Archivo para junio, 2010
‘Seinfeld’ sigue dando guerra
¿No conocéis Seinfeld? Seréis de los pocos. Esta serie de los noventa vuelve a ser noticia porque acaba de ser nombrada como la serie más rentable de la historia de la televisión por el ‘The New York Post’. 2.700 millones de dólares ha ingresado la serie desde su final sólo con las repeticiones de los episodios. Casi nada.
Entiendo el éxito porque es una de mis series favoritas. Empecé viéndola en Canal + y ahora atesoro la colección completa de la serie en DVD. Hay temporadas mejores y peores, claro, desde que Larry David dejó la serie se notó, pero en su conjunto es una revisión excelente y en clave de humor de los conflictos personales y de la dificultad de las personas para relacionarse entre sí.
La amistad es el pilar de todas las tramas y la pandilla es tan heterogénea que las situaciones saltan a la mínima. La comedia de situación en Seinfeld explota con el gag más básico y llega a tocar el surrealismo gracias a que los personajes son egoístas, miserables, pero adorables en el fondo (muy en el fondo). Nueva York como ciudad es un escenario único, un personaje más, y las tribulaciones en los noventa, una década de cambios enormes políticos y sociales, hacen que Seinfeld y compañía estén siempre fuera de lugar.
Me cuesta escoger a un personaje como favorito, pero creo que me quedaría con George Constanza (el alter ego de Larry David). George es la encarnación del perdedor de los noventa, lo más alejado a un yuppie de los que brillaban con luz propia en aquella época. Soltero y sin trabajo, vivía con sus padres, que estaban idos de la pinza total. Sus aventuras empresariales eran dignas del mejor de los chistes y su relación con las mujeres tendía al fracaso por su marcado egoísmo. Un personaje miserable, envidioso y que tropezaba una y otra vez con la misma piedra.
Seinfeld guarda momentos hilarantes que siguen vigentes a pesar de la edad de la serie (volví a ver la serie completa el verano pasado). Aunque terminó hace doce años sigue siendo una ficción de referencia para los amantes del surrealismo vital, todos los que nos inclinamos por perdedores sin tapujos que hacen el ridículo empujados por sus ganas de aparentar lo que no son. Ya no se hacen series así y es una lástima. Muchas veces echo de menos ese toque entre realista y grotesco que caricaturiza la realidad, esa comedia sin concesiones a la moral o al romanticismo más ñoño. Una serie sobre la vida despojada de los encantos de la fantasía del consumo. Cualquier cosa menos un anuncio ficcionado, que es lo que parecen muchas series hoy en día. El tiro de gracia al “American way of life” que después remataron otros.
Enjuto Mojamuto ya hace de las suyas
Pues ya tenemos a Enjuto en plena vida exterior gracias a ese puñetero modem USB chiquitico de cuya marca no quiero acordarme porque a mí no me pagan lo que a Joaquín Reyes por ponerla hasta la saciedad. Debe de ser difícil financiar una serie, sí, pero eso no es publicidad por emplazamiento, es spam del malo. En el segundo episodio lo corrigen y si veis los episodios en YouTube se puede soslayar, pero en la web ocupa un lugar importante e intrusivo. Ellos sabrán pero a mí me parece algo contraproducente.
Con sólo dos capítulos ya podemos ver que Enjuto sigue como siempre y que en esencia se mantienen los códigos que tanto han caracterizado a Muchachada Nui y La hora chanante: repeticiones de palabras, secuencias contadas desde diferentes puntos de vista, personajes marginales, la música, la voz en off…,. Sí es cierto que, por ahora, las historias aún no han tenido el componente tecnológico y geek que tenían en el programa pero no perdamos de vista una cuestión fundamental: Enjuto es un scketch que ha alcanzado la categoría de serie. Por mucho que los episodios duren tres minutos, ahora sí que se va a buscar cierto desarrollo argumental con tramas y personajes, que ya pueden verse en el episodio dos.
Ahora las referencias frikis, incluso las autoreferencias como es el caso, no son la gracia en sí mismas como antes, sino que servirán para situarnos la acción y contarnos una historia. Enjuto empieza así con una crisis de identidad que no sabremos si será anecdótica o no, pero que ya marca claramente las diferencias con la etapa anterior, en la que tenía muy poca conciencia de sí mismo.
Los secundarios prometen. Parece que van a ser unos excelentes compañeros de viaje y eso es importante porque no podemos olvidarnos de que Enjuto ahora ya no tiene referencias vitales reales. Si hasta ha cambiado el póster y ha puesto uno de Pierrot. Sus guías en la realidad van a ser los que le enseñen lo que él desconoce, y vaya guías. Geeks como él, extraviados como él. De aquí puede salir algo divertido.
