Posts filed under ‘Cadenas de pago’

Así es ‘El cuerpo del delito’

Anoche Fox lanzó el estreno mundial de El cuerpo del delito (Body of proof), una serie sobre una patóloga forense a lo “House”, con mal carácter y muy independiente, pero cuyas malas maneras tienen un fundamento que se encargaron de explicarnos bien en el piloto. Qué poco misterio dejaron para más adelante, la verdad, y ésta es una de las cosas que menos me gustó de la propuesta. Además, al ser un piloto esperaba algo con más enganche pero no, el caso procedimental de turno no fue gran cosa y hubo varios elementos previsibles, incluido el elemento tan recurrente del deus ex machina, que es cuando a la patóloga se le aparece la resolución del caso como por arte de magia.

Adoro a Dana Delany desde Playa de China y a ella se lo perdono todo. En este caso no lo hace mal pero tampoco tiene margen para construir un personaje bombón. Hay muy poco lugar para la sorpresa y las situaciones más emocionalmente críticas están resueltas, desde el punto de vista de la realización, de una forma poco ambiciosa. En general, la serie está realizada de forma distante y fría. Eché de menos primeros planos y planos detalle que nos diesen una información extra a los espectadores.

No quiero pasarme de “ágorer“. La serie es entretenida y se deja ver pero desde mi punto de vista le falta algo de química, esa poción que es algo así como la fórmula de la Coca Cola. No sé si volveré a caer en sus garras porque las dinámicas entre personajes no me interesaron demasiado y cuesta engancharse a un procedimental en el que los personajes son sosos y los casos no son epatantes. Por lo menos a mí me cuesta, sobre todo si pienso en la cantidad de cosas que hay por ver.

Esto de los estrenos mundiales tiene su miga. Aún me acuerdo de The Listener, la serie de aquél que tenía el poder de escuchar los pensamientos. Se estrenó en todo el mundo antes que en Estados Unidos. Yo la vi en Fox. Cuando se estrenó allende los mares no llegó a completar la primera temporada. En aquel caso la serie era canadiense, aunque tenía su aire USA, y a mí no me gustó demasiado tampoco. Espero por Dana Delany que Body of proof corra mejor suerte. Esta vengadora en busca de su redención personal no creo que sea el personaje que ella merece, pero menos da una piedra.

19 febrero 2011 at 08:19 3 comentarios

‘The walking dead': la resurrección

Seis episodios después de la secuencia de arriba, que es la primera del piloto, The walking dead ha cerrado temporada por todo lo alto y con la renovación en el bolsillo (la segunda temporada llegará en octubre de 2011, un año después del estreno). Me he quedado con la sensación de que hemos sido una especie de conejillos de indias y de que con esta primera temporada han estado haciendo pruebas y testando al personal para ver qué cosas eran las que más gustaban (en esta época de Internet, sería de locos no aplicar una estrategia así). Si esto fuera verdad, auguro una segunda temporada mucho más concreta, con menos divagaciones y con los gustos mayoritarios de los espectadores incluidos en las tramas.

Personalmente espero más violencia, un desarrollo algo más equilibrado entre acción y drama, y la vuelta de algunos personajes que en esta primera temporada se han perdido por el camino. Tengo que reconocer que no sé si habría visto la serie entera si se hubiesen dedicado a hacer pruebas durante trece episodios porque, en cierta manera, ha sido difícil para mí encontrarme cada semana con un planteamiento distinto pero, como digo, ha sido soportable porque sabía que el final estaba cerca.

Mis episodios favoritos han sido el piloto, el segundo episodio, el tercero y el capítulo final. En el cuarto episodio encontré ciertas cosas muy forzadas, con demasiada moralina y, además, la promo que hicieron en Fox destapó inocentemente, o eso espero, uno de los momentos clave. Y el quinto episodio me pareció algo tedioso hasta el final, con un ritmo demasiado pesado que no conducía a nada. Menos mal que el capítulo final volvió a los orígenes de la serie, a los dilemas, a las elecciones complejas y a los momentos límite. Esto, en resumidas cuentas, es lo que espero de la segunda temporada de The walking dead.

En todo momento la serie me ha recordado al destino trágico del héroe clásico con esa lucha por la supervivencia que, paradójicamente, le aleja cada vez más de la vida, de su esencia humana. Este planteamiento se ha llevado al extremo de una manera inteligente y los vivos cada vez parecen estar más muertos, más alejados del componente social pese a que van en grupo. No sé, igual me paso de filosófica pero me resulta estimulante ver la degradación, la descomposición de todo eso que se entiende por sociedad en un mundo sin leyes, anárquico y reducido a la época del antiguo Oeste. ¿No os parece que en el fondo The walking dead es como un western?

