Posts filed under ‘Guionista’

Las tendencias de la sitcom nacional

Cuando un guionista de reconocido prestigio y amplia experiencia hace prospecciones sobre el futuro de la industria televisiva nacional hay que hacerle caso, sobre todo si sus aportaciones son tan claras y sensatas como las que he leído aquí. Es un resumen de la intervención de Jose Antonio Pérez (Vaya semanita, El hormiguero), en el curso “De Los Simpsons a Perdidos. El boom de las teleseries”, que se está realizando esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Valencia.

Que la televisión nacional está en un proceso de cambio es evidente y la entrada de la TDT ha conseguido incluso aumentar el consumo televisivo con su mayor oferta de canales. Las generalistas tradicionales ha seguido una estrategia de intentar alcanzar el target más amplio posible y se han especificado poco, pero en la TDT hay una idea clara de que hay que tematizar los canales y eso, unido a las dificultades que atraviesa el sector debido a la crisis económica, genera un espacio óptimo para que lo disfrutemos los espectadores.

Dice José Antonio Pérez que a partir de septiembre veremos ofertas impensables hasta hace bien poco en la tele nacional, con presupuestos más ajustados, actores menos reconocibles y volcadas en parte a Internet como forma de fidelizar a los espectadores. Qué vida más triste o Museo Coconut (lo nuevo de los Muchachos), son claros ejemplos de historias pequeñas, con personajes distintos, contadas de otra forma y dirigidas a un público muy concreto. Parece, además, que se está fraguando el salto a la televisión de Malviviendo (tenéis el trailer arriba), y de Perestroika la serie. Sólo espero que corran mejor suerte que Qué vida más triste, que se despidió esta temporada sin compromiso de renovación. El propio Pérez trabaja en el desarrollo para La 2 de Ciudad K, un proyecto más que interesante. Yo añadiría el ejemplo de La pecera de Eva (Telecinco), una serie diferente, con todos los componentes descritos y que funciona, o recordaría a Impares, cuya segunda parte sigo esperando con muchas ganas.

El resumen de todo esto es que a partir de septiembre podremos ver en las teles nacionales una oferta de ficción distinta, muy alejada de las grandes producciones (que también las habrá). En la variedad está el gusto, que dicen, así que si todo esto se confirma la fragmentación de la audiencia va a seguir avanzando a pasos agigantados hacia ese modelo que algunos esperamos con ansia, que no puede ser que todo sean dramedias en la viña del señor. Los presupuestos serán más escasos, perderán peso las productoras y ganará la libertad de ideas. ¿Será posible o es que estoy soñando?

En cualquier caso, se cierra el artículo con un bombazo sin parangón: ¡¡Intereconomía hará ficción a partir de septiembre!! Nunca mejor dicho, que el señor nos coja confesados. No todo iban a ser buenas noticias.

16 julio 2010 at 07:44 13 comentarios

La crisis de le televisión convencional

Bueno, esto era un secreto a voces, ¿no? Que las cosas en las cadenas de televisión no marchan como a ellas les gustarían es evidente, sólo hace falta echar un vistazo a las programaciones para ver cómo se abaratan costes con productos baratos, como se reproducen formatos, como se invierte menos en ficción (a excepción de las socorridas TV Movies), y más en realities o programas de entretenimiento, cómo las productoras van como vaca sin cencerro de un lado a otro, con proyectos que terminan muertos de risa en cualquier cajón…,. Así no se puede.

Mientras los distintos sectores implicados en el negocio han ido capeando el temporal las cadenas han estado tranquilas. Mientras las productoras y los profesionales han ido agachando la cabeza ante prácticas abusivas con tal de trabajar parecía que no pasaba nada, pero todo tiene su límite, hasta la explotación laboral, la humillación, la arbitrariedad y la no asunción de responsabilidades. Alguien tendrá que poner una pica en Flandes y provocar un cambio que hasta los espectadores hace tiempo que venimos demandando. Tal y como está el negocio, y pese a la bajada de los ingresos en publicidad, para las cadenas sigue siendo rentable, pero el modelo es tan caduco que ya apesta y si las cadenas no se adaptan solas, habrá que darles un empujoncito.

