Archive for septiembre, 2010
Arguiñano llega repartiendo estopa
Karlos Arguiñano está de vuelta de todo y no tiene pelos en la lengua. Con motivo del estreno de su programa en Antena 3, el lunes sobre las ocho de la tarde, en esta entrevista le han preguntado sobre su etapa en Telecinco y, toma castaña, ha respondido con elegancia pero con rotundidad. Se ve que dejó la cadena no demasiado contento y le ha faltado tiempo para decirlo. Aquí reproduzco algunas de las puyas que le lanza a la cadena amiga:
- (…) A la hora de renovar me daban trabajo a mí y a 40 personas más, pero somos una empresa de 200 personas y Antena 3 nos ha contratado a todos. Estoy seguro de que Paolo Vasile, que es muy listo, hubiera hecho lo mismo que yo.
Nótese la ironía en eso de «que es muy listo». Esto me recuerda al famoso rebote de la Campos. Arguiñano, oiga, que uno nunca sabe las vueltas que da la vida. Que por menos de nada Antena 3 se lleva a Vasile y entonces tendrá usted al enemigo en casa. Parece mentira, con la de años de tele que lleva a sus espaldas.
- Preguntado por los motivos que adujo Telecinco para no renovarle, que eran la supuesta bajada de las audiencias, Arguiñano responde: «Es mentira; la cadena había bajado, pero Arguiñano no».
Para qué andarse con rodeos, ¿verdad? Una respuesta rotunda ante lo que para él es una excusa barata. No deja en buen lugar a la cadena por dos motivos: por afirmar que miente y por decir que ha bajado en audiencia. Otro golpe de un maestro de la dialéctica como Arguiñano, que incluso se atreve a hablar de sí mismo en tercera persona.
¿Qué os parece? Las cosas claras y el chocolate espeso. Parece que las cosas no han terminado demasiado bien con Telecinco y que Antena 3 ha puesto todo de su parte para tener a Arguiñano contento. Leyendo estas declaraciones, no me extraña.
Respecto al nuevo horario, antes del informativo, creo que puede ser adecuado si funciona la idea de que el programa de Arguiñano es para todos los públicos. De hecho, en esta nueva etapa introducen a una nutricionista, habrá una sección con invitados especiales que contarán sus gustos y anécdotas culinarias (Matías Prats hace los honores inaugurando la sección el lunes), y de forma no periódica Arguiñano irá a pisos de estudiantes a enseñarles recetas. En conjunto, el programa crece de camino al magacín y para sus seguidores la opción se enriquece.
La filosofía de las recetas será la misma de siempre pero el programa se completará con los nuevos espacios. Esperemos que no suponga estirarlo porque sí, que ya sabemos qué pasa con las cosas que se alargan innecesariamente. De todas formas están a tiempo de rectificar y viendo la trayectoria de Arguiñano está claro que ha conseguido un estilo atemporal (lleva haciendo lo mismo muchos años). Esperemos que no se tope con el gafe de Antena 3, que es la sombra más oscura, pero vista la expectación creo que tendrá un estreno decente. El lunes veremos.
«Mucha homosexualidad», ¿en serio?
No termino nunca de asombrarme. Cuando ya creo que estoy curada de espantos voy y me llevo la sorpresa. La «gañanada del día» va hoy para los que votaron a favor de que el Consejo Audiovisual de Andalucía tramitase una denuncia anónima de un espectador que decía que veía «mucha homosexualidad» en el programa infantil La Banda que emite Canal Sur. Para morirse.
Tanto unos como otros han dado argumentos peregrinos a la hora de posicionarse a favor y en contra de la tramitación de esta ¿queja? Que si la conducta sexual es privada y no se puede estudiar, que si habría que tramitar todas las quejas por igual…,. Tonterías enormes. ¿Por qué nadie dice que la homosexualidad no es un delito? Sería sencillo y habrían quedado la mar de bien, pero han preferido andarse por las ramas, hacer que la noticia salte a los medios y conseguir así que el programa sea examinado por unos y por otros. Que a estas alturas tengamos que asistir a este tipo de barbaridades es grotesco.
Por otro lado, si las quejas anónimas reciben tratamiento y son estudiadas, yo propongo enviar quejas anónimas con los siguientes motivos:
- Veo muchas mujeres en las mañanas de La 1.
