Posts filed under ‘Televisión’
Cuéntame y la verosimilitud
¿Se puede exigir a una ficción que sea fiel a la realidad que cuenta? Se puede esperar, pero exigirlo quizá sea ir demasiado lejos. Cierto es que el espectador, al disponerse a ver series como Cuéntame, con el trasfondo histórico como leitmotiv, pacta un contrato implícito con le emisión. El espectador tomará como cierto lo que ve, de ahí que siga la serie, y la serie ofrecerá historias verdaderas. Roto el pacto, rota la magia. De hecho, los espectadores que no siguen la serie le critican su falta de verosimilitud; y los que la siguen lo hacen por el componente nostálgico y por la recurrencia de experiencias vividas.
Sin entrar a dirimir si la historia reciente de España es tal y como aparece en Cuéntame (para un elevado número de espectadores, vistas las audiencias, parece ser que sí), hoy quiero mencionar la brecha en la verosimilitud que se abre gracias a una querella interpuesta por Joana Biarnés contra la productora de la serie.
Biarnés, de quien los guionistas han elaborado un personaje para la serie utilizando su verdadero nombre y determinadas referencias biográficas verdaderas, acusa a la serie de haber manipulado la figura de su padre, la imagen del Diario Pueblo para el que trabajaba y su relación con Joan Pla, de quien no se utiliza su verdadero nombre y con el que la terminan liando en la serie, cosa que nunca sucedió.
Quizá los guionistas tendrían que haberle cambiado el nombre al personaje inspirado en Joana Biarnés para ahorrarse un trance de estas características porque la polémica ha hecho que salte a la palestra el tema de las mentiras de Cuéntame, mentiras que desde mi punto de vista no son tal (no olvidemos que hablamos de ficción), aunque sí que suponen una brecha en la verosimilitud, necesaria para mantener el interés en una producción como ésta.
Y es que no siempre el contar las cosas tal y como sucedieron implica que la serie vaya a tener éxito. Sin ir más lejos, Vientos de agua o Los Ochenta, ambas de Telecinco, se toparon con la falta de reconocimiento del espectador. ¿Era mentira lo que contaban? Seguramente no, pero como ficción no supieron darle a los espectadores lo que esperaban ver.
Fuente: El Mundo
De apellido, Aragón
A ver si conocéis u os suenan algunos de Los Gabytos, hijos del inolvidable Gaby al que le debemos aquella enorme frase de «el mar, idiota, el mar». Dejo pistas.
Los Serrano y la autoparodia
Vuelven otra vez, pesados como ellos solos. Le han dado todas las vueltas posibles a la tramas y han explotado al máximo el perfil tontorrón y grotesco de los personajes masculinos. Los niños han crecido y se enrollan entre ellos, como ya hicieron los hermanos mayores. Diego sigue rodeado de tías buenas. Raúl sigue siendo más simple que el mecanismo de un botijo. Santiago es el mismo animal de las seis temporadas anteriores.
Seguí la serie en las primeras temporadas, en las que había un poco de todo, pero cuando el centro de la serie se desplazó hacia el trío de Diego – Fiti – Santiago, el asunto dejó de interesarme. Voy a contracorriente, lo sé, porque los índices de audiencia han demostrado que la serie ha seguido funcionando, pero yo no puedo dejar de ver la parodia de la parodia. Es como si hubiesen descubierto que un chiste funciona y lo contasen todas las semanas.
No deja de ser curioso que los personajes y las situaciones no hayan sido objeto del desprestigio general y del rechazo del sector más políticamente correcto de la crítica que sí que se ha ensañado con Escenas de matrimonio. Y es que para mí, entre el tono de las matrimoniadas y el de Los Serrano apenas hay diferencias.
¡Fama! A bailar, lo nuevo de Cuatro
He aquí la nueva apuesta de Cuatro para la SOBREMESA. Sí, sí, sobremesa. Con este programa tan innovador y revolucionario quieren hacer sombra a Sé lo que hicisteis…, Aquí hay tomate y telenovelas varias. Fans de Friends, lo siento pero se acabaron las reposiciones. Después de siete vueltas a los episodios en la cadena opinan que la serie está desgastada y a cambio proponen este talent show.
Las comparaciones son odiosas pero, ¿y los plagios? Que ya sabemos que un formato es un formato y que, sobre todo en los reality, hay poco lugar para el cambio, pero esta secuencia de artistas que Cuatro pretende impulsar ya cansan. Lo novedoso es que, por lo visto, no habrán galas semanales (así es más barato, claro), y todo se resolverá de lunes a viernes después de comer. Pues que les aproveche.
Sobre todo me solivianta el sacrilegio que desde mi punto de vista llevan a cabo relacionando el programa, nombre y tipografía mediante, con Fama (tanto la película como la serie). Cuando sean capaces de hacer algo remotamente parecido a lo de aquí abajo (tanto en lo artístico como en lo audiovisual), que me llamen.
Esta canción me pone los pelos como escarpias y hace que se me salten las lágrimas, que una también tiene su corazoncito.
Dexter y Rosa Montero
A Rosa Montero no le ha gustado el medio capítulo que ha visto de Dexter (próximo estreno de Cuatro que ahora podemos ver en Fox), y tacha el producto de repugnante y sádico. Le repele. El salto demagógico es brutal cuando hace un paralelismo entre la violencia en televisión y la influencia sobre la infancia, afirmando que hace a los niños más violentos. De ahí pasa a Tarantino y a su violencia gratuita. Y termina justificando su sarta de simplicidades en la afirmación de que es una antigua.
No sé si antigua, pero quizá sí que haya pecado de intelectualoide y no sea más que otra víctima, una de tantas, del adulterado concepto de la cultura actual en el que es moderno hablar de que la tele es igual a caca.
Y es que hoy en día es posible que cualquiera hable de televisión con total impunidad. Pero que no se me ocurra a mí criticar un libro de la Montero (o de otro cualquiera), porque yo no soy literata, ni pertenezco al gremio, y no tengo ni idea. Eso sí, hablar de tele, opinar, y sobre todo criticar, da caché. Da igual si no se ha visto el producto, si no hay análisis, si se respalda la opinión con demagogia barata…,.
El «vale todo» que ella cita podría aplicarse perfectamente a su artículo. Y tanto que vale, no en vano ella habrá cobrado sus euros por esas letras. Eso sí, de la crítica que esconde Dexter, de su calidad como obra audiovisual, del libro en el que se basa la serie…, de todo eso no dice ni media. Claro que viendo sólo parte de un capítulo no le habrá dado tiempo a escudriñar los valores pero da igual, sólo es televisión.








Comentarios recientes