Así que ya lo sabéis, la serie está rodando y dos veces a la semana tendremos la continuación de las aventuras. Por cierto, me gusta que hagan eso de “en el capítulo anterior…”. Las buenas costumbres de la tele no hay que perderlas nunca.
‘FlashForward’, un final de pena
Hay cosas que nunca dejarán de sorprenderme en la ficción. Dando por supuesto lo complicado que puede ponerse todo, lo difícil que es escribir pensando en que la serie está cancelada, el reto que supone cerrar tramas…,. Todo eso está muy bien, pero en FlashForward han conseguido dejarme con un palmo de narices. Aviso de los spoilers para los que no queráis seguir leyendo.
Ya os he hablado en otras ocasiones de mi relación de amor-odio con esta serie. En resumen: el piloto me gustó; el desarrollo me aburría; tras el parón para mejorar tramas me volví a enganchar; la serie se canceló pero se le concedió la posibilidad de terminar la serie; y el final que he visto esta semana ha sido lo más decepcionante que he visto en mucho tiempo. Vamos, que sabían que la serie no iba a tener continuidad y a pesar de eso se marcaron un final conservador, poco espectacular, nada impactante y, sobre todo, feliz. Toda una temporada luchando contrareloj con el flashforward, con sus consecuencias, con sus posibilidades…, para terminar con un “más de lo mismo”.
Personajes atormentados por sus decisiones que en el último episodio se cambian la camisa y se convierten en héroes. Desconfianzas que de repente desaparecen, negaciones que se convierten en afirmaciones, tramas resueltas con un dramatismo de todo a cien (como la de Aaron y su hija en Irak). En fin, un giro de guión en el último episodio que nos habla, más que de sorpresa, de falta de coherencia. Y la palma se la lleva Benford, claro, que consigue cambiar su flashforward pero no sale a tiempo del edificio antes de la explosión y del segundo desvanecimiento. Tanta historia con Simon y Lloyd para que al final ni descubran las fórmulas ni puedan parar nada. Y el final de acabose con Charlie, la hija de Benford, diciendo: “Le han encontrado” en su segundo flashforward. Me pregunto si había alguna directriz que dijese que no podía morir nadie.
Ya imagino que con la serie cancelada no podían hacer un desvanecimiento tan espectacular como el primero, de acuerdo, pero la solución esa de las radios y teles de medio mundo avisando a la población me pareció pobre, muy pobre. Y los nuevos flashforward encadenados de los personajes como informando de lo que pasó después, a modo de cuento, también me pareció una solución baratera. ¿Qué habría hecho yo? No habría parado la máquina, en eso estoy de acuerdo, pero Simon podría haberlo convertido todo en un flashback con sólo apretar una tecla y por lo menos la conclusión habría sido más sorprendente.
Lo que realmente me enfada de este final es que teniendo todo el tiempo una trama sólida de ciencia ficción, se hayan inclinado por un final dramático al uso, muy poco especial y sobre todo irrelevante. Pero qué le vamos a hacer, nunca llueve a gusto de todos. Mi más sentido pésame por el final de la serie que si bien no ha resultado ser el éxito que todos esperaban, yo creo que ha aportado cosas interesantes. Es atrevido que jueguen con la doble moral del FBI y la CIA, que cuestionen los tratamientos en los centros de salud mental y que se ponga de manifiesto el poder de las mafias por el control de las mentalidades. Son temas que podrían extrapolarse a nuestra realidad más cotidiana. Pero creo que la serie ha tenido demasiados héroes y unos malos bastante mediocres, y eso no hay ciencia ficción que lo sostenga.
‘House’, la complejidad de las tramas
Pues ya he visto la sexta temporada de House y atención, la entrada viene con spoilers, así que si no la has visto, es mejor que te vayas con la música a otra parte.
Lo que desde mi punto diferencia esta temporada de otras es la abundancia de tramas externas al propio hospital. Seguimos teniendo esos pacientes interesantes y esos casos que se resuelven con un deus ex machina, pero además han desfilado un buen montón de secundarios que han alborotado la vida personal de los médicos, algo que hasta ahora no se había hecho demasiado evidente. Si os fijáis, en esta sexta temporada cada oveja ha tenido su pareja, con mayor o menor suerte, y siempre con House como elemento catalizador de los conflictos.