Por un lado, las productoras se han puesto manos a la obra para evitar la quiebra que les toca. En ésta época que parece que toca su fin (crucemos los dedos), las productoras han servido como fábricas de producción atadas a los designios de las cadenas. Las cadenas, que ahora rebajan sus inversiones, ponen en jaque a un sector poco independiente y con un exiguo poder de presión. Se arrimaron al sol que más calentaba y ahora se dan cuenta de que no tienen mercado alternativo, no tienen infraestructuras y no han sabido generar un lecho industrial que les permitiese aliviar el testerazo. Su principal preocupación, que trasladarán al Gobierno, es el cierre de empresas y los recortes de las plantillas. Exacto, como cualquier hijo de vecino. La producción independiente como tal no ha sido una realidad en estos últimos tiempos y se han vivido casos realmente extremos como el caso de Telecinco y sus productoras de confianza, que se han dedicado a parir formatos exclusivamente para la cadena amiga hechos a su imagen y semejanza.

Lo extraño es que las productoras no hablen de la piedra en el zapato que les ha salido con los guionistas, por ejemplo, uno de los colectivos más vapuleados del modelo que hace aguas. Gente cuya vida laboral es digna de un Expediente X y que han decidido poner fin, poco a poco y con trabajo colectivo, a un modelo en el que no había ningún tipo de garantía social para ellos y que les escamoteaba, en muchos casos, hasta los puñeteros derechos de autor (y no me refiero únicamente al dinero, sino incluso al reconocimiento). Un vistazo a la web de Alma, uno de los sindicatos de guionistas, da idea de que no piensan seguir callando: inspecciones de trabajo, denuncias, convenios…,. Todas las medidas emprendidas dan idea del caos laboral en el que el colectivo estaba inmerso y que se han decidido por fin a solucionar. Son un David contra Goliat pero tienen poco que perder y mucho que ganar. La dignificación de un profesión está en juego y, si salen adelante, otros colectivos del gremio afectados podrían seguir sus pasos y poner definitivamente contra las cuerdas a las productoras.

En este contexto de guerra sin cuartel, con intereses muy diferentes que afectan a unos y a otros, todos parecen mirar hacia Internet como tabla de salvación. Así se concluye en el último Encuentro de Guionistas. No han descubierto la pólvora y aunque dicen que nunca es tarde si la dicha es buena, aún queda mucho camino por hacer si de verdad quieren sacarle punta a la Red. La clave, desde mi punto de vista, está en las renuncias. Las cadenas han tenido siempre el control y en Internet es muy difícil controlarlo todo. Las productoras eran las únicas que podían materializar proyectos pero ahora hay cada vez más propuestas independientes en Internet que escapan a esta estructura. Los guionistas ven como se amplían sus posibilidades de mercado pero la volatilidad de Internet va en contra de sus deseos de cohesión como colectivo para convertirse en un elemento más de presión para la consecución de sus derechos.

Dicen que a río revuelto, ganancia de pescadores. Queda por ver quién se queda con la caña. Que el modelo está cambiando es algo obvio. Que a muchos se les escapa de las manos, también. En términos industriales, podríamos estar hablando de una reconversión de las duras. ¿Acaso no se está externalizando la producción? ¿Acaso no se compran formatos ya hechos? Pocos hablan, sin embargo, del mercado global.

Al mencionar Internet, y creo que ese es el fallo, parece que siguen pensando únicamente en los espectadores españoles. Los árboles les impiden ver el bosque y creo que por ahí deberían ir los tiros. Conviértanse en una industria de verdad, ahora que pueden llegar a espectadores de todo el mundo gracias a Internet, y dejen de intentar complacernos sólo a nosotros, que somos demasiado pocos como para poder darles de comer a todos.