Dicen que ésta es una de las series del año. Yo no me atrevo a decir tanto, sobre todo porque no he visto todas las series que se han estrenado, pero para mí, desde luego, The walking dead es la serie que más me ha estimulado en mucho tiempo.

13 diciembre 2010 at 09:14 10 comentarios

‘The walking dead’ cambia a sus guionistas

Dicho así puede resultar alarmante para los seguidores de la serie pero el cambio no va a ser tan radical como parece. Ya se dijo hace unos días que Darabont pretendía, en la segunda temporada de la serie, apartarse definitivamente del cómic, algo que ya se veía venir en la actual temporada, con unas líneas dramáticas apartadas de la historia original. No es un pecado, creo yo, basarse en una historia para crear otra propia. Es lo que viene a ser una adaptación y las adaptaciones se hacen a todas horas y en cualquier contexto. Es cierto que los seguidores del cómic pueden sentirse algo desencantados por el asunto pero, qué se le va a hacer, la vida es así.

Consecuencia de lo anterior es la decisión de cambiar no al equipo de guionistas, sino todo el sistema de trabajo de la escritura de guiones. O, mejor dicho, se va a materializar de forma coherente lo que, a efectos prácticos, ha ocurrido en esta primera temporada. Darabont, además de escribir dos episodios de la primera temporada, ha participado de forma activa en la escritura del resto. La toma de decisiones y el sistema de trabajo ha seguido el modo americano de un grupo de guionistas fijo que trabaja en equipo pero, en realidad, su funcionamiento real ha sido más parecido al sistema de trabajo británico, con un guionista que realiza un trabajo individual. Así, lo que Darabont ha decidido ha sido materializar esta forma de trabajo y dejar de tener un equipo de guionistas fijo para, en su lugar, contar con un guionista freelance para cada episodio de la segunda temporada.

¿Quiere esto decir que los guionistas actuales dejarán de trabajar en la serie? No necesariamente. Si lo hacen, lo harán adaptándose al modelo británico (writer newcomer). Darabont ha estado presente en el trabajo de guión de todos los episodios de la primera temporada, ¿desaparecerá su marca? Para nada. Con el cambio se asegura incluso una participación más activa en la serie y más determinante, sin necesidad de trabajar con varias personas a la vez para que al final sea sólo uno de ellos el que aparezca acreditado.

Como veis, el cambio no es tan radical como parece. De hecho, en esta primera temporada que estamos viendo, hay dos episodios que han sido escritos por guionistas no adscritos a la serie y Robert Kirkman, el autor del cómic, ha confirmado que escribirá la menos dos episodios de la segunda temporada. Visto así no me parece que la noticia sea como para llevarnos las manos a la cabeza, aunque algunos se empeñen en hacer un drama de esto. Yo incluso soy de la opinión que el cambio podría mejorar la serie porque contar con episodios de autor es un plus. Por si tenéis curiosidad, estos son los guionistas que han trabajado en esta primera temporada:

A mí me parece que tenemos The walking dead para rato aunque, curiosamente, el episodio escrito por Robert Kirkman es el que menos me ha gustado hasta ahora.

2 diciembre 2010 at 10:45 10 comentarios

‘Medium’, por qué te vas

Mi relación con Medium ha sido tormentosa. Las primeras temporadas las seguí a salto de mata y llegué a decir que la serie no me gustaba (me fastidiaba el tono doméstico de las conversaciones en la cama del matrimonio). La quinta temporada, la de Anjelica Houston, tampoco me mató, pero hacia el final empecé a sentirme más interesada. Y ahora que decido engancharme (voy por la mitad de la sexta temporada), sale Patricia Arquette diciendo que la serie está cancelada. Mi gozo en un pozo.

Las audiencias no son su punto fuerte. Primero pasó de emitirse en la NBC a la CBS, hace dos años, y cuando todos respiraban tranquilos la CBS decidió recortar la séptima temporada, la actual, dejándola en sólo trece episodios. Parece cierto que los Dubois ya no calan entre los espectadores y, maldita sea, estoy viviendo ese oscuro momento que nos ha pasado a todos alguna vez: la cancelación incomprensible de una serie que nos gusta. Dicen que van a darle un final cerrado y digno, eso está bien. También podemos pensar que siete temporadas son un logro tal y como están las cosas últimamente, cierto. Y comprendo que el rumbo actual de la serie la aleja de los inicios. Para mí el camino actual de las tramas es mejor que el anterior pero para gustos, los colores.

