Archive for julio, 2009
Televisión Española es un hervidero
Cómo se nota que están en proceso de cambio. No hay día que no haya una noticia, bueno o mala, relacionada con el funcionamiento interno de la cadena. No se habla de series, de programas, de presentadores…, lo que se comenta son cuestiones de índole interna que los espectadores apenas podemos valorar pero da la sensación de que alguien ha abierto la puerta de atrás y se escapan todas las conversaciones que se mantienen en los despachos.
No me parece mal, que para algo es la cadena pública y tiene que actuar con transparencia, pero me da la sensación de que muchas de las cosas que se dicen tienen la malintencionada voluntad de revolver los destinos de la cadena o de dificultar un proceso que, a la vista está, no es del gusto de todos.
Entre todas las informaciones contradictorias que saltan a diario he escogido las siguientes:
- RTVE ha firmado un acuerdo con el Ministerio de Igualdad para promover la igualdad y erradicar la violencia de género. El acuerdo contempla no sólo contenidos, sino un compromiso de trato riguroso y formación para los profesionales. Se entiende que esta es una nota positiva y que pretende transmitir una buena imagen del rumbo que va a tomar la cadena en breve.
- Protesta por el acuerdo entre RTVE y Cuatro para la emisión de los Sanfermines. La cesión de las imágenes es considerada desproporcionada y una muestra más del apoyo que desde la pública se da a operadores y productoras privadas. El despliegue de RTVE, denuncian, es mayor y Cuatro se beneficia a cambio de tres cámaras en la plaza de toros.
- «Sin publicidad en TVE perdemos todos». Plataforma creada para solicitar una moratoria en la aplicación de la nueva Ley integrada por agencias de publicidad y diferentes asociaciones. Aquí podéis ver el manifiesto completo al que hace referencia el primer vídeo.
- Imanol Arias amenaza con dejar Cuéntame:
«Mi impresión es que el día que falte la publicidad, dejo la tele. ¿En concepto de qué se me pagaría? Una tele, aun sin anuncios, tiene que aspirar a ser líder, porque yo cobro por la audiencia, por los ingresos (…). Si no me garantizan que ningún periódico pueda decir de mí que soy un sinvergüenza y que me llevo tanto dinero del erario público, no estoy dispuesto a seguir»
En fin, para qué más. Como véis, reacciones para todos los gustos ante unas medidas que han levantado la liebre. Esto me recuerda a esos entornos laborales en los que, a falta de explicación clara y concisa de las medidas que van a tomarse, se enciende la cadena de los rumores y, como en Gran Hermano, todo se magnifica.
Como simple espectadora sí que me gustaría que desde la cadena y desde el Gobierno se hubiese aportado una propuesta completa desde el principio y no se hubiese destacado tanto la vertiente económica del asunto. He llegado a leer que, para compensar el tiempo libre por la desaparición de la publicidad, los telediarios y las series iban a durar más como medida transitoria (no encuentro ahora dónde lo leí). Un disparate como un piano que no hace más que aportar confusión y dar la impresión de que esta gente no sabe lo que se hace.
Esto no ha hecho más que empezar y desde ahora hasta el final de año vamos a poder ver voces desde todos los ámbitos protestando y presionando para que no pase lo inevitable. Qué triste imagen de falta de control y de patio de vecinos.
Ana Rosa y María Teresa: la batalla final
La despedida de temporada de El programa de Ana Rosa ha dejado en el aire una cuestiónde lo más espinosa: el supuesto idilio profesional entre Ana Rosa Quintana y María Teresa Campos, que podrían ver fundidos sus destinos por primera vez a partir de septiembre si todo encaja como a Telecinco le gustaría.
Aquí afirman sin pudor que a partir de septiembre La mirada crítica desaparecerá definitivamente de la parrilla merced a una ampliación de horario de El programa de Ana Rosa, que pretendería neutralizar así la pujanza de la oferta de Antena 3. Si esto sucediera, María Teresa Campos habría sido la responsable de darle la puntilla a uno de los últimos reductos informativos de calidad de Telecinco y que Vicente Vallés dejó en mucho mejor estado de salud.
Aquí especulan directamente con la posibilidad de que la Campos pasará a ser colaboradora en el programa de Quintana a pesar de que es una opción que Cuarzo no ha valorado y de que María Teresa Campos con quien tiene contrato en vigor durante dos años más en con Telecinco. Esta hipótesis la dejaron ellas abierta en su último tanteo público (en el vídeo, a partir del minuto 4’30).
Muchas cosas tienen que cuadrarse para que se termine escenificando el final de esta guerra mediática que se arrastra desde tiempos inmemoriales: para Telecinco supondría desperdiciar dos pesos pesados en un mismo espacio aunque eso podría significar un empujón a El programa de Ana Rosa, al que la competencia le pisa los talones; Ana Rosa Quintana, a través de Cuarzo, su productora, tendría que aceptar darle minutos propios a su eterna competidora, que podría dar la sorpresa renaciendo de sus cenizas y sería una amenaza ya que habría metido a la enemiga en casa; y María Teresa Campos tendría que hacer de tripas corazón, asumir su estado actual de reina destronada y aceptar la limosna de un espacio a la sombra de la rival, algo que para alguien con mucho orgullo, y no miro a nadie, podría ser vivido como «rebajarse».