Que el hospital haya salido del hospital es un planteamiento que ya se manifestó desde el capítulo doble del inicio de la temporada, “Broken”, ése en el que House amanecía en un psiquiátrico. Mucho ha llovido desde entonces, pero en aquel piloto ya quedaban claras las intenciones de los guionistas de darle más aire a una serie que se ahogaba en los procedimientos rutinarios del Princeton Plainsboro. Esta salida del hospital, no obstante, siempre ha estado de alguna manera enlazada con los personajes principales y los guionistas han sabido llevarnos de acá para allá pero sin olvidar la verdadera esencia de la serie, la influencia de los casos médicos en la vida del equipo, cosa que ha llegado a su punto máximo en el final de la temporada. Hasta la reciente reaparición de Alvie fue un golpe maestro que nos recordaba los inicios de la temporada. También reapareció el doctor Nolan (qué pena que no haya tenido más continuidad). Ya puestos, no habría estado mal que volviesen a traer a Franka Potente. Eso sí que habría sido un giro.
Me ha gustado mucho esta temporada porque no han ahorrado en dilemas morales (sin duda el caso Dibala y sus consecuencias es el máximo exponente de esto), ha sido una temporada que nos ha hablado de la soledad (todos los personajes terminan de alguna manera empezando de nuevo, para bien o para mal), y sobre todo hemos conocido más a House, un hombre bueno en el fondo, que diría Wilson. Tras el tratamiento y su posterior incorporación al hospital, House ha seguido siendo el tipo destructivo de siempre pero como para él el fin justifica los medios, sus objetivos han sido algo más loables. Sus picos de egoísmo, sobre todo con Wilson y Sam, sólo han conseguido convertirlo en más humano y prepararlo para el final.
Todo ha tenido sentido en el final de temporada, hasta la aparición del hermano de Foreman, que ha conseguido, House mediante, que Foreman abra una parcela de su vida. Chase y Cameron terminan como el rosario de la aurora pero era lo esperable (las tensiones sexuales resueltas dejan de ser interesantes). Taub se refugia en su matrimonio vulgar y corriente. Trece muestra síntomas de su enfermedad. Wilson consigue pareja estable. Y House y Cuddy se encuentran por al final de un emotivo último capítulo de temporada en el que House habla por primera vez de su discapacidad con total sinceridad y se derrumba con la muerte de una paciente. Todos los círculos se han ido cerrando, cada uno a su tiempo, y creo que ha sido una sabia decisión dejar para el final de temporada el círculo de House y Cuddy. Si lo hubiesen resuelto todo en el último episodios habría sido un caos y la temporada completa habría sido muy irregular. En la parte negativa, los episodios dedicados a los personajes con menos seguidores pueden haberles resultado superficiales a algunos, pero yo creo que todo encaja en el rompecabezas.
Y ahora toca esperar a ver qué pasará en la próxima temporada. Estoy impaciente porque la relación entre House y Cuddy puede revolucionar la serie o terminar con ella. Las tensiones sexuales resueltas suelen ser un lastre, pero también es cierto que House no hay más que uno. ¿Y qué opinará Wilson de todo esto? ¿Y Lucas? Me cae muy mal el personaje de Lucas. En fin, que para mí esta temporada ha sido mucho más interesante que la cuarta y la quinta, a pesar de Amber. Siento que en cierta manera han tomado buenas decisiones y espero que sigan así.
Por cierto, que tengo pendiente hablar del final de FlashForward, pero aún estoy asumiendo la debacle.
‘Sé lo que hicisteis…’ sin Antena 3, toca renovarse
Pues se veía venir. Yo creo que los aires de fusión entre laSexta y Antena 3 habían retrasado el momento pero viendo que no se aclaran en los términos, Antena 3 se ha plantado y ha prohibido hacer uso abusivo de sus imágenes a laSexta pero también a Cuatro. Ni Sé lo que hicisteis…, ni programas como UAU, Tonterías las justas, o El zapping de los surferos podrán hacer uso de imágenes de la “cadena triste”.
Claramente el programa más afectado es Sé lo que hicisteis… porque a pesar de los cambios introducidos hasta ahora, les sigue faltando diversificación. Hay determinados personajes nuevos con mucho tirón, como la reportera en prácticas Araceli Carnero o todos los personajes de Dani Mateo, pero en cuanto a contenidos el humor sigue dependiendo mucho de los contenidos de otras cadenas. No sé si los espectadores podrán asumir el cambio que se viene planteando desde hace tiempo y que ahora, con esto, podría consolidarse, y me refiero al tratamiento de la actualidad más general.
Han cogido peso en el programa las secciones dedicadas a las noticias más generales y con la sección de Berta, por ejemplo, revisan un poco el panorama internacional. Pero la sección de Alberto Casado tendrá que reciclarse otra vez y, si lo hacen, el repaso a las revistas del corazón tiene cada vez menos sentido porque la crítica del mundo rosa hace tiempo que dejó de ser el único pilar del programa.