En cuando la serie ha dejado de ser doméstica me ha empezado a gustar, en cuanto los problemas han traspasado la puerta de la residencia familiar he empezado a sentirme implicada en la historia. El tono actual, más lóbrego, era justo el que necesitaba. Sin olvidar el carácter procedimental de los episodios, que sigue como siempre, ahora Medium me parece menos inocente que antes, menos sencilla en su estructura y con unas implicaciones que van más allá de los muertos, por decirlo de alguna manera. Es este cambio me parece esencial el desarrollo de los personajes de las hijas, que participan de los misterios cada una a su manera y según su propia personalidad. En este sentido, si Bridget siempre me había parecido especial, su papel ahora en la serie es espectacular y su evolución, como la de las demás, es lógica, coherente y acertada.

Será que a mí me gusta lo tenebroso, justo lo contrario de los que nos enseñan en Entre fantasmas, por ejemplo, pero esta sexta temporada me está pareciendo impresionante. El proceso de los sueños ha cambiado por unos motivos más que justificados (no digo más para no soltar spoilers), y todo el ambiente se ha tornado inestable, frágil. Si antes la casa era el refugio de Allison, ahora es su aliada pero las reglas del juego han cambiado de una manera mucho más interesante para mí, sí, pero parece ser que a la audiencia no le ha hecho gracia la pérdida de inocencia. Qué se le va a hacer.

Entiendo que en la cadena que se emite, una generalista como la CBS, está vuelta de tuerca no encaja con el perfil general de sus producciones de más éxito. En este sentido, de esta cadena es por ejemplo El mentalista, que también me gusta pero sobre todo por el gancho del personaje principal (las tramas me parecen más bien flojas). Entre fantasmas también es suya. Las comparaciones son odiosas, claro, pero salta a la vista que el tono familiar más desenfadado de antes era el apropiado y que lo de ahora tiene una querencia clara hacia lo minoritario, algo que una cadena así no puede permitirse.

En fin, que soy todo lo comprensiva que haga falta y asumo que mis gustos a veces pueden ser algo retorcidos pero echaré de menos a los Dubois de ahora, que conectan mejor conmigo, que a los de antes. Precisamente creo que este es uno de los motivos de la cancelación, este y el crecimiento de las niñas, que es uno de los peligros de las series con críos de por medio. Cuando crecen, o se les manda a la universidad o están condenados. La opción de Medium me parece la mejor, claro, pero a la vista está que si yo fuera guionista no me iba a comer un colín.

23 noviembre 2010 at 09:19 12 comentarios

‘The Walking Dead’, más muertos que vivos

Pues ya tenemos aquí la serie del momento, un proyecto arriesgado y casi único, diría yo, que según comenta Frank Darabont estuvo dando tumbos por los estudios durante cinco años sin que  nadie le hiciese ni caso. Suerte que AMC estuvo al quite y la rescató de los infiernos aceptando todos los retos que se le proponían. Resultado de esa actitud es The Walking Dead, una serie explícita tanto en su continente como en su contenido. Los mimbres no podían ser mejores: un cómic del que se han editado doce volúmenes recopilatorios en castellano con todas las historias publicadas. Tengo en casa esos doce volúmenes pero no los he leído aunque me los han recomendado de forma apasionada. Con la serie aquí, iré leyéndolos a posteriori porque la adaptación es tan fiel que los spoilers están asegurados. El piloto apenas son cuatro o cinco páginas del primer volumen.

La soledad, la desolación, la desesperación, el miedo, la angustia…, todos los temores emocionales del ser humano cobran vida en su enfrentamiento con los caminantes, que se han apoderado del mundo. Rick Grimes se convierte en héroe por accidente. Es el personaje idóneo para conducir las historias porque mientras se produjo la apoteosis de los caminantes él estaba en un hospital en coma, intentando recuperarse de un disparo recibido en acto de servicio. Cuando despierta el mundo es otro, las reglas han cambiado y la supervivencia animal es la única salida. Con él vamos descubriendo todas las miserias generadas en una sociedad que está más muerta que viva, en todos los sentidos.