- Veo a Jordi Hurtado en mis peores pesadillas.
- Veo que Susana Griso se ha puesto colágeno.
- Veo que Javier Ruiz ha cogido un par de quilos.
- Veo a Belén Esteban hasta en la sopa.
- Veo que en los informativos de laSexta usan vídeos de YouTube.
¿Qué os parece? ¿Denunciamos a ver qué pasa? Que a estas alturas haya gente que cree que aún está activa la Ley de Vagos y Maleantes es una cosa, pero que desde las instituciones públicas no se dé una respuesta contundente al tema es lo preocupante. Y ya no digo nada de la opinión que tengo de las personas que abogan por admitir esta queja a trámite como cualquier otra. Porque lo de «acusar» de homosexualidad sigue siendo muy común en la sociedad, pero también en la tele. Hay ciertos programas en los que se permite utilizar esta palabra como insulto y hay espectadores que la usan para despreciar a ciertos presentadores. Por favor, en pleno siglo XXI y que sigamos hablando de estas cosas. Me parece terrorífico. Si la tele es un espejo de la sociedad, y viceversa, vamos apañados.
Antena 3 roza la vergüenza
Que no, que no todo sirve. Ni siquiera estos vídeos tan espectaculares sirven para que los espectadores caigan en la trampa de las tardes de Antena 3, rellenadas esta semana con especiales de DEC sobre el caso Malaya. Y es que, claro, se pasan el rato hablando de lo mismo como si fueran catedráticos discutiendo sobre el devenir del universo y eso no interesa a nadie. Sé que hay gente que piensa que Sálvame es peor pero yo creo que no, que es peor lo que está haciendo Antena 3.
El lunes, un 6,8% de share. El martes, un 5% que situó el espacio en el farolillo rojo por detrás del resto de ofertas de la misma franja. El miércoles, un 5,7% que no le saca del furgón de cola. De vergüenza, ajena y propia, que un canal como Antena 3 no sepa a estas alturas hacer un programa de entretenimiento, que no sea capaz de hilvanar un éxito medio decente, que vaya a remolque de iniciativas ajenas, que no tenga un target específico y que no sepa buscarlo, que sus formatos sean cutres por definición (como El marco), que no sepan programarlos…,.
A día de hoy la cadena respira gracias a La ruleta de la suerte, los informativos, El diario y unas cuantas series. En ficción están rozando el umbral de la derrota aunque aguantan, pero en entretenimiento no dan pie con bola. ¿No sería posible que ascendieran a la gente que maneja las cadenas temáticas del grupo para que insuflasen de nuevas ideas la generalista? Porque si alguien piensa en pasar un buen rato con un programa mirará en todas partes menos en Antena 3. Al final van a tener razón en Telecinco con eso de que son la cadena triste.
Podría ponerme a detallar los fracasos de Antena 3 pero para qué, seguro que todos tenéis por lo menos dos en mente. No hace falta remontarse a tiempos inmemoriales pero ahí también hay donde rascar. Qué cadena más irregular y con qué poca intención se manejan ahora. Han perdido el rumbo y necesitan una dirección, la que sea, para empezar a construir un proyecto. Porque eso es lo más llamativo, que sus fracasos no parecen ensayos de un plan mayor. Da más bien la sensación de que improvisan constantemente.
Tormenta de ideas para reflotar Antena 3:
- Ser generalista no es lo mismo que no tener público objetivo. Perfilen un poco a quién quieren dirigirse para que el espectador lo sepa. Es importante que los espectadores sepamos qué tono vamos a encontrarnos cuando pulsemos el tres, si no lo sabemos no lo pulsaremos nunca. Si lo tienen definido, háganlo saber, que estamos en la inopia.
- No mareen la perdiz. Con El internado se están pasando de rosca y tanto retruécano despista cosa mala. ¿Sería posible que algún personaje falleciese de muerte natural?
- Cuiden a Arguiñano y denle sección en Espejo Público. Hay que ver, yo veía Espejo Público antes, cuando era un programa de reportajes semanal. Ahora lo de la Griso, dando cabida a personajes tan lamentables que no quiero ni citar, me revuelve las tripas. Pero a lo que iba, que Arguiñano no va a triunfar solo. Ayúdenle.
