Earl y Michael Rapaport
Me llamo Earl es una de las series más incalificables que tenemos en emisión en estos momentos (en La Sexta y en Fox). Una mezcla entre Los Simpsons, Trailer Park Boys y El mago de Oz. Una historia que narra las desventuras de Earl Hickey, un extraño quijote americano que tras sufrir un accidente decide cambiar su karma y se dedica a corregir los errores del pasado. ¡Y qué errores!
A partir de la próxima temporada se suma Michael Rapaport al carrusel de personajes con un rol fijo. Rapaport es un tipo extraño que encaja perfectamente en el reparto de una serie en la que los hombres no son precisamente guapos (las mujeres sí). Odié y quise a partes iguales a Rapaport cuando interpretó a Paul Kirkwood en Beautiful girls y su aparición en Friends fue desternillante.
De lo mejor que he visto en la tele últimamente es la secuencia en la que Earl y sus amigos salen en el docushow americano Cops. Una excelente parodia de la televisión americana. El vídeo está en inglés.
El negociador en La Primera
Yo no sé si es porque es un concurso de mañanas, o porque a Javier Capitán le queda grande el papel de maestro de ceremonias, pero lo cierto es que el programa es flojo donde los haya. El negociador promueve, como Identity, la intuición del concursante y su capacidad de riesgo. Un concurso para gente con ¡¡nervios de acero!! Además, el público jalea también (esto está de moda), y hay un familiar que opina y aconseja al concursante.
Podría ser todo muy anecdótico pero el problema viene cuando a Javier Capitán le sale la vena compasiva y ofrece euros a diestro y siniestro con tal de que el concursante no se vaya con las manos vacías. Eso merma terriblemente el interés del concurso porque queda en evidencia el hecho de que, en realidad, el concursante no depende de sí mismo, al menos no del todo, y Capitán puede ser muchas cosas pero no lo imagino como un sargento sádico que disfruta viendo cómo la gente se vuelve a casa con las manos vacías. En fin, que sabemos que van a ganar dinero y lo que queremos es que sufran y no se lleven nada, para qué negarlo.
Está claro que los concursos de la mañana, de antes de comer, tienen que ser ligeros y amenos (la audiencia lo prefiere así), pero en esa línea hubo opciones mejores que parece que han caído en el olvido. Reivindico la vuelta de 3×4 (1988), y de No te rías, que es peor (1990-1995).
La noria, ¿algo nuevo?
Santi Acosta termina este verano su Dolce Vita (Telecinco), y parece que está en conversaciones con Antena 3 para iniciar una nueva etapa profesional. A ver si le ponen a presentar telediarios, para variar. Toma el relevo de la noche del sábado el todoterreno Jordi González, otro experto en carnaza que está acomodado en Telecinco después de que su Díselo a Jordi fuese un fracaso (en aquella ocasión sustituyó a Laura Bozzo), y de que tuviese que cerrar las puertas de La casa de tu vida por bajas audiencias.
El programa va a pasar a llamarse La noria y prometen, cómo no, novedades y diferencias con Dolce Vita (Salsa Rosa). Además del corazón, el programa incluirá otro tipo de secciones, al viejo estilo Crónicas marcianas o TNT. Mucho tema trillado disfrazado de novedad, un formato que se estrena en verano para probarlo frente a la audiencia y que como no funcione sería el tercer fiasco seguido de González, experto en no terminar temporadas, quizá sabedor de que una retirada a tiempo es una victoria.
Había varios vídeos en Youtube bastante chuscos que dejaban en evidencia la habilidad de González como presentador, su saber estar y su empatía con los invitados, pero misteriosamente han desaparecido, quizá buscando proteger una imagen que se desprotege a sí misma. Eso sí, tenemos a Sé lo que hicisteis que, una vez más, nos dan toda la información que otros prefieren ocultar.