Yo no dudo que podrán salir de ésta, como salieron de las anteriores. Es cierto que el impacto inicial del programa ha caído pero también es verdad que el verano es una buena época para poner en práctica posibilidades y testearlas de cara a septiembre. Sobre todo, creo que lo que Sé lo que hicisteis… necesita es un lavado de cara (colores, plató, estructura), y una fuerte campaña promocional que vuelva a enganchar a los desencantados, que son muchos. También siguen sin explotar como deberían las redes sociales. Los Twitter o las páginas de Facebook de los presentadores repiten casi siempre lo mismo y hacen más ruido que otra cosa. Echo de menos un buen gestor de redes sociales que personalice debidamente cada uno de esos perfiles y que interactue de verdad con la comunidad de fans.
Lo que espero de Sé lo que hicisteis… es ni más ni menos que identificación con mi forma de ver las cosas. Casi nada, pensaréis, pero así es como creo que funcionan este tipo de programas, compartiendo códigos y complicidad con el espectador. Si mantienen eso, el tema del que hablen será lo de menos, pero tienen que venderlo bien empaquetado porque si no habrá muchos que no quieran comprarlo. Ya sabéis que mucha gente cree que el programa ya no es lo que era y es cierto, ha cambiado, pero yo no creo que haya cambiado a peor. Simplemente es que los cambios han llegado siempre a golpe de prohibición y eso pilla a cualquiera con el pie cambiado y deja a los espectadores con dos palmos de narices.
Así que habrá que ver cómo se desarrolla la cosa este verano porque, claro, de darles un descanso nada, ¿no? Ahora sería el mejor momento. Vacaciones para todos y que se dejasen de sustituciones y refritos. A ver si a la vuelta están con las pilas cargadas.
‘Operación Momotombo’ y la solidaridad mal entendida
Los de Antena 3 han suspendido al Doctor Mateo hasta septiembre. Ha terminado la primera parte de la tercera temporada y ahí la dejan, a lo americano, que respire para que vuelva después del verano, sin la competencia atroz de estas últimas semanas. En su lugar, el domingo que viene Antena 3 estrenará Operación Momotombo que, como suele ocurrir en esta cadena, tiene una pinta de “homenaje” que tira de espaldas.
Una aventura en la otra parte del mundo (Nicaragua). Cinco jóvenes conflictivos tendrán que convivir durante veinte días (Generación ni-ni), como terapia para superar sus problemas (Hermano Mayor). Otro coaching solidario que tan bien le funcionan a Antena 3 (a veces), que ya tiene el programa de los deseos, el de las reconstrucciones de casas, el de los secretos, el de los ricos viviendo a lo pobre, el de los adolescentes internados…,. Una muesca más en el voluntarismo de esta cadena, que se empeña en hacer puntos a base de explotar una solidaridad mal entendida.
¿Qué habrán hecho en Nicaragua para tener que soportar a estos niñatos? El maestro de ceremonias será el ex futbolista Julio Salinas, cuyo hermano participó en un Supervivientes, si no recuerdo mal. Parece que es algo que se lleva en los genes. Durante veinte días la chavalada colaborará en proyectos desarrollados por una ONG para comprender el trabajo en equipo, valorarse y valorar a los demás, asumir responsabilidades y analizar sus propios actos. ¿Es que todo esto no pueden hacerlo en sus casas? Podrían, claro, pero el programa que saldría de ahí sería una porquería.
Es mejor buscar un entorno pobre y tenerles ahí quejándose todo el rato de las condiciones de vida. Es mejor promover la idea de que cualquier tipo de solidaridad vale, antes que defender el concepto de que la compasión y la conmiseración son dos lastres difíciles de soltar para gente que busca el desarrollo comunitario. Es mejor hacer un espectáculo falso del desarrollo antes que enseñar la verdad. Ya sabéis lo que dicen: que la realidad no te estropee una buena noticia. Es mejor vender una recuperación psicosocial en veinte días, como si en ese tiempo pudiese solucionarse algo en cooperación. Cinco jóvenes problemáticos de vacaciones en Nicaragua. En mis tiempos se hacían campos de trabajo pero se ve que eso no es todo lo espectacular que la tele necesita.
En fin. Ha llegado el verano a las parrillas y se nota. ¿Cuánto tardaremos en llamar a este programa “Momotongo” en lugar de Operación Momotombo? La culpa es de ellos, que nos ponen el chiste muy fácil.








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