene que ser un invitado de La Noria.
Vaya pinchazo para los de producción. Seguramente la audiencia será buena porque el tipo es una especie de encantador de serpientes y una vez empiezas a mirarle estás perdido, pero en lo que se refiere al contenido, a la carnaza, nada de nada. Lo de la carpeta de Jordi fue un cebo absurdo que no llevó a ningún sitio. Hasta la periodista encargada de defender a Ana terminó poniéndola en ridículo.
Lo más interesante ocurrió durante la publicidad y lo cuenta El Pasillero. Darek salió a fumar y, con él, las señoras que estaban de público, incluidas las que no han sujetado un cigarro en su vida. Jordi González le dijo que había estado muy elegante y estoy segura de que en ese momento Jordi barajó la posibilidad de darle una torta para generar algo de polémica pero, claro, Darek le puede.
Los Pajares copan la televisión
El culebrón Pajares se ha convertido en alimento de los buitres. La suerte que hemos tenido es que no haya imágenes de Andrés Pajares mordiéndole el moflete a su abogado porque entonces esto habría sido el acabose. Hijos, sobrinos y demás familia ruegan una se prodigan por los platós previo pago de su importe y cuando una historia alcanza estos niveles yo empiezo a preguntarme dónde queda la responsabilidad de las cadenas.
Es muy fácil acusar a los hijos de cobrar por ponerse a parir entre ellos, eso está feo y punto. Pero, ¿qué hay del que paga? Si no hubiese cadenas que pagan cantidades astronómicas por tener en sus instalaciones a estos personajes se acabaría parte del negocio y al hablar de negocio se despliegan las ramificaciones de esta industria.
Las cadenas son la cara visible pero, ¿y las agencias? ¿De qué vivirían las agencias si nadie pagase por estos contenidos? ¿Y de qué vivirían las revistas si nadie hablase de los personajes que pueblan sus páginas? Un repaso superficial por los nombres de los tertulianos que trabajan en la tele nos remite a su origen, que se sitúa en las propias agencias y revistas. Y esto es lo que se ve a simple vista, me estremezco sólo de pensar qué puede haber detrás.
Parece que siempre habrá gente dispuesta a vender su alma al diablo por unos millones. Eso es así desde que el mundo es mundo. Lo que no soporto es ver a la Patiño, por ejemplo, acusando a alguien de cobrar por contar sus miserias sin mencionar que su tren de vida se acabaría sin el asunto de las exclusivas.
¿Creéis que habría manera de ponerle freno a todo esto? Yo pienso que se podría recurrir a la figura del defensor del espectador pero que el asunto no terminaría. Lo que si creo que es exigible es transparencia, claridad en la gestión, que se hable de las cifras, porque sólo así la gente empezaría a echarse las manos a la cabeza. Todo este circo apesta.
El bote promocionado de Pasapalabra
El vídeo es el del último bote que entregó Pasapalabra el pasado mes de febrero. Una pasta gansa, pero el que entregarán mañana es aún mayor. No es que me lo haya chivado nadie, es que Telecinco hace días que lo viene anunciando en forma de promo. Esto ya lo han hecho otras veces así que debe de ser que funciona eso de anticipar el resultado del concurso. A mí me parece surrealista.
Para colmo, anoche en La Noria entrevistaron a Christian Gálvez y pusieron el final íntegro del programa de mañana. Es como el vídeo que ilustra la entrada pero con otro concursante y otras palabras. A esto se le podría llamar algo así como el spoiler hecho promoción y en Telecinco se están aficionando al asunto. El episodio de Hospital Central de la semana pasada, el primero de la temporada 15, se promocionaba con la muerte de Vilches.
Me da a mí que los de Telecinco descubrieron la pólvora con aquella polémica de la muerte de Lucía (Belén Rueda), en Los Serrano, que un usuario filtró en YouTube y que ellos se apresuraron a retirar. A pesar de la filtración, o gracias a ella, el episodio hizo récord de audiencia. Desde entonces, la cadena no duda en filtrar sus propios hitos porque han visto que funciona y en esto la televisión y el cine se distinguen claramente.