El piloto es muchas veces insuficiente para hacerse una idea de cómo va a evolucionar la serie pero en este caso, de forma excepcional, sienta las bases de una serie que se prevé sólida y con continuidad asegurada. En el piloto de The Walking Dead hemos podido ver sangre y vísceras en cantidades industriales pero eso no implica que sea una serie gore. Todo disparo está justificado, todo estallido cerebral está explicado por una motivación profundamente humana como la compasión, el instinto de supervivencia o la venganza. Los personajes humanos también son caminantes, van de una lado para otro, buscan desesperadamente algo, se mueven en grupo y, si hace falta, se atacan entre sí. De alguna forma tras la eclosión zombie han muerto también, aunque de otra manera, y ahora son más animales que personas.

El diseño de producción es perfecto. Los paisajes cotidianos no están recargados, los restos de la guerra se mantienen incólumes, la desolación se escribe con una caligrafía hecha de cadáveres y de caminantes que ahora habitan los espacios públicos. No hay efectismos exagerados y todo parece sacado de imágenes de cualquiera de las guerras que azota el mundo en este momento. El espectador se siente familiarizado con esos contextos apocalípticos porque el terror no sólo vive en lugares oscuros; a plena luz también puede identificarse el peligro. Respecto a la dirección, me han gustado mucho los planos subjetivos, de los que no se abusa, los planos picados para mostrar la realidad desde todos los puntos de vista y los primeros planos que sólo nos muestran una parte de lo que está sucediendo. De esta manera se transmite intensidad y tensión sin necesidad de recurrir a una edición acelerada y con reminiscencias de videoclip.

En la entrevista que cito más arriba Darabont habla de Dead Set y comenta que ni siquiera esa serie está a la altura de la suya. Que lo diga el creador de la serie tiene guasa pero no por ello tiene menos razón. Dead Set es más bien una parodia de la sociedad y en eso no se parece en nada a The Walking Dead, que se sitúa de manera inequívoca en el espectro del drama. Si bien los zombies son un elemento común, no llegan a ser los protagonistas (aunque pueda parecer lo contrario). En Dead Set servían para destripar los vicios de la sociedad moderna y en The Walking Dead se comen los despojos de una sociedad deshumanizada que, de esa manera, vuelve a sentir el miedo y recupera el atavismo.

Por todo esto, si aún no habéis visto The Walking Dead, ¡ya estáis tardando! Esta noche en Fox emiten el capítulo extendido y, además, está para descarga donde vosotros ya sabéis. Ya tenéis deberes para el fin de semana.

6 noviembre 2010 at 09:08 12 comentarios

‘Parenthood’ y la mala programación

Estoy viendo Parenthood en Fox (sí, llevo mucho retraso), y estoy planteándome seriamente la opción de descargar la serie para verla en condiciones. ¿Me la recomendáis? Sé que puede parecer una pregunta absurda pero no, os la explico. Como decía, la estoy viendo en Fox y parece que me está gustando pero creo que me gustaría mucho más si no la hubiesen programado después de Modern Family, que ésta sí me gusta sin discusión.

Debe de ser que tengo poca facilidad adaptativa pero es que las series tienen muchos puntos en común pero los registros son totalmente diferentes. La comedia de Modern Family se asume bien pero pasar sin transición al drama de Parenthood (tragicomedia más bien), se me hace complicado. Familias atípicas en ambos casos, relaciones familiares complicadas, hermanos, nietos, hijos de rebote, primos…, ya sabéis a qué me refiero. En el concepto inicial son casi un calco. El abuelo dominante, hijos fracasados con hijos rebeldes, problemas de interacción social y escenas familiares con mucha ñoñería que lo ponen todo en su sitio. Quizá si emitiesen las series en días diferentes las disfrutaría más las dos.

Eso sí, Parenthood tiene grandes, enormes puntos a favor, que son los que me hacen querer verla en otras condiciones. Ahí está Craig T. Nelson, al que descubrí en El entrenador (1997). Aquella comedia me gustaba mucho y es una de las que hay que agradecer a las sesiones en abierto del desaparecido Canal +, si no recuerdo mal. En la serie está casado con la mítica Bonnie Bedelia. Lauren Graham me chifla cuando, como es el caso, hace de madre humana, como en Las chicas Gilmore, con ese toque permanente entre la alucinación y el desconcierto, equivocándose de forma recurrente. Pero es que también está Peter Krause y de él sólo puedo decir dos palabras: “Peter Krause”. Soy fan total.