- ¿Por qué no emiten programación infantil por las tardes?
En fin, espero haberles servido de ayuda. Seguro que en los comentarios alguien aporta algo más. Tendrán que refundar la cadena si quieren salir de ésta porque, de todas las opciones, ustedes son los que salen peor parados con el asunto de la fragmentación de la audiencia. Quién se lo iba a decir, ¿eh?
‘Los pilares de la tierra’, ni sí ni no
Antes que nada, mi enhorabuena a Cuatro por la gestión que hicieron de la publicidad en la emisión de Los pilares de la tierra. Apenas algún que otro parón intercalado (bien intercalado), y una pausa más larga, de unos diez minutos, antes de las doce de la noche. Estaba claro que esto no iba a ser como ver una serie en La 1 pero podría haber sido mucho peor (a los antecedentes me remito).
También quiero decir que no he leído la novela de Ken Follett (sí, soy de esas), así que mis reflexiones van a ser únicamente televisivas pero sois libres en los comentarios de dejar vuestras apreciaciones comparando el libro con la serie, si gustáis. Tuve en la universidad una asignatura de literatura comparada y me gustaba, pena que de los libros que yo he leído no se hagan series muy a menudo. Eso sí, no me pidáis que me ponga ahora con el tocho, que tengo muchos libros en cola.
Respecto a la serie en sí o, mejor dicho, respecto a los episodios de ayer (emitieron dos y la serie se compone de ocho), tengo que decir una cosa buena y otra mala. La buena: la excelente presentación de personajes y el ritmo narrativo sostenido. La mala: la falta de intensidad total, para mi gusto, que se traslucía en una frialdad excesiva. Quizá es que la abundancia de tópicos (amor, ambición, venganza, poder…), dificulta darle un tono general a la producción pero me acuerdo de clásicos como El nombre de la rosa (novela leída y película vista), y me parece que no hay color.
Los pilares de la tierra es exigente con el espectador, aunque no demasiado. Los espacios son demasiado sobrios y no llegan a convertirse en un personaje más. Los actores están bien pero sus papeles son muy estereotipados, demasiado planos para mi gusto. La historia es interesante, claro, pero nada que no se haya contado en otras ocasiones y, pese a ser una narración histórica, se queda en detalles muy superficiales. Estuve entretenida, sí, pero no me han quedado las ganas de saber más, como sí me pasa con Los Tudor, por ejemplo. El tema de la religión (la contraposición entre la fe y la Iglesia como institución), creo que podría dar más de sí, ser más apasionado.
En fin, que esta sensación destemplada es lo que me ha quedado de anoche. Eso y que los hijos de Tom, el albañil, son repelentes cada uno en su estilo: la niña porque parece una «happy flower» y el chaval porque odia sin remedio. Lo que decía, no hay términos medios.
Y por cierto, que anoche hice doblete en Cuatro, algo que no hacía desde tiempos inmemoriales, y también vi a Fernando Alonso en El hormiguero. ¿Me lo parece a mí o Pablo Motos estuvo comedido? Soy «talifan» de Alonso así que a ver qué decís. Anoche estuvo genial.
‘Las chicas de oro’ no son para mí
Visto el estreno de Las chicas de oro me encuentro con la extraña sensación de que no puedo opinar. Es lo que tiene la fragmentación de la audiencia, que van apareciendo programas para públicos muy concretos y cuando nos topamos con uno que no corresponde a nuestros intereses se termina una sintiendo extraña, como una intrusa. Esto es bueno, que conste, y me alegro de que pase, pero lo menciono porque viene a significar que todos los peros que podría ponerle a la serie son absurdos teniendo en cuenta que no la han hecho pensando en gente como yo.
Comparar la serie original con ésta es inútil. Paradójicamente han mantenido elementos visuales (la decoración de la casa es poco contemporánea y el vestuario no encaja con ninguna tendencia actual), también el personaje de Concha Velasco se llama Doroti, cosa extraña porque el resto de nombres los han traducido literalmente (se ve que Dorothy no tenía traducción y lo han españolizado). Incluso han hecho un «homenaje» a los episodios octavo y segundo de la primera temporada de la serie original, como cuenta Marina en ¡Vaya Tele!,. Pese a todo esto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia pero no creo que a los espectadores potenciales les importe mucho.