¿Alguien iría al cine a ver una peli que ya sabe cómo termina? Mucha gente respondería que no. En cambio, la gente se apelotona delante del televisor si sabe qué va a pasar. Se me escapa el motivo pero es una realidad como la copa de un pino. Recuerdo que cuando se filtró la muerte de Lucía publiqué una entrada que titulé ¿Internet mató a la estrella de la tele? y ya es oficial: me equivoqué. Internet resucita a la estrella de la tele a diario y las cadenas hacen uso de ese extraño milagro de una forma cotidiana. Sólo hace poco más de un año que murió Lucía en Los Serrano y, desde entonces, nos hemos acostumbrado a los avances que destripan tramas y resultados.
Que alguien me lo explique porque yo sigo sin entender por qué la gente ve algo de forma masiva sabiendo lo que va a ocurrir. Sospecho que tiene que ver con que la tele, de ordinario, es poco intensa, y para una vez que sabemos que algo emocionante va a ocurrir, es mejor no perdérselo.
Campaña Obregón en Telecinco
No sé qué pensará la gente de la tele acerca del intrusismo profesional pero lo cierto es que últimamente son recurrentes los shows, series y demás que tiran de la imagen de alguien conocido. Me pregunto qué pretenden conseguir con determinados fichajes. Audiencia, claro, pero ¿y la dignidad del producto? ¿Y su valoración general?
Rumores van, rumores vienen, acerca del posible fichaje de Ana Obregón en Hospital Central (Telecinco). Que si será un cameo, que si será algo más, que si se le ha visto cenando con Paolo Vasile (el jefazo). En Está pasando (Telecinco), han empezado a bombardear con imágenes de ella con un señor que, a la postre, también es italiano, y el resto de programas de la cadena se hacen eco. Son muchas coincidencias.
Para colmo, parece que la aparición en Hospital Central sería la antesala, test, banco de pruebas o laboratorio de un proyecto mayor: una serie completa para ella misma con su mecanismo (Ana y los siete «reloaded» o algo similar), así que en realidad la aparición en una de las ficciones de más éxito de la cadena no sería más que un eslabón en esa campaña de promoción interna que ha orquestado Telecinco que va desde los programas rosa a la ficción. A ver cuánto tarda en salir en el informativo de Piqueras. Y lo peor, su aparición en La Noria, visto todo esto, tampoco parece casual.
No puedo evitarlo, este tipo de artimañas me entristecen. Por mucho que ella diga, no es actriz, a pesar de que interprete a diario un papelón. Ya hemos llegado al punto, al menos se ha llegado a ese extremo en Telecinco, en el que el corazón se usa para vender un producto de ficción. Para mí, la cosa pasa de castaño oscuro.
Ya sé que no es culpa de la serie y, de hecho, he seguido Hospital Central de forma intermitente pero interesada. Ahora me encuentro en la tesitura del «hasta aquí hemos llegado». Puede ser injusto, lo sé, pero no soy yo la que utiliza medios externos a una ficción para promocionarla, es la propia cadena la que emplea estrategias ajenas a lo que una serie conlleva para hacer caja. Ante esto, mi rebelión y mi rechazo. Es un boicot pobre y una declaración de intenciones que no tendrá eco pero al menos me desahogo y me quedo tan a gusto.
Los TP de Oro
No vi la Gala, lo reconozco, opté por La 1, pero me apetecía comentar algo de estos premios, que este año han estado muy repartidos. Para empezar, Ángel Martín es el «Mejor Presentador de Programa de Entretenimiento» y le ha ganado la partida a Patricia Conde así que seguro que hoy montan un show al respecto en Sé lo que hicisteis…, aprovechando que el programa también se ha llevado el premio.
Son las cadenas las que presentan sus programas a las candidaturas. De hecho, Telecinco no presentó este año Aquí hay tomate, cosa que hizo sospechar que la cosa no iba demasiado bien. Las votaciones se han realizado por Internet, a través de la web, lejos quedan los tiempos en los que tenías que rellenar un cupón que venía en la revista, enviarlo por correo y, además de votar, participabas en el sorteo de algún premio que no recuerdo.
- Me sorprende mucho que La Noria se haya colado en la categoría de «Mejor Programa de Actualidad y Reportajes», es de risa.