Respecto a los personajes, el que más me gusta es el de Crosby, el padre soltero interpretado por Dax Shepard. Es un personaje tierno, perdedor, que de repente se encuentra con la horma de su zapato. También destacable el conflicto de los Graham, el matrimonio perfecto con un niño medio autista que les rompe todo el equilibro. Lo que menos me gusta es esa manía que tienen últimamente las series de solucionarlo todo a modo clan. Será cosa de la crisis global y no lo digo en broma, parece que ahora a lo único que se puede recurrir es a la familia, y suelen ser familias nada tradicionales.

En fin, que por si habéis perdido el hilo os repito la pregunta. ¿Me busco la serie por otro lado? ¿Merece la pena darle un sitio especial o lo que he visto es lo que hay y no se le puede sacar más punta? Claro que estando Peter Krause no debería de albergar dudas pero hay tantas cosas para ver.

1 octubre 2010 at 09:39 4 comentarios

‘Modern family’, recomendable al cien por cien

Modern family es una comedia de las buenas y no lo digo sólo porque haya sido un éxito en Estados Unidos (eso muchas veces no es indicativo de nada), lo digo porque la serie tiene todos los ingredientes de las comedias que más me gustan. Hoy Neox estrena la serie a las diez de la noche así que si tenéis un rato y no la habéis visto os recomiendo que le echéis un vistazo porque os sorprenderá gratamente.

Para empezar, es un falso documental (mockumentary), como lo es por ejemplo The Office. Con esto se gana en dinamismo gracias a la cámara al hombro y en profundidad en las historias porque permite ver otros puntos de vista y capturar momentos que en una ficción convencional no tendrían cabida. Aprovechan así para que sean los propios personajes los que explican cosas a la cámara. Esos momentos de parejas hablándole al espectador me recuerdan a Cuando Harry encontró a Sally o a aquellas primeras temporadas de Sexo en Nueva York. Es un recurso que me gusta especialmente porque se salta la cuarta pared de una forma natural, transgrediendo así los límites imaginarios del género y aprovechando lo mejor de la ficción y lo mejor del documental.

No es una serie con un humor tan negro como el de The Office y en ese sentido es más digerible para el público en general. Las historias familiares de esta pandilla de tarados llevan al extremo el tópico de las familias mal avenidas pero sin llegar al egoísmo galopante de Arrested development. En Modern family hay a menudo un final feliz en cada episodio pero eso no empaña el excelente y surrealista desarrollo de las historias marcado por unos personajes excelentemente perfilados que son víctimas de sus propias circunstancias. Es decir, que tienen problemas comunes y es fácil reconocer a alguien en cada uno de los personajes, pero su manera de solventar los conflictos es sistemáticamente equivocada. De entre todas las opciones siempre eligen la peor y ésa es precisamente la base de la hilarante comedia. Todos nadan a contracorriente, cada uno a su nivel, y aunque al final aparezcan a menudo los demás para solventar el embolado es inevitable la sensación de que se ha dado un paso más hacia el desmadre. Una mala decisión, aunque termine sin tener consecuencias catastróficas, siempre es una mala decisión y su poso permanece agazapado como una amenaza.

No puedo quedarme con un personaje porque cada uno de ellos sólo se entiende si está vinculado a los demás. En este sentido tengo la sensación de que todos son para los demás algo así como la única opción posible. Hay vínculos familiares, claro, pero las parejas parece que son fruto de una elección poco conveniente en todos los casos, lo que ha generado el caos global en el que viven. Que sí, que se quieren, pero parece que es porque tampoco tienen más remedio.

Qué le voy a hacer. Siento debilidad por los personajes extraviados que tienen en la equivocación su forma de hacer las cosas. Me gustan las tramas, sencillas en su planteamiento y surrealistas en su desarrollo, con cotas de empeoramiento paulatino. Las interpretaciones son de diez. El ritmo es frenético. En conjunto, la comedia agridulce me ha sacado más de una carcajada y también se me han puesto los ojos como platos más de una vez porque no deja de sorprenderme que haya series americanas destinadas al gran público que se permitan hacer determinadas parodias (un prejuicio por mi parte, lo sé). Si no la habéis visto, tenéis que disfrutarla. Espero que os guste.

23 agosto 2010 at 08:35 16 comentarios

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Teleadicta sin remedio

"La tele que me parió" es un blog sobre televisión, sobre cómo la vemos y sobre cómo la hacen. Sólo es televisión pero me gusta y aquí encontrarás una entrada diaria de mis delirios catódicos de espectadora irredenta.

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