Pienso que hasta lo que a mí me pareció falta de ritmo, puede llegar a ser un ritmo aceptable para otros; lo que a mí no me hizo gracia, puede hacerle gracia a otros; y en esta rueda relativista las audiencias vienen a confirmar que había ganas de la serie. Anoche hicieron un 22% de share, muy por delante del resto de ofertas. Queda por ver si aguantarán el tirón o si muchos espectadores caerán al ver que la serie no era lo que esperaban.
Pese a todo sí que quiero comentar algo de las actrices, un reparto que ha sido una de las apuestas fuertes y que han llevado gran parte del peso de la promoción. Alguien debería explicarle a Carmen Maura la diferencia entre tonta e inocente, que no son la misma cosa, Concha Velasco ha pasado la estrecha franja que separa lo borde del mal humor y Lola Herrera está poco lujuriosa o poco liberada, por decirlo de alguna manera. Ningún pero a la actuación de Alicia Hermida, que desde mi punto de vista es la única que ha conseguido separarse del personaje original en su justa medida, dándole un aire nuevo sin que pierda sus rasgos definitorios.
Por lo demás, me quedaré con la duda de ver cómo reinterpretan eso de «Imagina, Sicilia…, 1920…», o cómo se llamará Saint Olaf en la versión patria, si es que se llama de alguna manera. En la original la acción se situaba en Miami, Florida, lugar de peregrinaje para los jubilados americanos, aunque aquí parece que prefieren mantener en secreto el nombre del lugar en el que están. Eso sí, si alguna comunidad autónoma se empeña y patrocina, las chicas vivirán en Marina d’Or, por poner un ejemplo.
En fin, que si la serie mejora me engancharé más adelante (es lo que tienen las comedias autoconclusivas), pero si no tampoco pasará nada. Como decían aquellos, «España no se acaba en el mar, hay barcas pa’ seguir».
Esto no tiene nombre
No salgo de mi asombro, estoy estupefacta. ¿Qué tendrán pensado hacer? Reconozco que mi curiosidad morbosa me puede pero es que no me digáis que no tiene miga el asunto: la princesa del pueblo con la música de campaña del Partido Socialista. Si es una broma, les felicito. Mi mente se dispara y empiezo a generar hipótesis sin ton ni son.
¿Se presentará a las Elecciones Municipales? Bueno, no sería tan raro. Eva Hache hizo campaña en las Elecciones Generales, aunque se retirase en el último momento. Ya, ya, que no son dos figuras comparables, claro, pero quién sabe, podrían haber usado ese sistema para enganchar todavía más a los espectadores en esa dinámica victimista que llevan y que ya usaron cuando presentaron a Karmele a Eurovisión, que hablaron de tongo, de complot y de no sé cuántas cosas más.
¿Le darán una tertulia política? Quizá sólo se limite a ir al Congreso de los Diputados de visita y hagan una especie de docu-show del asunto. Esta es la opción menos mala, la terrible es que haga un corrillo imitando a María Teresa Campos, que promociona su estreno en La 10 diciendo que intentará quitarle audiencia a Sálvame. Anda que esta señora también lo tiene claro, de verdad. El caso es que como una polémica vale más que mil palabras, igual se les ha ocurrido tirar de esas declaraciones para volver a enemistarse con alguien, y si es un ex-Telecinco mejor que mejor.
¿Estarán haciendo boicot a los socialistas? ¿No tenía ya bastante el Presidente del Gobierno como para que ahora le saliese este follón? Y otra cosa que no entiendo: ¿por qué llenan La Noria de socialistas y luego desde la misma cadena los utilizan para esto? ¿Será que la princesa del pueblo participará en la próxima entrevista a Trinidad Jiménez en el programa de Jordi González?
Si de algo estoy segura es de que esto no es más que una broma bien orquestada. Que no digo yo que vaya a hacernos gracia, que es posible que la princesa se pase cuatro pueblos, pero no es más que un entretenimiento para aquel al que le entretengan estas cosas. Porque eso sí, tenemos que distinguir entre los que buscamos reírnos viendo la tele y los que prefieren indignarse viendo la tele, que son legión. A mí me resulta más sano tomarme las cosas por el pito del sereno pero hay gente que prefiere el entretenimiento dramático. A mí que no me busquen.








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