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Sherlock Holmes
¿Quién no recuerda esta serie? Yo es una de las que más he disfrutado. Me encantaba el personaje principal, Holmes, aunque poco tenía que ver con el de Conan Doyle. Pero mi preferido siempre fue el profesor Moriarty. Los policías eran tan tontacos que me daban algo de rabia.
La series es una coproducción entre Japón e Italia de 1984. En contra de lo que yo pensaba, la serie no es de Hayao Miyazaki. Miyazaki sólo dirigió seis episodios y abandonó el proyecto porque la disputa con los herederos de Conan Doyle mantuvo paralizada la serie durante un tiempo. Los episodios que dirigió Miyazaki son:
La pequeña cliente: Una pequeña niña busca a su padre, quién fue secuestrado para hacer falsificaciones.
El rubí azul: Polly accidentalmente roba el Rubí Azul.
Tesoro bajo el mar: Moriarty roba un submarino para atacar un barco lleno de tesoros salvados.
¿A dónde fueron los Soberanos?: Monedas Soberanos fueron robadas de un gran banco de oro.
La abdución de la Sra. Hudson: Moriarty secuestra a la Sra. Hudson.
Los riscos blancos de Dover: La Sra. Hudson salta a la acción para salvar el correo aéreo entre Londres y París.
A destacar el doblaje de la serie en castellano que, como siempre, fue un fantástico trabajo. Os dejo aquí la ficha de los dobladores: Sherlock Holmes, Watson, Moriarty, Lestrade, Todd, Smiley y el comisario.
Por último, recordaros que podéis encontrar la serie editada en DVD y a la venta en toda tienda especializada o superficie comercial que se precie. Y por supuesto, descargas gratis en Internet.
Las noches de Paramount
Volvemos a tener una programación en condiciones en Paramount Comedy. Empieza con Noche sin tregua, el programa de entrevistas de Dani Mateo; seguimos con Smonka!, el concurso más bonico de la historia de la tele; después nos ofrecen un capítulo de Seinfield, para delirio de los mortales; y rematan con un episodio de Becker, la fantástica serie de Ted Danson.
Yo disfruto sobre todo con Smonka!. A las 12 de la noche, cuando pienso que el día ya no me va a ofrecer nada más, aparecen estos tíos haciendo de las suyas y disfruto como una enana. Parece que me voy a dormir de otro humor. Claro, que te tienen que hacer gracia sus comentarios sarcásticos y crueles y tienes que poder participar del concurso haciendo gala de tus conocimientos frikis. El concurso ha heredado toda la tradición que nos dejó Plàstic.
En la temporada pasada, uno de los mejores momentos del programa fue cuando Ernesto se enfrentó a la prueba de «El dibujico de las narices». En esta prueba, Ernesto tiene que averiguar qué está dibujando el concursante, y a veces no es fácil (¿o sí?).
Uno de los castigos por quedarse el último en una de las pruebas es cantar una canción de nuestra infancia con un polvorón en la boca. Yo cantaría la del final de Willy Fog. Esa que decía: «Pon la boca así como si fueras a bebeeeerrrr…».
The Office (versión americana)

Este fin de semana he terminado de ver la primera temporada de The Office (2005- ). Habíamos oído hablar muy bien de ella, así que compramos el pack de la primera temporada en una gran superficie (es barato, unos 21 euros). ¡Qué gran compra hicimos!En formato documental, la serie cuenta la vida diaria de los empleados de una oficina, para ello explota todos los recursos del género: entrevista, cámara al hombro, cámara oculta, captación de actitudes cotidianas…,. Los personajes, además, interactuan con el formato y, conscientes de la presencia de las cámaras, rompen la cuarta pared, se aprovechan de las cámaras para sus historias personales o callan, y callan, y callan cuando hay una cámara delante.
El jefe es Michael Scott (interpretado por un inmenso Steve Carell). Este personaje es el catalizador de la acción. Se cree un tipo muy gracioso, un jefe ejemplar y un amigo de sus empleados; pero en realidad es un tipo excéntrico que somete a los empleados a sus rutinas ridículas, haciendo uso de su situación de poder. Ante esto, las situaciones tensas y los silencios en los que se masca la tragedia son la rutina.
El resto de personajes son los empleados. De entre ellos destaca Dwight Schrute, el pelota trepa que lucha por ser el fiel amigo del jefe, pero que apenas sí llega a ser su bufón. El resto son algo más normales, miserables todos, muy trsites la mayoría, que interactuan entre sí para pasar desapercibidos, poder mantener su empleo y no ser el foco de la antención del jefe.
