Posts filed under ‘Años 60’

Programas musicales, la tele mató a la estrella de la radio

Qué tiempos aquellos es los que los programas musicales eran, predominantemente, de actuaciones y entrevistas. Ahora el género reality se ha impuesto en todas sus formas posibles y los espacios que hace unos años eran la vanguardia han quedado relegados a un segundo puesto. En Casal Rock (TV3), hemos visto cantar a un grupo de jubilados, en Operación Triunfo y similares se fabrican estrellas, en El coro de la cárcel son los presos los que muestran su realidad a través de la música. Ejemplos diferentes que nos enseñan una televisión que, en lo musical, ha sabido separarse de la oferta radiofónica, cuyos esquemas estaban mucho más presentes al principio, ya fuera en versiones de onda media o de FM. Todo esto sin contar los programas de variedades de los sábados por la noche que, aunque ahora ya no se llevan, se han estado emitiendo hasta hace bien poco.

Escala en hi-fi (1961 – 1967), en Televisión Española. Tengo debilidad por los años 60 y ver a Mochi, el presentador, cantando la sintonía me llena de ternura. En Escala en hi-fi los actores cantaban en play-back los éxitos de la época al tiempo que desarrollaban una historia, como si fuera un videoclip pero sin serlo, porque no se habían inventado aún. Este programa tuvo hasta una película protagonizada por lo más de lo más del momento.

Aplauso (1978 – 1983), en Televisión Española. Llamaban a este programa “vídeo-revista” y desde la discoteca difundían la música comercial de las listas de éxito con estructura de revista en papel. Ahora hacer algo así sería un atraso. ¿Quién compra hoy en día revistas de música? El vídeo de abajo es de su segunda etapa, cuando quisieron conectar con los adolescentes y se trasladaron a la discoteca. Durante sus cinco años de vida lo dirigió José Luis Uribarri, el experto de Eurovisión.

Convivió con propuestas más minoritarias como Popgrama (1979 – 1981), o Musical Express (1978-1983), que empezó su andadura en el circuito catalán de Televisión Española para luego dar el salto a lo nacional.

Sobre el enfrentamiento entre Popgrama (en la segunda cadena) y Aplauso he encontrado este interesante artículo en el que sale a la luz la miseria de dos ofertas totalmente contrapuestas: la mayoritaria en la cadena principal, y la minoritaria pero de más calidad, en la segunda. ¿Os suena de algo? Y eso que entonces sólo había dos cadenas.

Tocata (1983 – 1987), en Televisión Española. Evolución natural de Aplauso pero enfocado a un público joven, con música comercial y gran presencia de artistas anglosajones. La canción melódica empezaba a ceder su sitio a tendencias más modernas. Popularizaron los videoclips, que hasta el momento no tenían presencia en nuestra televisión. Los canciones eran como conciertos, con el público a pie del escenario. Aquí empezó el ahora célebre José Antonio Abellán.

La edad de oro (1983 – 1985), en Televisión Española. Programa de culto asociado a la Movida Madrileña que, basando gran parte de su estructura en la difusión de las modernas tendencias musicales, dedicaba también reportajes a todo tipo de artes. España tenía que salir de la oscuridad de la dictadura y se mostraba a los ciudadanos los avances culturales que estaban por llegar a un país que empezaba a despertarse.

¡Qué noche la de aquel año! (1987), en Televisión Española. Presentado por Miguel Ríos, repasaba las últimas veinticinco décadas en la música. El componente nostálgico saltaba a la palestra y en cada programa, uno por año, artistas de cada momento volvieron al escenario.

Rockopop (1988 – 1992), en Televisión Española. Sucesor de Tocata, introdujo la lista de ventas como contenido. Beatriz Pécker fue la presentadora más emblemática. Había cierta división de opiniones entre cuál era mejor, si Tocata o Rockopop. Teresa Viejo copresentó el espacio.