28 mayo 2010 at 08:36 2 comentarios

Qué tiene de malo el sueño de un guionista

Pongámonos en situación: un medio de comunicación decide hacer un reportaje sobre la situación de los guionistas en España y se pone en contacto con ALMA, el sindicato que trabaja para la representación del sector. Desde la entidad se vuelcan en dar su punto de vista y los dos de sus representantes conceden una entrevista al periodista. Días después, el periodista solicita un texto sobre cuáles son las reivindicaciones de los guionistas, un tema ya tratado en la entrevista previa, y pide que el texto tenga doscientas palabras. Se le envía el texto escrito por Carlos Molinero, el presidente Vicepresidente de ALMA. Al poco tiempo, desde el medio se les dice que no van a incluir el texto ni, por supuesto, la entrevista, porque las opiniones expresadas por el sindicato no coinciden con la línea editorial del periódico.

¿Es o no una buena historia para una serie? La pena es que sea verdad, real como la vida misma. El medio en cuestión es La Gaceta de los Negocios, del grupo Intereconomía, y el texto que han rechazado publicar, de sólo doscientas palabras, habla de los sueños de los guionistas, una parte del negocio del cine y la televisión que sufre en sus carnes precariedad laboral, inestabilidad y una falta insultante de reconocimiento no ya por parte del público, que eso es otro tema, sino por parte de la industria que se alimenta de sus ideas. El guionista hastiado expone con meridiana claridad, como siempre, el asunto en su blog.

Ante de poner el texto de la discordia para que veáis que no hay  nada censurable en esas doscientas palabras, quiero expresar mi total apoyo al colectivo de guionistas. No sé por qué cuando se habla de ellos se les trata como si fueran bohemios cuando en realidad son trabajadores en busca de unas condiciones de trabajo dignas. Es la lucha que tendríamos que emprender todos y que ellos están articulando desde ALMA, con esfuerzo y tesón. Buscan el reconocimiento como colectivo con representatividad, buscan poder participar de los beneficios que genera su trabajo, quieren terminar con la arbitrariedad contractual y con el abuso de poder de un sistema que les ningunea a pesar de necesitarles. Quizá este fondo de lucha en el que no cabe el lamento lastimero es lo que no ha interesado a ese periódico. ¿Qué tipo de declaraciones estarían buscando? Supongo que piedras contra el Ministerio de Cultura, que las hay, pero están argumentadas. Puede que, para gusto del medio, haya faltado demagogia en el texto.

Si este texto hubiera sido un trabajo, no lo habrían conseguido, claro, pero que nadie olvide que hablamos de guionistas, no de mercenarios. Ahí va el texto.

CON QUE SUEÑAN LOS GUIONISTAS

Los guionistas no sólo sueñan con ovejas eléctricas. Sueñan con que les paguen por su trabajo, un dinero digno a ser posible. Sueñan con tener la importancia y el respeto que se han ganado otros ramos del sector como la interpretación o la dirección de fotografía. Sueñan con un Convenio Colectivo firmado por sus representantes legítimos y no por sindicatos mayoritarios que ni conocen el sector, ni tienen afiliados en él. Sueñan con que sus historias tengan la misma promoción y distribución que las de otros soñadores de más lejos.

Cuando los guionistas leímos la Ley del Cine, que se hizo sin contar con nosotros, vimos que nuestros sueños iban a seguir flotando durante mucho, mucho tiempo. Era una ley continuista, que no entraba en la distribución o en la exhibición o en la formación y que mencionaba al guionista de forma tangencial. Pero tenía un aspecto positivo que podría al menos evitar la pesadilla de “Soy un pelele”. La productora de esta película contrató al director y al equipo técnico por muy poco dinero, tal vez pensando que como no iban a pagarles no tenía sentido crearles demasiadas expectativas. Sin embargo la productora ha hecho un estreno testimonial para intentar conseguir la ayuda a película realizada. La nueva Orden Ministerial obliga al productor a justificar los pagos del equipo antes de poder acceder a la ayuda y además se creará una lista donde irán las productoras fraudulentas.

