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Soraya es la apuesta de El Terrat a Eurovisión
Jajjajjjjajjaaa. Me parto de la risa. Me encantan las inocentadas y me gusta cuando la gente sabe reírse de sí misma. Hoy mismo los de El Terrat han sacado una nota de prensa anunciando que Soraya es su infiltrada este año en el certamen de Eurovisión. Es lo que decíamos el otro día: al final tendrán la culpa de todo y, como lo saben, bromean con ello aprovechando que Soraya encabeza las votaciones y que la tuvieron hace poco en Salvados.
Ahora es el momento de desvelar lo de Soraya. ¿Quién es Soraya? O mejor: ¿qué es Soraya? O aún mejor: ¿quién hay tras Soraya? Contestamos sin dilación: Jordi Évole y su equipo de SALVADOS.(…) Pero Soraya no es más que otro montaje sacado de las malévolas mentes de los responsables de contenidos de la productora liderada por Andreu Buenafuente y en esta ocasión, ejecutada por El Follonero. Sí, Rodolfo fue casual. Con Soraya, ya sabíamos lo que había que hacer.
Si es que son de lo que no hay. Mencionan justo de qué se les podría acusar. Supongo que Soraya será cómplice de la broma y habrá calculado bien las consecuencias de la inocentada. Sólo es una broma pero los de El Terrat se ganaron las antipatías de muchos fans de Eurovisión y si esto cuela puede ser perjudicial para la cantante. Ya sé, ya sé, es una broma, pero a veces la gente se toma las cosas muy a pecho.
Yo he estado pensando mucho en hacer una inocentada pero la del año pasado me salió tan bien que me resultaba insuperable. Y tengo material, no os vayáis a pensar, como el piloto que grabé hace unos meses de colaboradora de un programa, mi selección como blogger de tele para recibir un pack especial de Granjero busca esposa o mi participación como extra en un episodio de Aída, pero me parecía que era todo demasiado espectacular y extravagante como para que colase en formato broma. Otro año será.
El Rey pierde audiencia. ¿Es noticia?
Esto sí que es una crisis, y lo demás son tonterías. El discurso de Nochebuena del Rey ha perdido audiencia respecto a años anteriores. Quizá este sea el detonante que necesitábamos para que se cambie el sistema de medición de los audímetros porque parece ser que el hecho es muy importante, a juzgar por las letras que dedican la mayoría de los medios a analizar el fenómeno.
El discurso se emitió en veintiuna cadenas nacionales en abierto, ha sido lo más emitido del año y este año se ha emitido en más cadenas que nunca, y a pesar de eso se quedó en un 77,9% de cuota de pantalla, un dato que empeora las cuotas superiores al 80% de los últimos cuatro años. Pero por favor, que no es para tanto. Ha perdido unos puntitos de nada. ¿Estamos locos o qué? Me da la sensación de que se busca la noticia por la noticia en este asunto, pero bueno. Yo preguntaría cuántos de los que vieron el discurso prestaron verdadera atención a lo que se decía.
El que dará la matraca con el tema será Jordi Évole en Salvados, que hizo campaña para que el Rey dijera crisis y lo dijo, aunque su campaña poco habrá tenido que ver porque caía por su propio peso que se mencionase la palabrita de marras. Lo que sí que está generando comentarios es eso que dijo de «tirar del carro», muy coloquial y clarito, para que todos los españoles sepamos hacia dónde ir. Todos los años se genera un movimiento de desinformación en este sentido, el año pasado se hizo con la foto esa que tenía detrás en la salía plantando un árbol.
En fin, que yo creo que si hiciera algo más de humor no tendría estos problemas de audiencia. Si esperásemos de su discurso algo realmente relevante, más allá de consejos y consideraciones, le haríamos algo más de caso. Os dejo uno de mis discursos favoritos, que firmaron los de El informal en sus buenos tiempos.
Y los de Polònia plantearon alternativas de mejorar el discurso para aumentar la audiencia. Geniales.