Vía: Ver tele
Matrimoniadas en Telecinco
La sombra de las Mama Chicho planea de nuevo sobre la cadena amiga, que anuncia bombo y platillo el inicio de la grabación de las nuevas Matrimoniadas, ahora llamadas Escenas de matrimonio, fruto de la unión de la cadena con Miramón Mendi, la productora de El rey de la caspa y odioso José Luis Moreno.
Ajenos a cualquier polémica con TVE por posible plagio, o quizá deseando que les denuncien en espera de publicidad gratuita, Telecinco mantiene dos actores del reparto original que ya se vio en Noche de fiesta (¡¡uhuhhuuhu!!, que diría el Morenín), Marisa Porcel y Pepe Ruiz, y se suma Soledad Mallol (una de Las Virtudes, que a estas alturas tiene pocas virtudes de las que presumir), Yolanda Arístegui y Miren Ibarguren.
Otra muesca más en el desplome en calidad de contenidos de la cadena, después del estreno de Nadie es perfecto. Dentro de poco asistiremos con estupor a la reposición de Gil Superstar, temblaremos ante la perspectiva de un nuevo V.I.P. Noche, Guay y demás secuelas, y volverá La 5ª marcha y Hablando se entiende la basca. Esperemos que no recuperen aquello de Este país necesita un repaso. Por surte Nacho Nachete, de Médico de familia, está con la competencia.
¿Sabes más que un niño de primaria?
Por seis mil euros le preguntan a una Licenciada en Periodismo qué países componen la Península Ibérica. Ella contesta con aplomo y seguridad y confirma la respuesta rápidamente, sin dar opción a Ramón García a darle alguna pistilla:
– España y Portugal.
– Tu respuesta no es correcta.
– ¿No?
– Te falta uno pequeñito.
– ¡¡Las Islas Canarias!!
Risas generalizadas en el plató y Ramón García que se pone rodillas y exclama:
– ¡¡Perdónala porque no sabe lo que dice!!
– Nooo, que me he equivocadoooo, que son los nerviossssss -pero sigue sin dar la respuesta-.
– Andorra -dice Ramón-.
– ¡Bah! Que me iba a acordar de Andorra yo ahora.
Vamos, que yo entiendo todos esos manidos tópicos de los concursos del tipo «desde casa se ve de otra manera» o «los nervios juegan malas pasadas», pero nunca he visto a un concursante de Saber y Ganar meter la gamba de esa forma.
Hay que vivir y El día que cambió mi vida
Anoche fui una de las pocas que se dedicó a hacer piña con La Primera y me tragué el programa Hay que vivir y después, sin digestión, de postre, El día que cambió mi vida. Podría resumir esa noche con un «más de lo mismo» y me quedó la duda de si los programadores de TVE fuman algo que no sea tabaco en el trabajo.
Pese a que la competencia era floja, no lograron atrapar más que una audiencia residual, y eso que los programas era dramas, o quizá precisamente por eso. Me pareció que este tipo de programas son más idóneos para La 2, el primero, y para programas como el de Ana Rosa, el segundo.
Hay que vivir fue un documental interesante, optimista, sobre el cáncer de mama. Sí que me resultó un poco lamentable el hecho de que enseñasen los talleres ocupacionales. Ver a un montón de mujeres cosiendo mantelitos me resultó una perspectiva horrible. Tampoco profundizaron en un aspecto importante sobre el que pasaron de puntillas: la enfermedad en mujeres jóvenes. Pero en fin, que parece que la palabra «cáncer» hizo que la audiencia cambiase de canal. Ojos que no ven…,. Amenazan la semana que viene con anorexia y bulimia.
El día que cambió mi vida es un docu-drama donde se narran dos historias paralelas, una que acaba bien y otra que acaba mal. El estilo sensacionalista aprovechó sólo uno de los puntos de vista, no hay investigación y los testimonios, en ocasiones, parecían preparados. Muy en la línea de Diario de…, con el disfraz de la denuncia social.
Quizá en TVE pensaron: «Oye, que si el drama vende, pues drama en horario de máxima audiencia». Pues no, mira, no funciona. Parece que a los espectadores nos sienta mal el drama después de cenar.








Comentarios recientes