Pero los guionistas profesionales no sólo sueñan los que les dice el productor o la cadena de televisión. Tienen muchas otras ideas, raras, o buenas, o divertidas. El Ministerio de Cultura daba todos los años 25 ayudas para que los guionistas, por su cuenta y riesgo, inventaran las historias que rebotaban en sus cerebros. Estas ayudas permitían a los guionistas dedicarse un tiempo corto a contar su sueño en un guión, pero eran sólo ellos los que lo veían. De todos los guiones que han recibido ayuda ni el diez por ciento ha llegado a la pantalla.

Con la nueva Orden Ministerial se pasa de 25 a 15 ayudas, de mayor cuantía, para que el guionistas pueda concentrarse más en su sueño. Además el guión que reciba estas ayudas tendrá más puntos en las ayudas a desarrollo y en las de realización, haciendo que los proyectos que subvencione el Ministerio tengan posibilidades reales de llegar a la pantalla.

Los guionistas no somos escritores, un guión no es una obra artística, pero es la pieza fundamental para que ésta se realice. Las ayudas al guión tienen que reflejarse en la industria, no en unos cuantos afortunados que ven como sus historias se corrompen en algún backup durante años. Quedan cosas difíciles por concretar, pero si cada año se hacen en España quince películas originadas en la cabeza de un guionista veremos realmente con que sueñan nuestros guionistas. Y puede que esos sueños se parezcan más a lo del espectador que los de un ejecutivo de televisión, los de un experto en marketing o los de un productor. Y puede que los espectadores que devoran las teleseries y los programas escritos por guionistas españoles vuelvan al cine a ver nuestras películas. Pero esto es sólo otro sueño de guionista.

Carlos Molinero. Vicepresidente de ALMA(Autores Literarios de Medios Audiovisuales).

7 noviembre 2009 at 09:02 11 comentarios

El adiós de Aída

Si no has visto el sexto episodio de la séptima temporada de Aída, no sigas leyendo y no reproduzcas el vídeo.

Ya está, ya es oficial, ayer pudimos ver el episodio en el que Carmen Machi se despide de Aída. El capítulo se tituló “La familia mata”, supongo que en un guiño a la serie de Antena 3 porque este tipo de casualidades no suelen producirse, y la trama central desarrolló el espinoso tema de los malos tratos. Según parece, el equipo de guionistas estuvo asesorado por una asociación para el tratamiento del conflicto y les salió uno de esos capítulos en los que prima más el fondo que la forma y en el que todo se supedita al mensaje. El capítulo más dramático de la serie, decían ellos; a mi me pareció que fue el capítulo menos “Aída” de todos.

Se barajaron otras opciones para la desaparición del personaje, como un cáncer de mama, pero al final prefirieron optar por esta versión menos taxativa y que deja la puerta abierta al regreso de Carmen Machi, si es que ella decide en algún momento volver para algo. Hasta un cameo es posible con el personaje encarcelado (los permisos penitenciarios suelen ser una buena excusa). Además, el personaje podrá seguir estando presente en la serie por las referencias que den de él el resto (cartas, visitas, llamadas telefónicas…). Vamos, que no creo que Aída desaparezca de golpe y porrazo, sería de locos, y esta solución les facilita la permanencia.

La secuencia clave del episodio fue cuando Aída deja planchado a Ángel, el marido maltratador de “la” Soraya. Una cortina, un trasluz y asunto solucionado. Las siluetas enseñando lo que no quisieron mostrar. Y lo entiendo. Menudo dilema: un asesinato en una comedia como Aída no tenía ni pies ni cabeza; pero hacer un asesinato cómico con un tema como el de los malos tratos era arriesgado. Optaron por la vía de en medio y no se quedaron ni con una cosa ni con la otra. Yo habría preferido el asesinato cómico. Mención aparte merece el hecho de que jamás me habría imaginado a  Aída cometiendo un acto así, pero como he dicho antes el mensaje predominó sobre todo lo demás y se saltaron las convenciones de la serie.

