Cuéntame y la verosimilitud

19 diciembre 2007 at 10:00 9 comentarios

¿Se puede exigir a una ficción que sea fiel a la realidad que cuenta? Se puede esperar, pero exigirlo quizá sea ir demasiado lejos. Cierto es que el espectador, al disponerse a ver series como Cuéntame, con el trasfondo histórico como leitmotiv, pacta un contrato implícito con le emisión. El espectador tomará como cierto lo que ve, de ahí que siga la serie, y la serie ofrecerá historias verdaderas. Roto el pacto, rota la magia. De hecho, los espectadores que no siguen la serie le critican su falta de verosimilitud; y los que la siguen lo hacen por el componente nostálgico y por la recurrencia de experiencias vividas.

Sin entrar a dirimir si la historia reciente de España es tal y como aparece en Cuéntame (para un elevado número de espectadores, vistas las audiencias, parece ser que sí), hoy quiero mencionar la brecha en la verosimilitud que se abre gracias a una querella interpuesta por Joana Biarnés contra la productora de la serie.

Biarnés, de quien los guionistas han elaborado un personaje para la serie utilizando su verdadero nombre y determinadas referencias biográficas verdaderas, acusa a la serie de haber manipulado la figura de su padre, la imagen del Diario Pueblo para el que trabajaba y su relación con Joan Pla, de quien no se utiliza su verdadero nombre y con el que la terminan liando en la serie, cosa que nunca sucedió.

Quizá los guionistas tendrían que haberle cambiado el nombre al personaje inspirado en Joana Biarnés para ahorrarse un trance de estas características porque la polémica ha hecho que salte a la palestra el tema de las mentiras de Cuéntame, mentiras que desde mi punto de vista no son tal (no olvidemos que hablamos de ficción), aunque sí que suponen una brecha en la verosimilitud, necesaria para mantener el interés en una producción como ésta.

Y es que no siempre el contar las cosas tal y como sucedieron implica que la serie vaya a tener éxito. Sin ir más lejos, Vientos de agua o Los Ochenta, ambas de Telecinco, se toparon con la falta de reconocimiento del espectador. ¿Era mentira lo que contaban? Seguramente no, pero como ficción no supieron darle a los espectadores lo que esperaban ver.

Fuente: El Mundo

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9 comentarios Add your own

  • 1. Ricardo Mella  |  19 diciembre 2007 a las 17:51

    Cuando mi madre y yo vemos la serie (porque la vemos, ella por recordar sus tiempos mozos y yo por su trasfondo político), ella siempre me dice: «esa es una fotógrafa famosa que se llama Juana Biarnés», y yo la trato de loca: «¡Que es ficción, que no te enteras!». Pero parece ser que lleva razón.

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  • 2. El hombre del sombrero  |  19 diciembre 2007 a las 21:12

    Estoy de acuerdo contigo en que la verosimilitud de una serie no es lo mismo que la expresión de verdad de una serie. Lo que busca el espectador no es siempre la verdad (eso ya lo vivimos cada uno en nuestra vida diaria), sino que lo que busca es que haya una coherencia, una «verdad» interna en relación con las estructuras de discurso habituales de la serie en cuestión.

    Pero también opino que este caso es especial por varios motivos, entre ellos que habla de acontecimientos que no hace mucho que ocurrieron y que de vez en cuando todavía sacuden los pilares de la sociedad española contemporánea. Es muy posible que esa necesidad de no herir la sensibilidad de ninguna de las dos españas y expresarse siempre desde la perspectiva del consenso de la transición y los valores de la democracia actual obliguen a hacer de vez en cuando a los guionistas a hacer ciertos malabarismos en la trama.

    Sin embargo, creo que no traspasan el límite y que atinan bastante al contar la historia sin engañar demasiado a la memoria colectiva.

    P.D. 1: Creo que es un error no haberle cambiado el nombre al personaje de Joana Biarnés si tenían pensado no ser fieles a su biografía.
    P.D. 2: Genial el recuerdo que has tenido a la serie «Los ochenta». Al menos no soy el único que se acuerda de ella… Me dio rabia cuando la quitaron. Tampoco era tan mala. He visto cosas peores que han tenido más éxito. Què hi farem…

    Saludos.

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  • 3. El Listillo de la Tele  |  20 diciembre 2007 a las 00:13

    Parece que esta señora no se ha dado cuenta que simplemente estamos ante una serie de ficción, no un documental.