La quinta marcha (1990 – 1993), en Telecinco. Irrupción de la locura con este programa mucho más cercano a la FM que a la onda media, como había venido haciendo hasta el momento Televisión Española. Reportajes, actuaciones, juegos y música, todo orientado a un público joven. Ahí estaban Penélope Cruz, Jesús Vázquez, o el insoportable Kike Supermix. Antena 3 tuvo su Leña al mono que es de goma por aquel entonces (mirad qué dice Tony Aguilar del programa). De hecho, Telecinco demandó por plagio a Televisión Española, que viendo el éxito de La quinta marcha se sacó de la manga Ponte las pilas (1991 – 1992), en La 2.

Séptimo de caballería (19881997 – 1999), fue presentado por Miguel Bosé y pese al éxito inicial terminó siendo cancelado en su segunda temporada por la poca respuesta de la audiencia. Este programa supuso una vuelta al intimismo, a las entrevistas cercanas, al tratamiento en profundidad, a la música menos comercial y a las actuaciones en directo, después de los derroteros que había tomado el género en otras cadenas. Su sustituto es No disparen al pianista, que se emite actualmente en La 2.

Y esto es todo, amigos. No he incluido propuestas como Del 40 al 1 (Canal +), porque eran radiofórmula pura y dura con un deje publicitario demasiado importante para mi gusto, aunque es innegable que la lista de ventas de los Cuarenta Principales, con canal de televisión propio, ha recogido los destinos y aficiones musicales de muchas generaciones. De hecho, otras emisoras, como Cadena Cien, forman parte activa de Operación Triunfo, y M-80 estuvo en Factor X, para sacar su tajada de la industria.

Empezaba hablando de programas basados en revistas, hemos visto cómo aparecieron el play-back, el vídeoclip, las listas de ventas, y cómo los programas iban dejando de lado al público más adulto para ir centrándose en los jóvenes, que es el punto en el que nos encontramos ahora, pese a que haya propuestas minoritarias. ¿De qué estaremos hablando dentro de diez años? A saber.

18 octubre 2009 at 11:57 16 comentarios

Regreso a la luna, regreso a la tele de antes

Anoche estuve viendo en La 1 Regreso a la luna, el especial sobre la misión del Apolo 11 conducido por Jesús Hermida. Tenía curiosidad por ver cómo montaban un programa de prime time a la vieja usanza y no dejó de sorprenderme en ningún momento.

Pese a que el especial estuvo a cargo de la división de entretenimiento de la cadena y no a cargo de los de informativos, el programa fue tranquilo y sereno. El público no jaleaba ni tenía micros para dar su opinión, los invitados estaban en silencio a no ser que se les preguntase algo, la invitada musical fue la soprano Ainhoa Arteta y Jesús Hermida rehuyó en todo momento del protagonismo que algunos intentaron que tuviera diciéndole que fue “nuestro hombre en la luna”. Fue como ver un programa de hace veinte años (y no lo digo como un defecto).

No me gustó el recurso de Cuéntame, tirando de las mismas imágenes dos veces, pero hay que destacar que la única polémica que hubo, si es que puede llamarse así hoy en día a una discusión serena y con argumentos inteligentes, fue en el tema de si hubo o no montaje. Ahí estaban Manuel Toharia, con su vehemencia habitual y David Cantero, por lo visto apasionado por el asunto (también locutó los vídeos), que no dejaron que nadie metiese baza, ni siquiera el insoportable Javier Sierra, cosa que es de agradecer.

Con todos estos mimbres es normal que el especial pasase desapercibido para la audiencia. Fue tercera opción de la noche por detrás del fútbol de La Sexta y de la reposición de CSI en Telecinco. La batalla era complicada. No obstante, mi enhorabuena por hacer el programa que querían hacer sin dejarse llevar por la fiebre tomatera que inunda las parrillas. Después de todo, esto es lo que yo le pido a una tele pública.

21 julio 2009 at 09:48 8 comentarios

‘Los mejores años’ es un festival de fin de curso

Anoche Televisión Española estrenó Los mejores años de nuestra vida, un programa que tenía que haber estado en Telecinco pero que al final ha ido a parar a La 1. Un programa musical en el que se enfrentan dos décadas y en el que un jurado formado por adolescentes (qué edad más difícil), decide qué decada es la mejor en función, sobre todo, de las canciones. Es como si alguien hubiese dicho: “Vamos a hacer un programa para La 1″, y hubiesen tirado del manual de calidad de la empresa porque el espacio es ideal para esa audiencia entrada en años que se rumorea que tiene el botón del 1 gastado de tanto usarlo.