Ante semejante panorama se hace necesaria una figura mediadora. Yo buscaría a alguien de la ONU con experiencia en resolver conflictos internacionales para lidiar con semejante batalla de egos. Todo esto, por supuesto, no implica que Telecinco acierte con la propuesta al darle tiempo a una y reducir el programa de la otra a una presunta sección, si es que la Campos acepta. En cualquier caso, lo único que me viene a la mente ahora es una reminiscencia de un videojuego al que le dediqué muchas horas hace un tiempo así que sólo puedo decir: ¡Fight!
El fracaso de Quién quiere ser millonario
Ayer hablábamos de concursos míticos de los 80 y hoy nos encontramos con el fiasco de un concurso mítico actual. ¿Quién quiere ser millonario? desaparece de la parrilla de Antena 3 este verano sin tener la continuidad asegurada a partir de septiembre. Volvió en mayo y no ha podido llegarle a la suela de los zapatos ni a Pasapalabra ni a Gente, y eso a pesar de la campaña que se hizo desde la cadena mencionando el arrollador éxito internacional, poniendo a Antonio Garrido de presentador y aprovechando el tirón de la oscarizada película.
Qué extraña puede llegar a ser la tele. Un concurso como éste, que tuvo un momento de gloria suprema y que ahora, en cambio, no ha podido llamar la atención de la audiencia, y eso que apenas presentaba cambios respecto a las ediciones anteriores, o quizá precisamente por eso.
Yo fui fan del concurso durante un tiempo pero me terminé cansando de la dinámica cuando los concursantes se quedaban a medias y tenían que seguir al día siguiente. Había gente que aguantaba dignamente y otra que se iba como llegó gracias a la selección previa de acertar una pregunta con rapidez, haciendo un papel sin mucho interés y quitándole de esta manera tiempo a concursantes más capaces no sólo por sus conocimientos sino también por su telegenia, que es un elemento importante, pese a quien pese.
Tal y como está el panorama televisivo actual, salta a la vista que ¿Quién quiere ser millonario? es un concurso lento, con muchas pausas y digresiones. No se trata de que las preguntas sean más o menos fáciles, ahí tenemos al incombustible Saber y ganar, se trata de generar un ritmo propio y de que no hayan tantos altibajos. Las esperas de supuesta tensión se hacen eternas y ya no se las cree nadie.
El concurso ha tenido dos etapas además de la actual. Entre 1999 y el 2001 se emitió en Telecinco con el nombre de 50×15 (el primer vídeo es de este momento). En 2005 pasó a Antena 3 que lo emitió hasta 2007 y terminó cancelándolo después de probarlo en distintos horarios, incluido el fin de semana. De manera que, al fin y al cabo, el verdadero momento de éxito del concurso fue efímero y no se puede decir que sea un clásico en nuestra tele, pero el hecho de que el formato esté en emisión en tropecientos países ha aumentando su leyenda exponencialmente.
Me gustan mucho los concursos de preguntas y respuestas. Actualmente el rey indiscutible es Pasapalabra, pero en Cuatro tienen Password, que me parece que está más que bien. En ninguno de los dos casos la cultura general es un eje o un pilar, sólo un aditivo más. Los concursos de preguntas tienen que encontrar la manera de hacerse un hueco sin resultar pesados, simplones o sin tener un afán de protagonismo desmedido como le pasó al El gran Quiz, un despliegue enorme para unos pobres resultados, o El juego del Euromillón, que se pasó de pobre y de falta de aspiraciones.
Mientras llega el concurso ideal nos tendremos que conformar con seguir a Jordi Hurtado que, pese a lo que digan por ahí, está vivo y de cyborg sólo tiene el pelo.
Concursos míticos de los 80
La de concursos que pudimos ver en aquella época, a todas horas, y cada uno con un formato diferente. Qué tiempos aquellos en los que el entretenimiento no estaba reñido con la cultura o con la excelencia intelectual y en los que hasta los concursos más ligeros eran diferentes cada día.
- Los sabios (1984-1986). En aquel entonces Isabel Gemio se apellidaba Garbí, MIM era el acrónimo de «Mi inteligente muñeco» y el programa lo dirigió Claudio Biern Boyd, uno de los popes de los dibujos animados de la época (La vuelta al mundo de Willy Fog, D’Artacan…). Se emitía los sábados por la tarde.
- A la caza del tesoro (1984). Se emitía los domingos por la noche, con Isabel Tenaille y Miguel de la Cuadra Salcedo. Los concursantes en plató tenía que dar instrucciones al intrépido aventurero que se movía por el mundo en helicóptero para encontrar el tesoro. No me dejaban verlo (grrrr).
- Si lo sé no vengo (1985-1988). Empezó a emitirse los jueves por la noche y en su última etapa pasó a los domingos por la tarde. Pruebas frenéticas, preguntas, personajes inverosímiles. Entretenimiento en estado puro. El programa lo dirigió Sergi Schaaff, uno de los popes de la tele nacional que, a día de hoy, sigue dirigiendo a Jordi Hurtado y a Juanjo Cardenal en Saber y ganar (La 2).