    Por lo que simplemente se basa en la realidad para crear la ficción, no se les puede criticar que utilicen un personaje real, que no tiene ninguna relevancia en la historia de España, y que lo moldeen como más les convenga para la trama.

    Aunque, evidentemente, si pretende reflejar la España de la dictadura franquista, deberían ser lo más fieles posibles al contarnos asuntos de personajes de gran importancia, como Franco.

    Un saludo del listillo.

    Responder
  • 4. Almudena  |  20 diciembre 2007 a las 08:00

    Todavía recuerdo aquella frase que decían en algunas películas: «Basado en hechos reales». O aquella otra: «Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia»

    Estas frases ponían al espectador en alerta. Lo que iba a ver era pura ficción aunque tomara como referentes algunos hechos de la realidad.
    En literatura lo han descrito muy bien, una cosa es la novela histórica, en la que un acontecimiento o un personaje se ha utilizado como «percha» para crear un relato de ficción. Y otra cos muy distinta es la historia novelada. En este género el autor se compromete con el lector a maquillara la realidad para hacerla más atractiva, peero no a modificar su esencia ni jugar con los datos históricos.

    En la serie Cuéntame no hay ningún compromiso explícito, por lo que a quien le guste regodearse en el recuerdo distorsionado de los guionistas… pues a ello.
    Para mí, que viví en parte esa época, me bajaron del furgón de la audiencia en el primer capítulo cuando el conflicto de la trama principal era que habíen encontrado a la hija una caja de pildoras anticonceptivas ¡en 1968!
    En aquellas fechas era difícil encontrar preservativos en España, ¡qué digo difícil! ¡dificilísimo!… ¡Lo de las píldoras ni te cuento!
    Pero esa es la opción de la audiencia: para mí la serie terminó ahí. Primer capítulo.
    Creo que, sin ser documentales, la «verosimilitud» es el requisito imprescindible.

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  • 5. Ruth  |  20 diciembre 2007 a las 08:34

    RICARDO: Para que veas, no es ficción todo lo que reluce y en este caso han metido la ficción de la forma menos adecuada.

    EL HOMBRE DEL SOMBRERO: A mí lo que no me gusta de la serie es precisamente esa fidelidad a la memoria colectiva, que les impide cierto compromiso a la hora de desarrollar las tramas. En fin, que me resulta un poco ñoña. Y definitivamente, tendrían que haberle cambiado el nombre al personaje o haber preparado al testimonio, sobre todo si hay un documento firmado de cesión de derechos o algo así.

    LISTILLO: Yo creo que el problema es que se han montado una ficción tergiversando la historia de una persona y aprovechando su nombre. Eso respecto al espectador no es un problema, pero respecto a la persona en concreto sí.

    ALMUDENA: A mí me gustaría conocer el perfil de la audiencia de la serie porque estoy convencida de que hay mucha gente que, como tú, no se siente para nada identificada con los hechos colectivos que narran.

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  • 6. Almudena  |  20 diciembre 2007 a las 13:43

    Pues para ver el perfil, o en GECA o en Sofres te lo dicen. Si no tienes quien te lo mire puedo hacer una gestión.

    Responder
  • 7. Miss Sinner  |  20 diciembre 2007 a las 17:17

    Pero a ver… ¿quién se cree que toooodas esas cosas le pasen a la misma familia? Todos los sucesos, acontecimientos y descubrimientos los viven en primera persona. Por poco y no meten una trama para que viajen a EE.UU. y vivan en directo el asesinato de Kennedy. Vamos, hombre.

    No sólo no es creíble, sino que a veces roza el absurdo.

    Pero vamos, si no dices que la tal Juana es un personaje real, ni me entero.

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  • 8. Víbora  |  20 diciembre 2007 a las 19:48

    Una serie de ficción ha de ser verosimil, pero no verdad.

    De todas formas, cuéntame me desenganchó hace muchas temporadas por cargantes.

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  • 9. Ruth  |  21 diciembre 2007 a las 08:59

    ALMUDENA: Lo investigaré, a ver qué encuentro.

    MISS SINNER: Jajjajjaaa. Para que veas, la madre de Ricardo sí que se acordaba de ella. Supongo que es una cuestión generacional. Para los más jóvenes supongo que introducen otros ganchos.

    VÍBORA: Yo no he terminado de engancharme nunca. Es que a mí Ana Duato…

    Responder

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