Obviando a Carlos Sobera y a Àngel Llàcer, a los que tengo aborrecidos, obviando ese cementerio de elefantes que es el programa, lleno de triunfitos zombies moviendo las caderas y desgañitándose de lo lindo, obviando la ausencia de sonido directo en las actuaciones y obviando la cantidad de tópicos que se desplegaron en los diferentes duelos (el verano, los bailes, los sex symbols…), he de deciros que si os apetece una dosis alta de frikismo, Los mejores años es vuestro programa.

Para empezar, las actuaciones de viejas glorias (lo de viejas tiene un sentido despampanante en este caso). Para mi fue supremo el diálogo entre Carlos Sobera, Teresa Jimpera y Samantha Fox. Samantha intentó desvincularse de su pasado de mito erótico pero habló tranquilamente de enseñar la tetas mientras que la Jimpera, que hacía de traductora, en lugar de tetas decía “boobies” y hacía el típico gesto de las tetas. Me dio a mí que le supo mal que la enfrentasen al monumento Fox. El batería de Los Sirex miraba por encima de las gafas con esa pose típica de: “Qué pasa, las gafas son de cerca”. Los cartelitos que ilustraban los vídeos y que intentaban destacar la importancia de los artistas: “David Bowie asistió al funeral de Tino Casal” o “Manolo García le dedicó una canción en un concierto a Danza Invisible”. Me quedé de piedra con Mike Kennedy, que con el tiempo se ha convertido en el doble de Clint Eastwood. Y cuando vi una imagen de Luis Aguilé descubrí el enorme parecido físico que tiene con Jiménez Losantos.

En fin, que es un programa para comentar en casa y verlo solo es un rollo. Menos mal que pude evitar que Josmachine me abandonase por la Xbox y nos echamos unas risas. Nos daba vergüenza el público, que habría firmado por contrato altas cotas de entusiasmo y en las tomas generales de la grada era fácil pillar a alguien bailando, cantando y equivocándose en la letra. Todo sea por el buen rollo.

Como buen programa de Gestmusic han montado una web en la que también andan liados los de Portalmix y podéis ver vídeos tan elegantes como el que encabeza la entrada, además de retos de quién es quién y demás cosas así. Lo del enfrentamiento de décadas es lo de menos pero se remontan sólo hasta la de los 50. De décadas anteriores será difícil encontrar representantes que tengan una movilidad adecuada.

En el lado positivo, una buena realización (que se note que en Televisión Española están curtidos en galas), y las copresentadoras Ángela Fuente y Anna Simón. El vestuario, horrendo. Las coreografías firmadas por Poty y los pourris tipo “La década prodigiosa” bastante vulgares. Que lleven otra vez a Raphael, eso no tiene precio. Para todo lo demás, el resto de cadenas.

4 marzo 2009 at 08:02 17 comentarios

Culebrón: Endemol España se pelea con Vasile

Empiezo a pensar que Vasile es un matón de barrio que se lleva mal con todo el mundo. O eso, o habría que aplicarle la cita de Jonathan Swift que leí en el blog de Alessan y que dice: “Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo podéis reconocer por esta señal: todos los necios se conjuran contra él”. La verdad es que no sé por qué decidirme.

El caso es que Toni Cruz y Josep Maria Mainat parece ser que han presentado la dimisión conjunta de Endemol por desavenencias con Paolo Vasile y, aunque los motivos no han trascendido, todo apunta a interferencias en la gestión de la empresa y a una pérdida de autonomía por parte de Endemol. Pero vayamos por partes.