- El tiempo es oro (1987-1992). Se estrenó en el prime time de La 2 pero después se ganó un sitio los domingos por la noche en la primera cadena. Las clásicas preguntas y respuestas rematadas con una prueba de habilidad intelectual en la que había que encontrar en las enciclopedias una serie de datos. Sergi Schaaf también fue su director.
- 3×4 (1988-1990). Tuvo de presentadores a Jordi Hurtado en la etapa previa en Cataluña, a Julia Otero, Constantino Romero, Isabel Gemio y Jordi González en la última etapa, cuando pasó a emitirse por las tardes (hasta ese momento se emitió de lunes a viernes, de 13:30 a 14:30 horas). Es de Sergi Shcaaff, otra vez. Me acuerdo sobre todo de una de las preguntas clásicas y míticas: a un concursante le pusieron un vídeo (tenía que prestar atención a todos los detalles), del tetazo de Sabrina en la nochevieja de 1988. Después le preguntaron qué llevaba colgando del cuello…, ¡y no lo supo!
Desmontando al montajista
Yo cada vez entiendo menos el asunto de los montajes en televisión. Hasta hace un tiempo parecía que había una línea que separaba al programa en cuestión del famoso «montajista»: periodistas o colaboradores a un lado, y gente ávida de minutos televisivos a toda costa al otro. La cosa se complicó cuando empezaron a denunciarse casos de periodistas que pagaban montajes para beneficiarse de ellos en los programas en los que salían. Después estos programas pasaron a alimentarse de programas de la misma cadena. Ahora hemos dado un paso más en esta esquizofrenia colectiva.
No suelo hacer caso a las pamplinas que intentan colarnos desde Sálvame pero esta semana han subido un escalón. Primero fueron las tetas de Yola Berrocal en primer plano y el jueves Kiko Hernández dejó en pelotas a una actriz porno arrancándole el vestido. Dicen que el desnudo estaba pactado, y me lo creo, pero el caso es que lo ofrecieron como una gamberrada de Kiko para generar en la audiencia la gracia por la humillación gratuita. Sirva esto para explicar qué narices hacía yo esta mañana leyendo el blog de Kiko: estaba buscando su versión de los hechos o alguna explicación al respecto, pero me he encontrado otra cosa.
Nos desvela Kiko en su blog el montaje de una famosa de medio pelo a la que acusa de un montón de cosas feas y utiliza un argumento nada gratuito para reforzar lo pernicioso de los montajes:
Trama urdida a espaldas de una producción, un programa, unos profesionales y una audiencia que no se merecen tanta tomadura de pelo.
Lo de que la audiencia no se merece tanta tomadura de pelo me ha llegado al alma. Que lo diga él, que vive de las tomaduras de pelo semanales que ofrecen en su programa me parece hasta obsceno. Sálvame es un montaje en sí mismo, un montaje constante en el que todo lo que pasa está guionizado y esto no es escandaloso en sí porque, al fin y al cabo, es un programa de televisión, pero vive de hacer creer que lo que pasa en el plató es real. Que venga este señor a dar lecciones de dignidad tan demagógicas es alucinante. Qué pena que la gente se siga creyendo todas estas memeces, qué pena.
Nota: La palabra «montajista» no está en el diccionario de la Real Academia.
Los cambios de Camera Café
Según cuentan por ahí, los responsables de Camera Café preparan una vuelta de tuerca a la idea principal para refrescar el formato. Luis Guridi y Magnolia TV ya preparan las entregas de una nueva tira cómica que situará la acción en el pasillo de un hospital, también con la cámara en una máquina de café, con los mismo actores pero interpretando a personajes distintos.
A pesar de que el formato no ha funcionado igual desde que Escenas de matrimonio irrumpió en el panorama en el verano de 2007 y le quitó el puesto a fuerza de audiencias, todo el mundo parece estar de acuerdo en que Camera Café vale la pena y, visto lo visto, se da una circunstancia con este formato que no suele ser habitual.
Normalmente los formatos se mantienen intactos mientras que lo cambia son los presentadores, los guionistas, los directores, los actores…, pero con Camera Café parece que lo que va a cambiar es la forma, pero no el fondo. Dejando a un lado la propiedad de los derechos, parece claro que pudiendo hacer un formato parecido que sirva para refrescar la idea, y pudiendo contar con el equipo técnico original y con los actores, sería absurdo intentar repetir el éxito con otros.
Yo espero que el cambio sea para bien y que la audiencia lo respalde. Me parece genial que Telecinco aborde el proyecto sin recortes y para mí será fácil ver a los actores interpretando a otros personajes. Es una de las cosas buenas de Camera Café, han sabido jugar con las identidades y con los roles de tal forma que uno ya se espera cualquier cosa, hasta esto. Además un hospital puede dar mucho de sí, mucho. Si han sabido sacarle tanta punta a una oficina, en un hospital pueden tener material para rato, espero que para mucho rato.








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