La audiencia apoyó el episodio con un indudable 24% de share (más de 4.800.000 espectadores), pero no sé si habrá alguien que haya pensado que el capítulo de ayer fue el final de la serie. De todas formas, lo dejaron claro:

Piensa que esto es como en las series de la tele, que aunque se vaya la actriz la serie sigue “pa’lante”.

14 enero 2009 at 09:14 20 comentarios

Las reivindicaciones de los guionistas españoles

El sábado tuvo lugar en el cine Doré la asamblea de ALMA (Autores Literarios de Medios Audiovisuales), donde se reunieron un centenar del profesionales y se pusieron de relevancia los problemas del sector. El año pasado también hubo una reunión así, alentada por la huelga de guionistas en Estados Unidos, y desde entonces hasta ahora, aunque se ha estado trabajando para introducir mejoras, esta organización de carácter social no termina de arrancar.

He estado leyendo lo que se ha publicado del asunto y se me queda un sabor agridulce. Me gustaría que el colectivo de escritores (programas, ficción y cine), estuviese mejor considerado en general, tuviesen lo que se merecen y disfrutasen de una situación laboral decente, pero por lo que leo topan con la realidad de un sector atomizado y desregularizado hasta rozar la economía sumergida, dos motivos que en lugar de empujar a la revolución lo que hacen, lógicamente, es desatar el miedo y la prudencia, manteniendo al personal quieto y temeroso de perder su empleo. Es triste pero la historia se repite en todos los ámbitos laborales que padecen una falta de organización y que han sido sometidos a una vulneración sistemática de derechos que se ha convertido en norma.

Miss Julie nos cuenta de forma clara y concisa cuáles son las reivindicaciones del sector: rechazo a la Ley del Cine, con carta de protesta incluida, porque los autores apenas aparecen en el texto y no son tomados en cuenta para nada, y ausencia de un convenio colectivo que hace que las condiciones laborales sean cada vez más precarias. Como veis, la pescadilla que se muerde la cola. Si no hay convenio, empeoran las condiciones, y si empeoran las condiciones se dificulta la lucha por el convenio porque la gente cada vez puede arriesgar menos.

El Guionista Hastiado se llevó una buena sensación de la asamblea y destaca que, pese a la variedad de situaciones nacida de la ausencia de regulación, hay en el sector puntos en común que facilitarían el tomar acciones conjuntas y eficaces. Para ello, la base social es imprescindible y anima a la afiliación a ALMA, que está camino de convertirse en un sindicato que tomará las riendas del sector, cuando la burocracia lo permita, es imprescindible.

Menos optimista es Luis Murillo, que centra su análisis en la imposibilidad de hacer aquí una huelga de guionistas a la americana. La huelga no es una opción precisamente porque no hay regularización del sector y animar a los profesionales a que arriesguen sus puestos de trabajo es una utopía. En Estados Unidos sí que hay un sindicato, la WGA, al que es obligatorio afiliarse para trabajar y ser profesional. En España ALMA sigue sin ser representativo, aunque están trabajando para serlo, pero se encuentran con que las distintas asociaciones profesionales autonómicas hacen la guerra por su cuenta. En cualquier caso, pienso yo, la huelga fue una solución en Estados Unidos pero, como las situaciones son diferentes, en España no podría adoptarse la misma determinación. Habría que decidir cuál sería la solución aquí, y eso es lo complicado.