La Trinca fue un grupo musical catalán que a finales de los sesenta comenzó su andadura con el objetivo crítico de la dictadura, cantando en catalán e ironizando sobre temas de actualidad. En los ochenta les llega el éxito musical en toda España, al que acompaña el éxito en televisión con No passa res en Cataluña y Tariro tariro en Televisión Española. En 1987, anticipándose a la llegada de las privadas, crearon la productora Gestmusic para intentar aportar contenidos a las nuevas cadenas, y vaya si lo consiguieron. Cinco años después, Miquel Àngel Pasqual, el gordo moreno de barba, vendió su parte de la productora a Endemol, lo que supuso la llegada de la productora holandesa a España por la puerta grande al fusionarse con Zeppelin y crearse la división de Endemol España, con Mainat y Cruz a la cabeza. Hace año y medio, Telefónica vendió su participación del 75% de Endemol España a un consorcio dominado por Telecinco y Mediaset y Vasile irrumpió en la empresa anunciando que garantizaba la independencia de Endemol. Hasta hoy.

A Gestmusic le debemos algunos de los hitos televisivos más importantes de la historia reciente de la tele como realities a porrillo,sí (Mira quién baila, Al pie de la letra, Operación Triunfo…), pero también No te rías que es peor, que conste. No sé qué peso tendrán dos personas, por muy directivos que sean, en una empresa de estas características, pero una dimisión así pone en evidencia cómo son las cloacas de este mundo de altos cargos y de programas en todas las cadenas. Acciones para arriba, acciones para abajo, yo cambio de día el Operación Tony Manero que tú produces porque es un asco y esto ya toca las narices en lo que debe de ser un cúmulo de desencuentros. Siento no poder deciros más pero me encantaría colarme en un despacho de estos para ver qué se cuece de verdad. ¿Alguna teoría en la sala?

13 diciembre 2008 at 09:01 11 comentarios

Los mejores años, nostalgia para Telecinco

El vídeo de arriba es de I migliori anni, el programa italiano en el que Telecinco ha basado su nuevo concurso titulado Los mejores años, más nostalgia televisiva después de los recientes intentos de Yo estuve allí (La 1) o Petas Zetas (Antena 3). A diferencia de estas dos propuestas, el concurso de Telecinco será un show con todas las letras que aspira a convertirse en el programa estrella de la cadena a partir del año que viene.

Jesús Vázquez será el presentador, que anda de capa caída después de que su Allá tú no haya podido recuperar el espacio que le dejó a Pasapalabra y que se había quedado sin programa después de que retrasasen hasta la primavera la próxima edición de Supervivientes. El presentador estará en su salsa porque en Los mejores años estará rodeado de triunfitos de todas las ediciones. A ver si consiguen que de una vez por todas alguno venda, por lo menos, un politono.

El programa, si es fiel a la versión italiana, recupera el espíritu de los programas espectáculo que triunfaron hace unos años en la tele patria y de los que José Luis Moreno fue máximo exponente, con permiso de Sorpresa, sorpresa, El gran juego de la Oca o VIP noche, por ejemplo. En este caso la nostalgia será el hilo conductor de un programa que tendrá de todo: concurso, actuaciones, testimonios de protagonistas de acontecimientos de los últimos cincuenta años, señoritas cañón y, esto es lo que ha llamado más mi atención, un jurado de adolescentes que tendrá que determinar cuál ha sido la mejor década de la historia. Jugada maestra.

Me imagino la conversación en el despacho. Uno decía: “Sí, sí, todo esto está muy bien, pero ¿cómo hacemos para tener audiencia joven? Si lo dejamos así sólo van a vernos los carcas”. Repuesta: “Ya está, metemos a gente joven de jurado para que ellos, que no han vivido el asunto y no saben de qué estamos hablando, valoren las décadas”. Después de esto se fueron a celebrarlo al Casino de Torrelodones.

Cómo no, la productora que está trabajando en el formato es Gestmusic, que ahora mismo producen Mira quién baila o Al pie de la letra. Empiezo a pensar que los de Gestmusic son omnipotentes, como Dios, y omnipresentes. No se les resiste una. Entre sus logros están Operación triunfo y Allá tú, es decir, son los que contratan a Jesús Vázquez y los responsables de que haya triunfitos esparcidos en programas de otras cadenas, como en Al pie de la letra, que también es suyo.