Contando Cuéntame
No soy de las seguidoras tradicionales de esta serie pero en el último mes he recalado en Cuéntame cómo pasó tres o cuatro veces. Sé que no son demasiadas, pero es que me da la sensación de que he pillado un punto de inflexión de la serie y he visto la angina de pecho de Alcántara, el incremento de la tensión con todo su círculo y el deterioro de sus relaciones con el resto de personajes. Antonio Alcántara se había convertido en un ser repelente, insoportable, amargado, gruñón, irreflexivo…,. ¿Siempre había sido así? Y si siempre fue así, ¿cómo lo resolvieron las otras veces?
Atención, no sigas leyendo si tienes pensado ver el episodio de anoche porque voy a soltar algún que otro spoiler.
Anoche un deus ex machina interpretado por Álex Angulo, en forma de ángel de la guarda, vino a resolver todos los problemas al más puro estilo de Cuento de Navidad. Era el episodio de Navidad y tocaba buen rollito, pero me da la sensación de que de paso aprovecharon para solventar los problemas que podría haberles acarreado en un futuro el tener al personaje de Antonio Alcántar cabreado con todo el barrio.
Las tramas se habrían vuelto muy complejas y la serie, familiar donde las haya, se basa en la resolución de confilctos gracias a la solidaridad interna del círculo, una solidaridad que peligraba porque tal y como estaba el Alcántara no había Dios que quisiese ser solidario con él. Resolver una a una las peleas habría dado como resultado una temporada demasiado gris. Hasta el niño parecía que iba a irse de casa.
Hicieron un viaje al futuro, desde 1976 a 1982, y el Alcántara apareció divorciado y solo, con una larga lista a traumas familiares a sus espaldas. Pero que nadie se alarme, que con el ángel de la guarda se resolvió todo de un plumazo. Antonio fue de puerta en puerta disculpándose y aquí no ha pasado nada, así que para la próxima temporada ya está todo preparado para que surjan nuevos conflictos.
No sé si las temporadas anteriores de la serie han sido autoconclusivas como ésta, pero intuyo cierto trabajo fuera de planificación en todo esto, en el sentido de que esta última temporada (y las que le sigan), han sido como un bonus track. La serie estaba pensada para que terminase con la muerte de Franco y todo lo que está viniendo después es de regalo en premio por los buenos índices de audiencia. Desde este punto de vista comprendo el recurso a la solución venida del cielo, pero este tipo de finales nunca me han gustado demasiado. Ahora son todos felices otra vez, menudo aburrimiento.
Felicitaciones televisivas
Son fechas para felicitaciones (¿alguien no se había dado cuenta?), y quien más quien menos ha decidido hacer su felicitación con sello propio. Hay algunas más curiosas que otras, hay gente con más ingenio que otra, y hay gente con muy poca vergüenza.
- Pongamos que hablo de Madrid (Popular TV). Recurren al karaoke y cantan. Está visto que cantar mal no es un defecto en estas fechas y que puede interpretarse como gracioso o algo así.
- La 2 Noticias. Videoclip friki a más no poder. Mara Torres lo dice: sin cortarse un pelo.
- Sé lo que hicisteis… nos presenta dos versiones: «Qué breve es vivir» y «Qué bella es La Sexta».
- El Terrat nos felicita la Navidad con una colección de vídeos en los que hacen uso del zapatazo.
Y si esperábais que yo saliese en algún vídeo como colofón a la entrada, lamento decepcionaros, ché, pero es que me da vergüencica. Mucha salud para todos y cuidado con las comilonas, que las carga el diablo.
El previsible final de Caiga quien caiga
Pues es una lástima, a mí me da pena quizá por lo que significó el formato en sus primeros años, pero Caiga quien caiga se despide con la posibilidad de un regreso que suena a cancelación encubierta porque quizá dé mala imagen no mantener en antena un programa con este prestigio. Lo que está claro es que, al menos en nuestro país, Caiga quien caiga tuvo su razón de ser durante el gobierno de José María Aznar, al que le hizo oposición televisada. En épocas de concordia política el programa perdió parte de su fuerza y cuando los políticos se mostraron como aliados de los reporteros la cosa terminó de perder su impacto.