Sólo puedo deciros que ¡¡tenéis que verla ya!!
That ’70s Show («Aquellos maravillosos 70»)
Aquellos maravillosos 70 (1998 – 2006), es una de esas series a las que no les prestarías atención si sólo te contaran el argumento: «Vida y milagros de una pandilla de adolescentes prototípicos en los años 70».
Pero hay algo más. Usando como vehículo el sentido del humor, la comicidad, el sarcasmo y la ironía, la serie trata en sus guiones problemas que están totalmente de actualidad. A través de personajes estereotipados, se desarrollan los conflictos y se resuelven de forma realista. Además, la ambientación setentera enriquece, una vez más y atacando la nostalgia, cada uno de los episodios con continuas referencias a la cultura friqui. La dirección, la edición y el montaje de la serie son absolutamente modernos, ciñéndose hasta la parodia a los límites formales de la sitcom.
Kitty Forman, el ama de casa, esposa amantísima y madre entregada, es alcohólica. Su marido, «Red» Forman es un veterano de la guerra, autoritario, severo y permanentemente dispuesto a pelearse a gritos. Bob Pinccioti se acaba de separar de su mujer, se siente solo y cada dos por tres pasa por casa de los Forman, con cualquier excusa, para estar con alguien. El otro adulto es Leo, un hippie canoso que se quedó colgado por las drogas.
De entre los jóvenes, en las primeras temporadas pudimos disfrutar de Ashton Kutcher interpretando a Michael Kelso, el más tonto de la pandilla que acaba convirtiéndose en policía. Fez es un inmigrante que no consigue integrarse en la sociedad americana. Tenemos también a la guapa, a la feminista y al macarra.
La combinación de todos estos ingredientes hacen de esta serie una de las más recomendables de las que están en emisión. Por ahora, podéis verla en Paramount Comedy.
Todo el mundo odia a Chris
La serie se emite en Cuatro los sábados por la noche, en un horario poco agradecido, pero merece la pena quedarse a ver cómo se desenvuelve Chris (personaje basado en la vida y milagros de Chris Rock), un adolescente de trece años que lucha por salir adelante con dignidad en el Brooklyn de los años 80.
Destacamos de la serie el sentido del humor, que cuenta con un punto de vista irónico los pasos que un adolescente negro va dando para entrar en el mundo de los adultos, un camino que siempre termina con un Chris estupefacto y sorprendido porque nunca nada es como él espera o como le han contado. Además, el niño que interpreta al personaje principal es todo un descubrimiento.
Los guiones están bien estructurados, con personajes secundarios capaces de modificar tramas, e historias intensas trazadas con comicidad, rozando la caricatura y en perfecto equilibrio con las referencias reales. Sentí en varios momentos el reconocimiento de las situaciones. Por ejemplo: al ver a Chris en su instituto y oirle comentar con su amigo friqui que aún no les habían dado la paliza del día (sus padres le obligan a ir a un colegio de blancos, lejos de su barrio, porque «es mejor», pero allí él es un inadaptado). Además, las continuas referencias a los años 80 son un dardo directo a la recurrente nostalgia.
The Fresh Prince of Bel-Air («El príncipe de Bel-Air»)
Imposible no recordar esta serie, imposible no haberse reído con ella. El príncipe de Bel-Air fue una de las sitcom más conocidas de los años 90 y Will Smith se convirtió en alguien familiar para todos. Quién le iba a decir por aquel entonces que terminaría siendo nominado al Oscar (¡y más de una vez!).
Will, un gamberro de Filadelfia, se va a vivir con sus tíos ricos huyendo de ciertos problemillas en su barrio. El contraste entre los estirados familiares ricos y el gamberro de Will dio lugar a multitud de situaciones grotescas. Sin duda, el éxito de la serie radicó en el fantástico diseño de personajes, un abanico de estereotipos llevados al extremo, caricaturizados, que servían para ilustrar situaciones y problemas de actualidad (conflicto generacional, marginación, racismo,…). A destacar:
- Geoffrey: el mayordomo inglés. Su humor inglés era el encargado de dibujar con trazos irónicos y sarcásticos la realidad de la casa.
- Carlton: el primo tonto, pero tonto, tonto. Un especie de Sancho con jersey de cuello de pico.
Como curiosidad, en esta serie sucedió algo poco habitual en las sitcom y más propio de las soap opera: la madre, Vivian, fue interpretada por dos actrices (Janet Hubert-Whitten y Daphne Reid). Además, interpretaron a algún personaje o se interpretaron a sí mismos: Tyra Banks, Jay Leno, Tom Jones, Quincy Jones…








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