- Me sorprende que haya ganado el premio a la «Mejor Serie Nacional» El internado, un drama que combina misterio y juventud y que contaba entre el público con un buen número de fans. Las comedias que tanto éxito suelen tener en España no han tenido su huecoen los premios de este año. Sólo Aída mantiene su lucha.
- Me sorprende que el Tikitaka de La Sexta le haya ganado la partida a las retransmisiones de la Fórmula 1 de Telecinco, sobre todo pensando en la escasa antenización de La Sexta.
- Me sorprende que La 2 cuele en la categoría de «Mejor Serie Extranjera» a Mujeres desesperadas y a Perdidos, sobre todo porque les han dado un trato espantoso y tenerlas las tienen, claro, pero no les han sacado el partido que las series merecen.
Las categorías son escasas para los tiempos que corren, sin presencia de cadenas temáticas, de TDT ni de autonómicas. Además, yo dividiría alguna categoría e incluiría premios diferentes para las comedias y los dramas. Falta también un reconocimiento a los actores secundarios. Ausencia total de premios técnicos, de mención a los late nigths, de tv-movies, de guionistas…,. En fin, que estos premios son un escaparate publicitario único para las cadenas y si bien es cierto que el voto por Internet da el tono de aclamación popular y de fingida democracia, en el fondo esta entrega de premios sirve para difundir los productos que las cadenas están interesados en vender.
Podéis ver el listado completo de los premiados aquí.
El apagón del Tomate

De todas las informaciones derivadas de la cancelación de Aquí hay tomate, incluida la de la esquela, me ha llamado la atención ésta que publican hoy en El Periódico, en la que se afirma que 47.000 televisores se apagaron en protesta por la despedida del programa.
Extraen su conclusión de una comparativa de datos del viernes anterior y este último. El 25 de enero se apagaron 22.000 televisores y 57.000 cambiaron de canal. El 1 de febrero, 39.000 cambiaron de canal y 47.000 se apagaron. Como resulta que había por ahí una campaña que propugnaba el apagón como forma de protesta, el silogismo está servido. Los 47.000 se apagaron en seguimiento a la protesta.
Los audímetros está que echan humo. Nunca se le había sacado tanto provecho a los poco más de tres mil aparatos de medición de audiencia que funcionan en todo el territorio. Si no hay noticia, una lectura de audímetros (tan vilipendiados en otros tiempos), nos llena media página. Y es que hablar del Tomate parece que se ha convertido en un requisito.
Sería interesante un seguimiento de medios que cubren la noticia, de una manera u otra. Anoche en La Noria mostraron unas cuantas portadas de diarios de tirada nacional que cubrían la noticia. En la radio, espacios más o menos sesudos han sacado punta al tema. El debate está servido y los ingresos que genere el debate van para las arcas de las cadenas, emisoras o diarios que ofrezcan una información más original del tema.
Mientras en Telecinco prometen Tomate en Internet (el que tuvo, retuvo), en todos los debates de postín del resto de cadenas le dedican minutos a la Telebasura. En fin, todos revolcándose en la porquería para apuntar un buen dato con un tema que, para mí, no admite tratamiento.
Casi sufro un cortocircuito al ver cómo Jordi González encaraba el debate con toda la dignidad que le cabía en el cuerpo y hablaba de Telebasura (en su acepción más extendida), él que hace un programa exento de toda crítica, que se dedica a pelotear a famosos y que permite decir tacos porque no están en horario infantil. Y como él, otros tantos. Jordi Gónzález hizo propósito de enmienda. Miedo me da.
Pero los debates venden, y los de este tema más que ningún otro en estos momentos. Aún hay gente que necesita que le confirmen que ver lo que ve está bien. Son las mismas personas que son incapaces de analizar con sentido crítico el espectáculo que tienen a golpe de mando a distancia. Desde mi punto de vista, el problema no es tanto lo que se emite, sino cómo se ve, pero el sentido crítico y la capacidad de análisis no se inculcan mediante la televisión (o la radio, o la prensa escrita), así que me parece que todo este movimiento lo único que consigue es que todos nos afiancemos en nuestra posición personal. Un debate estéril donde los haya. Para relajar el ambiente yo prefiero que discutamos sobre el sexo de los ángeles. Total, el resultado va a ser más o menos el mismo.
En La tele que me parió: La cancelación de Aquí hay tomate








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