Desde 1996 hemos tenido Caiga quien caiga para rato, aunque son muchos los que valoran como única la época en la que fue capitaneado por Wyoming. A mí las otras etapas también me gustaron, pero yo es que soy de las fieles hasta el final. Con su llegada a La Sexta se entrevió la posibilidad de darle un nuevo aire al programa pero ni por esas, las audiencias no han respondido y después de varios cambios en la parrilla el programa terminará el lunes con un especial de los mejores momentos.
De esta última etapa me quedo con Estíbaliz Gabilondo, que se ha jugado la cara varias veces. Su reportaje del caso Fabra ha sido uno de los más vistos de la temporada. Tampoco voy a dejarme a Juanra Bonet, que ha sido capaz de poner en un aprieto a más de uno. En la parte negativa, me ha parecido ver demasiada provocación gratuita, como ir, otra vez, al desfile de las fuerzas armadas a buscar insultos, o el transgredir normas a lo loco para llevarse alguna torta. Pocos temas han sido verdaderamente interesantes y la denuncia social y política ha tenido poco peso pero, como digo, eso me parece que forma parte de la coyuntura política y, en general, del aprendizaje de los políticos.
Quizá ese haya sido el verdadero mérito del programa: la educación de los políticos frente a las cámaras. Una vez cumplida esa función, poco les quedaba por hacer. Lo cierto es que de 1996 hemos asistido a la progresiva flexibilidad en las actitudes de los políticos de todo signo y condición. Parece que han aprendido que la televisión no es una amenaza, sino una oportunidad, y poco a poco han empezado a mostrarse más accesibles, siempre con contadas excepciones.
Por otro lado, Caiga quien caiga ha descubierto a grandes profesionales y hay reporteros que siempre tendrán un rinconcito en nuestro corazón. Tonino, Pablo Carbonell, Arturo Valls, Eugeni Alemany, Gonzo y Juanra Bonet son mis favoritos, aunque la televisión les haya deparado funestos destinos como el de Eugeni o el de Gonzo, que parece que se recupera después de su incursión desastrosa en las tardes de Antena 3.
En fin, que se acaba una época pero, viéndolo por el lado positivo, pronto empezará otra.
El shock de la lotería: El Follonero ataca de nuevo
Todo apunta a que el asunto es cosa de Jordi Évole y de su Salvados. Si se confirma, me hago una camiseta que ponga «Salvados por el Follonero». La historia de la mujer que véis arriba inundó ayer informativos y a estas alturas todo el mundo da por sentado que es cosa de los de El Terrat. Primero he visto el asunto en El Mundo, y después me he encontrado también un artículo de la Chica de la Tele a este respecto.
¿Nadie lo había hecho antes? No lo recuerdo, pero lo cierto es que es fácil que en un momento como el de la lotería, con todas las cadenas de radio y de televisión a la caza y captura de un agraciado que cuente cuánto le ha tocado, colar un fake de estas características parecía hasta obligado. Se pone de manifiesto una vez más que a veces importa más tener una noticia que el hecho de que la noticia sea verdad. Me gustaría saber qué se siente al quedar en ridículo de esta manera difundiendo un teatrillo como éste. Por otro lado, si seguimos así, llegará el día en el que las agencias y cadenas comproborán cada caso antes de sacarlo a la luz (en teoría, eso es lo que tendrían que hacer a diario).
Veremos si alguien se ofende por la broma, si alguien pone el grito en el cielo, si se acusa a los ideológos de algo y demás; eso que suele pasar cada vez que alguien siente que le han puesto en evidencia. Yo no puedo más que lanzar tres hurra por el Follonero, que sigue consiguiendo retos. Si al final resultara que el no ha sido tendría mucho mérito porque todos le consideran culpable y eso sólo puede significar que se ha consolidado su sello. Y aviso que se acerca el 28 de diciembre así que todos prevenidos porque este hombre nos la vuelve a hacer.








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