Las verdaderas dificultades del sector están descritas en esta entrevista a Carlos Molinero, que habla de la becarización de los puestos de trabajo y que comenta las diferencias de consideración del guionista en España y en Estados Unidos. Allende los mares los guionistas son, además, productores ejecutivos de la series y controlan gran parte del proceso de la ficción. Comenta que los precios por quión están congelados hace años  y se paga precio de guión completo, independientemente de lo que tarde en escribirse y del número de guionistas que hagan falta para escribirlo. Paradojas del sector: el guionista cobra parte del canon si se compran DVD vírgenes y se hacen copias privadas; pero no cobra nada de la venta de un DVD original.

Pero no todo fueron lágrimas, que conste. Me parece buena idea la creación del Premio Rafael Azcona al mejor guión de cine y de televisión. Guste o no, los guionistas tienen que dedicar parte de sus esfuerzos a mejorar su imagen ante los espectadores porque sin apoyo social no van a ningún sitio. También es interesante la creación de un registro de productoras morosas para que no puedan acceder a las subvenciones. Y muy a considerar el hecho de que sean los operadores de telecomunicaciones los que paguen el canon a los autores ya que son ellos los que se benefician de las descargas.

En resumen, mi total apoyo a los trabajadores que están llevando a cabo una lucha sin cuartel. La guerra es complicada y no hay que bajar la guardia. Desde el Instituto de Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA), dicen que los guionistas no han planteado enmiendas a la Ley del Cine. Empieza la guerra sucia.

16 diciembre 2008 at 09:45 7 comentarios

¿Hay programas sin guión?

El reciente fallo de los Emmy Internacionales me ha puesto adelante una aporía de las gordas que da al traste con uno de los conceptos básicos de la televisión que tengo asumido desde hace tiempo. A saber: todo en la tele está guionizado.

No me había dado cuenta hasta ahora, que también tiene delito, pero hay una categoría que es el Emmy Internacional al Mejor programa de entretenimiento sin guión y este año se lo ha llevado El show del donante, aquel programa holandés en el que una actriz fingió ser una enferma terminal que estaba dispuesta donar un riñón y a adjudicarlo en directo a uno de los tres enfermos que le pusieron delante. El asunto tenía como objetivo concienciar sobre la necesidad de las donaciones y el espacio generó una tremenda polémica sobre todo en Holanda, el país que se inventó Gran Hermano.

Pero vamos al tema. ¿Qué quiere decir que no había guión? Los nominados a la misma categoría fueron Caiga quien caiga (Argentina), Canada’s Next Great Prime Minister (Canadá), y Doors (Japón). Al primer nominado ya lo conocemos y yo juraría que sí que tiene guión; el formato canadiense es un reality en el que jóvenes se postulan como presidentes del país; y el programa japonés, si no me equivoco, es una mezcla de Humor Amarillo y Gladiadores Americanos, una carrera de obstáculos raros y tortas. En vista de esto, ¿qué quiere decir que estos programas no tienen guión? Os juro que no lo entiendo.

He comprobado que no se trata de una mala traducción (en inglés, “non-scripted entertainment”), así que supongo que el fallo está en el concepto de guión que tenemos aquí, que debe ser diferente al que tienen allá. O bien que no quieren que en el nombre del premio aparezca la palabra “realitiy”, aunque si fuera así Caiga quien caiga no habría entrado en la quiniela. Otra opción es que es una definición en la que quieren que entren los programas que tienen un grado importante de participación de la audiencia y de espontaneidad, pero ¿qué culpa tienen los guionistas de esto?

Realmente necesito vuestra ayuda. Hagan sus apuestas en los comentarios, a ver si entre todos desentrañamos el misterio que desde que me ronda por la cabeza mis pilares televisivos se tambalean. Por cierto, esta entrada, como la de ayer, también está programada. No estoy físicamente pero sí en espíritu. ¡¡Os echo de menos!! En cuanto pueda vuelvo, a lo más tardar mañana.

27 noviembre 2008 at 07:00 13 comentarios

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"La tele que me parió" es un blog sobre televisión, sobre cómo la vemos y sobre cómo la hacen. Sólo es televisión pero me gusta y aquí encontrarás una entrada diaria de mis delirios catódicos de espectadora irredenta.

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