Dos equipos, con la ayuda de un famoso, defenderán su década y tendrán que responder a preguntas sobre objetos curiosos de la época, política, sociedad, moda y, por supuesto, música. Un popurrí de cosas tremendo en el que Telecinco, claramente, aspira a ser la cadena de todos y para todos. Queda por concretar qué día piensan emitirlo. Eso es lo complicado, encontrar un hueco a semejante espectáculo.

30 octubre 2008 at 07:36 19 comentarios

El amarillismo en televisión: la búsqueda de la verdad

Con motivo de su vuelta a las mañanas, Concha García Campoy ha concedido una entrevista en la que, entre otras cosas, comenta el asunto del amarillismo. En palabras esclarecedoras la Campoy define el término así:

Es la compraventa de testimonios, porque ahí late la tentación de inventar historias y fabricarlas para conseguir audiencia, y entras en la mentira y en la manipulación.

Ella afirma que en su programa jamás se ha pagado y, claro, la siguiente pregunta es obvia. Le plantean la posibilidad que las otras cadenas sí lo hagan, a lo que responde:

Es un vicio que salpica toda la televisión. No tengo ninguna prueba, pero hay cosas que son evidentes.

Hace unos días también leí una entrevista a Emilio Pineda, el de Está pasando (tiene narices la cosa), en la que decía que telebasura es “dar una información errónea intencionadamente”. Es decir, algo muy cercano a lo que define la Campoy.

Error, manipulación, inventar, mentiras…, palabras todas que cualquier profesional evita en la práctica diaria de su trabajo y que parece que dos personas tan distintas como Concha García Campoy y Emilio Pineda comparten, con lo que supongo que este asunto es de materia troncal en la Licenciatura.

Lo que no entiendo entonces es, si está tan claro, si es tan evidente, ¿por qué tenemos la televisión que padecemos? No me vale eso de que la gente elige, porque elegirían igual si todos los programas respetasen esa utópica máxima de la verdad. De hecho, los programas más vistos no son los más manipulables en este sentido. Hay programas con mucha audiencia, que funcionan muy bien, sin recurrir a estas estratagemas. ¿Es un virus? ¿Una vía rápida para relenar horas diarias de televisión? ¿Fomentan el espectáculo? ¿Las asociaciones de prensa tienen que ponerse a dar de baja a sus afiliados?

7 septiembre 2008 at 09:45 5 comentarios

Hanna Barbera

Para empezar, tengo que reconocer que me pasé media vida creyendo que Hanna Barbera era una mujer, y luego resultó que eran los apellidos de dos tíos americanos (William Hanna y Joseph Barbera). Y después, por regla general los dibujos de esta productora solían darme rabia, no me gustaban demasiado, aunque me fascinaba el doblaje mexicano con el que se emitían. Criticados por empeorar la calidad de la animación, lo cierto es que sus series fueron muy populares en la época y que todos las conocemos, mal que no pese a algunas.

Dejando de lado a los archiconocidos Los Picapiedra, hay datos curiosos como que El show del Oso Yogui es un spin-off de Huckleberry Hound o que Tom y Jerry tuvieron once nominaciones a los Oscar y ganaron siete. Desde finales de los 90, empieza a desaparecer de los créditos la imagen de Hanna Barbera y es sustituida por la de Cartoon Network, el estudio que se queda con la marca, pero en las series clásicas se sigue manteniendo el nombre de Hanna Barbera.

En 1958, Huckleberry Hound:

En 1961, Don Gato:

En 1963, Maguila Gorila:

En 1965, La hormiga atómica:

En 1968, Los autos locos:

En 1981, Los Pitufos:

En 1984, Los Snorkels:

14 julio 2007 at 09:45 14 comentarios


Teleadicta sin remedio

"La tele que me parió" es un blog sobre televisión, sobre cómo la vemos y sobre cómo la hacen. Sólo es televisión pero me gusta y aquí encontrarás una entrada diaria de mis delirios catódicos de espectadora irredenta.

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